jueves, 11 de diciembre de 2014

EL CORAJE DE LA VERDAD







Reseña de


El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros,II



Michel Foucault



( Traducción de Horace Pons)



Madrid : Akal, 2014



 Escrito por Luis Roca Jusmet
 

Este libro es la transcripción del último curso dado por Michel Foucault. Lo inició el 1 febrero y lo acabó el 29 de marzo de 1984. El 25 de junio del mismo año moría a causa del SIDA. Es un curso corto, mucho más que los anteriores. Foucault estaba bastante débil, pero tampoco era consciente de que estaba viviendo los últimos meses de su vida. Nadie lo sabía, aunque todos ( incluido él) sabían que, probablemente, no le quedaba mucho tiempo de vida. He titulado la reseña un testamento filosófico y no el testamento filosófico para dar al termino una cierta ambigüedad. Ambigüedad que se deriva que ni Foucault presenta el curso como un testamento, ni tampoco Foucault sabía que sería el último. Hay de todas maneras muchas referencias a la enfermedad, a la muerte, a los últimos momentos de la vida de Sócrates que hacen tentador considerarlo como un testamento. En todo caso fueron las últimas palabras públicas de Foucault. La publicación original del libro, en francés, se efectuó el año 2009. El editor, como en los otros seminarios, es Fréderic Gros, bajo de dirección de François Ewald y Alessandro Fontana. La traducción de Horacio Pons es muy acertada.

El libro es, desde cualquier punto de vista, imprescindible para quién esté interesado por el conjunto de la obra de Foucault. Pero de una manera más específica ,el libro completa el giro dado a partir de sus últimos seminarios. Sobre todo en relación con los dos anteriores. En La hermenéutica del sujeto Foucault se centra en la cuestión que podríamos denominar ética, entendida como práctica de la libertad, como elección vital. Foucault utiliza el término introducido por Pierre Hadot de ejercicio espiritual para desarrollar lo que él llama el cuidado de sí mismo. Es, en cierta manera, el compromiso que cada cual tiene consigo mismo para hacer de su vida una obra de arte. Sería el gobierno de sí mismo. En El gobierno de sí y de los otros Foucault vuelve a sus problemáticas políticas. Esto contradice las versiones de que Foucault deriva hacia un dandismo, un esteticismo individualista. Foucault no se olvida nunca que el cuidado de uno mismo tiene relación con el cuidado del otro. Por esto en este seminario trata del gobierno de los otros. Pero lo hace a partir de una práctica que había definido como un ejercicio espiritual, que era la parrhesia. Es un término que quiere decir veracidad, franqueza. Pero en este seminario le da una dimensión política porque la entiende como el coraje para interpelar al poder desde la verdad. Tanto si nos referimos de un ciudadano que habla en la asamblea como de un cortesano que habla con el monarca. Hablamos entonces del compromiso con la ciudad, con la polis. Pero en este seminario que nos ocupa le da una tercera dimensión, que quizás podríamos llamar moral, considerando a esta como las normas de conducta referidas a los otros.
La parreshia a la aquí se refiere Foucault está representada por Sócrates y por los cínicos. Su conducta es social, está orientada hacia los otros pero no es directamente política. Es tan peligrosa como esta, por cierto. Cuando Sócrates, dice Foucault, se niega a participar directamente en la política por el riesgo que implica no lo hace por miedo a la muerte sino porque si le matan no lo podría llevar a cabo su destino, que es el del diálogo con los ciudadanos. Foucault también precisa la diferencia entre la parrhesía de la profecía, de la sabiduría y de la pedagogía como transmisión de un saber. Son cuatro formas de veridicción diferentes, Es a partir de aquí que Foucault define lo que son las cuatro actitudes filosóficas básicas. La profética : que promete una verdad que emancipara moral y políticamente. La del sabio, cuyo planteamiento es que la verdad ilumina la conducta moral y política adecuada. La técnica, que convierte en heterogéneo el discurso verdadero del ético y del político. Y finalmente la suya, la crítica, la de la parrhesía, que considerando la verdad, la moral y la política diferentes analiza la manera como están relacionados. Los ejemplos de las tres primeras serían el marxismo, la metafísica y el positivismo.

Otro tema muy interesante que plantea el libro es la contraposición entre dos diálogo Albicíades y el Laques. Esta reflexión aclara las dos líneas bajo las cuales Foucault lo que es el cuidado de sí. O como un trabajo del alma, orientado hacia la inmortalidad o sobre la vida, orientado a hacer de esta una prueba, un arte, un aprendizaje d ella vida. Hay que decir que en este seminario Foucault no utiliza el término ejercicio espiritual sino el de verdadera vida, que le permite situar la importancia nuclear que da al término parrhesia en los dos últimos seminarios.

El libro desarrolla todo un trabajo muy preciso sobre Sócrates, sobre todo en relación a su función y a su muerte. También un estudio intenso del cinismo, por una parte como escuela antigua pero por otra como un movimiento que, según Foucault atraviesa toda la historia de la filosofía. La vida cínica se define por cuatro aspectos : una vida independiente, recta, soberana y dueña de sí misma.

Trata igualmente del cinismo como transgresión, lo cual le permite volver sobre poderosas influencias como Georges Bataille. Hay finalmente todo un estudio del cristianismo como forma de vida alternativa a la filosofía, que irá convirtiéndose progresiva en una práctica institucional. Spinoza sería el último representante de una vida filosófica. Múltiples y sugerentes comentarios sobre temas como la militancia revolucionaria, la vida alternativa, la rebelión nos dan constantes materiales para pensar sobre temas actuales e interesantes.

Dice Foucault en un momento " Trataré el año que viene...". Desgraciadamente no hubo más cursos, que acabaron con la propia vida de Foucault. Disfrutemos, por lo menos, de todas estas publicaciones que son un estímulo para cualquiera que quiera pensar el mundo en que vivimos.



2 comentarios:

  1. Es un libro muy estimulante y que me impactó más que filosóficamente, existencialmente. Se ve un Foucault muy sincero, nada críptico, todo lo contrario, pedagógico. Vuelve una y otra vez sobre lo mismo, retoma. Se percibe que no está luciéndose, sino transmitiendo algo. Estos cursos que dio en el Collège de France estaban abarrotados con gente sentada en el suelo me parece. Aunque dicen que a él le gustaban más los seminarios ma´s reducidos y poder charlar cn la gente.
    Hay un redescubrimiento de lo más genuino de la filosofía, forma de vida, y el encuentro con el filósofo que puede significar una "conversión". Los cínicos son el ejemplo perfecto, extremo y más auténtico de ese decir la verdad desnuda, que duele y es casi asocial.Encarnan la renuncia a toda hipocresía social, que son formas de ocultar la verdad.
    Un libro imprescindible. Verdad y poder se llevan mal desde entonces y siempre, inevitablemente. Pero el poder necesita que la verdad sea dicha

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  2. Efectivamente Ana, Foucualt es un buen ejemplo de que la verdad transforma.Los cursos de Foucault son interesantes y sugerentes para entende rel presente y entendernos nosotros. Aunque no es mi preferido es, como dices, imprescindibles. De todas maneras no acabo de identificarme con su entusiasmo por los cínicos. Un abrazo

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