Escrito por Luis Roca Jusmet
Escribir es, en muchos casos, un acto que responde a un impulso que se le presenta al sujeto como necesario. No se escribe, por tanto, como un juego, como un pasatiempo. Tampoco para conseguir un determinado objetivo. El acto de escribir responde a un imperativo. Se escribe porque hay algo que necesita expresarse y la manera de hacerlo es la escritura. Como podría serlo también la pintura. Pintores como Van Gogh o Picasso, por ejemplo, han manifestado esta necesidad interna.
El psicoanálisis ha tratado el arte como sublimación, como una manera de desplazar hacia un acto socialmente reconocido una pulsión que puede ser sexual o violenta. A partir de Lacan se trató también la escritura en relación a la psicosis. sobre todo a partir del caso de Joyce.
A mí me interesa, en estos momentos, la escritura autobiográfica.Pero en un sentido preciso, que es el de la escritura sobre la propia experiencia, que es el propio ser, como un acto vital, como una manera de salir de la muerte. Al decir muerte me refiero a que uno queda fijado en un trauma. Le voy a dar a la palabra trauma el sentido de insoportable, de algo que se vive sin la capacidad de sostenerlo, de asimilarlo. Cuando alguien queda fijado en una experiencia. la vida es un fluir y el estancamiento es la muerte. Escribir para expresar este trauma, para moverlo, para desencallarlo. Para transformarlo en algo vivo a través de la escritura. Algo que podemos mirar.