jueves, 26 de septiembre de 2019

EL PROBLEMA DEL MAL

Resultado de imagen de maldad

Escrito por Luis Roca Jusmet

   La primera constatación es que el Mal, entendido como una entidad, no existe. Lo dijeron Spinoza y Nietzsche : "los hechos morales no existen".
 Lo que existe es la maldad humana. Pero la maldad no es otra cosa que el conjuntos de actos que provocan intencionadamente daño y dolor en el otro. Es decir, la violencia.  Malo es el sujeto humano que, intencionadamente provoca daño y dolor en el otro a través de una conducta violenta. Hay por tanto, dos elementos, intención y acto.
 Lo primero que hay que decir es que se puede provocar dolor/daño como efecto colateral, como un medio para conseguir un objetivo. El sujeto no desea el acto violento pero lo realiza para conseguir otro objetivo. Aquí podemos situar tanto a un sicario, un mafioso o empresario sin escrúpulos, Buscan un objetivo y utilizan la violencia para conseguirlo. Para poder hacerlo, por supuesto, es necesario que no experimenten ningún sentimiento de empatía o compasión y ningún principio ético que los frene. La maldad es, entonces, esta falta de respeto hacia el otro, este no tenerlo en cuenta como sujeto que sufre por tu conducta.
 En segundo lugar tenemos la violencia provocada por el odio. Spinoza decía que odiamos al que consideramos causa de nuestra tristeza. El odio es muy potente y puede llevar a este deseo de destrucción, de provocar dolor y daño. También comenta Spinoza que provoca satisfacción este acto violento pero que detrás hay siempre una pasión triste.
En tercer lugar está la violencia como humillación del otro, como la manera de mantener una posición de dominio y al otro en una de sumisión. Es la violencia patriarcal, por ejemplo. Se combina, casi siempre, con el odio. Y tiene un elemento ideológico, aunque la causa de la violencia no sea la ideología. La ideología es más bien su justificación.
 En cuarto lugar la violencia ideológica, la del fundamentalismo que tiene como límite el terrorismo. El fundamentalismo es absolutamente sectario, no respeta al contrario, se le odia, se le quiere destruir. Pero la acción terrorista, por ejemplo, no está siempre dirigido contra aquel que se odia. A veces es un atentado contra cualquiera para perjudicar al que se odia, al enemigo, aunque no sea la víctima. Se puede atentar contra un lugar lleno de gente aunque no haya un odio específico contra esta gente. 
 Finalmente está la violencia más perturbadora, la violencia como goce.. Sería la violencia, la maldad hacia el otro como satisfacción, como goce. Aquí hemos de bucear en la tradición psiconalítica, de Freud a Lacan. La noción de goce, que une la pulsión sexual y la pulsión sexual es la más interesante. Aquí es donde está la cuestión más enigmática. 
En la serie "Mindhunter", dos agentes del FBI quieren entender la motivación de los asesinos en serie. es el caso más preciso de violencia por la violencia, del goce de hacer daño y destruir al otro. Aquí está el límite de nuestra comprensión, en el aspecto más oscuro y terrorífico del ser humano. 
 El problema del mal es, en definitiva, el de la maldad humana. Maldad ligada inevitablemente al acto violento contra el daño. Sea como medio, como dominio, como odio, sea como fanatismo, sea como goce. El hombre, decía Spinoza, se mueve por sus pasiones. La codicia, el odio son motores de la maldad. Hay elementos ideológicos que mueven estos afectos, que como bien decía el mismo Spinoza, no dejan de ser ideas, aunque sean inadecuadas. 
Lo único que se le escapa a Spinoza es lo que aborda el psicoanálisis. Lo que empieza formulando Freud y acaba elaborando Lacan. No es la agresividad imaginaria, la de ataque o defensa frente al otro, la que compartimos con los animales. Conceptos como el de pulsión, sobre todo pulsión de muerte, goce, goce perverso, son, como mínimo, instrumentos teóricos para analizar algo que seguramene nunca acabaremos de entender ni de explicar.

