martes, 30 de mayo de 2017

MICHEL FOUCAULT : MORAL, POLÍTICA Y VERDAD

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Historia política de la verdad. Una genealogía de la moral. Breviarios de los cursos del Collège de France

Michel Foucault. Edición de Jorge Álvarez Yágüez

Madrid : Biblioteca Nueva, 2016

Michel Foucault es, sin duda, uno de los grandes filósofos de la segunda mitad del siglo XX. Y Jorge Álvarez Yágüez, editor del libro, es uno de los expertos españoles que mejor han trabajado “el último Foucault”, el que puede situarse ya en los cursos de los años 80 y en la publicación del segundo y tercer volumen de su Historia de la sexualidad. Escribió al respecto un interesante libro con este título, subtitulado “voluntad de verdad y subjetividad ( Biblioteca Nueva, 2013) en el que argumentaba la coherencia global de la trayectoria foucaultiana y cuestionaba radicalmente su supuesto giro hacia posturas individualistas esteticistas y un retorno a una filosofía del sujeto. Siguiendo las propias palabras de Foucault la relación entre sujeto y verdad era el hilo conductor de toda su obra. Aunque es cierto que hay en el último Foucault una apertura a un sujeto ético con más margen para construirse a sí mismo. Lo que no quiere decir que esto le aparte de la dimensión política de la ética, como Álvarez Yágüez pone de manifiesto en su brillante estudio sobre la noción griega de parrêsía.No hace mucho Jorge Álvarez Yágüez editó un libro con el sugerente título de La ética del pensamiento. Para una crítica de lo que somos ( Biblioteca Nueva, 2015) en el que presentaba toda una serie de textos foucaultianos, no por menores menos sugerentes, escritos entre 1977 y 1984, justamente de esta última etapa que estamos hablando. La hipótesis de Jorge Álvarez Yágüez es que la expresión “ética del pensamiento” sintetiza su propuesta vital y filosófica, totalmente entrelazadas, que no hacen otra cosa que querer liberar el pensamiento de sus ataduras, para poder pensar de otra forma y ejercer una práctica la libertad sin someterse a las formas de dominio y de normalización que nos imponen. Ello en el marco de una ontología del presente ( en la línea apuntada por Kant) que no se olvida de la inspiración nietzscheana de hacer de la filosofía un diagnóstico del tiempo en el que vivimos.
El libro que nos ocupa es un perfecto complemento del anterior, ya que nos permite acceder a una edición completa y perfectamente hilvanada de los resúmenes que el propio Foucault escribió sobre los trece cursos que dio en el Collège de France hasta su muerte. Estos cursos se inician en el año 1970 y los cinco primeros se corresponden con lo que se ha llamado la genealogía del poder, por loq ue estamos hablando ahora no únicamente del “último Foucault”. La obra escrita de Foucault se podría agrupar en tres bloques. Por una parte los libros que Foucault escribió para publicar, que van sus libros ya clásicos sobre el saber, la clínica y la locura. Posteriormente, a partir del momento en que empieza a desarrollar sus cursos, escribe menos. Aunque "Vigilar y castigar" es, sin duda, un clásico imprescindible sobre el poder disciplinario ( y que se corresponde con sus primeros cursos ). Y por supuestos también los tres volúmenes de La historia de la sexualidad, son tremendamente sugerentes. Tenemos después un segundo bloque que incluyen entrevistas, artículos y transcripciones de conferencias. Finalmente tenemos los cursos del Collège de France. Para mí casi son la parte más interesante del trabajo intelectual de Foucault. Me gusta la sobriedad de estilo que ha ganado, ya que Foucault se vuelve más austero en su lenguaje y depura un cierto exceso retórico. Hemos tenido que esperar a que se editaran de manera rigurosa la transcripción de los cursos del Collège de France, que poco a poco se han ido traduciendo al español. Pero faltaba algo, que es lo que ahora Jorge Álvarez Yagüe nos permite disfrutar. Se trata de una edición bien estructurada de los extraordinarios resúmenes que el mismo Foucault hizo con claridad, precisión y una gran capacidad sintética. Pero el libro no es solamente esto. Es también una introducción a todos estos cursos, a cada uno y al conjunto, que Jorge Álvarez Yagüe elabora de una manera tan inteligente como rigurosa. Es, en definitiva,una invitación a seguir la coherencia y las aportaciones de una serie de cursos cuya temática va desde el análisis del saber en relación con el poder, hasta el desarrollo de las tecnologías del yo, pasando por los conceptos renovadores de biopolítica y poder pastoral. Desgraciadamente no hay resumen de los dos últimos cursos, “El gobierno de sí y de los otros” y “El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros”. Las notas críticas, los apuntes minuciosos del profesor Álvarez Yagüe, acompañan y facilitan la lectura de manera extraordinaria.
Recomiendo este libro sin reservas. Tanto a los que quieren conocer a Foucault, como a los que quieren conocer sus cursos como a los que como yo, modestamente, ya conocemos a Foucault. Me parece una edición exquisita y un trabajo imprescindible para completar el conocimiento de lo que son los trabajos de este pensador singular. Nos invita a la apasionante aventura de uno de los viajes intelectuales de Michel Foucault. Con parada y fonda, para quién quiera profundizar, en cada una de las cuidadas ediciones de los cursos que se resumen en el libro.

Como reflexión final quisiera apuntar una reflexión que me sugiere el subtítulo del libro “ Una genealogía de la moral”. Hay aquí una cuestión muy interesante que es la diferencia entre moral y ética. Precisamente he defendido siempre la necesidad de separa loas dos nociones en un sentido que también apunta Jorge, que es la ética como arte de vivir, en el sentido griego, y la moral como código de obligaciones y prohibiciones. Porque justamente en el caso de Nietzsche está claro que defiende una ética ( unos valores en el sentido anteriormente apuntado) y critica cualquier moral. Pero hay también otro sentido que es el del reconocimiento del otro. Está claro que no hay en Nietzsche un reconocimiento del otro y en Foucault sí. En el caso de Foucault lo canaliza a través de la política, pero hay también un imperativo de respeto al otro que no se hasta que punto deberíamos llamarlo ético-político o habría de llamarse moral, en este sentido altruista que Nietzsche siempre denuncia. Queda también, por supuesto, una cierta ambigüedad cuando Foucault denuncia lo insoportable pero tiene tantas reservas, por su rechazo a los universales, de hablar de justicia o de derechos humanos. Enfín, es indudable que Foucault es un pensador imprescindible para entender nuestro tiempo y que para ello hay que utilizar sus textos como una caja de herramientas y no como un libro sagrado. Leamos y pensemos no sobre Foucault sino con Foucault. Como nos invita a hacer Jorge.






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