jueves, 31 de agosto de 2017

LA ETICA, LA MORAL Y LA POLITICA CONTRA LA DERIVA CAPITALISTA



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Luis Roca Jusmet

  Frente a la deriva a que nos conduce el capitalismo, totalmente irracional e insostenible, aparecen diferentes registros desde los que pueden plantearse críticas radicales a su lógica devastadora. Unas son éticas, otras son morales y otras son políticas.

 La diferencia entre ética y moral es confusa : para algunos son sinónimos, porque se usan de manera indistinta, para otros la ética es la reflexión crítica sobre los sistemas morales. Pero para mí lo más fecundo es recuperar el sentido originario de la ética, entendido como arte de vida, como búsqueda de la buena vida. Lo distinguimos así de la moral como algo referido al otro, a  nuestras obligaciones con el semejante. Aristóteles fue el primero que entendió la ética como el camino a la felicidad, que no era otro que el desarrollo de nuestras capacidades, de nuestro potencial humano. Michel Foucault recuperó este sentido y buscó en los textos antiguos materiales para el presente. Para que nos ayudaran a lo que él llamó el cuidado de sí. Se trataba de un trabajo interior para hacer de nuestra vida una obra de arte, algo ética y estéticamente satisfactorio. La pregunta es si el capitalismo nos facilita las condiciones para esta buena vida, para la creatividad personal.
Sabemos, siguiendo al mismo Marx, que el capitalismo ha supuesto un formidable desarrollo de las fuerzas productivas. La tecnología ha liberado inmensos recursos para hacer la vida más larga, más fácil y más segura. Pero sabemos igualmente que este crecimiento es insostenible por sus efectos y por lo limitado de los recursos naturales. Sabemos que solo una parte de la humanidad está disfrutando de ellos. Sabemos también que estos recursos no están al servicio de las necesidades reales.  Sabemos finalmente que la riqueza material no ha conducido a una mayor felicidad en los humanos. Aunque hay un punto a partir del cual disponer de recursos proporciona más bienestar hay un límite a partir del cual la relación no es clara. Está claro que una persona con derechos sociales reconocidos tiene más posibilidades de ser feliz que uno que vive en la pobreza o en su límite. Pero a partir de aquí la relación no es tan directa entre los que tienen lo suficiente y los que tienen demasiado. Pero aunque la codicia o la vanidad no nos  lleve a la felicidad la ideología empuja a esta carrera absurda.

 El capitalismo se basa en el consumo desenfrenado : su lógica, como ha explicado muy bien Wallerstein, es la de aumento incesante del beneficio y de la inversión. Todo el Sistema-Mundo, con sus Estados, con sus empresas, con su funcionamiento está montado para ello. Con el nefasto invento de la publicidad se crean deseos ilusorios que sólo conducen a la búsqueda compulsiva de objetos. Objetos para el consumo inmediato, que pierden su valor de inmediato. Marcas cuyo valor consiste en que los tenemos nosotros y no los demás . Es distinción social de la que nos hablaba Bordieu : creemos que somos algo si nos sentimos superiores a la mayoría. No tiene sentido. Como tampoco lo tiene la codicia que alimenta el sistema y que, en parte, ha conducido a la crisis actual. En lugar de una ética propia, singular, elaborada por uno mismo, el capitalismo nos ofrece como valores centrales la codicia y la vanidad y un hedonismo sin límites que solo conduce a la frustración. Ser libre no se entiende como lo que es : una capacidad interna, un desarrollo de las potencialidades. Ser libre se convierte en poder elegir, contra más mejor, sin darnos cuenta que estas elecciones están manipuladas, que solo somos marionetas. Es lo que el psicólogo social Beauvois llamó la servidumbre liberal. Como dice Richard Sennet lo que se promociona es una cultura narcisista mortífera y destructiva. Podríamos añadir aquí el certero  diagnóstico de Bauman : el capitalismo es hoy un sistema parasitario.

