Luis Roca Jusmet
René Guénon y Pierre Hadot les separan, siguiendo el criterio orteguiano de que una generación dura 15 años, dos generaciones. El primero nace en 1886 y el segundo en 1922. Los dos son franceses, de familias católicas tradicionales, ninguno sigue el camino de la Iglesia y los dos buscan una Trascendencia pero por caminos muy distintos. La via de Guénon es la iniciación a través del esoterismo tradicional, la de Hadot la de la filosofía entendida como forma de vida. Para ninguno de los dos es una vía mística, aunque la respetan, sino algo que llegamos a través del camino intelectivo.
La vía cognitiva para Guénon es la de la Inteligencia superior que es iniciada a través de ritos esotéricos en una Verdad suprahumana transmitida por la Tradición. La via cognitiva para Hadot es la de una inteligencia que se abre con ejercicios espirituales a la Trascendencia, es decir que sale de los límites del propio yo. El primero es el de la transmisión de la Verdad, el segundo el de la búsqueda de la Verdad.
El camino de Guénon es vertical, el de Hadot es horizontal. El Maestro de Guénon es el que transmite al iniciado para que haga su trabajo interno. El maestro de Hadot te acompaña inicialmente para que puedas seguir tu camino de transformación. La transmisión que defiende Guénon es secreta, es esotérica y sólo puede transmitirse a los cualificados para ello. Para Hadot el sabio está abierto a quién quiera aprender y éste debe adoptar una escucha activa pero también crítica.
El mundo de Guénon es un mundo jerárquico a todos los niveles : del espiritual al social. La India de las castas, la China confuciana y la Europa medieval son sus referencias. El mundo de Hadot no es, en términos absolutos,jerárquico. Pueden haber jerarquías relativas, como en la relación maestro/discípulo pero no contempla jerarquías espirituales cerradas ni defiende una sociedad estructurada jerárquicamente. Postula, por el contrario, una sociedad democrática y con igualdad de derechos.
René Guénon defiende los ritos, tanto los esotéricos como los exotéricos, y mientras Pierre Hadot los ejercicios espirituales. Para Guénon los ritos iniciáticos son los que te llevan por el camino de la liberación hacia la Identidad suprema y los externos te ayudan para una vida ordenada. Hace falta estar cualificado, encontrar un Maestro que te inicie y hacer tu trabajo interior para llegar a la realización metafísica. Para Hadot tienes que hacer los ejercicios espirituales ( lectura, escritura, diálogo, atención) que te permitan una vida filosófica que te llevan a superar tu ego para abrirte a lo Universal.
Una diferencia importante entre Guénon y Hadot es el papel de los símbolos. Para Guénon son fundamentales para acceder a algunas verdades que la razón no puede explicar y la inteligencia superior sólo ve cuando está en iniciada. Para Hadot el camino del pensar, conceptual y argumentativo, filosófico tiene el potencial transformador, espiritual, de llevarnos s la Verdad universal. No está contra el símbolo, que a veces utiliza, como el del vuelo mágico, pero no le da el papel fundamental que le atribuye Guénon.
Las fuentes de Guénon son las de las corrientes esotéricas de la Tradición : el sufismo, el taoísmo y el hinduismo. Con respecto a Occidente es ambiguo, aunque se refiere más al esoterismo cristiano. Para Guénon la filosofía griega ya es un error, aunque tiene cierto respeto por Platón, Aristóteles y Plotino. Desprecio total hacia la filosofía moderna. Las fuentes de Hadot son la filosofía griega y romana y algunas modernas (Montaigne, Goethe, Nietzsche). Está abierto a lo oriental, como al taoísmo y al budismo pero busca la sabiduría en la tradición occidental
Seguir la vía que propone Guénon te lleva hoy a integrarte en un grupo religioso y buscar un grupo iniciático vinculado a él. Lo más habitual es hacerse musulmán y luego integrarse grupo sufista. Algunos son católicos, aunque no veo cómo encontrar aquí la vía iniciática (tal como planteaba Guénon). Otros son masones, considerando ,( también en contra de las reservas de Guénon) de que hay grupos masones que conservan la vía iniciática. Finalmente me parece que otra opción sería hacerse budista tibetano. En todo caso es totalmente contrario a sus planteamientos pertenecer a una secta ( tipo Gurdjieff, Osho, Nueva Acrópolis).
Seguir la vía propuesta por Pierre Hadot supone entender la filosofía como forma de vida. Esto supone la práctica de los ejercicios espirituales de formación y de aplicación. Los de formación son la lectura, la escritura y el diálogo Los de aplicación son la atención, vivir con propósito y en el presente, ser altruista y avanzar en la superación de los límites individuales para estar abierto a la experiencia unitiva que nos hace experimentar que somos parte del Cosmos.
René Guénon y Pierre Hadot nos proponen dos vías radicalmente diferentes para llegar a una vida verdadera. Algo hay en común entre la realización metafísica de Guénon y la experiencia unitiva de Hadot, qué es lo que buscan ambas vías. Pero Guénon habla de verdades reveladas, de transmisión iniciática y de mundos jerarquizados. Hadot habla de ejercicios espirituales y de un modo de vida filosófico en un camino que cada cual atraviesa, aunque sea compartido, en mundos abiertos. Guénon se sitúa en la metafísica del esoterismo tradicional y Hadot en el de la filosofía Guénon es un moderno que apuesta contra la modernidad y Hadot un moderno crítico con la modernidad.
En realidad, los dos dedican su vida a encontrar el camino de la liberación que les lleve hacia una Trascendencia, por mucho que lo hagan de formas diferentes y con matices también significativamente diferentes. Señalan dos caminos que son incompatibles porque implican, como hemos visto, concepciones diferentes e incluso opuestas en muchos sentidos. Pero que no dejan de ser dos maneras de buscar, en el siglo XX, la espiritualidad en el mundo materialista en que vivimos. y que, en ambos casos, les aparta de un contexto de catolicismo esclerotizado.