sábado, 19 de diciembre de 2015

LA VERDAD : DE ARISTÓTELES A NIETZSCHE






Luis Roca Jusmet

 La concepción más consensuada de la verdad es la que plantea Aristóteles. Es la concepción de la verdad como adecuación. Se trata de considerar a la verdad como una propiedad de nuestro juicio sobre el mundo. Lo cual significa que la verdad reside en nuestra capacidad para captar el mundo, sus hechos y sus procesos. Cuando lo que pensamos se corresponde con lo que hay entonces hay verdad en nuestro pensar. Las cosas son lo que son y la verdad o falsedad radica en la manera como lo captamos. De aquí pueden surgir muchos matices. El pensamiento puede reducirse al lenguaje y entonces es en nuestros enunciados, en nuestro decir donde radica la verdad. También podríamos entender el mundo en el sentido fenoménico ( que significa la manera como aparece a los humanos) o en el sentido estricto ( el mundo es tal como aparece). Incluso la versión kantiana se puede incluir en este planteamiento.
  La pregunta radical es, por supuesto, como podemos acceder al mundo al margen del lenguaje y del pensar, ya que si se trata de una adecuación de este con el mundo entonces debe haber una manera de captar el mundo más allá del pensar del decir. La única vía es la de la experiencia. ¿ pero que entendemos por experiencia ? ¿ No está la experiencia ya transformada por el pensar y el decir ?
Por supuesto que sí. Esto significa que la adecuación es siempre fenoménica, es decir que no podemos caer nunca en un realismo ingenuo. El realismo debe ser crítico y hemos de partir que la verdad es siempre una verdad humana, a escala humana.
 Nietzsche introduce una serie de elementos interesantes aunque su conclusión es errónea. Elementos que todos ellos se incluyen en su perspectivismo. Se trata de entender que nos movemos siempre en una perspectiva humana que esta determinada por el cuerpo y por el lenguaje. El cuerpo es nuestra antena por el campo perceptivo que define. Cada especie tiene un campo perceptivo limitado que capta una información particular del mundo. Por otra parte tenemos el lenguaje, que es una construcción simbólica arbitraria de significaciones sobre el mundo. Finalmente una relaciones de poder que determinan lo que se considera el saber, por lo tanto, la verdad. La conclusión es que la verdad es una ficción. No estoy de acuerdo.
 Lo que podemos aceptar del planteamiento de Nietzsche es que la verdad es una construcción simbólica humana, y por tanto se inscribe en una perspectiva humana. Pero ya lo dijo Kant cuando estableció la diferencia entre el fenómeno y el noúmeno. No es un planteamiento original. Esta construcción no es únicamente fenoménica sino que es también cultural. En este sentido lo único que podemos matizar de la afirmación de Nietzsche es que aunque la lengua sea fundamental en esta construcción cultural de la verdad no es cierto que cada lengua sea una interpretación del mundo. únicamente si comparamos lengua radicalmente diferentes estos es parcialmente cierto, como argumentó Chomsky al señalar las estructuras innatas de cualquier lengua. En este sentido estamos condicionados por la lengua como estructuración simbólica de la verdad y esto se concreta con matices en cada lengua.Yo hablaría, siguiendo a Castoriadis, de un imaginario social de la verdad.

 Pero aún y considerando todos estos condicionantes considero que a nivel fenoménico podemos hablar d euna verdad humana. Disponemos de nuestro cuerpo como un aparato perceptivo y también de nuestro logos (pensar a través del lenguaje). Es lo que yo llamo un imaginario lingüístico, que es a la vez particular ( grupo socio-cultural) y singular ( el de cada individuo). Por todo ello podemos hablar de un imaginario que es universal ( fenoménico), particular ( cultural-social) e individual.
 Dicho todo esto podemos establece criterios lógico-empíricos para establece la verdad de una proposición, es decir de un juicio de hecho. y con estos volvemos a Aristóteles. Los empíricos pueden ser empíricos o teóricos, es decir que pueden proceder de la experiencia o de la razón. Pero hasta que no articulamos una proposición que afirme o niegue algo del mundo real no podemos aplicar la propiedad de la verdad. Y cuando la articulamos es la observación y las previsiones, es decir en último término la 
práctica la que determina la verdad o la falsedad de la proposición. Esta es la aportación del llamado realismo crítico. Que es a través de la práctica humana cómo podemos contrastar la verdad o la falsedad de una proposición. Lo podemos establecer, por supuesto, en términos de verosimilitud y no de verificación. Lo cual quiere decir que acabos situándonos, finalmente, en un escepticismo moderado. Es decir, que no estamos seguros de nada, pero pdoemos estar más seguros de algunas cosas que de otras.