 Si pasamos al terreno de la moral hemos de decir que estamos del cuidado del otro, del compromiso con el otro. Una moral razonable es hoy  anticapitalista. Es cierto que el capitalismo puede convivir con la religión y con las morales que se derivan de ellas. Pero, como dice Žižek, el único imperativo del capitalismo actual es el del goce. Los fundamentalismos de todo tipo ( religiosos, nacionalistas, populistas) no son sino síntomas y reacciones negativas a este proceso. Morales, en todo caso, dogmáticas y represoras La relación con el otro en el capitalismo consiste en verlo como un rival o como un medio al servicio de nuestros intereses.
La única base de una moral aceptable y deseable es el respeto al otro, su reconocimiento como sujeto de derechos. La Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su espíritu radical también me parece incompatible con el capitalismo, habla de la dignidad como noción básica. Reconocer la dignidad del otro es reconocer a éste como un igual, como un sujeto deseante como uno mismo, con una dignidad propia. Cuando Primo Levi describe en su estremecedor relato "Si esto es un hombre..." la manera cotidiana y sistemática cómo los nazis iban despojando de su humanidad a los prisioneros en sus campos de exterminio, podemos ver su reverso extremo : privar a los humanos de cualquier resto de dignidad.

miércoles, 30 de agosto de 2017

IMMANUEL WALLERNSTEIN : LOS DILEMAS DEL SABER EN LA ECONOMÍA-MUNDO CAPITALISTA


Escrito por Luis Roca Jusmet



  Wallernstein es, sin duda, uno de los grandes científicos sociales del momento. Una de sus reflexiones interesantes tiene que ver con el tipo de saber que ha generado la Economía-Mundo capitalista. La función que tiene en el sistema esta producción y distribución del saber. También sobre  la necesidad de la superar este planteamiento desde los movimientos alternativos.


  Las conferencias de youtube ( se pueden acceder a otras) tienen relación pero no tratan específicamente del tema del artículo. Son un complemento y una manera de conocerlo "en vivo".


  Para Wallerstein vivimos en una época que ha producido un saber que impide entender y mejorar el mundo en que vivimos. No es que este saber sea inútil para el sistema. Es útil en dos aspectos : funciona como una ideología y como un saber instrumental. Desde el siglo XIX se ha consolidado un tipo de saber orientado por la ideología liberal positivista. Este saber se ha extendido enormemente siguiendo un determinado modelo organizativo, que es el universitario. Cada Universidad se divide en facultades, estas en departamentos y estos en cátedras. Cada una ocupándose de lo suyo, de una disciplina tan específica y precisa como fuera posible. Sin saber nada de las otras. Con sus jerarquías y sus publicaciones académicas.

Este tipo de saberes se basan en una serie de supuestos.

 1) Las ciencias físico-naturales son el modelo y la prioridad. Toda ciencia debe seguir su método y son los estudios que deben potenciarse porque la tecnología y su desarrollo depende d estos conocimientos.

 2) El conocimiento  de la sociedad está basado en la diferencia entre el conocimiento del pasado ( historia) y el presente ( ciencias sociales) . No podemos hacer una historia del presente . La historia se basa en los archivos Las ciencias sociales son el estudio científico de la sociedad. Pero este estudio científico se compartimenta en varias polaridades.

 3) La primera polaridad es Occidente/Oriente. Occidente es el Progreso, que se manifiesta en la diferencia entre la Sociedad civil, el Mercado y el Estado, las tres formas de racionalidad. La Sociedad civil la estudia la Sociología, el Mercado lo estudia la Economía y el Estado las ciencias políticas. Occidente somos nosotros mismos, que nos estudiamos de manera científica. Oriente es el Otro, que estudiamos a través de los Estudios Orientales ( grandes civilizaciones : India, China) o la Antropología cultural ( sociedades primitivas).

 4) Esta distribución del saber impide que entendamos el mundo en que vivimos porque nos plantea una serie de conocimientos cada vez más parcializados y especializados, que nuca se relacionan en una visión global. Se mitifica el conocimiento científico como algo objetivo, neutro y desinteresado. Se concibe la ciencia de una manera dogmática. Queda excluida cualquier transformación queda relegado al ámbito de la opinión, de las preferencias, de los subjetivo.

martes, 29 de agosto de 2017

LA TRAMA DEL TEMPERAMENTO

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El temperamento y su trama

Cómo los genes, la cultura, el tiempo y el azar inciden en nuestra personalidad.

Jerome Kagan

( Traducción de María Victoria Rodil)

Buenos Aires : Katz editores, 2011. 227 páginas.

