
Escrito por Luis Roca Jusmet
Hablar de izquierda en política significa referirse a la tradición de discursos y prácticas de una serie de movimientos y organizaciones que se han reclamado del término. Al decir tradición quiero señalar que hay un cierto hilo conductor, una continuidad dentro de la heterogeneidad del movimiento. Desde una visión materialista y no idealista no me refiero a la pureza de una ideologías sino a lo que se ha hecho es su nombre.
Señalaré que, sin entrar en matices históricos, tomaré como origen del término a los jacobinos de la revolución francesa. Podemos considerar que era el sector que reclamaba consecuentemente la democracia ( entendida como gobierno de la mayoría, es decir "gobierno de los pobres" ) y los ideales de "libertad, igualdad y fraternidad". Fue un movimiento violento porque no pudo ser de otra manera, por la reacción contrarrevolucionaria. Luego se fundaron las tradiciones anarquista, socialista y comunista. Con sus discursos teóricos, sus organizaciones y sus prácticas políticas. Uno de sus rasgos fue el internacionalismo propletario. Se presentaban como movimientos revolucionarios orientados a la superación del capitalismo y la instauración de una nueva sociedad sin clases sociales. Las prácticas eran diferentes pero todos apuntaban a una utopía. El socialismo fue el más pragmático y posibilista pero hasta la Segunda Guerra Mundial seguía defendiendo, en su discurso, una vía reformista para una sociedad sin clases. Cometió el gravísimo error, a pesar de sus vacilaciones, de apoyar los créditos de guerra por el mimetismo con el disurso nacionalista. El comunismo protagonizó auténtica revoluciones violentas en Rusia y en China, con los resultados ambivalentes que conocemos, con sus luces y sus sombras, pero cuyo resultado final fue el estalinismo y el maoismo, es decir sistemas totalitarios. El anarquismo defendió la acción directa con algunas victorias, con muchas derrotas y una reducción final a la marginalidad.
Después de la Segunda Guerra Mundial el comunismo se reparte Europa para crear sistemas totalitarios en varios países. La izquierda revolucionaria fracasa y los partidos comunistas que sobreviven lo hacen con el eurocomunismo, que viene a ser una vía pacífica al socialismo, combinando la democracia liberal con democracia económica. La socialdemocracia, mientras tanto, a renunciado a su proyecto transformador. Se presenta como la cara de un capitalismo con rostro humano, más justo, basado en el pacto social que ha dado lugar al Estado del Bienestar.
Mientras tanto en Asia otras revoluciones violentas en nombre del comunismo dan lugar a nuevas sociedades que acaban con siglos de injusticias endémicas pero que dan lugar a nuevos sistemas totalitarios, como ocurre en Vietnam y de manera más trágica en Camboya. En America Latina la izquierda protagoniza la revolución cubana y crea movimientos guerrilleros contra las dictaduras corruptas. En Chile se frustra por un golpe militar auspiciado por la CIA el proyecto reformista de la izquierda liderada por Salvador Allende.
