sábado, 27 de abril de 2019

HANNA ARENDT Y LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN





Resultado de imagen de crisis educacion hannah arendt



Luis Roca Jusmet

 Hanna Arendt tiene un interesante artículo sobre la crisis de la educación. Lo escribe en 1958, pero me parece que tiene una gran actualidad, lo cual quiere decir que nos permite pensar el presente. No quiero recetas, quiero material para pensar lo actual. Para la filósofa alemana hay tres causas que explican la crisis del sistema educativo actual (ella se refiere al de USA de su tiempo, que como sabemos se ha globalizado).
 La primera es consecuencia de lo que ella califica como la desaparición de la autoridad en el mundo moderno. El mundo moderno no es lo mismo que la época moderna. El mundo moderno aparece, para Hanna Arendt, desde la explosión de la bomba atómica. Autoridad quiere decir reconocimiento. Los niños y los adolescentes no reconocen a los adultos como una autoridad, como alguien que está por encima de ellos porque tienen una formación y una experiencia de la que ellos carecen. Como no reconocen esta autoridad los niños y adolescentes se constituyen en un grupo con su propia dinámica y sus propios líderes y opiniones. Esto lleva, dice, a la tiranía de la mayoría. No hay criterio, solo hay opiniones, sin argumentación. Y tiene más fuerza el que tiene la mayoría, aunque no tenga razones. Es lo que Aristóteles llamaba la demagogia.
 Hanna Arendt habla de la emancipación de los niños y de los adolescentes la tercera gran emancipación de los últimos tiempos, pero que se ha de valorar de manera contraria que los anteriores. la emancipación de los trabajadores y de la mujer tienen un sentido positivo, liberador. Son emancipaciones reales en el sentido que se rompen unas cadenas y constituyen nuevos sujetos de derechos capaces de responsabilizarse por sí mismos. Pero la emancipación de los niños y los adolescentes es ambivalente. Tiene un aspecto mortífero: para ellos mismos y para el mundo. Se pierde el conglomerado cultural heredado, pero no entendida de manera tradicional inmovilista, sino como como algo dinámico, una continuidad abierta a la transformación. La cultura es una herencia y sin la autoridad del pasado, ya no hay herencia cultural posible. Quizás este sea el efecto negativo de un movimiento juvenil tan ambiguo y ambivalente como el que tuvo como síntoma más claro el Mayo del 68.
 La segunda es el dominio de la pedagogía, entendida como ciencia de la educación. La pedagogía como un supuesto saber de los que saben cómo enseñar sin hacerlo. Enseñar se convierte en una tecnología, en un procedimiento que apodemos aplicar a cualquier contenido. Quizás la versión más radical de este planteamiento sea el Maestro ignorante defendido por Jacques Rancière. El maestro es el que domina la voluntad, no la inteligencia, el que es capaz de motivar, no de enseñar. Para Hanna Arendt, en cambio, el maestro es aquel que ama lo que sabe y desea transmitirlo. El maestro es conservador porque es el portador de la cultura, que debe ser primero asimilada y luego transformada. Se enseña a formar un criterio desde el que ejercer la crítica. Primero hace falta escuchar y entender. Si no es así lo que se hace es potenciar la opinión sin argumento y justificarla como supuesta arma crítica. Se trata de recibir y una vez asimilado lo que nos enseñan se puede ser capaz de aportar algo nuevo. El sentido crítico y la creatividad exigen un largo esfuerzo de asimilación, un trabajo interior profundo. 
 
La tercera es lo que Hanna Arendt llama los dogmas del “pragmatismo” ( al que nosotros llamaríamos “constructivismo”). Es la consideración de que solo se aprende a través de manera lineal a partir de los preconceptos.  ¿Solo se puede enseñar a partir de lo que no conoce? ¿por qué no podemos considerar el aprendizaje, en ocasiones, como una sacudida, como un salto al vacío? El segundo dogma es que aprender debe ser un placer. Esto implica confundir el placer con el deseo. El deseo viene de la falta. Los humanos tenemos una falta estructural que puede orientarse hacia la búsqueda del saber. Esta debería ser la base de la educación. No un placer lúdico sino la inquietud que surge cuando falta algo, falta que no taponamos cuando aparece. El tercer dogma es que las habilidades son algo formal que se puede aprender sin contenidos.
 Para Hanna Arendt la crisis de la educación viene de la crisis de la política, ya que considera que es la crisis de la política la que genera el cuestionamiento de la autoridad y de la tradición (como vinculación a los orígenes). Me parece que es un factor más dialéctico, hay más factores en interacción. Tiene que ver con la consolidación del capitalismo y, hoy, del neoliberalismo. En un sentido amplio, no solo económico. Tienen que ver con la cultura de masas y la sociedad de consumo (de la que sí habla la filósofa). Tiene que ver con la mercantilización global, con el individualismo y el culto al ego como algo privado. Con la vida entendida como una empresa. 

miércoles, 24 de abril de 2019

ELOGIO DE ERNST JÜNGER






Escrito por Luis Roca Jusmet

 El caso Jünger es interesante porque presenta una mitología moderna muy curiosa. Si entendemos el mito como un modelo ejemplar, entonces Ernst Jünger lo fue para muchas generaciones y desde un espectro político-ideológico extraordinariamente amplio. No sólo para los extremos (que para algunos se tocan) sino también para el centro. El neofascismo se entusiasmó con Jünger (como podimos comprobar en muchas de sus publicaciones, como "Punto y coma") pero también lo hizo un sector de intelectuales heterodoxos procedentes de la izquierda radical (como podimos también comprobar en antiguos números de revistas ya desaparecidas como "Archipiélago" o "Ajoblanco"). Lo sorprendente es que también estadistas de la socialdemocracia como Mitterand o Felipe Gónzalez visitaron a Jünger en su mansión de la Selva Negra con la única intención de conocerle y conversar con él.
¿Por qué diablos nos sedujo Jünger ? Esta es, por supuesto, la pregunta del millón.
 En primer lugar, lo hizo por su legendaria y romántica figura de superviviente, de hombre que había recorrido un siglo después de mil batallas. Su talante aventurero, que le hace escaparse de adolescente de su casa burguesa y enrolarse en la Legión Extranjera, experiencia que describirá en su novela "Juegos africanos". Luego su participación en la Primera Guerra Mundial, donde escribió desde las trincheras sus impresionantes "Tempestades de acero". Experiencia que le supuso varias balas en su propio cuerpo, llegándole a considerar al borde de la muerte. Posteriormente sus experimentación con drogas alucinógenas, al lado de Albert Hoffman, el inventor de la LSD. Siempre buscando ampliar las puertas de la percepción, lo que le llevó a escribir tanto uno de los mejores estudios teóricos sobre las drogas ( Acercamientos ) como a un relato breve pero denso y muy sugerente :  ( Visita a Godenhom) .
  Su carácter indomable, su libertad interior le hizo ser respetado al mismo tiempo por Bertolt Brech y por Hitler, que paraban respectivamente a "las huestes comunistas y nazis que lo querían colgar". Sospechoso de haber colaborado en un atentado contra Hitler lo movilizaron como oficial al frente ruso pensando que les esperaba una muerte segura. Cosa que no sucedió.
Un hombre inquieto, entusiasta, lleno de energía pero capaz de mantener su serenidad en las situaciones más difíciles. Una especie de samurai europeo, un ronin "sin señor al que someterse". Un emboscado, como se definía, que resistía la uniformidad del mundo burgués, la lógica de la mercantilización.
 ¿Quién fue realmente Jünger ? No cabe duda que Jünger formó parte en su juventud de la revolución conservadora alemana, aristocrática, nacionalista y guerrera. Que no fue un oportunista y que se mantuvo al margen del nazismo, con todos los peligros que comportaba, aunque manteniendo una posición política ambigua bajo el lema de la lealtad a su patria. Que a la larga se convirtió en un escéptico que mantuvo un espíritu muy crítico con el mundo en que vivía. ¿Desde que posición? Yo diría que desde una serenidad aristocrática, nietzscheana, que despreciaba lo plebeyo, que no soportaba a las masas y que sentía nostalgia por un pasado de caballero heroico que seguramente nunca existió y que queda reflejado en su novela Abejas de Cristal y en su ensayo La emboscadura. Como diría Jacques Rancière, tuvo odio a la democracia, al poder de cualquiera. Al igual que Nietzsche, por cierto.

lunes, 22 de abril de 2019

POR UNA IZQUIERDA INTERNACIONALISTA


Resultado de imagen de cosmopolitismo



Si bien no en la sustancia aunque sí en la forma, la lucha del proletariado contra la burguesía es al principio una lucha nacional. El proletariado de cada país debe en primer lugar saldar cuentas con su propia burguesía, por supuesto ( ...). Los trabajadores no tienen patria; así pues no podemos arrebatarles lo que no tienen . Puesto que el proletariado debe ante todo adquirir la supremacía potencial, debe ponerse en pie para convertirse en la clase más importante de la nación , debe constituir la nación misma, el proletariado es en cierto sentido nacional, aunque no en el sentido burgués de la palabra (...).¡ Trabajadores del mundo unios !