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Las neurociencias son, sin duda, una de las disciplinas más apasionantes de los trabajos científicos contemporáneos. Algunos de sus mejores representantes, como Antonio Damasio, son afortunadamente ya bastante conocidos por el gran público. Pero hay otros neurocientíficos rigurosos y claros que también merecen ser tenidos en cuenta. En este sentido la editorial Katz tiene una colección interesante, entre las cuales está un libro que me parece imprescindible : A cada cual su cerebro. Inconsciente y plasticidad neuronal, que plantea un rico encuentro entre las neurociencias y el psicoanálisis. El libro que ahora me ocupa me parece también muy sugerente y presenta un tratamiento que puede prevenirnos de algunas derivas biologistas. Me refiero a la ideología que pretende que nuestra conducta está escrita en nuestros genes, como planteó en su momento la desafortunada teoría de la sociobiología.
Jerome Kagan es un psicólogo que quiere restituir a lo genético lo que le corresponde, que será mucho para unos y poco para otros. Hay que reconocer que lo hace de una manera equilibrada, razonable y matizada. De entrada evita la falsa dicotomía entre lo innato y lo adquirido, entre lo biológico y lo ambiental. No podemos entrar en este juego porque es muy mecánico y poco dialéctico : hay que entenderlo como una interacción a través de la experiencia, no como una suma de factores. La misma genética, nos advierte Kagan, se ha transformado en epigenética, que considera la posibilidad de una modificación química de los genes por factores ambientales. La hipótesis de Kagan es clara : el temperamento, que es el punto de partida, no determina una personalidad sino un amplio abanico de posibilidades que la propia biografía va determinando. En este itinerario singular que es la biografía intervienen factores culturales, sociales, familiares pero todos se combinan en una experiencia singular. La experiencia no es una suma de condicionantes sino el resultado de la interacción dialéctica ( palabra que no utiliza el autor pero que vale la pena recuperar) de todos ellos. ¿Qué es el temperamento ? Es la predisposición innata hacia una serie de unos estados cerebrales que nos orientan hacia determinadas pautas emocionales o de conducta. La explicación del temperamento es, por tanto, materialista : son estructuras anatómicas y funcionales del cerebro. ¿ Qué es la personalidad ? Más complejo de definir, ya que sería lo que se va desarrollando en el tiempo de la propia vida a partir de la experiencia propia. Es decir que el temperamento deja de existir de manera independiente desde nuestro nacimiento, ya que desde entonces es modificado y se transforma en personalidad, Sería entonces una identidad personal dinámica y compleja que tiene el temperamento como base condicionante. Esto último sería entonces como la materia, la pasta de la que estamos hechos y que marca, junto a otros factores, el campo de lo posible en nuestra personalidad. Y el azar es así el nombre que damos a todo aquello que siendo significativo para nuestra vida no depende de nosotros, sino de procesos que no provocamos ni controlamos.

lunes, 28 de agosto de 2017

ACTUALIDAD DE LOS CLÁSICOS ; ERASMO DE ROTTDERDAM




 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Los clásicos del pensamiento se definen, como bien dijo el gran filósofo francés contemporáneo Pierre Hadot, por su capacidad para presentar una experiencia intelectual que puede ser actualizada más allá del momento histórico en que fue escrita. 
 “Elogio a la locura”, libro escrito por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI, es un ejemplo singular. Por una parte porque, siendo la obra más conocida del autor. fue escrita por él en unos pocos días, como una especie divertimento para combatir el aburrimientol tiempo que estuvo recluido en casa de Tomás Moro. No es un caso único, porque algo similar le ocurrió con Freud respecto a su “Malestar en la cultura”. En ambos casos hay, por esta levedad en la escritura,  una frescura y una fluidez que no tienen sus escritos más rigurosos. Pero lo más fuerte es que Erasmo, cuyo papel histórico fue el de la defensa de un humanismo equilibrado y racional, pase a la historia con un libro que no es un elogio de la razón, sino todo lo contrario. La palabra latina stultia además, no es tanto lo que hoy entendemos por locura ( dementia) sino más bien la estupidez, la indolencia, la falta de criterio.
 Hay una razón, que podríamos llamar táctica que puede explicar el título. La crítica de Erasmo, que es muy radical y no deja títere con cabeza, podría desencadenarle serios problemas con el poder. Al hablar en nombre de la Locura ( entendida como tontería ) se cubre con un ropaje satírico que le protegerá de la ira de los poderosos, mientras el buen entendedor puede captar su mensaje sin problemas. Pero yo creo que el texto va más allá de esta motivación. Hay una especie de juego saturnal desesperado por parte de Erasmo, en el que se da cuenta de que tiene que dar la vuelta a su propio discurso para ser radical, para llegar al fondo de su crítica.  Podríamos incluso decir que él hace alarde de la parrêshia, que defiende Michel Foucault como la posición crítica del filósofo que tiene el coraje de decir la verdad frente a los aduladores y los farsantes.
Lo que ocurre en su época es que nadie hace lo que dice, hay una impostura generalizada, la Iglesia utiliza el discurso del cristianismo para legitimar el poder, los privilegios y el cinismo de los que lo utilizan. El gran drama es que las palabras que debería utilizar para criticar a los impresentables de su época ha sido apropiada por estos.

