domingo, 3 de mayo de 2015

CONTRA DESCARTES : LA LOCURA DE LA RAZÓN







  Escrito y video de Luis Roca Jusmet

Soy el único hombre en la tierra y acaso no hay tierra ni hombre.
Acaso un dios me engaña.
Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión.
Sueño la luna y sueño mis ojos que perciben la luna.
He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron a Cartago.
He soñado a Virgilio.
He soñado la colina del Gólgota y las cruces de Roma.
He soñado la geometría.
He soñado el punto, la línea, el plano y el volumen.
He soñado el amarillo, el azul y el rojo.
He soñado mi enfermiza niñez.
He soñado los mapas y los reinos y aquel duelo en el alba.
He soñado el inconcebible dolor.
He soñado mi espada.
He soñado a Elisabeth de Bohemia.
He soñado la duda y la certidumbre.
He soñado el día de ayer.
Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.
Acaso sueño haber soñado.
Siento un poco de frío, un poco de miedo.
Sobre el Danubio está la noche.
Seguiré soñando a Descartes y a la fe de sus padres.
 Jorge Luis Borges "La cifra", en Obra poética 1923 / 1985.








Descartes plantea en el siglo XVII un doble proyecto imposible. Este proyecto consiste en definir un método puro a partir del cual podamos cuestionar todos los supuestos saberes e iniciar una construcción nueva del saber fundamentada en una razón no contaminada por los prejuicios. Una razón que se despliega de manera lógica, es decir clara y rigurosa. Este proyecto es imposible por varios motivos. El primero es que no se puede definir el método anteriormente al saber porque al construir el método ya estamos presuponiendo muchos saberes. El segundo es porque el propio proceso del pensar implica conceptos y estos son el resultado de un conglomerado heredado, que por mucho que queramos criticar lo hacemos siempre a partir de los materiales que hemos heredado. Si leemos las meditaciones cartesianas vemos claramente como un concepto hisóricamente muy potente, el de Dios como Ser Perfecto se incorpora a su razonamiento de una manera que, con la distancia del tiempo, podemos ver que de una manera totalmente falaz.

El segundo proyecto es el de justificar el mundo real a partir del sujeto. Descartes no puede salir del solipsismo con sus planteamientos. Si negamos la evidencia de la experiencia corporal, ni nos reconocemos en un cuerpo real ni podemos afirmar la existencia del mundo físico. Para hacerlo tiene que afirmar antes la existencia de Dios, como garantía del valor de la experiencia. Y aquí no lo seguimos porque esta argumentación la vemos hoy como totalmente falaz.

Descartes tiene una influencia especialmente negativa con su dualismo entre lo mental y lo material. El dualismo anterior era relativo porque, incluso en Paltón, el alma era el principio de la vida. Lo vivo es animado, tiene alma. En Descartes la vida es un mecanismo. Afortunadamente, como analiza el gran Georges Canguilhem, triunfa un cierto vitalismo.
Pero queda una gran influencia cartesiana en la concepción mecánica de lo vivo. Un mundo de autómatas. La misma medicina, en lo que tiene de cartesiana, considera el cuerpo humano como un conjunto de engranajes y piezas. La medicina psicosomática ha servido para superar una concepción tan limitada y de consecuencias tan negativas.

Hay una última cuestión que quiero plantear, para mí la más importante. La gran falacia de Descartes se inicia al principio de sus meditaciones. En la primera meditación Descartes duda de los sentidos a través de la hipótesis del sueño: podríamos estar durmiendo cuando experimentamos el mundo. Ya lo decía el sabio chino Zhuang Zhi : ¿ He soñado que soy una mariposa o soy una mariposa que sueña ser un hombre ?. La hipótesis del genio maligno : podemos tener una mente distorsionada que nos hace ver como lógico lo que es absurdo. Pero antes dice Descartes : no podemos ser como el loco que se cree un rey siendo un campesino. La razón, dice Descartes, es lo mejor repartido del mundo : solo los locos quedan excluidos.

¿ Por qué hemos de aceptar este axioma ? Lo negarán Jacques Lacan y Michel Foucault. El segundo lo hará explícitamente contra Descartes : la razón y la locura no se excluyen. Lacan llegará más lejos : la locura es el límite de la razón. Lo cual quiere decir que es la razón la que conduce a la locura. Freud ya vió la lógica interna del delirio. Los paranoicos son absolutamente lógicos.

Concretemos esto último en la película "Una mente maravillosa". John Nart está loco. Reivindico aquí la palabra loco frente al de enfermedad mental, que anula el sujeto. Así lo plantean algunos psiquiatras actuales, como José Mª Alvarez. Existen sujetos locos y sujetos enfermos pero la enfermedad mental elimina la subjetividad. Lo más propio del sujeto queda anulado. John Nart es excesivamente racional y lógico. Incluso su delirio paranoico es lógico. Su mujer le dice que lo único que le salvará de la locura es el cuerpo. Sentir el cuerpo y sus emociones, esto es lo que nos permite conectar con lo real e impedir que la razón derive en locura.

Descartes está loco. Es una locura su proyecto. Es una locura hacer de la razón la única guía. Y quizás sea también una locura la teoría de los juegos que le valió a John Nash el Premio Nobel de Economía. Quizás es una locura de los economistas pensar que hay que entender a los agentes económicos como agentes puramente racionales.

3 comentarios:

  1. Tampoco te pongas así con Descartes, al fin y al cabo nos queda su legado de padre de la filosofía moderna, el ejercicio de ponerse a pensar, a usar la razón y darse cuenta de que puede bastante más que lo que estaban dispuestos a aceptar los que a él le enseñaron filosofía. Sí hay bastante prestidigitación en sus meditaciones, pero no deja de ser un ejercicio mental curioso que cualquiera puede hacer. Me refiero al texto del Discurso del Método y los motivos de la duda que es el que se comenta en Andalucía en bachiller.
    En cuanto a lo de que para sanar hay que tomar contacto con el cuerpo, las emociones y los sentimientos, comprobado.

    Es una experiencia muy comentada en todos los que hemos salido de un lavado cerebral persistente, "empiezas a darte cuenta de que eres un hombre o una mujer, de que estás vivo y sientes. De que aparte de las ideas hay un cuerpo emotivo en tí". Hay decenas de testimonios al respecto

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  2. Hola Ana,
    Descartes es, efectivamente, un gran filósofo. Incluso la lectura de Hadot de las meditaciones como ejercicio espiritual, al modo de los antiguos, es posible. Pero me parece que hay en las meditaciones el error de pensar desde la mente y olvidar el cuerpo, auténtico sujeto de la experiencia. En cuanto al método me parece también un error pensar un método anterior al pensar, ya que me parece que se va constituyendo a medida que pensamos la realidad.
    El testimonio que das, por otra parte, muy valiosos.
    Un abrazo

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  3. Descartes tenia ansiedad. Miedo de solo existir él. Lo digo porque yo he tenido ansiedad y desrealización...muy duro...pierdes la realidad hasta que te das cuenta que eres algo más que mente...eres un cuerpo con miles de sensaciones. Me parece bárbaro que algunos filósofos pongan por encima la mente...y se olviden de nuestra naturaleza animal. Un saludo.

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