
Luis Roca Jusmet
Nietzsche es un pensador inclasificable. Alain Badiou lo considera ( con Wittgenstein y Lacan) un antifilósofo necesario para estimular la filosofía. Ernst Jünger dice de él que es "una cabeza de pólvora". Para Martin Heidegger fue el último metafísico de la tradición greco- europea con su formulación de la voluntad de poder. Como escritor fragmentario Nietzsche permite muchas y variadas lectura
Georges Bataille hizo algo provocador : una apología de Nietzsche en la Francia ocupada por las tropas alemanas nazis. En aquellos momentos Elisabeth Förster-Nietzsche, que se hizo cargo de su legado al morir su hermano, quería presentarlo como un inspirador del nazismo. Por otra parte, dos años más tarde, dos filósofos italianos que provenían de la izquierda ( Colli y Montinari) se encargaron de la edición de su obra.
Gilles Deleuze y Michel Foucault darán un giro nuevo a la obra nietzscheana. Deleuze establecerá una tradición inmanentista a partir de su lectura combinada de Spinoza y Nietzsche. Foucault lo tomará como base de su método genealógico. Lecturas libres de dos pensadores que reconocen sacar de cada autor lo que les interesa cómo material de su propio pensamiento. A partir de su influencia Miguel Morey fue uno de los referentes españoles de su lectura de Nietzsche.
Mi lectura de Nietzsche ha durado décadas y ha sido intensa y ambivalente. Su diagnóstico sobre la Muerte de Dios y la aparición del nihilismo, muchos de sus matices, su método genealógico,su fuerza expresiva y su apuesta por el vivir han sido para mí los aspectos impagables en mi lectura de los textos nietzscheanos.
Nietzsche diagnosticó bien la situación de la Europa moderna de finales del siglo XIX y principios del XX: una profunda crisis de valores y referentes, una caída del ideal. Lo llamó "La Muerte de Dios". También entendió que lo que aparecía es el nihilismo, es decir la falta de valores, referentes e ideales que dan sentido a la vida humana. Pero se equivocó en sus causas y falló en la alternativa.
Nietzsche también acierta cuando dice que durante siglos la civilización europea ha considerado que el sentido de nuestra vida se encuentra en una imaginaria vida futura y que al dejar de creer en esta todo parece perder el sentido. Pero toda su visión de la inversión de valores contra el dominio de los fuertes cómo explicación me parece mal enfocada y muy discutible.
Me parece que la causa real de la "Muerte de Dios" es haber convertido lo sagrado en la negación de esta vida en una religiosidad decadente. La salida es recuperar otro sentido sagrado de la afirmación de lo terrenal, cómo hacen por ejemplo Spinoza o Maria Zambrano. No divinizar al hombre cómo hace Nietzsche.
Hay en Nietzsche una concepción jerárquica de los hombres ( señalo el término por su misoginia) entre fuertes/nobles/sanos y débiles/serviles/enfermos. Esta distinción, relativa, llena de matices y que debería considerarse más de tendencias que de naturalezas, la convierte en absoluta. Esto le lleva a simplificar las relaciones humanas cómo básicamente sometidas a una jerarquía natural. Esto le lleva a una concepción de los valores totalmente maniquea.
Su visión profética del "último hombre" como el nihilista que se acomoda a una existencia cómoda y banal es muy certera. Pero su propuesta del "super-hombre" es delirante. Primero por su imposibilidad y segundo por su deificación v;
Tengo mis dudas de que "La voluntad de poder" sea la esencia metafísica de la filosofía de Nietzsche. En todo caso me parece un aspecto poco fecundo de su pensamiento. Una ficción, en todo caso, que le permite un marco teórico para su pensar fragmentario.
Hay en Nietzsche un individualismo aristocrático que no me gusta. Un rechazo de la compasión, el altruismo y cualquier formulación de igualdad en los derechos que no comparto. Nietzsche no tuvo nada que ver con el nazismo ni pudo inspirarlo pero es profundamente antidemocrático y radicalmente contrario a una idea universal de derechos
Nietzsche habla del "eterno retorno" como su intuición fundamental, que expone cómo resultado de una experiencia casi mística. Nunca explica con claridad a qué se refiere y las interpretaciones son variadas, que va desde un retorno a la visión circular del tiempo hasta la idea de que es la actitud de aceptación de una repetición infinita de lo vivido.
El Nietzsche que me interesa es el de los matices, expresados sobre todo en los aforismos ("Aurora", "La gaya ciencia", " El crepúsculo de los ídolos", "Más allá del bien y el mal"). "La genealogía de la moral" ed tan discutible cómo imprescindible). "Así habló Zaratustra" es una obra maestra que peca de excesiva pero con grandes intuiciones. La lectura de Nietzsche es un reto y siempre resulta estimulante
¿ Con qué me quedo entonces de Nietzsche? Me quedo con su deseo de veracidad, con su apuesta por una afirmación trágica de la vida, de formar un carácter desde un estilo singular que vamos construyendo. Es decir, con algo de su método genealógico y, sobre todo, de su propuesta ética.
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