lunes, 7 de diciembre de 2015

SOBRE EL JUICIO ESTÉTICO



Escrito por Luis Roca Jusmet

 Un juicio estético no es un juicio de hecho sino un juicio de valor. Es decir, que un objeto no es bello sino que los humanos lo consideramos como tal. Es por tanto la mirada humana la que constituye un objeto como bello. Pero no lo hace arbitrariamente sino en función de un determinado sentimiento que llamamos estético. Es decir que es consecuencia de que una percepción nos produce un efecto específico. 
 Cuando hablo de sentimiento hablo de una emoción humana, en la medida en que es consciente y está sometida a nuestro estatuto de sujeto parlante. Es decir que lo bello es un significante que permite que esta emoción exista como sentimiento estético. la Belleza es, por tanto una invención humana. La percepción que da pie a lo bello es sensible pero las sensaciones que identificamos con lo estético son justamente la vista y el oído. Son precisamente las que como tales proporcionan menos placer físico, si las comparamos con el tacto y el gusto. Por lo tanto el sentimiento estético no tiene que ver con el placer. Ni siquiera con el gusto porque todos somos capaces de diferenciar entre lo que nos gusta y lo que es bello. Ni siquiera con lo agradable. A veces lo que nos produce un sentimiento estético puede ser terrible o inquietante. estaría más en la línea de lo que Lacan llamaba el goce, placer oscuro ligado a la tensión o incluso al dolor.
 La pregunta que podemos hacernos es si el juicio estético es, como se preguntaba Kant, universal. Yo creo que no. Hay tres niveles desde los que establecer el juicio estético. Uno es el universal. Existe porque hay algo innato en la percepción de la belleza, algo común. Lo hay porque todas las cultural y sociedades han reconocido este valor y porque somos capaces de encontrara la belleza en objetos totalmente antagónicos con nuestra cultura. Quizás tiene algo que ver con lo que Jung llamaba los arquetipos. 
 Pero lo que pesa más es el elemento particular, el de grupo. hablamos aquí de grupos culturales, cada uno de los cuales establece su criterio de Belleza. esto es lo que Cornelius Castoriaidis llamaba el imaginario social. Seguramente en nuestra sociedad son los críticos de arte los que marcan este canon estético pero el imaginario social no se nutre de lo que dicen los críticos. La sociedad educara desde este canon establecido la sensibilidad de sus miembros.
 Finalmente tenemos el elemento singular, que es que cada sujeto, desde sus coordenadas especificas ( universales) y socioculturales ( particulares ) establece su juicio singular. Y este es, en último término, el juicio estético concreto. Que tendrá mucho de común pero que siempre será diferente. 

7 comentarios:

  1. Precioso artículo sobre la belleza, donde a grandes rasgos no dejas nada al olvido, estableces que el Hombre es ese "mensuratio" que establecía Nietzsche y lo asociaba al "mensch" alemán, el Hombre es un animal de juicios, al hablar, al vivir al respirar, juzgamos.
    Ahora bien, yo lo veo más como la belleza como utilidad, el goce de ver a una mujer bonita, que no es el deseo ni el amor, sino un sentimiento que puede a veces molestar para el mismo acto del amor, a parte de configurar a los Hombres del Eterno Femenino, que tanta tinta ha derramado.
    Para mí la belleza está, como decía Platón, en la bondad, no hay nada absoluto salvo la idea de Dios y sus ramificaciones y la "intención", verdadero cuchillo o beatífica oblea, según como la armemos.

    Vicent

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  2. Muy pocas veces, Luis, en la ¿lucha? ¿elección! milagro, encuentro del amor se da la conjunción entre goce=eterno femenino=belleza y amor y deseo, cuando lo hay hay que frivolizar sobre esta casualidad, pues el eterno femenino, como decía Goëthe es un qué "debo hacer" nietzschiano y no un qué quiero, qué deseo.
    Lo que te quiero decir es que a veces, las más de las veces nos gustan gordas, clásicas, amantes de sus hijos, más que sensuales, estilizadas, o sofisticadas, esto es más bien lo que la sociedad quiere que sintamos, la belleza, el eterno femenino.
    El varón entra por el deseo y el goce a la relación, las mujeres por el amor.