MARX Y ENGELS, El Manifiesto comunista


Como dice Immnuel Wallerstein, ningún documento refleja mejor la ambivalencia central del mundo moderno en relación con la identidad nacional y mundial que el manifiesto comunista de Marx y Engels. De lo que se trata entonces es de saber cómo se concreta hoy en la sociedad tardocapitalista globalizada este mensaje, que hay que situar siempre históricamente. Independientemente de que algunas reivindicaciones de los pueblos que se ven privados de libertades culturales específicas sean justas (empezando por la lengua) no pienso que el comunitarismo, el nacionalismo o el multiculturalismo deban ser una bandera de la izquierda. Por el contrario, considero que hay que recuperar como alternativa un viejo término, el de internacionalismo. O el de cosmopolitismo, tal como nos propone un filósofo contemporáneo de ascendencia africana, Kenneth Appiah. Su crítica al multiculturalismo, extensible al nacionalismo, es la de basarse en la cultura como eje identitario básico. Las particularidades culturales (entre ellas la lengua) hay que defenderlas en la medida que las personas quieren mantenerlas y potenciarlas, no como algo bueno en sí mismo. Pero estos rasgos culturales no forman conjuntos homogéneos, ya que las influencias que tenemos cada uno de nosotros son diversas y nosotros mismos podemos organizarlas o modificarlas en nuestra dinámica vital subjetiva. Una propuesta transformadora de la sociedad debe incluir esta defensa de la libertad individual y del respeto a la autonomia personal por encima de supuestas identidades culturales.
Cuando planteamos la identidad en términos culturales nos olvidamos de que la identidad cultural no es nunca homogénea, y menos ahora que nunca. La identidad personal la construimos socialmente a partir de materiales muy diverso. A nivel cultural somos condicionados de maneras cada vez más heterogéneas Aquí únicamente podríamos excluir, y también relativamente, las sociedades realmente tradicionales, que cada vez son más extrañas en el mundo globalizado en que vivimos. Quizás un ejemplo, por sus condiciones peculiares y excepcionales, podría ser el pueblo saharaui. Pero en el marco de los países que se dan en el tardocapitalismo globalizado, hemos de defender un margen de elección desde nuestra autonomía personal. No para elegir cualquier identidad, que es imposible, sino para disponer de la capacidad de priorizar entre los rasgos culturales que de manera simultánea nos conforman como sujetos. Es decir, que todos tenemos una raíz cultural diversa que vamos transformando, voluntaria o involuntariamente, de manera dinámica. Podemos elegir cambiar de creencias, de valores o de hábitos, ya que la identidad originaria nos condiciona pero no nos determina.
El filósofo y economista de Amartya Sen lo ejemplifica muy bien en su estudio de la sociedad india, que es totalmente diversa y que se presenta falsamente como una civilización homogénea. Un indio puede ser musulmán y pertenecer a una etnia específica diferenciada de otro indio, que a la vez puede ser budista, ateo o cristiano. Veamos cómo en este ejemplo ni aparece el hinduismo, que sería la religión “propia” de la India. Un marroquí puede tener en común la religión con un pakistaní o con un español aunque las lenguas y otros rasgos culturales sean diferentes. Sen nos avisa de los peligros que derivan de la ilusión de una identidad cultural colectiva única, ya que conducen al sectarismo y, en el límite, a la violencia. Lo hemos visto en Ruanda y en Bosnia. Pero aún alejándonos de estas legitimaciones de la violencia podemos constatar que también los que se presentan como víctimas pueden esconder oscuros intereses. Tomemos por ejemplo el caso del Dalai Lama, que dice que China comete un genocidio en el Tíbet porque quiere destruir “la lengua, la religión y la cultura del pueblo tibetano” y analicemos en detalle esta afirmación a partir de los tres elementos que formula. La lengua es un rasgo cultural importante pero no definitorio de una manera de ser. Es totalmente denunciable el pretender reprimir una lengua pero es un exceso injustificable identificar la represión de una lengua con el genocidio cultural. Por otra parte identificar un pueblo con una cultura y a ésta con la religión es falso y peligroso. Finalmente cuando habla de cultura, excluyendo la lengua y la religión ¿qué es lo que queda?
Un sociólogo crítico, Gerd Baumann analiza en un libro excelente llamado “El enigma multicultural” que la identidad cultural únicamente se sostiene en la religiosa, la étnica o la nacional y que las tres son muy problemáticas ya que se constituyen básicamente sobre identificaciones imaginarias. ¿Y que pasa cuando alguien no se identifica con esta identidad que se atribuye a la comunidad en la que se le sitúa?: pues que quedaría excluido de la comunidad y se le llegaría incluso a considerar un traidor.
Muchas veces cuando hablamos de tradiciones entendemos la cultura de una manera esencialista, como un conjunto de prácticas que se transmiten estáticamente por generaciones y que hay que conservar. La realidad cultural es mucho más compleja y más abierta y mejor entender la cultura como una realidad viva, en constante creación y transformación, como muy bien nos mostró el filósofo griego-francés Cornelius Castoriadis. La tradición lo es siempre de algo, que puede ser una creencia o una práctica pero creo sinceramente que no hay ni creencias ni prácticas absolutas en ninguna de las naciones actuales. Más bien estas supuestas tradiciones se promocionan artificialmente para reforzar la propia ideología nacionalista. La lengua hay que mantenerla en la medida que los sujetos parlantes, es decir las personas quieran hacerlo pero es muy discutible identificar la lengua con la cultura y ésta con la nación, como suelen hacer de hecho los nacionalistas, envolviéndola en un retórica culturalista más amplia ( tradiciones, creencias, costumbres) que resulta difícil de especificar como algo común del colectivo del que se habla. Es la idea romántica de nación que hereda la fuerza emocional de la religión para dar cohesión a la comunidad. Pero ¿no es otro tipo de cohesión la que es deseable desde la ciudadanía democrática? No es el ideal de ciudadano autónomo y a la vez cooperativo, que es capaz de vincularse a la sociedad desde su creatividad, que recoge a la vez lo que es propio y lo que es común ?

domingo, 21 de abril de 2019

EL IMPRESIONANTE TESTIMONIO DE SIMONE WEIL





Reseña de

La condición obrera

Simone Weil
( Traducción de Teresa y José Luis Escartín Carasol)
Madrid . Trotta, 2014

 Escrito por Luis Roca Jusmet

He de reconocer que no conocía la obra de Simone Weil. Solo algunas referencias dispersas. La lectura de este libro ha sido para mí una revelación. Tanto por el extraordinario testimonio que supone el libro como por el descubrimiento de Simone Weil. Simone es una mujer absolutamente singular, no me hace falta saber más de ella para afirmarlo. Lo es en múltiples aspectos. Uno de ellos es lo que muestra el libro. Una profesora joven de instituto decide irse a trabajar a una fábrica para conocer la condición obrera. Lo que es absolutamente singular es la actitud con la que ella entra a trabajar en la fábrica. No es como los curas obreros que quieren estar al lado de los pobres. Ni como los izquierdistas pequeñoburgueses que quieren formar parte del único sujeto revolucionario, que es el proletariado. Simone Weil quiere saber. Hay una ética de la verdad terriblemente coherente. Para hablar de los obreros hay que saber quienes son. Simone Weil, tremendamente lúcida, sabe que no será uno de ellos. Ni lo pretende. Pero no da a transmitirles un mensaje, a portarles un saber vanguardista. Tampoco a llevarles un mensaje de salvación, ni en este mundo ni en otro. Quiere saber lo que es la condición obrera. Aprender, viviendo como un obrero, lo que significa ser un obrero en la Francia de 1934. Y lo que aprende es lo que Marx, desde la teoría, explicó en sus manuscritos juveniles. Pero ella lo aprende en su piel. Ser obrero es vivir totalmente alienado. No solo del producto del trabajo, no solo del propio acto de trabajar, sino de la propia humanidad. Es vivir degradado, humillado, esclavizado. Es vivir para trabajar y trabajar para vivir. Pero es un tipo de trabajo mecánico, embrutecedor, inhumano. Resulta tan espeluznante el relato que nos hace Simone Weil que recuerda casi el que narra Primo Levi en un campo de exterminio nazi en Si esto es un hombre.

