lunes, 1 de febrero de 2016

ELOGIO DE ARISTÓTELES




Escrito por Luis Roca Jusmet

Este año será el "Año Aristóteles", y se celebran los 2400 años de su nacimiento. Como es sabido estas conmemoraciones serían una auténtica chorrada si no fueran porque nos permiten recordar y, sobre todo, dar a conocer a grandes filósofos y actualizarlos.
 He de reconocer que mi conocimiento de Aristóteles es muy limitado. Me licencié en Filosofía sin haberlo estudiado ni tan solo en la asignatura de Filosofía griega ( no llegamos). Es fuerte pero es así. me formé en una Universidad en la que o estudiabas un aristotelismo tomista si elegías asignaturas del Departamento de Metafísica o no lo estudiabas. Y no lo estudiabas con el agravante de que los profesores que seguían las modas filosóficas del momento parecían estar de vuelta de Aristóteles. Mi pequeña aportación será un comentario de un libro que ni tan siquiera es suyo pero si lo es de uno de sus lectores más inteligentes, Pierre Aubenque. Se trata de su estudio sobre la noción de frónesis, que se traduce por prudencia. La verdad es que la traducción no me gusta porque la palabra se utiliza hoy muy poco y en un sentido muy limitado. La podemos traducir por racionalidad.  En realidad el hombre racional es el hombre sabio porque hablamos de una racionalidad que no es teórica sino práctica, pero de una práctica que surge de la experiencia. La ética es, para Aristóteles, un arte de vida. No hay ciencia (episteme) que nos pueda decir cómo actuar. Porque la ciencia habla de los necesario, de lo que se explica por causas universales. El vivir es singular y la vida es contingente, imprevista. La contingencia es el mundo de lo posible, no de lo necesario. Es devenir está entre lo que es y lo que no es) y es indeterminado.  Lo contingente es diferente del azar porque este último está fuera de nuestro dominio.Lo contingente es lo que nos permite mejorar, porque la realidad no está acabada. Es el objeto de nuestra voluntad y es nuestra responsabilidad. 

 La racionalidad es una determinada actitud frente a lo que vivimos, que consiste en saber deliberar, pensar en cada situación que es lo que debemos elegir. No se trata ni de sabiduría ni de virtud moral. Se trata de dominio de las pasiones, de la moderación del deseo, del equilibrio. Esta racionalidad es más similar al artesanal del oficio que no al matemático. La experiencia es el equilibrio entre un saber y una familiaridad, el fondo de permanencia que tiene la repetición. Es un saber vivido arraigado en la experiencia, no transmisible porque cada cual debe hacer su propio aprendizaje. La racionalidad consiste en la capacidad lo que es universal a lo que es singular y en la estrategia de saber seleccionar los mejores medios para llegar a unos fines. No escogemos los fines sino los medios. Los fines dependen de
lo que queremos y lo que queremos no lo elegimos. La ética y la moral tienen que ver con los fines mientras que los medios son una cuestión técnica, de cálculo.
 La racionalidad tiene un fondo trágico, que consiste en la aceptación de los propios límites y la propia finitud. Su contrario es el exceso, la desmesura. El camino humano no es nunca un camino recto: el futuro es imprevisible, la existencia humana es precaria y siempre estamos en lucha contra el azar. El futuro es indeterminado y el hombre ha de completarse, autodeterminarse, completarse.
 Aristóteles tiene mucho que enseñarnos con su ética y también con su política. Lo cual no quiere decir que su metafísica no sea hoy una lectura fecunda. nos lo recordó hace pocos años, René Thom, uno de los grandes físicos contemporáneos.

1 comentario:

  1. A mi m'agrada molt el seu concepte de "Prudència",per a mi no és essencialment la racionalitat, sinó una mena de "savoir faire",una mena de lloc central en tot, mira un exemple de com m'agrada a mi la prudència és un video que posà fa tres dies una xicona a la xarxa sobre un tema molt controvertit, jo li vaig dir que jo no era qui per a castigar, el que ella pretenia, a aquestes persones, que calia que hi haguera gent que ho fera, lògicament, i li vaig exposar una breu història d'aquestes pràctiques llegides en Foucault, el que volia dir-li és que no m'agrada l'esclavitut, ni el treball com a explotació, i sí un límit d'edat als dihuit anys per la majoria, però que no era jo qui per a defensar un apedrament d'aquestes persones, que ja tenen prou desgràcia amb els seus sentiments, i que siguen uns altres qui els castiguen, que hi ha d'haver gent per a tot, i és el que jo vinc dient en termes generals, que cal fer-se responsable de les nostres limitacions, així com cal seguir la llei, cal que un sàpia per a què i per a què no està capacitat.
    La prudència és per a mi no dur-se per la massa que apedreja, com no dur-se per fer la malifeta, és estar en un mig termini, que sempre resulta, a la llarga, m'ho ha corroborat la meua vida, el millor lloc, fins i tot per a fer politica i ètica, tot i que des d'un costat et fan de l'altre indistintament, i els més bondadosos et declaren tebi. En fi, és el que té escriure, que quan estàs en la prudència i escrius des d'ella no tens un enemic clar, no estàs en un o altre costat sinó al lloc central, amb el que açò té d'atraure enveges i angoixes, que hem de pair i defensar-nos-en.

    ResponderEliminar

Temas