Luis Roca Jusmet
La libertad se dice de muchas maneras y el resultado es hoy la confusión. Hace falta un trabajo conceptual riguroso para delimitar los diferentes sentidos y posicionarse al respecto. La primera diferencia es entre la dimensión interna y externa, que Isaiah Berlín denominó libertad positiva y libertad negativa.
La idea de libertad negativa ( o externa) es la más fácil de tratar. Hace referencia a los límites que pone el grupo a la acción del sujeto). Depende sobre todo del margen que dan las instituciones. Más libertad contra más margen de decisión tienes. Todos estamos de acuerdo en que hay que poner límites a esta libertad. La cuestión es el criterio para ponerlos.
El mejor criterio para establecer lo que Isaiah Berlin llamada la libertad negativa lo teorizó tiempo antes otro liberal, John Stuart Mill en su ensayo "Sobre la libertad". El único limite legítimo a la libertad individual son los derechos de los otros. Es un sistema de reconocimiento mutuo de derechos y libertades. Me parece un punto de partida ética y políticamente adecuado. Tiene que ver con lo que los demás nos permiten.
Más problemático es exponer lo que es la libertad positiva. Hay un planteamiento político, otro ético y un tercero metafísico de la cuestión. Empecemos por el político, que es la defensa republicana de la libertad como participación en la vida pública. Es lo que se llama la libertad de los antiguos, cuyo ejemplo más claro es la polis griega. Pero aplicado a la modernidad y a sus sociedades complejas y masificadas es difícil que se concrete más allá de lo que ofrecen las democracias liberales, aunque como ideal utópico ( entendiendo aquí la utopía cómo aspiración es válido el planteamiento de sociedad autogestionaria de ciudadanos autónomos de Cornelius Castoriadis.
Desde un punto de vista ético interesante la libertad positiva, propia del sujeto, se encuentra en la capacidad que tiene para llevar a cabo sus decisiones. Esta idea viene de Aristóteles cuando afirma que libre es el que no está dominado por sus pasiones. Se radicaliza con el estoicismo : libre es que acepta el curso de las cosas y actúa siguiendo su deber. La distinción es entre libres/no libres. Libre es el que elige y no libre el que no puede elegir. Llegaremos a Spinoza y Nietzsche a la idea de libertad como potencia. O al propio Kant, desde otra perspectiva, para el que la libertad es autodeterminación.
Tenemos finalmente la idea de la libertad como libre albedrío, es decir que cada sujeto elige en cada momento y es totalmente responsable de su decisión, que siempre podía ser la contraria. Seguramente es Agustín de Hipona el primero que lo formula con claridad. Picco della Mirandola plantea que la dignidad del ser humano está en esta libertad que le permite ser "un ángel o un demonio". Sartre lo plantea en términos de que cada uno es necesariamente libre, está "condenado a serlo".
El problema metafísico de fondo es si tenemos realmente la capacidad de elegir o si nuestras decisiones están determinada por eo conjunto de condicionamientos internos y externos que actúan en cada momento. La libertad como libre albedrío me parece una ficción, cómo plantean Spinoza o Nietzsche y, desde otra tradición, el Vedanta advaita.
Mis conclusiones. La libertad externa o negativa hay que defenderla con los límites que marcan los derechos de los otros. La libertad positiva la entiendo desde los dos niveles que plantea, entre otros, Spinoza. No desde la ficción del libre albedrío sino desde una doble posibilidad. Desde el trabajo horizonal de entender los propios condicionamientos y modificarlos desde la propia necesidad, que nos da una libertad relativa. Queda la propuesta más radical de la libertad absoluta de quien puede elegarse del nivel fenoménico en un estado de beatitud ( Spinoza) o iluminación ( espiritualidad oriental) que queda abierto cómo un interrogante.

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