viernes, 20 de septiembre de 2019

EVIDENCIAS Y CREENCIAS


Resultado de imagen de creencia





Escrito por Luis Roca Jusmet

 Descartes quería dudar de todo lo que le habían enseñado para buscar una evidencia y a partir de ella ir deduciendo racionalmente otras verdades. Me parece que Descartes se embarca en un proyecto imposible del que sale en falso.
 En primer lugar hay que remitirse a la crítica que le hicieron tanto Spinoza como Hegel. Uno no puede elaborar el método para pensar y luego aplicarlo. Es un círculo vicioso porque al definir el método ya estás pensando y por lo tanto ya partes implícitamente de unas evidencias. El método del pensar lo vas definiendo a medida que piensas el mundo, no antes. Sin más garantías que la consistencia racional del discurso que vas desplegando.
  En segundo lugar uno no puede desprenderse del conglomerado heredado, es decir de toda la herencia conceptual recibida. La puedes cuestionar, pero siempre lo harás a partir del marco conceptual recibido, que por supuesto puedes problematizar pero siempre condicionado por las coordenadas en que te mueves intelectualmente. El caso de Descartes es muy significativo cuando vemos que se le cuela la Idea de Dios.
 A partir de aquí podríamos seguir a Descartes en las dos primeras meditaciones: podemos dudar de lo que sentimos y de lo que pensamos pero no podemos dudar de la duda porque el propio cuestionamiento la afirma. Lo único evidente sería que algo que experimento como propio piensa. Pero esto nos lleva a la afirmación de un sujeto vacío, que ni siquiera tiene por que ser, como dijo Nietzsche, una sustancia. Si pienso es que hay pensamiento. Y punto. A partir de aquí quedamos atrapados en un solipsismo : todo podría, empezando por mí mismo ( no solo como cuerpo sino también como mente ) una realidad virtual. La conclusión es un escepticismo radical. La falsa salida de Descartes es ir encadenando una serie de supuestas deducciones, de las que tranquilamente se podría dudar, para afirmar la existencia de Dios, de mi cuerpo y del mundo externo. Es un castillo de naipes.
 Si queremos conocer algo, si queremos construir una teoría de la verdad hemos de partir de otra evidencia. Una evidencia que viene a ser como un punto de partida por el que decidimos empezar. Es por tanto una evidencia en la medida en que la consideramos como tal, ya que nada es ni puede ser evidente.
 Esta evidencia de la que partimos es que somos un cuerpo físico que piensa en un mundo físico al que accedemos a partir de la percepción. Esta es, me parece, la única evidencia aceptable. A partir de aquí podemos ir pensando sobre la manera como a partir de la memoria, la imaginación y la razón vamos construindo este mundo físico y a nosotros mismos como objeto de conocimiento. Somos animales conscientes y reflexivos y por ello nos constituimos como sujetos y al mismo tiempo como objetos de conocimiento. Y somos, por supuestos animales simbólicos en la medida en que el instrumento que tenemos para hacerlo son los símbolos, es decir los conceptos.
 En todo caso lo evidente no deja de ser la creencia de la que partimos.

