domingo, 14 de febrero de 2016

MICHEL FOUCAULT Y SU ARQUEOLOGIA-GENEALOGIA DEL PSICOANÁLISIS








Escrito por Luis Roca Jusmet

 La entrevista que aparece aquí es del año 1965. En los años 60 Foucault mantiene una posición ambigua sobre el psicoanálisis. Según parece ha asistido a algunos seminarios de Lacan y ha escrito un texto llamado Marx, Nietzsche, Freud en el que señala que los maestros de la sospecha han sido capaces de abrir un nuevo sentido de la hermenéutica, en la que los textos no tienen una interpretación última. Al mismo tiempo, en Las palabras y las cosas y la Arqueología del saber había saludado el psicoanálisis por su descubrimiento del inconsciente y con ello su descentramiento del sujeto. En este sentido estaba en la línea de su crítica a la filosofía del sujeto y al humanismo. Pero en Historia del a locura en la época clásica y en El nacimiento de la clínica incluye el psicoanálisis como una mirada médica que quiere entender lo universal a partir de lo singular, a partir de los signos que este manifiesta. O viceversa, claro, entender lo singular desde lo universal. Es decir al enfermo desde la enfermedad, de la cual solo sabe el médico. El paciente es despojado totalmente de su saber sobre la enfermedad. Y dentro de la psiquiatría sitúa al psicoanálisis como uno de los tratamientos morales de la locura que se instauran a partir del siglo XIX, una vez que el loco representa la sinrazón y su única verdad se manifiesta excepcionalmente en el arte trágico : Nietzsche, Holderlin, Van Gogh, Artaud, en forma sacrificial.
 En los años 70 su genealogía del poder orienta su visión del psicoanálisis en su sentido más crítico. En la primera mitad lo vinculará al poder disciplinario en el sentido deleuziano del antiedipo. El Edipo como discurso que vincula el placer al deseo sexual y éste a la ley. Discurso que sexualizará al sujeto y planteará que lo que le define es algo secreto, reprimido. De esta manera se somete jerárquicamente al poder del analista, cuya eficacia depende de la fe del analizado, con lo cual su eficacia es simbólica, como la del chamán. Posteriormente con su concepción de la biopolítica, a finales de los 70, elaborará su concepción del poder pastoral. Este poder es el del pastor sobre el rebaño, que los trata a todos en general y a cada uno en particular, se someten a su obediencia y a su penitencia a través de la confesión. El poder pastoral cristiano incorpora la verdad a su lógica de manera dobre : hay que aceptar la verdad dogmática y hay que decir la verdad. Es la confesión del pecado la que está en su base. Foucault apuntará a que el psicoanálisis está ligado a esta manera como el cristianismo incorpora el autoexamen y la confesión.
 Pero la concepción del psicoanálisis queda marcada en el primer volumen de su Historia de la sexualidad, "La voluntad de saber", que quiere ser, en cierta manera, un inicio de esta arqueología del psicoanálisis en el marco de su genealogía del yo moderno. El psicoanálisis ensamblará el discurso ceintífico sobre la sexualidad, es decir la verdad sobre la sexualidad, con la obligación de decir la verdad sobre uno mismo, que es finalmente lo que determina su deseo sexual reprimido. es la constitución de un sujeto del deseo sexual contra los placer del cuerpo. Esta concepción psicoanalítica impide el establecimiento de este sujeto ético como práctica de la libertad que defenderá Foucault al final de su vida. Es la hermenéutica del sujeto que nos lleva a descubrir lo que somos, el fondo de nuestro deseo sexual, y no el sujeto épico inventado para regular el propio placer,que plantea Foucault. El psicoanálisis se convierte así en una técnica del control del yo basado en la confesión. El analista será aquel capaz de eliminar, a través de su técnica, el efecto patógeno de la represión. Formara parte del dispositivo de las practicas discursivas y no discursivas basadas en una concepción del sujeto sometido a un deseo que a su vez está sometido a la ley.
 Llegamos a la conclusión de que la posición de Foucault respecto al psicoanálisis no es, finalmente ambigua sino claramente crítica. En sus tres últimos cursos solamente citará a Lacan en el primero, "La hermenéutica del sujeto". Reconocerá a Lacan ser una excepción al ser el único que se plantea, desde Freud, la relación entre sujeto y verdad. Dice que únicamente es él y Heidegger los que lo hacen en el siglo XX y que Foucault se decanta más por el camino que apunta Heidegger que no el de Lacan. Pero que Lacan es capaz de entender el precio que el sujeto paga por la verdad.
En este sentido podríamos decir que aunque Foucault denuncia el psiconanálisis como un discurso y una p´ractica de normalización que somete al sujeto, no por ello deja de respetar a Freud y a Lacan.

2 comentarios:

  1. Jo crec que el que cal pagar per la veritat és la mort, així tota veritat no és mai l'important sinó la intenció, i és aquesta posada en marxa quan jo dic que cal posar com a interlocutors a tots els actors de la Història, hui el Papa ha dit que amb el dimoni no es dialoga, però ja sabem que aquest o aquesta figura, diguem-li simbòlica vol la mort i la vida, sense saber ben bé què vol, però cal que li donem paraula, la paraula és l'únic, si Déu vol, que resta sempre davant de la barbàrie, així que no puc "matar" simbòlicament a la dona-home, ni a l'home-dona sinó donar-los el lloc, si més no de la paraula, ho va entendre molt bé la democràcia als anys 40 i va haver de ser després d'un gran conflicte, que és quan l'Home fins ara ha vist la llum, després de la més gran foscor, deixar lloc als partits de tota mena si acompleixen el "jurament" simbòlic de respectar les regles i les normes, tots sabem que el jurament té el poder del símbol, només i tant, però cal donar la paraula a tot lo món, i cntrolar-los, donant l'esperança.

    Foucault, potser, per la seua homosexualitat mai no m'ha donat molta atenció, però cal que siga escoltat, com no!

    Vicent

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  2. Amb l'únic que puc combregar amb Foucault i la seua "estètica" del saber com a poder és en el poder del "protocol" de que cada paradigma de personalitat humana s'haurà de "comunicar" amb cada paradigma de manera estèticament diferent, i no parle només ni tan sols de les maneres, sinó de la comunicació amb la nostra ombra i espiritualitat i les seues litúrgies. Però aquest protocol, si volem sobreviure com a espècie i d'una manera conscient l'hem de mantenir en el més absolut secret, en l'oblusió de que vaig parlar en altre comentari.

    Vicent

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