miércoles, 17 de abril de 2019

SPINOZA : LIBERALISMO Y CAPITALISMO

Resultado de imagen de spinoza y la codicia


Escrito por Luis Roca Jusmet

 El capitalismo es, como sabemos, una economía-mundo que se sostiene en Estados-nación. También sabemos, desde Marx, la importancia que juega la ideología en su mantenimiento.Pero hay un elemento importante, que sin duda tiene que ver con la ideología, que es el deseo. Fréderic Lordon en su libro "Capitalismo, deseo y servidumbre" lo aborda desde un análisis que se basa en Marx y en Spinoza.
 Voy a abordar en este texto este aspecto del deseo desde una lectura directa de la teoría de las pasiones de Spinoza. Seguramente en esta sociedad tardocapitalista que vivimos hay tres ideas-pasiones que mueven principalmente a los individuos que viven en ellas : la codicia, la vanidad y la lujuria. No representan nada nuevo, ya que la antigua teoria de los pecados capitales la contemplaba y antes de ella los análisis clásicos sobre las pasiones. Podemos volver a Spinoza, más tardío que estas tradiciones y precisamente contemporáneo del capitalismo naciente.
 En el "Tratado de la reforma del entendimiento" analiza, en su introducción, que lo que los hombres analizan como el sumo bien se reduce a las riquezas ( codicia), honor ( vanidad ) y placer ( específica que básicamente el sexual, o sea la lujuria). Spinoza dice que son bienes efímeros e ilusorios, ya que dependen de cosas externas ) nos esclavizan a ellas) y no proporcionan felicidad. Pero Spinoza no es un estoico que plantee eliminar los deseos. De manera moderada son aceptables : a todos nos gusta un mínimo reconocimiento, necesitamos el dinero y no tenemos porque renunciar al placer.
 Posteriormente volverá a abordarlos en la "Ética" y se referirá a ellos, en la parte tercera ( "Del origen y naturaleza de los afectos") como deseos inmoderados. Los deseos inmoderados son pasiones irracionales porque están producidos por ideas confusas que nos esclavizan. Lo cual nos lleva a la cuarta parte ( " De la servidumbre o la fuerza de los afectos") que explican como nos atrapan y nos conducen a la impotencia, a la falta de libertad interna.

miércoles, 10 de abril de 2019

EL DISPOSITIVO NEOLIBERAL DEL YO


Resultado de imagen de gestion neoliberal del yo





Escrito por Luis Roca Jusmet

 Michel Foucault habló de tres tipos de tecnologías: las de la producción, las del poder y las del yo. Murió antes de poder analizar las tecnologías del yo en el neoliberalismo, pero abrió un horizonte. Sociólogos como Nikolas Rose lo han seguido investigado de una manera fecunda sobre el tema. El dispositivo neoliberal del yo está formado por un conjunto de prácticas discursivas y no discursivas enlazadas entre sí como un dispositivo. Responden a lo que Gilles Deleuze llamaba la sociedad de control y que el propio Foucault llamó gubernamentalidad, donde el poder disciplinario se desplaza hacia formas que presuponen la libertad individual. Pero en las que se manifiesta lo que Michel Foucault  llamaba el poder pastoral, herencia  del antiguo sacerdote y que adquiere hoy nuevas formas de conducción de las conductas: coaching, psicólogo…
 Analizaré aquí algunos elementos básicos de este aparato conceptual:  las competencias, la autoestima, la inteligencia emocional y la autoayuda. Todos estas conceptualizaciones adquieren un carácter normativo y forman parte del proyecto de gestión de la propia vida, entendida como si fuera una empresa.. 
 Empecemos por el término “autoestima”. Autoestima quiere decir querer la propia imagen: el yo se quiere a sí mismo. La imagen propia con lo cual nos remite al peligroso mundo del narcisismo. El yo tiene más autoestima en cuanto que se identifica cada vez más con su yo ideal. Lo cual implica un narcisismo alto. Si consideramos la autoestima como un valor absoluto nos equivocamos: tan nefasto puede ser el defecto de narcisismo, que sería el complejo de inferioridad, como el exceso, que llevaría a la arrogancia, la soberbia y la vanidad. El gran Spinoza, que consideraba el amor propio como un afecto positivo, criticaba sus excesos: la vanidad, la soberbia. Todos ellos productos de un deseo inmoderado de prestigio. El psiconalista Jacques Lacan ya advertía también que el estar pendientes del yo como autoimagen nos encerraba en un círculo mortífero. Lo mismo hizo el sociólogo Richard Sennett en su estudio “La corrosión del carácter”. Es el propio reconocimiento y el de los otros por donde pasa la aceptación y el respeto. El saber salir, por tanto, de uno e ir hacia el otro, al ámbito de las relaciones.
  Si pasamos a la inteligencia emocional continúo manteniéndome crítico. Martin Gardner planteó hace años la noción de las inteligencias múltiples. La idea no estaba mal porque cuestionaba un concepto monolítico y cuantitativo de la inteligencia. Pero luego se convirtió en un nuevo dogma y una nueva escolástica. Hablaba de la inteligencia intrapersonal y la interpersonal, es decir de la capacidad de entenderse a sí mismo y a los otros. Aquí entraba también la empatía. Sobre esta base elaboró Daniel Goleman su noción de inteligencia emocional.  Pero Goleman planteó que la falta de inteligencia emocional era lo que conducía a personas brillantes intelectualmente al fracaso personal. La inteligencia emocional significa entender las propias emociones, la de los otros, ser empático, controlar las propias emociones y tomar las decisiones correctas. Pero se están mezclando cosas muy diferentes. El conocimiento de uno mismo no depende de la inteligencia. Depende, en primer lugar de la capacidad de introspección. Es decir, del trabajo interno de percibir nuestros afectos y de la veracidad, de ser capaces de no autoengañarnos. Entender es algo que vamos aprendiendo y que debe conducirnos al respeto y a la solidaridad más que a la empatía. A veces la empatía nos lleva a perder nuestra posición y a tolerar lo intolerable. El control de uno mismo depende, por otra parte, del carácter.  Se está trivializando y degradando lo que tradicionalmente se llamaba el trabajo sobre uno mismo. Son los ejercicios espirituales de la Antiguedad que recuperan filósofos contemporáneos como Michel Foucault o Pierre Hadot. Trabajo y esfuerzo cotidiano de adecuarnos a las normas éticas que hemos elegido. Formar el carácter, lo cual nos permitirá el dominio de las emociones, en el sentido spinoziano. Es un camino largo y difícil que debe hacer cada cual, aunque los otros puedan ayudarnos proporcionándonos cajas de herramientas para emanciparnos, no creando lazos de dependencia con un poder pastoral que nos guiará siempre.  
 ¿ Cuál es el modelo neoliberal ? ser un buen empresario de sí mismo, gestionar bien las emociones, calcular bien las inversiones emocionales, rentabilizarlas bien. Tener autoestima, es decir desarrollar una imagen de nosotros mismos acorde con este Ideal. Ser competente socialmente, emocionalmente, lingüísticamente. Adaptarse, este es el mantra. Y el que no se adapta bien, quién no tiene la competencia adecuada para hacerlo, que acuda a la psicología o de la farmacológica. Todos somos clientes y consumidores potenciales este gran mercado de los cursos de gestión emocional, de la autoayuda o de los fármacos. 
 Observemos como este lenguaje se va introduciendo en las empresas y en las instituciones. Como es el lenguaje en el que se están adiestrando todos los gestores de esta sociedad liberal avanzada.
 Políticamente lo que se hace es individualizar y privatizar los proyectos y los problemas personales. Esto no quiere decir que no debamos asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde. Tampoco hay que hacer una sociedad de víctimas. Pero entendiendo que formamos parte de una sociedad y que parte de los problemas son sociales y políticos. La responsabilidad pasa aquí por comprometernos a mejorarla. Tampoco quiere decir que tengamos que renunciar a nuestra singularidad, pero siempre entendiendo que es con los otros con la que la desarrollamos.
 El fenómeno es complejo y solo marco aquí algunos puntos de análisis. Los estudios de Eva Illouz sobre capitalismo emocional son otro conjunto de análisis que vale la pena considerar para el estudio de estas problemáticas.

