Escrito por Luis Roca Jusmet
Después de muchos años de reflexión sobre los conceptos y las teorías políticas ( tiempo de comprender ) voy a concluir algo ( provisional, como todo lo que se concluye). Voy a dar cuatro apuntes.
Si tuviera que encuadrar en una tradición política lo que hoy defiendo me resultaría difícil hacerlo. Digamos que estaría entre la socialdemocracia y el liberalismo igualitario. Lo que comparten es el esfuerzo por conciliar lo mejor del republicanismo, el liberalismo y el socialismo. Al mismo tiempo que excluir lo peor de cada uno de estos planteamientos, claro. El objetivo es la emancipación humana. Lo que quiere decir una sociedad en la que cada ciudadano tenga las condiciones materiales y culturales para poder ser un sujeto libre. Entiendo aquí libre en el sentido que apuntaba Philip Pettit ( republicano liberal) cuando hablaba de la libertad como no-dominación. Con este término superaba la supuesta contradicción apuntada por Benjamín Constand entre la libertad de los antiguos y la de los modernos, la libertad como participación y como elección, lo que el liberal Isaiah Berlin llamaba la libertad positiva y la negativa. Ser libres aceptando unicamente los límites que vienen de las normas ( legales y morales) que posibilitan la libertad de todos y la igualdad de derechos. Que podamos ser, en definitiva, sujetos de derechos. No únicamente de derechos cívicos en sentido restringido sino de derechos económicos ( los que garantizan una vida materialmente digna) y también laborales ( y aquí estaría la aportación del socialismo). Deberíamos añadir también los derechos para las generaciones presentes y futuros de Pero sujetos de derechos para poder decidir al máximo la vida que queremos llevar. En esto soy más liberal que republicano. Pienso que la referencia es siempre el sujeto individual y que el camino pasa más por lo privado que lo público. Es decir, que la búsqueda de la felicidad es más a través de lo privado que de lo público ( entendiendo por esto la participación política). Discrepo de Aristóteles y de Rousseau y me apoyo en Spinoza y en Mill.
Al mismo tiempo hay que reconocer la importancia de Kant al señalar en su libro "La paz perpetua" el camino del cosmopolitismo.
Para mí se trata de ir hacia un equilibrio entre lo singular y lo universal. La política es lo particular, ciertamente, porque no hay ni debe haber un gobierno mundial. No debe haber un gobierno mundial porque un poder centralizado de tales dimensiones solo podría aguantarse en un sistema absoluto de control. Si deben haber Estados federados que se base en los principios que he señalados, que donde mejor se recogen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Estados que deben regular el mercado a nivel interno y externo ( ya que como sabemos formamos parte de una economía-mundo, como nos enseñó Immanuel Wallernstein).