jueves, 16 de junio de 2016

UN SOCIALDEMÓCRATA LEYENDO A SLAVOJ ŽIZEK,




 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Voy a intentar sintetizar la propuesta política de Žižek.
 La izquierda del siglo XX ha fracasado : socialdemocracia y comunismo. Hay que reiventarla baja la Idea de Comunismo, como movimiento emancipador universal que producirá un acontecimiento-verdad donde se arriesgará lo que parecía imposible pero bajo las nuevas coordenadas será posible.
Zizek critica la falta de consistencia de las viejas propuestas de la izquierda y plantea al mismo tiempo que las luchas dispersas y múltiples de la sociedad contemporánea no suplen la necesidad de un trabajo político global . El liberalismo democrático-liberal, cuya mejor expresión es la socialdemocracia convertida en tercera vía, es el intento imposible de mantener un capitalismo de rostro humano frente al auge autoritario del populismo nacionalista de extrema derecha. La única opción es radical : superar el capitalismo.
 Pero aquí aparecen contradicciones ¿ como puede entonces tomar como referencia las comunidades de harckers o lo que llama luchas estético-políticas ? ¿ Y no son las experiencias de las favelas luchas de supervivencia y solidaridad que tampoco son en sí una alternativa política global ?¿ O sí lo son ? ¿ En qué sentido ? 
 La misma ambigüedad que mantiene Žižek cuando reivindica a Lenin y la necesidad del partido como forma orgánica y simultáneamente nos dice que no es posible pensar hoy la construcción de un partido revolucionario..
También hay en Žižek un paso abismal entre posturas defendidas los últimos años que podían considerarse posibilista. Zizek defiende la intervención de la OTAN en conflictos internacionales, planteando más en concreto que tenía que haber bombardeado antes Serbia. O que la única alternativa a EEUU es una Europa política, defendiendo el sí al referéndum y llegando afirmar en algún momento que el Tercer Mundo está alineado con EEUU y que la única esperanza viene de está Europa unida. Estas afirmaciones son radicalmente contrarias a las que hace en estos últimos textos cuando nos dice que cualquier acción política dentro del sistema solo sirve para consolidarlo.
Pero el punto que me parece más grave es la confusión que introduce Žižek al identificar democracia con liberalismo. No podemos identificar el significante democracia, por usar la expresión de Zizek, ni con el sistema capitalista ni con el sistema parlamentario y unas reglas formales, porque si lo hacemos estamos desperdiciando nuestro propio patrimonio, nuestra propia tradición desde la izquierda. Vale la pena reivindicar aquí aportaciones como la de Cornelius Castoriadis o Jacques Rancière que por supuesto cuestiona el capitalismo, a la tradición liberal-parlamentaria que lo sostiene. Porque si no mantenemos estas diferencia perdemos lo mejor de la democracia, cuyo auténtico sentido recoge nuestra tradición de izquierdas, y lo dejamos en manos de la derecha o la pseudoizquierda liberal. Porque el liberalismo del que nos habla Žižek es el peor, no el de por ejemplo John Stuart Mill. El riesgo es acabar en un callejón sin salida en el que reivindicando el trabajo político global nos condenamos a la pura denuncia..
El problema que veo en el último Žižek es el de una cierta deriva hacia lo que él mismo siempre se ha empeñado en criticar, que es la posición del Alma Bella. El Alma Bella, como sabemos, es una figura hegeliana que consiste en la posición purista del que critica aquello de lo que, en el fondo, él mismo se alimenta. Žižek está empeñado en denunciar esta postura, que él identifica básicamente con la izquierda académica estadounidense, de la que dice que defiende de forma maximalista aquello que saben nunca se aplicará, y que si se aplicara sus miembros serían los primeros perjudicados y aunque celebro su sentido del humor quizás se complace demasiado en los aplausos de la galería, que son estos círculos de incondicionales a los que divierte su ironía. Y he de reconocer que alguna de sus provocaciones parecen muy en la línea de escandalizar al personal, cuando él mismo reconoce la transgresión es la norma. 