    Vicent Adsuara i Rollan

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  3. Aquí te mando un artículo mío sobre el amor, goce y deseo, indistintamente, fálico, erotomaníaco y fetiche, los tres tipos que hay, aunque cada uno puede poner su grano de arena, está claro, incluso remozar toda la teoría desde puntos de vista inimaginables:

    Amor i Gaudi fàl·lic, fetitx i erotomaníac

    A tot sistema, individu o ens el conforma en darrera instància la “falta”, aquesta és la impossibilitat d'allò perfecte, de la incompletud, tot i ser un ens que ho abasta tot, del llenguatge; en el cas d'un individu cada cert temps es produeix també una crisi o aparició de la “falta”, els més científics diuen que les dones la pateixen cada vint-i-huit dies mentre que els homens cada vint-i-un, però el nombre de dies és una aproximació en un intent de medir la realitat, tan inexacte com de bades.
    Bàsicament hi ha dos tipus de persones, les neuròtico-obssessives i les histèriques, les primeres els és difícil suportar una crisi del desig i quan aquesta naix solen seguir al cavall del desig amb una altra persona, fent el salt a la seua dona o home, tot i que el primer és el seu partenaire i estimat o estimada, per a evitar haver de passar per una crisi amb tota naturalitat, tot i que res no és escrit i la voluntat de cada individu és lliure i pertant a la gran majoria no els cal violentar llurs partenaires.
    Per la seua banda els histèrics estan tan marejats a hores d'ara que molts tenen problemes d'identificació sexual o confonen el gaudi fetitx amb el fàl·lic, tot i que també els hi ha, la gran majoria que saben perfectament el seu lloc.
    El gaudi fàl·lic és el típic del baró (mai no es pot generalitzar), és un gaudi on la persona no és mirada ni mira la bellesa del seu partenaire, sinó que generalment és la potència, la pròpia potència sexual la que passa a ser la benzina d'aquesta forma d'amor.
    El gaudi fetitx és el de l'estimat dels clàssics en contra del de l'amant del fàl·lic, la persona té grans dosis d'extasi amorós i se centra en la bellesa del seu partenaire, és podríem anomenar-ho així, el gaudi frontissa entre masculí i femení, tot i que molts autors indiquen el gaudi fetitx com una mena d'amor neutre, mentre que el gaudi femení l'anomenen erotomaníac, és el que espera ser estimat, abans que estimar, el que espera una mirada, la mirada de l'altre cap a ell, un baró malanomenat heterosexual, tots som pansexuals, pot estar en el lloc d'aquest gaudi durant períodes de temps concrets.
    Tant homes com dones (tot i que no es pot parlar de gèneres físics) tenen el gaudi infinit femení, que no sol arribar a l'orgasme per sí sol o a la culminació de la relació sexual, per la qual cosa moltes dones no hi arriben i el gaudi fàl·lic, en el seu cas clitorià, que és el típic del baró, aquest se centra en el fàl·lus i té un lloc al cos que no tenia el primer, mentre que a la dona el primer careix de lloc font tot i que molts autors el situen a la vagina, mentre que el fàl·lic correspondria amb el clitorià.
    Altres autors igualen el gaudi femení amb l'inexistent punt G i en els homens el situen en l'annus, però el gaudi infinit femení no té un lloc en cap part del cos, és un gaudi podríem anomenar cultural.
    El gènere és un "lloc" i anem passant, tant barons com dones,per tot tipus d'amor, fins que en l'apogeu del nostre cicle ens estabilitzem en el que hem triat en un moment donat com a nostre, fins caure una altra vegada a l'ocàs del cicle o de la "falta".

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  4. Aunque no venga al caso, se me ha ocurrido interesante, para los dos, te diré que los animales funcionan con una Trinidad perfecta, cerrada; goce, deseo y amor, sólo el Hombre, hombres y mujeres, funcionamos con la voluntad, no la entendida por Nietzsche, sino el "por cojones, disciplina, deber...", que a pesar de no cambiar en nada la ecuación, la modifica sustancialmente, valga la contradicción, y esta voluntad entronca dentro de un subnudo con el goce, el Hombre es por tanto el único animal loco.

    La belleza, que es la última barrera de la desintegración del individuo, es la tangibilización de esta locura.

    Vicent

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  5. Aunque por muy ¿natural? o cuerdo que sea el individuo, ente, sistema, etcétera, la Trinidad nunca es absolutamente cerrada, sólo Dios, la Gracia la cierra; Todo, el Universo, el individuo, las cosas y animales y plantas funcionan dialécticamente, o como dicen los modernos deconstructivamente.

    Vicent

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  6. Así, y para acabar con las involuciones dialécticas y pensando, como J.L.Austin que la palabra crea, he llegado a una conclusión:

    El concepte és l'espai posterior a la intro-oblusió pacífica i no traumàtica i la consegüent transformació, també pacífica i no traumàtica de la cosa.

    Pensando que obluir es un término intermedio entre olvidar y forcluir, en que tenemos lo mejor del olvido y el borrado perfecto de la forclusión.

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  7. Y hablo de intro-oblusión porque el amor, el elemento cemento entre el Eros y el Thánatos, el Visnú, el Espíritu Santo, necesita de la inconsciencia para darse y para con ello crear.
    De aquí la importancia del escolasticismo en la filosofía, muy denostado en la enseñanza actual.

    Vicent Adsuara i Rollan

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