lunes, 8 de abril de 2019

LA VERDAD EN NIETZSCHE Y FOUCAULT




Resultat d'imatges de nietzsche foucault

Escrito por Luis Roca Jusmet



 Voy a hablar de la primera de las cinco conferencia que dio Michel Foucault en Río de Janeiro, el año 1973, bajo el título genérico de "La verdad y las formas jurídicas".
  La cuestión que plantea esta primera conferencia es la siguiente : ¿ Cómo se forman, a partir de unas prácticas sociales, los ámbitos del saber que a su vez generan formas de subjetividad ? Para hacerlo, y siguiendo su método, hay que bajar a la historia para analizar casos concretos
Para ello sitúa en el siglo XIX una concepción del hombre basado en las prácticas sociales del control y de la vigilancia. Las prácticas discursivas aparecen como un juego estratégico, como un juego de poder. Una de las prácticas principales que configuran la subjetividad moderna es el psicoanálisis. El psicoanálisis radicaliza la primacía del sujeto que inaugura Descartes. El sujeto se constituye como sujeto de conocimiento.
 Podemos plantearnos, dice, dos historias de la verdad. La primera es una historia que se regula a partir de sí misma. es la historia de la verdad tal como se formula en la historia de las ciencias. Pero hay otra historia, que es la que le interesa, y que es que la verdad se constituye también desde su exterioridad, desde prácticas sociales que le son ajenas. Por ejemplo, en las prácticas judiciales. Más en concreto en el derecho penal.
  En esta conferencia se refiere a Nietzsche como inspirador de su método genealógico. Si rastreamos la influencia de Nietzsche sobre Foucault encontramos precisamente en su concepción de la verdad una influencia clara y directa. En otro texto breve titulado Nietzsche, la genealogía, la historia, publicado en 1971, ya se apunta explícitamente esta influencia desde otros textos. Estos son diversos : La Gaya ciencia , El viajero y su sombra, Humano, demasiado humano , Aurora, Consideraciones intempestivas Pero también los más tardíos : La genealogía de  la moral, El crepúsculo de los ídolos... La  idea fundamental es contraponer el método genealógico al método histórico convencional. No hay inicio de las cosas, hay procedencias : azares contrapuestos, interactivos, que desencadenen procesos. Aunque las procedencias están enraizadas en los cuerpos, se inscriben en ellos. Desde determinadas correlaciones de fuerzas emergen los cuerpos .No hay identidades, solo máscaras que recubren los cuerpos.

 Pero volvamos a la conferencia. Se centra en un texto concreto de Nietzsche : "Verdad y mentira en sentido extramoral". Se trata de un texto breve, juvenil y póstumo pero que es uno de los más fecundos del filósofo alemánen la cuestión de la verdad. Foucault recoge las ideas principales del texto. En primer lugar que el espacio y el tiempo no son formas de conocimiento sino el espacio primitivo en el que éste se asienta. En el inmenso espacio del Universo, en una milésima parte del tiempo cósmico, dice Nietzsche, un animal arrogante se inventa el conocimiento. El conocimiento no responde a una tendencia natural del hombre al sabe, a la verdad. El compromiso no es un instinto sino un compromiso al que se llega por el enfrentamiento de diversos conflictos. El conocimiento no es natural, es antinatural y es  antiinstintivo. Pero es que además las condiciones de la experiencia y la constitución de los objetos de la experiencia son totalmente heterogéneas. No hay isomorfismo entre el mundo y el conocimiento. No existe el conocimiento como derecho humano.

domingo, 7 de abril de 2019

DERECHO Y POLÍTICA





Escrito por Luis Roca Jusmet

 He decir que después de muchas lecturas de teoría política el filósofo que realmente me ha aportado más en cuanto a la claridad y al rigor del planteamiento es Felipe Martínez Marzoa. 
 Con él aprendí que es Hobbes quién inicia la teoría política moderna, que es el de la exigencia del Estado de derecho. El Estado de derecho, basado en el contrato social en el que las leyes son universales y garantistas, no es nunca un hecho, es siempre una exigencia. Lo que es un hecho es que el Estado de derecho exista desde el punto de vista del derecho. El Estado debe elaborar unas leyes que garanticen la universalidad, es decir la igualdad de derechos. Lo cual quiere decir que para que el derecho sea posible hay que reconocerselos a todos.No se pueden establecer diferencias entre los ciudadanos. Esta es la base de la democracia moderna, de la república democrática. Aquí Spinoza, Kant y Marx, como ha señalado Marzoa, permitieron una elaboración más precisa de esta idea.
 La política es entonces la exigencia de que este Estado de derecho se cumpla. Lo puede hacer el Estado o lo pueden hacer los movimientos sociales cuando el derecho es incompleto o cuando se aplica de manera incompleta. Hay siempre una tensión.
 Veamos dos hechos políticos que han pasado en España y que conllevan una tensión entre el derecho y su aplicación. Uno es el hombre que ha ayudado a morir a su mujer, incapacitada por una esclerosis múltiple y que solo deseaba morir. Al margen que hay que comprobar si esto es cierto, que seguramente lo es, hay aquí una exigencia de derecho no contemplado en la legislación española, que es el derecho a una muerte digna, que lo es para todos. Hay una exigencia de contemplarlo porque se considera que el derecho es incompleto. 
 El otro tiene que ver con el juicio a los políticos y líderes secesionistas que quisieron imponer la independencia. En este caso no es una exigencia del reconocimiento de un derecho sino un acto en contra del Estado de derecho porque va en contra de la universalidad de derechos reconocido en este comunidad política que es España. Una parte se atribuye lo que corresponde a todos : de entrada a todos los catalanes y de salida, que es lo determinante, a todos los españoles. 

