viernes, 27 de mayo de 2016

JOHN GRAY : EL ALMA DE LAS MARIONETAS



Reseña de 

El alma de las marionetas

John Gray

(traducción de Carme Camps)

Madrid ; Sextopiso, 2015

John Gray ( 1948) es uno de los filósofos anglosajones vivos más interesantes y originales. Sus trabajos filosóficos podrían encuadrarse en lo que Foucault llamaba una ontología del presente. La mirada sobre el presente de este filósofo inglés es una mirada crítica desde el escepticismo. No critica lo que hay para proponernos algo mejor, porque justamente lo que cuestiona son estos ideales universales que nos prometen liberarnos de lo somos para alcanzar un mundo perfecto. El mundo moderno, dice Gray, es una nueva forma de gnosticismo. Pensamos que el conocimiento nos liberará y en su nombre construimos utopías que acaban siendo pesadillas. En nombre profecías como el comunismo o el nazismo, o simplemente la defensa de los derechos humanos, la democracia mundial o la paz universal, se ponen en marcha los dispositivos del terror. Estamos ligados a la tierra y queremos subir al cielo, este es nuestro error. Nos consideramos sabios que podemos llegar a la perfección y somos inevitablemente criaturas imperfectas e ignorantes que nunca saldremos de esta condición.
¿Porqué no aceptar esta condición? ¿Por qué querer ser algo diferente de lo que somos?
El mito moderno del progreso como camino inevitable a lo mejor a través de la ciencia parece incuestionable en todas sus formas. Gray nos propone, modestamente, la solución estoica de buscar la libertad interior aceptando nuestras limitaciones.. Como hacían los antiguos, al reconocer el destino y la necesidad de someterse a él, al evitar la hybris o desmesura. La civilización es fruto de un trabajo paciente y duro y tan difícil como es construirlo, fácil es destruirlo. La barbarie de la razón puede ser peor que la de la sinrazón. La fe en el progreso y en la ciencia es una de los grandes y peligrosos mitos del ser humano.
El camino que nos propone Gray para desarrollar este planteamiento es altamente singular. El hilo conductor son las marionetas. Las preguntas que nos provocan, como bien nos mostró Heinrich Von Kleist, son paradójicas. La perfección de sus movimientos frente a la torpeza de los humanos nos lleva a preguntarnos si nuestra conciencia y nuestra aparente libertad no son más fruto de la imperfección que de la perfección. ¿No haría lo mismo que hace la marioneta si pudiera elegir ? ¿No pensaría que los movimientos que les provocamos son libres, si tuviera conciencia? Este comentario me lleva a la afirmación irónica de Spinoza, que afirmaba que una piedra, si fuera consciente, pensaría, al caer por la gravedad, que la caída es una decisión propia. La libertad es una de las profundas ilusiones del ser humano.




El recorrido del libre es ingenioso y brillante y pone de manifiesto tanto la inteligencia como la vastísima cultura del escritor. Del Golem a los aztecas, de Mary Shelley al cybrog , del asesinato y secuestro de Aldo Moro por las Brigadas Rojas a la práctica de la oujía. De la imprescindible novela Solaris de Stanislaw Lem a la extraodinaria película de Andrei Tarkovski sobre el mismo texto. De Interesantes y sugerentes comentarios, como los que hace a partir de Leopardi hasta los referidos Guy Debord y su sociedad del espectáculo. Un recorrido muy personal y sugerente.

De todas maneras deberíamos preguntarnos a que conclusiones éticas, morales y políticas llega John Gray. O cuales son las que se derivan de este escepticismo epistemológico y antropológico. En su caso le conduce a posiciones conservadoras y este es el problema. Preferiría pensar que el escepticismo respecto la utopías y las revoluciones, pueden llevarnos hacia posiciones reformistas y progresistas. Este animal ignorante e imperfecto lo es también relativamente y puede ir construyendo un mundo mínimamente habitable para todos. Porque de otra forma acabamos refugiándonos en un pesimismo romántico y neoconservador que acabe apoyando a la derecha como el mal menor.

5 comentarios:

  1. T'agraisc, Luis, que no hages publicat els darrers comentaris, hi havia una predisposció en ells negativa i no eren aptes per a veure la llum. Dit açò et comentaré, si et ve de grat el teu article: Em sembla un acceptar la "manca" la falta del llenguatge molt interessant, el que passa és que sempre tendim i és un ¿defecte? del gaudi, tendim a buscar sentits, la teleologia de les coses, fins i tot dels sentiments, és una errada i jo de tant en tant m'he contentat a contar el que ha passat, passa i passarà, com un lector de l'Inconscient col·lectiu, però de tant en tant caic en el parany de la raó.
    És un defecte de forma, però que com tot allò simbòlic pot fer molt de mal, tot i que hi ha qui diu que les guerres les provoquen els escriptors, tot i que jo opine que també causen grans dosis de bé, si és pot anomenar així, l'acte de la vida, en part és un jutjar i ferir, tot i que una posició més neutra podria fer que la màquina de l'Home o de la realitat no fora, i és el treball de la part masculina, ser distorsionada per nosaltres.

    Vicent

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  2. Muy buenas, profesor Roca. Acabo de encontrarme con su blog y lo encuentro muy original por la brevedad, concisión y abundancia de las reseñas. Muy agradecido porque nos enriquezca a todos con él.

    Yo tengo también un blog de reseñas de libros,pero menos abundante y menos breve (me explayo en defensa propia).

    Ya conocía al señor Gray de otro libro anterior http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/03/perros-de-paja-2002-john-gray.html En esta época, por lo menos, simpatizaba con el taoísmo. Todos debemos estar muy a favor de todo lo que niegue la ilusión del libro albedrío. Sin embargo, siempre va a ser difícil convencer de que el progreso civilizatorio no existe (una evolución cultural en el sentido de alcanzar fórmulas de cooperación humana cada vez más eficientes).

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  3. Me parece muy interesante este post al mostrar a alguien que personalmente considero fundamental en nuestro tiempo.
    John Gray pone el dedo en la gran llaga: el mito del progreso, la nueva utopía que, como suele ocurrir, conduce a la peor distopía. Por nuestro bien, todo el mal será posible.
    Me alegra que hayas recogido a un autor tan original, provocador e interesante.

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  4. Jo, Luis, canvie i no canvie la realitat, canviem i no canviem la realitat.
    Hi ha una frase de Lacan que diu: "El que vol la dona, Deu ho vol".

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