4 comentarios:

  1. Yo sé que los hombres fríos necesitan mucho más de la consciencia que los calientes, debido a que necesitan salvarse de su instinto autodestructivo, y como en una relación inversa lo transforman en destructivo, por lo tanto hay personas que necesitan de ese valor absoluto de la verdad, pero la verdad no es un valor absoluto para la gran mayoría de hombres calientes, o no debería de serlo, lo importante si queremos salvarnos de un gran conflicto y de muchos pequeños conflictos coyunturales y naturales, pues el Inconsciente Colectivo es quien mueve al mundo y a la materia, necesitamos ver lo importante del discurso en la intención que no en la verdad, la intención para un frío es lo que es, si hace una cosa es con la única intención, según su grado de frialdad, con la única intención de hacer lo que hace, pero no para una persona que "sabe", que tiene un valor de sabiduría inconsciente y por tanto cerrada a la consciencia, un verdadero saber éste.
    La única verdad importante habría de ser la Vida con mayúsculas, pero no la vida material, sino toda clase de vida, con esto quiero decir que yo no sé si me apoyaría en otro para no caer a un precipicio y así tirar al otro, no lo sé, pero mi intención es hacerme responsable de mi propia vida como de mi propia muerte, salvando en todo lo que yo pueda, que no es mucho, los efectos colaterales. No, no es que yo ni Nietzsche, si no lo entiendo mal, pretendan que un capitalista por sobrevivir ha de dejar en la miseria y muerto de hambre a miles de millones de personas, sino que la vida es un acto de fe y de voluntad, de deseo.
    Cuando Nietzsche dice "Abrazad cualquier fe, siempre he abogado por ello, pero tened un respiro, rebelaos, pues es tan necesario rebelarse como seguir vivos, solo hay una decadencia creedlo, el relajamiento continuo de la voluntad (entendida como deseo), ya mis rodillas no me sostienen". No está diciendo más que la única verdad es el deseo, como dice el psicoanálisis, pero más allá de la verdad está la intención, Dios, el Inconsciente Colectivo o el Gran Otro, al que como axioma para identificarnos con él o con Él, para transgredirlo, para amarlo u odiarlo hemos de tenerlo siempre con nosotros, quizá Nietzsche lo obvió, tanto como lo tuvieron en cuenta los escolásticos, ni una cosa ni otra, hace falta transgredirlo y desertar del Él para volver ahora sí, menos ingenuamente a Él.
    El amor, otra verdad, junto al goce, también necesario y fundamental para esas personas frías, pues el amor necesita de cierta inconsciencia, en la verdad, en la intención, y es por ello que los fríos no aman.
    Lo importante del discurso no es la verdad sino su intención (Jacques Lacan).

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  2. Lo que quiero decir con la verdad es que hay un no axioma, si no un valor absoluto que es el de los puntos de apoyo, cuando el filósofo dijo dadme un punto de apoyo y moveré el mundo, este punto de apoyo es el Padre, nuestro padre o nuestra figura de poder en la familia, o en el clan o en nuestro entorno natural si somos ermitaños, lo que quiero decir es que en este acto de fe hemos de tener un arquetipo "¿absoluto?" llamado punto de apoyo o Dios si lo queremos extrapolar a la religión o Padre a la psicología o Palanca a la física.

    Vicent Adsuara i Rollan

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  3. Y esta palanca en los calientes es un supuesto sujeto saber, que se engarza con el amor, pero no el amor determinista de la "química" sino el de saber que por el deseo o voluntad nietzscheano podemos defender a nuestro partenaire, ya sea nuestra mujer, madre, hermano, amigo, familiar o verdad de un tercero, como en la ecuación socrática del "Banquete", para un frío no será un supuesto sujeto saber sino un supuesto sujeto poder, pues no aman y el amor es el verdadero soporte del saber.

    Vicent Adsuara i Rollan

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  4. Rectificación:

    Cuando digo que los fríos no aman, digo que los que transitan y cuando transitan por el discurso del amo y del capitalista aman pero de otra manera menos inconsciente que los del discurso histérico, y todos sabemos que la inconsciencia da gran temeridad o mejor, valentía, así que ellos han de hacer factible el acto de dar la vida o matar y no hacerlo sólo simbólicamente como los del discurso histérico, que por la inconsciencia y el saber que les da el inconsciente llegan hasta las últimas barreras en las que detrás de ellas el límite ya daría la violencia, cosa que los fríos, por ser conceptuales no afinan tanto en el acto no sexual del amor. No sé si me explico.
    Quiero decir que un frío para conseguir por ejemplo a una mujer habría que pegarse con el pretendiente en un mal caso, mientras que un caliente la conseguiría sin ello, es decir "daría simbólicamente la vida" llegando hasta el límite en que el pretendiente entendiera que a la siguiente ya desencadenaría su "locura", por otro lado innata en este discurso.

    Vicent Adsuara i Rollan

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