miércoles, 3 de abril de 2019

MICHEL FOUCAULT : EL PODER PASTORAL

Resultado de imagen de michel foucault

Escrito por Luis Roca Jusmet

 El poder pastoral es uno de los conceptos fundamentales elaborados por Michel Foucault. Es fundamental dentro de esta caja de instrumentos que quiso que fuera su obra.
 El concepto aparece elaborado en el curso 1977-8, “Seguridad, territorio, población.”   Lo hace en las clases del  8, 15,22 de febrero y las del 1 y 8 de marzo. Parte de la base de que para los griegos el hombre es gobernable solo indirectamente. La idea de que los hombres pueden ser gobernados directamente viene, por el contrario, de Oriente. La idea viene a través de la organización de un poder de tipo pastoral y también de la de la dirección de las almas. La primera significa que el rey, el dios o el jefe es un pastor para los hombres, que se conciben como un rebaño. Es una idea que está en Egipto, Asiria, Mesopotamia y, sobre todo, en los hebreos. Básicamente estaría en este último, en el que Dios dirige al pueblo elegido a través de los profetas. Estos recibieron de Dios el rebaño y deben devolvérselo. Es un poder que no se ejerce sobre un territorio sino sobre un pueblo que se desplaza. Debe ser benévolo porque su función es cuidar de su rebaño y su objetivo la salvación. El pastor está al servicio del rebaño, debe velar por él y por tanto vigilarlo. Es para todos (omnes) pero también para cada uno (singulatim). Grecia y Roma eran totalmente ajenas a un poder de este tipo. La idea del poder pastoral se introduce a través del cristianismo, de la Iglesia cristiana. Fue la Iglesia la que materializó este poder pastoral en instituciones y montó su dispositivo. A partir de aquí el hombre occidental se consideró una oveja entre las ovejas, algo inaudito y extraño para cualquier sociedad.
 De todas maneras Foucault matiza más tarde el tema del poder pastoral y los griegos, planteando que, en algún modo, esta idea sí está presente en ellos. Lo está en la Iliada y en la Odisea. También encontramos el modelo de pastor en los pitagóricos. En los textos políticos clásicos encontramos que los dioses, en tiempos difíciles, son como pastores. También aparece el magistrado-pastor en Las leyes de Platón. Pero para Platón la política es el arte del tejedor, diferente de la del pastor que cuida al rebaño. Se trata de reunir las existencias en una comunidad política de manera justa. El trabajo del pastor es secundario . el médico, el pedagogo, el gimnasta. El gobernante prescribe. El verdadero poder pastoral debemos buscarlo en el cristianismo. Es el proceso único en el que una religió, la cristiana, se convierte en Iglesia, es decir, en un conjunto de instituciones para dirigir la vida cotidiana de los hombres, para gobernarla.  La reforma y la contrareforma fueron los dos desenlaces sobre cómo debía ejercerse este poder pastoral. El primer pastor es, desde luego, Jesucristo. Se plantea como un poder diferente del poder político. El poder pastoral, hasta el siglo XVIII estará desmarcado claramente del poder político. El soberano es el César y el pastor es Cristo.
 El Dios hebreo fue un pastor, pero no se institucionalizó: esto lo hizo el cristianismo. El poder pastoral pastoral es el arte de gobernar a los hombres pero no coincide ni con la política, ni con la pedagogía ni con la retórica. Se relaciona con la salvación, con la ley y con la verdad. Hay que salvar a todas y a cada una de las almas. El pastor tiene debilidades y debe reconocerlas, al igual que el rebaño. Una novedad es que la obediencia aparece como virtud. Es algo que vale por sí mismo. Lo cual quiere decir que debe haber una obediencia total del rebaño con respecto al pastor. Es una sumisión al otro, no a la ley. La vida monástica es el paradigma. La obediencia no es temporal sino permanente. No tiene como objetivo el dominio de sí, como ocurría con el filósofo en Grecia, sino la sumisión al Otro. El pastor enseña con su vida y tiene la dirección de conciencia del rebaño. La dirección de conciencia no es un invento cristiano, pero sí lo es su carácter forzado y permanente. Se instaura entonces un poder pastoral basado en un reconocimiento de los méritos y deméritos, de obediencia absoluta, de producción de verdades ocultas, El individuo se transforma en un sujeto en el sentido de sujeción. El poder pastoral será el precedente de la gubernamentabilidad que aparecerá en el siglo XVI en Europa. Pero lo que ocurre este siglo no es que se desplace el poder pastoral de la Iglesia al poder político del Estado. Lo que hay es una intensificación del poder pastoral por la reforma y la contrareforma. Pero también la aparición del problema de como conducirse en la vida cotidiana privada, que se traslada a la filosofía. Descartes es el paradigma. Pero también hay una manifestación pública del problema, que pasa a los gobiernos. La instrucción de los niños, su gobierno, es un problema fundamental del siglo.
 La pregunta es entonces ¿Qué quiere decir gobernar al mundo pastoralmente? Por un lado era un mundo de causas finales en la que estas se subordinaban  a la salvación. Todo ello en una economía de obediencias en el cual había toda una economía de la verdad. Todo ello derivará hacia el poder disciplinario. Gobernar es más que reinar (soberano) y más que guiar (poder pastoral).

lunes, 1 de abril de 2019

LA ÉTICA DE SPINOZA ¿UNA PROPUESTA DE EJERCICIO ESPIRITUAL PARA MATERIALISTAS?



Resultado de imagen de spinoza


Luis Roca Jusmet


1. Introducción

Pierre Hadot define la filosofía como un ejercicio espiritual.[i] Aunque acepta las resonancias religiosas del término, que sería una clara reserva, así y todo considera mejor esta formulación que cualquier otra posible. Ejercicio intelectual es, para Hadot, una mala opción, ya que justamente quiere insistir en la propuesta práctica de la filosofía.[ii] Para Pierre Hadot la escisión entre filosofía teórica y filosofía práctica es uno de los grandes malentendidos actuales. Malentendidos que responden a una deriva que se inicia cuando se entiende la filosofía como un discurso y no como una forma de vida. Pero no es este el momento de analizar cuándo y cómo se produce. Pero sí el de decir que para Hadot el sentido originario de la filosofía es el de entendera como una forma de vida, como se pone de manifiesto en toda la filosofía antigua. Línea que continua existiendo para él en la filosofía moderna y contemporánea en Montaige, Descartes, Spinoza, Nietzsche. Wittgenstein o Heidegger.

Lo que quiere decir Pierre Hadot cuando habla de la filosofía como ejercicio espiritual es que debe tener un poder transformador en la vida. En este setido podemos recordar lo que plantea el filósofo francés en su libro sobre Marco Aurelio: la disciplina del juicio, la disciplina del deseo y la disciplina del hacer.[iii] Y lo voy hacer contrastándolo con lo que dice otro filósofo francés contemporáneo a Hadot pero totalmente diferente en su trayectoria biográfica y filosófica: Gilles Deleuze. Para ello voy a referirme a una carta que escribe en su carta a Réda Bensmaïa sobre Spinoza.[iv] En él subraya tres aspectos de la Ética: el afectivo, el conceptual y el perceptivo, que relaciona con los tres grados de conocimiento que plantea Spinoza. Desde estas referencias voy a intentar esbozar los aspectos de lo que creo que sería la propuesta de una lectura de la Ëtica de Spinoza como ejercicio espiritual para materialistas en relación con lo expuesto en mi libro sobre el tema.[v]

Me interesa saber si se puede hacer una lectura de la Ética de Spinoza como una propuesta de ejercicio espiritual para materialistas en el sentido de que puede transformar la mirada y como esta mirada produce un deseo y como este deseo conduce a un acto. Y si estaría más en la línea de lo que plantea Pierre Hadot o de lo que sugiere Michel Foucault.Esta línea de trabajo quiere ser el inicio de una reflexión más profunda.

Voy a hacer un primer abordaje de la cuestión basándome en los capítulos segundo, tercero y cuuarto de la Ëtica, que es un itinaerario posible que, de momento, excluye al primer y quinto. Finalmente apuntaré una hipótesis provisional que apunta a una línea de trabajo posterior.

2. 2. La Ética como propuesta transformadora

Spinoza plantea en la parte segunda Ética,[vi] "De la naturaleza y origen de la mente", con un axioma en el que afirma que el hombre piensa. Pensar quiere decir experimentar los afectos que nos producen las interacciones con los otros cuerpos. Afecto es, para Spinoza, una idea, que puede ser adecuada o inadecuada. Hay tres grados de conocimiento, que serían tres miradas diferentes sobre nuestro cuerpo, ya que Spinoza plantea que lo único que conocemos es nuestro cuerpo. ¿Qué quiere decir con esto ? Que tenemos un conocimiento de las afecciones de nuestro cuerpo que mentalmente se manifiestan como afectos. Hablamos por tanto de las interacciones de los cuerpos y de los afectos que estas interacciones producen en nuestro mente ideas (que no olvidemos que los afectos son ideas). Gilles Deleuze plantea que para Spinoza la ruptura se da entre el segundo y el tercer grado de conocimiento.[vii] Porque el segundo grado ya implica ideas adecuadas y afectos activos y por lo tanto a un hombre sabio. El tercer grado es un enigma en el que ahora no entraré. Hablaré aquí de la transformación que se da entre el primer y el segundo grado. Y para Spinoza, como dice en sus "pensamientos metafísicos", una transformación es un cambio de identidad.[viii] ¿Cómo podemos entender hoy, lo que sería el primer grado de conocimiento? Es el que se corresponde con el imaginario, entendiendo por ello las múltiples significaciones que asociamos a una palabra. La palabra queda asociada a imágenes que nos produce detterminados afectos. Afectos que funcionan como pasiones porque no tenemos ideas adecuadas, ya que no sabemos cuales son sus causas. Actualmente la producción de este imaginario funciona de una manera muy precisa. Son las imágenes producidas por la televisión, por internat, las quie circulan constantemente en las pantallas a las que cada vez estamos más ligados. Pero son imágenes ligadas a ideas, a palabras, que nos están condicionando constantemente. Son las identificamciones imaginarias: identificarnos con una bandera, con una marca, con unas palabras que suenan bien. Pero es también la mímesis que hace que nos identifiquemos con lo que dice el grupo al que pertenecemos. Y también, por supuesto, las ficciones en forma de delirios o de ilusiones que construimos para engañarnos. El conocimiento radica en la confusión, en la parcialidad o simplemente en la falsedad del discurso.