 Cierto que Žižek se moja mucho en cuestiones concretas, que da que que pensar y que es sugerente pero hay algo de trampa cuando dice  que como Espartaco que continuó la lucha hasta el final sabiendo que la perderían así hemos he hacer nosotros. El problema es que un esclavo no tenía nada que perder, porque ni era dueño de sí mismo. Pero si nos trasladamos a los países centrales o semiperiféricos ( incluso en parte a los periféricos) entonces si tenemos cosas a perder y si alguien se juega, no ya la vida sino lo que tiene, debe saberlo y apostar de manera consciente. Porque a un esclavo se le priva del derecho a la vida y a la libertad. Y la libertad, aunque pueda estar muy manipulada en el capitalismo, nos deja un margen, Porque Žižek podría utilizar la noción lacaniana de resto en este caso. La izquierda ha fracasado pero no de manera absoluta porque ha dejado un resto : derechos humanos, sufragio universal, derechos laborales... Los derechos humanos no son solo ideología del liberalismo sino unas letras que se han escrito con muchas luchas. Aunque no podemos diluir la política en la ética ( o moral, que  Žižek no diferencia) hay que mantener la exigencia ética y moral aparte de la política. En esto es demasiado althusseriano. Y el otro resto es un Estado que no es el instrumento del gran capital o el capitalismo sino que recoge la propia lucha de clases entre ser esto o ser un instrumento para hacer cumplir los derechos individuales, sociales y políticos de los ciudadanos ( que es lo que dice la teoría liberal del contrato social, por cierto). 
 Lo que plantea Žižek es un cambio radical y global que aparecerá en cualquier momento pero de momento no aparece ni parece que lo hará. Quizás ya no exista izquierda ni volverá a existir. Pero quizás podríamos ser menos platónicos y llamar izquierda a los que defienden este Estado de derecho. Quizás defender este capitalismo de rostro humano sea menos imposible que esta revolución de la que nos habla. Quizás si se trabaja para humanizarlo dejará de serlo. ¿ Que quiere decir humanizarlo ? Quiere recuperar la  esencia del proyecto socialdemócrata o eurocomunista de construir Estados de democracia liberal y social desde las instituciones democráticas y desde experiencias de colectivos alternativos de las que habla Žižek. Y por supuesto desde la resistencia a la lógica del capitalismo y sin excluir la economía de mercado. De hecho, analistas tan finos del capitalismo como Wallerstein y Arrighi ya han dicho que el capitalismo es, en la práctica, un antimercado porque el Estado siempre ha favorecido al gran capital.
 Cierto que Žižek es lo suficientemente lúcido para saber lo que estoy diciendo. Cada vez confiesa más el escepticismo de que pase este acontecimiento-verdad revolucionario. Incluso acepta que si llegara no hay garantías que nos condujera a nada mejor.También sabe que hay conquistas que mantener, cosas buenas que conservar. ¿ Elegimos el romanticismo revolucionario defensor de causas perdidas que apuesta por lo peor o el reformismo pragmático posibilista que apuesta por lo mejor de lo peor? Él elige él primero y yo el segundo. Pero compartimos el mismo pesimismo.
 En todo caso materiales para pensar en cual es el camino actual de la emancipación humana y como para esta deriva infernal a la que nos conduce la lógica del capitalismo.

1 comentario:

  1. Jo crec, Luis, que la malanomenada "lluita" de l'esquerra no serà només de l'esquerra sinó de totes les ànimes belles, de tots els hòmens, dones, lesbianes, homosexuals, feixistes, comunistes, liberals, socialdemòcrates, etcètera, tots i només tots amb la força que dóna el desig d'un vaixell que camina gràcies a tots serà l'única eixida, els filòsofs escoltarem els anticristos i ens dictaran l'avenir, per a posar els marges en el camí, tots hi direm la nostra en un vaixell que camina, però amb tots, "bons" i "roïns", cap al rumb del camí, un camí sempre imperfecte però que en la seua imperfecció marca la vida.

    Vicent

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