Escrito por Luis Roca Jusmet

No hace pocos años hubo en Francia una interesante discusión entre dos filósofos europeos (y sinólogos muy potentes. Uno era el francés François Jullien y el otro el belga Jean-François Billeter. El primero defendía que la filosofía es una invención iniciada en Grecia , continuada en Europa, que la sabiduría china rechazó para seguir otro camino del pensar. Jullien quería ir hacia este Otro de la filosofía que era China para repensar nuestro propio pensar desde lo más radicalmente diferente. Billeter, por el contrario, defendía que la filosofía es una experiencia universal en la que podemos situar tanto a Platón como Chuang-Tzui. Heidegger se situaría, sin duda,en la posición de Jullien, ya que para él la filosofía es el camino del pensar que no puede aparecer en otra lengua que el griego. Carlo Saviani nos acompaña en un excelente libro publicado por Herder ( y con una estupenda traducción de Raquel Bouso ) y titulado El Oriente de Heidegger por la manera como el filósofo alemán se interesa y reflexiona sobre las sabidurías extremo-orientales. Lo que nos pueden enseñar, plantea, es algo que está fuera de nuestro horizonte filosófico. La diferencia con Jullien es que Heidegger no conoce el chino ni el japonés, por lo que no puede acceder directamente a las fuentes. Aunque sí puede dialogar con chinos y japoneses que se sitúan en una perspectiva radicalmente diferente de la que podemos aprender algo. La limitación de Heidegger es la misma que tenía Schopenhauer, otro filósofo alemán que fue el iniciador, un siglo antes, de la fascinante por Oriente. Aunque antes que por China, Schopenhauer se interesara por la “India” que no le interesa en absoluto. Comparten los dos la crítica a la modernidad y la búsqueda en este Otro de una sabiduría perdida. La ventaja de Heidegger sobre Schopenhauer será, de todas maneras, que el acceso a este saber no será únicamente a partir de los textos sino del diálogo con algunos de sus representantes más significativos. Carlo Saviani nos ofrece en este texto una excelente introducción sobre el interés, las referencias y los encuentros de Martin Heidegger con el taoísmo chino y el budism.
Es un estudio tan claro como preciso, con una excelente introducción, dos capítulos dedicados a las confrontaciones respectivas con el taoísmo y el budismo zen y una serie de apéndices de primera mano, escritos o por Heidegger o con chinos y japoneses que conectaron con él. Me llama la atención una analogía que me resulta muy sugerente.