martes, 15 de agosto de 2017

ELOGIO DE SPINOZA

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Durante los casi cincuenta años en los que me he dedicado, de manera bastante dispersa, a la lectura de textos filosóficos he de reconocer que Baruch Spinoza ha sido mi amor más fiel. Me han apasionado, entre otros, Nietzsche, Cioran, Hadot, Foucault y Zizek. Los he leído con pasión, he trabajado sus textos, he escrito sobre ellos. Pero Spinoza siempre ha estado allí. Y ahora, en un momento más maduro filosóficamente, quiero dedicarme a profundizar sobre sus textos en sentido teórico y práctico. Porque la filosofía de Spinoza es una ontología y una ética. 
 Curiosamente Spinoza utiliza bien poco la palabra filosofía, y cuando lo hace es en sentido algo despectivo. Su obra magna, publicada póstumamente, la Ética, no se llama Filosofía precisamente. Cuando digo que entender la ontología de Spinoza, lo que he llamado la filosofía teórica, no hay que pensar que me refiero a un conocimiento discursivo, intelectual, de lo que dice. No, hablamos de la filosofía como ejercicio espiritual, en el sentido en que apuntaba Pierre Hadot. La ontología transforma nuestra mirada, nuestra perspectiva, nuestra forma de ver las cosas. No puede ser de otra manera. Asimilar hasta el final la ontología de Spinoza tiene muchas implicaciones. No tenemos conciencia de nosotros mismos como una entidad separada sino como parte de esto que Spinoza llama Dios. Lo podemos llamar Vacío, Totalidad, Ser, Naturaleza. Pero es algo que va más allá del Universo físico, que para Spinoza es un atributo de Dios o la Naturaleza, no Dios o la Naturaleza. Entendemos que todo lo que nos pasa es el resultado necesario de lo que Es como duración. Todo es inevitable y cualquier valoración que hagamos de cualquier cosa que pasa es parcial, porque es producto de nuestra perspectiva y valoración humana. Entender que nada de lo que nos ha ocurrido o hemos hecho podía ser de otra manera porque tenía una causa. No una causa final, no hay Destino, sino una causa eficiente. El azar, por supuesto, no existe. Todo tiene una causa, pero no una finalidad o sentido, insisto, porque esto es aplicar las ficciones humanas de las causas finales a Dios. Profundizar sobre lo que es la mente y el cuerpo como componentes de este modo humano que somos cada uno de nosotros.

viernes, 4 de agosto de 2017

UNA PROPUESTA MORAL SIN OBLIGACIÓN NI SANCIÓN

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Reseña

Esbozo de una moral sin obligación ni sanción.
Jean-Marie Guyau ( Introducción y traducción a cargo de Jordi Riba )
Barcelona : 2016, Editorial Descontrol

Escrito por Luis Roca Jusmet

El filósofo catalán Jordi Riba ha rescatado la figura de un interesante filósofo francés del siglo XIX casi totalmente desconocido en nuestro país. Se trata de Jean-Marie Guyau, nacido el 28 de octubre de 1854 y muerto prematuramente el 31 de marzo de 1888, Pero en su corta vida escribió el libro Esbozo de una moral sin obligación ni sanción. Es un libro muy interesante porque forma parte de los intentos más significativos de llevar a cabo el proyecto, que podríamos considerar que se inicia con David Hume, de una moral sin fundamentos religiosos ni metafísicos. Proyecto que, como sabemos, continuará Kant y más tarde Mill, por citar a los filósofos más representativos. Y que en la época de Guyau se encuentra con la crítica radical de Nietzsche, con el que mantendrá una curiosa vinculación indirecta. En realidad Nietzsche nace diez años antes que Guyau pero será él el que le leerá y comentará de manera crítica, aunque poniendo de manifiesto el interés que le ha despertado.
La parte más floja del libro me parece la introductoria, en la que hace una crítica de los intentos de fundamentación metafísica de la moral. Hay una lectura muy superficial de los filósofos que critica, especialmente de Spinoza. Considero que hay muchas afinidades entre la propuesta moral de Guyau y la de Spinoza en el aspecto de proponer una moral basada en el desarrollo de la propia potencia vital compartida con los otros. Pero este sería otro tema.