El segundo grado hace referencia a lo que Spinoza llama las nociones comunes pero que también podríamos llamar el concepto. Es entender el que es cada cosa, cada proceso, en relación con el contexto y el proceso del que forma parte. Es justamente esta mirada conceptual la que funciona también de manera intuitiva, ya que nos permite entender cada situación.

Lo que plantea Spinoza es que es el modo de pensar el que determina nuestra actuación. Nos es que pensemos y en función de ello nuestra voluntad decide lo que hace. Estto es justamente una ficción, que pertenece también al primer grado de conocimiento, y que es lo que se ha llamado "el libre albedrío". Para Spinoza la voluntad no es independiente del entendimiento, no es una voluntad libre que elige. La elección ya está implicada en la idea. Si es una idea adecuada será un afecto activo, es decir lo que nos lleva a obrar. Y una idea inadecuada es una pasión, que nos lleva a padecer. François Zourabichvili, un malogrado filósofo que trabajó muy bien los conceptos desde la inspiración de Spinoza y de Deleuze que justamente esta aquí la diferencia, ya planteada por Nietzsche, entre una fuerza activa y una fuerza reactiva.[ix]

De la mirada adecuada surgirá el deseo adecuado. Entendiendo que el deseo adecuado es singular porque la esencia de cada cual es singular. Estamos ya en la parte tercera de la Ética, que titula "Del origen y naturaleza de los afectos", En cuanto que somos individuos, modos finitos formados por cuerpo y por alma, nos movemos por el deseo, que es el que lo que produce la mente a partir de una afección corporal recibida. El deseo es humano porque es un impulso consciente pero el impulso afectivo existe independientemente de que sea consciente o no, es decir que se formule o no como deseo. El impulso-deseo es el afecto que manifiesta el conatus humano, es decir la tendencia a conservar la propia esencia singular. Podríamos considerar que el deseo es adecuado por definición, ya que implica una conciencia de sí mismo. Todo depende de lo qiue entendamos por conciencia de sí mismo, ya que para que lo anterior sea justo no solamente significaría que sabemos el impulso sino tambien que sabemos el porque del impuslo. El deseo, en la medida en que es realizado, da potencia y alegría. En la medida en que vemos al otro como causante de esta alegría, conduce al amor hacia este otro. De la mirada inadecuada surgirá la pasión, que puede dominanarnos conduciéndonos a la trsiteza y al odio al otro, en cuanto que lo consideramos causante de nuestra tristeza. Son las pasiones trsites. Pero también hay pasiones basadas en el exceso, que sería una idea inadecuada del impuslo, que se manifiesta como desmesura. Desmesura que conduce también a la impotencia y a la destrucción.

Llegamos así al capítulo cuarto: "De la servidumbre humana o de la fuerza de los afectos". El acto inadecuado es el acto servil y el acto adecuado es el acto libre. Necesitamos entonces una nueva definición de libertad, no entendida como libre albedrío o voluntad libre, que el mismo Spinoza ha mostrado como ficciónes. La libertad es, entonces, autodterminación, que quiere decir que uno está dterminado por el propio deseo. La servidumbre es la conducta dterminado por las pasiones tristes o desmesuradas. No se trata de actos buenos o de actos malos porque el bien y el mal tambien son ficciones que nos llevan a una manera confusa y falsa de medir una acción. Spinoza, como bien explica Deleuze, niega la moral, es decir unos criterios de bondad y maldad basados en un modelo trascendente. Por el contrario afirma una ética en la que lo que se evalua tiene que ver con modos de vida, de existencia.[x] No hay actos buenos y malos en sentido absoluto y trascendente sino en sentido relativo e inmanente. Es decir, que hay actos que para mí son buenos y actos que son malos, en la medida en que aumentan mi potencia o la disminuyen, me crean alegría o tristeza. Si tenemos la idea adecuada de nuestros afectos e impulsos, seremos conscientes de cual es el impulso adecuado, es decir el deseo, y actuaremos conforme a él. Es cierto que nuestra potencia es limitada y dependemos de fuerzas externas a nosotros. El deseo es del orden de lo posible en la medida en que sabemos que no hay mundo más allá de lo necesario. Hay que aceptar con serenidad lo que no depende de nosotros.