viernes, 6 de septiembre de 2019

ELOGIO CRÍTICO DE MIRCEA ELÍADE

 Imagen relacionada

Escrito por Luis Roca Jusmet

 Mircea Elíade nació en 1907 en Rumania. A finales de la segunda década se traslada a Italia para entrar en contacto con Giussepe Tucci para que le diriga su tesis sobre el Renacimiento, A Elíade le interesaba la dimesnión mística del yoga y el hinduismo. Tucci le puso en contacto con un guru Surendranath Dasgrupa, que será su mentor mientras aprendía sánscritos y estudiaba los textos védicos en su lengua original. Pero con el que acabará mal a raíz de la relación que mantendrá con su hija. Escribe su testimonio en "Diario indio (1929-1931), los primeros de sus espléndidos diarios. Y también su novela "Maytreya", que le dará a conocer como un valor literario en Rumanía. De 1932 a 1949 dará clases en la Universidad en Bucarest.
 Inicia ertonces una carrera política como representate del gobierno pronazi de Antonescu. Mircea Elíade simpatizaba con la Guardia de Hierro, que formaba parte del gobierno del dictador. Elíade es nombrado agregado cultural de la embajada rumana, primero en Londres y luego en Lisboa.Mircea Elíade escribe su " Diario portugués" de los 34 a los 38 años, entre1941 y 1945. Exigió que solo se publicaran de forma póstuma. ¿ Por qué esta decisión ? No lo sabemos. En todo caso es muy diferente que sus diarios anteriores y posteriores: es mucho más problemático. Lo es por dos motivos. El primero porque es humano, demasiado humano. Es una época crítica en la que manifiesta sus debilidades, su lado oscuro, su angustia, el dominio de las pasiones tristes. El segundo porque pone de manifiesto que el fascismo de Elíade no es solo una veleidad juvenil. Es profunda y visceralmente anticomunista, simpatiza con Hitler y respeta a Salazar y a Franco. El diario tiene un gran valor literario, biográfico y filosófico. No tiene desperdicio. " El diario portugués" de Mircea Elíade tiene un valor excepcional como testimonio biográfico de uno de las biografías más apasionantes del siglo XX. Es una expresión sincera de la lucha interna entre la búsqueda de la espiritualidad y las pasiones humanas. Pasiones tristes, que diría Spinoza. Pero también pulsiones sexuales. Mircea Elíade escribe muy bien y lo hace con absoluta sinceridad. Dice en su diario, en sus último días en Lisboa : "Pienso ser el único para quien los fracasos repetidos, los sufrimientos, las melancolías, las desesperaciones pueden ser superados en el momento en que, mediante un esfuerzo de lucidez y de voluntad, comprendo que representan, en el sentido concreto, inmediato del término, un descenso a los Infiernos. En cuanto se "comprende" que se está realizando ese extravío laberíntico al infierno, se sienten de nuevo, duplicadas, esas fuerzas espirituales que se creían perdidas desde hacía mucho tiempo. En un instante, todo sufrimiento se convierte en una prueba iniciática."
 El 27 de agosto de 1946 llegó a París como profesor visitante de l´Ecole practique des Hautes Etudes, donde impartirá clases hasta 1957. Mircea Eliade conforma, con Émile Cioran y Eugene Ionesco, la trilogía de los rumanos universales que después de la Segunda Guerra Mundial se instalaron en París. Empieza aquí su tercera etapa de diarios ( 1945-1969), que acabará en Chicago. El año 1957 se traslada a Chicago, donde ejerce como catedrático de Historia de las Religiones. Morirá allí el año 1986, a los 79 años.
 Henry Rocquet publica sus conversaciones con Mircea Elíade, el mismo año de su muerte. Se habían realizado al final de la vida de Elíade. Resulta muy interesante la explicación que da el mismo Mircea Elíade a Rocquet de porque quiso titular el libro que recoge estas conversaciones " La prueba del laberinto": " Si, se me ocurrió este título como fruto de mi experiencia. no del diálogo, sino de la grabación, que impone entre nosotros en todo momento la presencia de "la máquina", cosa que para mí viene a ser una prueba, una verdadera "prueba iniciática", ya que no estoy habituado a tal cosa. De ahí el título de "La prueba del laberinto". Dice Elíade : "En efecto, por una parte supone la prueba para mí de verme en la necesidad de recordar cosas casi olvidadas. Y luego está el hecho de este ir y venir, de este empezar constantemente de nuevo, que es como caminar por un laberinto. Pero pienso que el laberinto. es la imagen por excelencia de la iniciación. Por otra parte considero que toda existencia humana está constituida por una serie de pruebas iniciáticas; el hombre se va haciendo al hilo de una serie de iniciaciones conscientes e inconscientes."  "Un laberinto es muchas veces la defensa mágica de un centro, continúa diciendo, de una significación. Todos hemos tenido la experiencia de perdernos en un laberinto. Pero la vida no está hecha de un laberinto. la prueba se renueva." Es una entrevista inteligente y completa que nos permite seguir muy bien la trayectoria espiritual de Elíade.
 La obra de Elíade dedicada al estudio moderno de las religiones, desde su valor simbólico, es impresionante. No solamente trabajará una fenomenología y una hermenéutica del fenómeno religioso y las religiones, sino también sobre el símbolo, el rito y el mito. 
Es interesante la relación entre Mircea Elíade y René Guenón. Los  seguidores de Guenón sostienen que tuvo una influencia decisiva sobre Elíade, que este no reconocía para quedar bien con el mundo académico. Mircea Elíade lo cita un par de veces en el diario portugués, planteando que en parte es el personaje más interesante de su época. En una de las entrevistas que le hicieron al final de su vida, Elíade relativiza mucho la influencia que tuvo sobre él, calificándolo de soberbio y dogmático. En todo caso Elíade no quería desmarcarse del mundo académico aceptando a personajes malditos como Guenón en su trayectoria espiritual. 

Temas