martes, 1 de agosto de 2017

NARRACiÓN O BARBARIE

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Narración o barbarie
Alberto Santamaría
Sans Soleil ediciones : Vitoria, 2017

Escrito por Luis Roca Jusmet

He titulado la reseña de este libro con el mismo nombre que mi blog, y no es precisamente porque esté de acuerdo con él sino porque me parece que, más allá de las coincidencias o diferencias, es un libro que invita a pensar- Y no lo hace de una manera sistemática, a modo de tratado, sino de una forma deliberadamente dispersa, fragmentaria, como un rizoma, por utilizar este término deleuziano que le gusta a Alberto Santamaría. Rizoma como conjunto de mesetas, que son regiones de una intensidad continua, que no están orientadas a un climax o conclusión. Que no son desenlaces a los que conducen lo anterior. Y la verdad es que aunque no soy muy deleuziano – conozco poco a Deleuze, al margen de sus extraordinarios estudios sobre Spinoza, Hume y Nietzsche – me ha gustado la manera como Santamaría explica y practica teóricamente esta idea de meseta y de rizoma. Me recuerda a Agustín García Calvo en su crítica a la novela ( precisamente porque hay desenlace) y al filósofo y sinólogo François Jullien cuando contrapone la idea china de eficacia como algo que se da en el proceso frente a la occidental que se valora en función del resultado. Y hay, por cierto, una interesante arqueología de la formación de este concepto a partir de Georges Batenson, miembro de una escuela, la de Palo Alto, que aparentemente no tiene nada que ver con Deleuze. Pero la verdad es que soy escéptico de conceptos deleuzianos ( en su unión con Guattari) de esquizoanálisis como alternativa al Edipo y al psicoanálisis lacaniano. Yo soy más lacaniano y en esto estoy de acuerdo con Žižek ( debate que, con mucha claridad también señala Antonio Santamaría ).
Lo bueno del caso es que yo mismo estoy siguiendo el estilo mesetario en diferentes cuestiones que voy apuntando, como hace el mismo autor del libro. Quizás el hilo conductor que podríamos encontrar tiene que ver con el título : narración o barbarie.
La barbarie es, de todas maneras, una forma de narración, la que nos encierra desde el poder en el relato único del capitalismo. Porque el lenguaje, como bien señala Santamaría no es un discurso cerrado que nos atrapa. Como bien señala citando a Wittgenstein, el lenguaje no implica el mundo sino que lo presupone. De este mundo pueden surgir otros relatos, diferente del único que parece existir, el neoliberal de las competencias, del ser-emprendedor y de gestionar la propia vida como una empresa.
Ganar o perder : esta es ilusión electiva de la semántica institucional que excluye la verdadera alternativa. Y por esto está muy bien que escritores como Alberto Santamaría apuesten por textos que, como este, son arriesgados. Es la barbarie por lo que dice, paradójicamente, apostar. Porque es esta narración controlada, aparentemente transformada la que nos conduce el abismo y para fracturarla hay que romper el discurso, introducir la confusión, el desorden.

SUJETO, PSICOANÁLISIS Y NEUROCIENCIAS


 



Escrito por Luis Roca Jusmet

 Las noticias de la superación del psicoanálisis forman parte de la segunda cruzada en contra de esta tradición. La primera cruzada fue, de hecho, anterior a la constitución de la tradición, ya que fue la campaña por desterrarlo antes de que se consolidara. Una vez aceptada su realidad de lo que se trató fue de desprestigiarla. No hay que trivializar este movimiento, ya que aparte de los colectivos más reaccionarios del mundo de la psicología y de la psiquiatría participaron en él gente tan inteligente e interesante como Karl Kraus, Ludwig Wittgenstein o Ernst Jünger. Incluso un crítico del posiitivismo com Karl Popper lo puso como ejemplo de hipótesis no científica. Hoy en día se dice que el psicoanálisis está superado y algunos de lo que hacen esta afirmación se basan en el gran avance de las neurociencias.  La actitud del psiconálisis lacaniano, que es para mí el más interesante, con respecto a las neurociencias no es homogénea. 