Temas

.LUIS ROCA JUSMET (1) AFECTO (3) AGUSTIN BASAVE (1) AGUSTIN DE HIPONA (1) AGUSTIN GARCIA CALVO (2) AJOBLANCO (1) ALAIN BADIOU (6) ALBERT CAMUS (4) ALBERT EINSTEIN (1) ALBERTO LÓPEZ BASAGUREN. (1) ALBERTO ROYO (1) ALBERTO SANTAMARÍA (1) ALBERTO SILVA (1) ALDOUS HUXLEY (1) ALEGRÍA (1) ALEJANDRO TEITELBAUM (1) ALEXANDER KÒJEVE (3) ALEXANDER NEHEMAS (1) ALFONSO GALINDO (1) ALFRED HITCHCOCK (3) AMADOR FERNANDEZ-SAVATER (2) AMARTYA SEN (6) AMOR (2) AMSTERDAM (1) ANA AZANZA (1) ANALISIS POLITICO (46) ANÁLISIS POLÍTICO (1) ANANDA K. COOMARASWAMY (1) ANARQUISMO (1) ANDRÉ MALRAUX (1) ANDREA GREPPI (1) ANGEL DIAZ DE RADA (1) ANNA QUINTANAS (1) ANNE-MARIA THIESSE (1) ANTONI DOMÈNECH (1) ANTONIO DAMASIO (9) ANTONIO J. ANTON FERNANDEZ (1) ANTONIO MACHADO (2) ANTONIO MADRID PÉREZ (1) ANTONIO MUÑOZ MOLINA (1) ANTONIO ORIHUELA (1) ANTROPOLOGIA (5) ARISTOTELES (11) ARLIE RUSSELL HOCHSCHILD (1) ARNAULT SKOPRNICKI (1) ARNOLD i. DAVIDSON (5) ARTE (2) ARTE DE VIVIR (1) ARTUR SCHOPENHAUER (14) ASUN PIE BALAGUER (1) ATEISMO (1) AUTOBIOGRAFIA (1) AUTORIDAD (4) AZAR (1) BALTASAR GRACIAN (1) BANSKY. (1) BARBARA RUIZ BALZOLA (1) BASHÔ (1) BELLEZA (1) BENJAMIN CONSTAND (1) BERLIN (1) BERTRAND RUSSELL. (1) BIOETICA (2) BIOPOLITICA (13) BRIAN GOLDWIN (1) BRUCE ROSENBLUM (1) BRUNO BETTELHEIM (1) BUDAPEST (1) BUDISMO (15) BYUNG-CHUL HAN (1) CAPITALISMO (3) CARÁCTER (1) CARL J. JUNG ) (1) CARLO ROVELLI (1) CARLO SAVIANI (1) CARLOS CASTILLA DEL PINO (3) CAROLIN EMCKE (1) CATHERINE MILLOT (1) CCOO (1) CESAR RENDUELES (1) CHANTAL MOUFÉE (1) CHARLES BAUDELAIRE (2) CHARLES TAYLOR (3) CHARLES TILLY (3) CHINA (5) CHRIS EALHAM (1) CHRISTIAN LAVAL (1) CHRISTINE ANGOT (1) CIBERESPACIO (2) CIBERGUERRA (1) CIBERSEXO (1) CICERON (1) CINE (6) CINISMO (2) CIORAN (9) CIUDADANIA (1) CIUDADANO BIOLOGICO (1) CIUTADANS (1) CLAUDE LEFORT (9) CLAUDIO NARANJO (2) CLEMËNT ROSSET (8) CNT (1) COLECTIVO JUAN DE MAIRENA (1) COLETTE SOLER (1) COMUNISMO (2) CONFUCIO (3) CORNELIUS CASTORIADIS (27) COSMOPOLITISMO (1) CUERPO (4) CULPA (1) DANIEL BLANCHARD (1) DANIEL COHEN (1) DANIEL GOLEMAN (1) DANIEL KAHNEMAN (1) DARIAN LEADER (3) DAVID GRAEBER (1) DAVID H. FINKENSTEIN (1) DAVID HARVEY (1) DAVID HELD (1) DAVID HUME (6) DAVID LYNCH (1) DELIRIO (3) DEMOCRACIA (23) DEPORTE (1) DERECHO (7) DERECHOS HUMANOS (7) DESCARTES (7) DESEO (2) DESIGUALDAD (1) DESTINO (1) DIANA S. RAVINOVICH (1) DIDACTICA DE LA FILOSOFIA (1) DIGNIDAD (1) DIÓGENES. (1) DISPOSITIVO. (1) DOLOR (6) DOMENICO LASURDO. (1) DOMENICO MORO (1) DONATELLA DI CESARE (1) DOROTEO SANTOS (1) DROGAS (1) ECONOMIA CRITICA (6) EDGARD STRAEHLE (1) EDUARDO GALEANO (2) EDUCACION (6) EJERCICIOS ESPIRITUALES (15) EL CUIDADO DE SI (3) EL VIEJO TOPO (1) ELEANOR ROSCH (1) ELISABETH ROUDINESCO (1) ENEAGRAMA (3) ENFERMEDAD MENTAL (1) ENRIC BERENGUER (1) ENRIQUE UJALDÓN (1) EPICTETO. (3) EPICUREISMO (2) EPICURO. (2) EPISTEMOLOGIA (8) ERASMO DE ROTTERDAM (1) ERC (2) ERICH FROMM (2) ERNESTO LACLAU (2) ERNST CASSIRER (1) ERNST CASSIRER. (2) ERNST JÜNGER (5) ERNST TUGENDATH (1) ESCRITURA (1) ESCUELA DE KYOTO (1) ESPAÑA (1) ESQUIZOFRENIA (1) ESTADIO DEL ESPEJO (1) ESTADO (2) ESTADO DE DERECHO (2) ESTER JORDANA (1) ESTETICA (3) ESTOICISMO (7) ETA (3) ÉTICA (3) ÉTIENNE BALIBAR (2) EUGENIO TRÍAS (1) EUSKADIKO EZQUERRA (1) EUTANASIA (1) EVA GRANADOS (1) EVA ILLOUZ (3) EVAN THOMPSON (1) EXPERIENCIA (1) FALANGE (1) FARÈS SASSINE (1) FEDERALISMO (1) FELICIDAD (3) FELIPE MARTINEZ MARZOA (10) FELIX GUATTARI (3) FÉLIX OVEJERO. (1) FERNANDO COLINA (1) FERNANDO DIAZ (1) FERNANDO SAVATER (1) FERRAN PEDRET (1) FILOSOFIA (55) FILOSOFIA DE LA CIENCIA (6) FILOSOFIA DE LA CIENCIA. (2) FILOSOFIA DE LA CULTURA (5) FILOSOFIA DEL CUERPO (3) FILOSOFIA DEL LENGUAJE (5) FILOSOFIA ESPAÑOLA (2) FILOSOFIA MORAL (27) FILOSOFIA MORAL. (5) FILOSOFIA Y CHINA (5) FILOSOFIA Y FISICA (2) FILOSOFIA Y LOCURA (7) FILOSOFIA Y MEDICINA (6) FILOSOFIA Y PSICOANALISIS (18) FLORENCIO DOMINGUEZ (1) FOC (2) FRANCESC GOMÁ (1) FRANCESC TOSQUELLES (1) FRANCISCO J. VARELA (5) FRANCISCO JAVIER MERINO (1) FRANCISCO VAZQUEZ GARCIA (8) FRANÇOIS ANSERMET (2) FRANÇOIS CHENG (2) FRANÇOIS JULLIEN (12) FRANÇOIS ZOURABICHVILI (2) FRANÇOISE DOLTO (2) FRED KUTTNER (1) FREUD. (1) FRITZ PERLS (1) GAIZKA FERNANDEZ SOLDEVILA (5) GEOGRAFIA (1) GEORGES BATAILLE (4) GEORGES CANGUILHEM (8) GEORGES DIDI-HUBERMAN (1) GEORGES GRODDECK (1) GERARD GUILLERAULT (1) GERARD MENDEL (2) GERARDO PISARELLO (2) GERD BAUMANN (3) GILLAD ATZMON (1) GILLES DELEUZE (16) GILLES LIVOPETSKY (1) GIOGIO COLLI (2) GIORGIO AGAMBEN (6) GIORGIO COLLI (1) GIOVANNI ARRIGHI (3) GIOVANNI GURISATTI (1) GLOBALIZACION (4) GOETHE (4) GRÉGOIRE LALIEU (2) GUILLEM MARTINEZ (1) GUILLERMO DE OCKHAM (1) GUINEA ECUATORIAL (1) GUSTAVO BUENO (1) GUY DEUTSCHER (2) GUY STANFING (1) HAIKU (2) HANNA ARENDT (9) HANS VAHINGER. (1) HAQ (1) HEBERT MARCUSE (1) HEGEL (5) HERÁCLITO (1) HERVE TANQUERELLE (1) HISTORIA (4) HOLANDA (1) HOLDERLIN (1) HORACIO (1) HUMBERTO MARTURANA. (2) IAN HACKING (3) IAN PARKER (2) ICV (1) IDENTIDAD (3) IDENTIFICACIÓN (2) IDEOLOGIA (2) IDEOLOGÍA (1) IGNACIO ÁLVAREZ-OSSORIO (1) IGNASI ALBADI (1) ILLYA PRIGOGINE (1) IMAGINACIÓN (1) IMAGINARIO (7) IMMANUEL KANT (34) IMMANUEL WALLERNSTEIN (11) INDIA (3) INTELIGENCIA EMOCIONAL (3) INTELIGENCIAS MÚLTIPLES (1) INTERCULTURALISMO (3) INVIERNO (2) IRÁN (1) ISAAC NEWTON (1) ISAIAH BERLIN (1) JACOBO MUÑOZ (1) JACQUES LACAN (63) JACQUES RANCIÈRE (24) JAIME PASTOR (1) JAVIER PÉREZ ANDÚJAR (1) JAVIER PETEIRO (2) JEAN ALLOUCH. (2) JEAN FRANÇOIS BILLETER (6) JEAN MARIE GUYAU (2) JEAN OURY (1) JEAN PAUL SARTRE (4) JEAN SERROY (1) JEAN-JACQUES ROUSSEAU (7) JEAN-LOIS BEAUVOIS (1) JEAN-PAUL SARTRE (2) JEANNE CARLIER (1) JEREMY BENTHAM (1) JEREMY CORBIN (1) JEROME KAGAN (1) JESÚS ESQUERRA GÓMEZ (1) JOAQUIN ABELLAN (1) JOHN GRAY (1) JOHN LOCKE (7) JOHN NART (1) JOHN RAWLS (3) JOHN READ (1) JOHN SCOTT (1) JOHN STUART MILL (22) JORDI AMAT (1) JORDI PIGEM (1) JORDI RIBA (3) JORDI ROCA JUSMET (2) JORDI SOLÉ (1) JORGE ALVAREZ YAGÚE (3) JORGE LUIS BORGES (1) JOSÉ ALVAREZ JUNCO (1) JOSE ANGEL RODRIGUEZ RIBA (1) JOSE ANTONIO CERRILLO (2) JOSE ANTONIO PEREZ TAPIAS (1) JOSE LUIS MARTIN RAMOS (1) JOSE LUIS MONEREO (1) JOSE LUIS MORENO PESTAÑA (7) JOSE Mª RUIZ SOROA (1) JOSE MANUEL NAREDO (1) JOSE MANUEL ROCA (1) JOSE MARIA ÁLVAREZ (1) JOSE MARIA RUIZ SOROA (1) JOSE Mº TORTOSA (1) JOSÉ RAMÓN UBIETO (1) JOSEBA ARREGI (1) JOSEP FONTANA (1) JOSEP MARIA RAÑÉ (1) JOSEP MOYA (1) JOSEP NEEDHMAN (1) JOSU UGARTE (1) JUAN CARLOS USÓ (1) JUAN COLOMAR (3) JUAN MANUEL NAREDO (1) JULIAN ARROYO (1) JULIAN MARÏAS (1) JUNG (2) JUSTICIA (3) KANT (2) KAREN AMSTRONG (1) KARL MARX (15) KARL POLANYI (1) KATE PICKETT (1) KENNETH APPIAH (2) KIERKEGAARD (1) KOJIN KARATANI (2) KORENT LORENTZ (1) KWAME ANTHONY APPIAH (4) LAO TSE (1) LEIBNITZ (2) LEIBNIZ (1) LENIN (1) LEON BLUM (1) LEOPARDI (1) LESLIE JAMISON (1) LEY (3) LIBERALISMO (10) LIBERTAD (9) LIGA CATALANA. (1) LIGA COMUNISTA (3) LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA (1) LIONEL SHRIVER (1) LO REAL (4) LOCURA (1) LOGICA (2) LOREN M.MOSHER (1) LOUIS ALTHUSSER. (4) LUCIA GOMEZ (1) LUDWIG WITTGENSTEIN (7) LUIS ROCA JUSMET (68) LUIS CASTELLS (1) LUIS CHIOZZA (1) LUIS ROCA JUSMET (85) LUIS VEGA REÑÓN (1) LYNNE RAMSAY (1) MAITE LKARRAURI (1) MALDAD (1) MANUEL ATIENZA (1) MANUEL FERNANDEZ BLANCO (1) MANUEL SACRISTAN (2) MAQUIAVELO (4) MARC PERELMAN (1) MARCO AURELIO (1) MARCO AURELIO; (3) MARIO IZCOVICH (1) MARIO MONTINARI (1) MARK FISCHER (1) MARQUES DE CONDORCET (1) MARTIN ALONSO (4) MARTIN GARDNER (1) MARTIN HEIDEGGER (9) MASSIMO RECALCATI (11) MATIAS MUGICA (1) MATTHEW STEWART (1) MAURICE MERLEAU (1) MAURICE MERLEAU PONTY (4) MECANICISMO (1) MENCIO (2) MICHAEL HARD (1) MICHEL FOUCAULT (125) MICHEL J.SANDEL (1) MIGUEL ABENSOUR (2) MIGUEL CANDEL (1) MIGUEL MOREY (5) MIGUEL POVEDA (1) MIQUEL BASSOLS (1) MIQUEL ICETA (1) MIRCEA ELIADE (2) MOHAMED HASSAN (2) MONTAIGNE (2) MONTSERRAT GALCERAN (1) MONTSERRAT RODRIGUEZ (1) MULTICULTURALISMO (3) MULTINACIONALES (2) MÚSICA (1) NACIONALISMO (16) NAZISMO (2) NECESIDAD (1) NEOLIBERALISMO (12) NEPAL (1) NEUROCIENCIAS (10) NICOLAS REDONDO; FELIPE GONZALEZ (1) NICOLAS SANCHEZ VARELA (1) NIETZSCHE (67) NIHILISMO (1) NIKOLAS ROSE (13) NIKOLAS ROSE. (1) OCTAVE MANNONI (2) ODIO (2) ONTOLOGIA (2) OPUS DEI (1) ORIENTALISMO (1) ORTEGA Y GASSET (1) OTOÑO (1) PABLO DIAS MORLAN (1) PACO FERNANDEZ BUEY (1) PARANOIA (1) PARMÉNIDES (1) PARRESIA (3) PASCAL (1) PASIONES (4) PASQUAL MARAGALL (1) PATERNIDAD (6) PAUL RICOUER (6) PAUL VEYNE (1) PCE (1) PECADOS CAPITALES (1) PEDAGOGIA (9) PEDRO LAIN ENTRALGO (1) PERCEPCIÓN (2) PERE SABORIT (2) PEREZA (1) PERSONA. (2) PERSONALIDAD (2) PERVERSiÖN (1) PHILIP PETTIT (10) PIERRE BAYLE (1) PIERRE CLASTRES (2) PIERRE DARDOT (1) PIERRE HADOT (38) PIERRE MACHEREY (2) PIERRE MAGISTRETTI (2) PLACER (3) PLATON (14) PODEMOS (6) PODEMOS UNIDOS (1) PODER (1) PODER PASTORAL (3) POESIA (1) PONTY (1) POPPER (1) POPULISMO (1) PP (1) PRIMAVERA (2) PSC (5) PSICOANALISIS (16) PSICOANALISIS Y MEDICINA (5) PSICOANALISIS Y NEUROCIENCIAS (2) PSICOANALISIS. (5) PSICOLOGIA (10) PSICOSIS (4) PSOE (4) PSUC (3) PULSION (1) PULSIÓN DE MUERTE (2) QUENTIN SKINNER (1) QUIM MEILLASSOUX (1) RAFAEL BURGOS (3) RAFAEL LÓPEZ ROMO (1) RAFAEL POCH (1) RAMON CASARES (1) RAYMOND ARON (1) RAYMOND DEPARDON (2) RECONOCIMIENTO (1) REMO BODEI (2) RENÉ GUENÓN (1) REPUBLICANISMO (2) RESPETO (1) RESPONSABILIDAD (2) RICARDO ESPINOZA (1) RICHARD A. CLARKE (1) RICHARD P. BENTALL (1) RICHARD PEET (1) RICHARD RORTY (3) RICHARD RORTY. (2) RICHARD SENNETT (13) RICHARD WIKINSON (1) ROBERT CASTEL (1) ROBERT K. KNAKE (1) ROBERT MISRAHI (1) ROBERTO AUGUSTO (1) ROBERTO ESPOSITO (2) ROBERTO MUSIL (1) ROBERTO RODRIGUEZ (1) ROBERTO SAVIANA (1) ROGER BARTRA (1) RUDIGER DAHLKE (1) SALVADOR LOPEZ ARNAL (4) SAMI-ALI (2) SANDOR MARAI (1) SANTIAGO CASTELLANOS (1) SANTIAGO LOPEZ PETIT (1) SCHOPENHAUER (1) SENECA (2) SÉNECA (1) SENSACIONES (1) SENTIMIENTOS (1) SERGIO ADRIÁN PALACIO TAMAYO (1) SERGIO GALVEZ BIESCA (1) SEXUALIDAD (3) SHAKESPEARE (1) SHELDON S.WOLIN (2) SHIZUTERU UEDA (1) SIGMUND FREUD (35) SILVIA L.GIL (1) SIMBOLICO (4) SIMONE WEIL (1) SIRIA (2) SISTEMA ELECTORAL. (1) SLAVOJ ŽIZEK (55) SOBERANIA (1) SOCIALDEMOCRACIA (7) SOCIEDAD (1) SOCIOLOGIA (6) SOCIOLOGIA. (14) SOCRATES (2) SÓCRATES (1) SÓCRATES. (4) SPINOZA (82) STEVEN B. SMITH (1) SUICIDIO (2) SUJETO (2) SUPERYO. (1) TAISEN DESHIMARU (1) TAOISMO (4) TEMPERAMENTO (2) TEORIA POLITICA (93) TEORÍA POLíTICA (2) TERAPIA GESTALT (1) TERRORISMO (1) TERRY EAGLETON (3) THOMAS HOBBES (10) THORDWARLD DETHLESFSEN (1) TIEMPO (1) TIM JACKSON (2) TOMÁS DE AQUINO (1) TOMAS MORO (1) TOMAS R. VILLASANTE (3) TONI NEGRI (1) TONY JUDT (5) TOTALITARISMO (2) TRANSICION (8) TRASTORNOS ALIMENTARIOS (1) TRISTEZA (1) TZEVAN TODOROV (2) TZVETAN TODOROV (1) UGT (1) VALENTIN GALVAN (1) VEJEZ (1) VERANO (1) VERDAD (7) VERGUENZA (1) VIAJES (6) VICENTE SERRANO LOBATO (1) VICENTE SERRANO MARIN (4) VICTOR HUGO LÓPEZ MARTÍN (2) VIOLENCIA (2) VITALISMO (1) VOLKER PERLING (1) W.O. QUINE (1) WALTER BENJAMIN (1) WILHELM REICH (1) WILHELM SCHMID (1) WOODY ALLEN (1) XAVIER PAVIE (2) YIHADISMO (3) ZEN (1) ZENÓN (1) ZYGMUND BAUMAN (3)