 François Ansermet,es un psicoanalista que con uno de los más importantes neurocientíficos de la actualidad,Pierre Magistretti, escribió dos libros claves para complementar lo que dicen ambas disciplinas. Estos dos libros  son A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente y El enigma del placer.

 Veamos las ideas fundamentales del primer libro, todas ellas muy sugerentes y precisas :

 1) La plasticidad neuronal es el enlace entre el cerebro y el psquismo, entre lo innato y lo adquirido. Permite que la experiencia deje huella en la red neuronal y modifique las relaciones entre neuronas. También la integración compleja entre los condicionamientos genéticos y los de la experiencia, la transformación del genotipo en fenotipo.

 2) La percepción deja huella transformándose en memoria. La memoria se organiza en el hipocampo. Se transforma entonces en una representación o imagen ( un significante, según Lacan). Puede ser consciente, preconsciente o inconsciente. Es un proceso de inscripción y reinscripción que pierde el sentido originario de la percepción. El inconsciente está formado por las huellas censuradas por la represión. Estas huellas forman parte de la memoria declarativa. Es diferente de lo no-consciente, que forma parte de la memoria procedimental.Estos significantes forman la red asociativa que conforma la realidad psíquica. 

 3) La realidad psíquica es independiente de la física porque combina y distorsiona las percepción, convirtiéndose en la fantasía del sujeto. Rige la ley del deseo y al mismo tiempo participa en la constitución del mundo real, es decir condiciona nuestra interpretación de la percepción. El cerebro tiene una fuente de información externa , que es la percepción, y una interna, que es el recuerdo desde la fantasía. 

 4) La fantasía es la solución que da el niño frente a lo real, es decir, lo que es imposible de simbolizar : el cuerpo, el sexo, la muerte, el enigma del origen, su lugar en la constelación familiar. Nos permite ordenar una biografía porque es una respuesta al enigma de la vida, de la propia vida. Es a la vez una solución y un problema.La emoción es el marcador somático de la representación ( el término es de Antonio Damasio). Lo que se reprime es la representación, no la emoción. La amígdala dirige el sistema neurovegetativo, que controla las vísceras y el sistema hormonal. Hipófisis y el hipotálamo lo hace con el sistema endocrino. El lactante tiene hambre y sed. Es un estado somático de tensión y displacer, provocado por el desvalimiento humano. El grito va dirigido a la madre y se busca la satisfacción recordada. Cuando tenemos una tensión por una carencia buscamos el objeto perdido, la madre. Aparece una fantasía inconsciente. Descargamos la excitación a través de la pulsión. 

 5) La pulsión de vida es estructurante y la de muerte destructiva. La pulsión implica el cuerpo y el sujeto. Buscamos a través de la acción el objeto del deseo a partir del que descargar la pulsión. La homoestasis es un equilibrio interno. La perturbación desagradable genera la pulsión, que es una excitación ligada a una fantasía inconsciente. El principio de placer busca el mantenimiento de la homoestasis. La pulsión busca el goce. El goce viviente no está ligado a representaciones, no está vinculado al Otro. Es lo que nos mantiene vivos en un estado de tensión. El placer busca el reposo, el goce la excitación.

 6) La vida del sujeto es un devenir en la que las experiencias van dejando unas huellas singulares. Una parte es inconsciente. Es la Otra escena. La identidad personal es lo que se mantiene en este devenir. Nos atraviesa una fantasía fundamental que nos esclaviza porque nos somete a un guión que hemos escrito en el inconsciente. Puede funcionar, a veces de una manera aceptable o a veces produciendo síntomas, cuando hay fisuras. Es en este caso un precio aceptable. Cuando no es funcional desencadena psicosis o neurosis graves. 

 7) El trabajo analítico consiste en atravesar, y por tanto liberarse, de esta fantasía fundamental que nos atrapa sin que lo sepamos.

 Hay aquí un intento de complementar lo que dicen las neurociencias y el psicoanálisis. Pero lo que esto tiene de positivo, que es abrir un horizonte para el entendimiento de estas disciplinas, lo tiene también de negativo. Porque son dos disciplina que no son complementarias, no hay armonía posible. Son lenguaje heterogéneos. Se puede buscar un encuentro que sea fecundo pero será fallido. No es posible, como dicen los autores, una biología del inconsciente y las pulsiones. Es posible una diálogo tenso, en el que habrán encuentros y desencuentros.

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