jueves, 7 de julio de 2016

MICHEL FOUCAULT : LAS REDES DEL PODER





Escrito por Luis Roca Jusmet

 El año 1976, justo después de acabar el curso Defender la sociedad, Michel Foucault da una conferencia en la Facultad de Filosofía de Bahía, en Brasil, que titula Les maillons du pouvoir. Quiere decir literalmente las mallas del poder. Prefiero traducirlo por las redes del poder porque me parece un término más actual y, por tanto, más claro. Es un texto interesante porque el filósofo francés está totalmente inmerso en la problemática del poder y a punto de desplazar sus problemáticas del estudio del micropoder al del macropoder, es decir, del Estado. La conferencia, que fue publicada el año 1981, formula, por una parte, la concepción global del poder que Foucault siempre mantuvo, y por otra recapitula sobre sus estudios de micropoder ( hospitales, ejército, escuela, prisiones) que hasta el momento había realizado. Es también el momento en que ampliará su análisis de la sociedad disciplinaria a otros mecanismos más indirectos de la sociedad moderna, a los que llamará la gubernabilidad o biopolítica de las poblaciones.
 Hay en el texto una primera reflexión sobre la insuficiencia de la concepción del poder en la tradición occidental. Empieza con el psicoanálisis y la dicotomía establecida por Freud entre instinto y cultura, en la que la cultura tiene un aspecto represivo que limitará y descabezará el impulso instintivo, aunque Foucault reconoce que algunos psicoanalistas posteriores ( Klein,Winnicott, Lacan) han  matizado mucho mejor la cuestión. Lo hacen al plantear la represión como un mecanismo de la propia pulsión y que provoca una carencia que da lugar a una falta que originará el deseo. El deseo será entonces, paradójicamente, un efecto de la represión. La misma pulsión será entendida como el resultado de la interacción entre el cuerpo y la ley. Pero así y todo, continua Foucault, lo que se modifica es la concepción del deseo, no la del poder. El poder sigue considerado en términos negativos, vinculado a la fuerza negativa de la ley. Es una concepción jurídica vinvulada a la obligación o la prohibició. Los estudios etológicos también contribuyen a esta idea, sobre todo a partir del axioma de Levi-Strauss de que la cultura aparece a partir de la prohibición del incesto. Foucault señala que, de todas formas, nuevos antropólogos como Pierre Clastres abren otros horizontes.



Foucault se pregunta porqué en la sociedad moderna aparece el poder de esta forma negativa. Hay que remitirse al Derecho romano, reactivado por la burguesía contra la monarquía . Pero añadiéndole la idea de soberanía popular , donde el pueblo es la fuente de las leyes y por lo tanto del poder. Porque el Estado monárquico no deja de ser un inconveniente para el capitalismo por dos razones. La primera es que es un poder discontinuo y excesivamente centralizado al que muchas cosas se le escapan. En segundo lugar porque era un obstáculo, un freno para la actividad económica.
 La sociedad moderna es, en todo caso, una trama heterogénea de poderes, que no es lo mismo que un único poder jerarquizado que se ramifica desde un único poder central. No es un cuerpo unitario, son múltiples cuerpos relacionados entre sí de una manera compleja. Las relaciones de poder que aparecen no tienen una función exclusivamente negativa sino positiva, productiva y se ejerce a través de tecnologías que se van perfeccionando. El conjunto le da una continuidad. En las tecnologías del poder en el siglo XVIII, la vida aparece como objetivo y aparece inicialmente como disciplina sobre los cuerpos, para hacerlos así productivos para el capitalismo. Se complementaran posteriormente con las tecnologías para regular la población, que es lo que llamará específicamente la biopolítica. La sexualidad será clave porque en él confluyen los dos aspectos : los placeres de los cuerpos y la reproducción de la población.
 La cuestión, concluye Foucault, no es criticar el poder porque el poder está en todas partes y continuará estándolo. De lo que se trata es de preguntarse dos cosas.
¿ Quién ejerce el poder y sobre quienes lo hace ?
 ¿ Cuales son las consecuencias de estas relaciones de poder, tanto sobre quien(es) lo ejerce(n) como sobre quien(es) lo padece(n) ?

3 comentarios:

  1. Jose Antonio Cerrillo13 de febrero de 2014, 13:25

    Uno de los grandes problemas en el estudio del poder es que o lo limitamos a sus expresiones más evidentes y directas, o lo extendemos hasta que abarque la totalidad de las interacciones humanas. La primera opción hace que se pierdan de vista muchas expresiones de poder indirectas, casi invisibles, cotidianas. La segunda opción tiene como problema que casi hace que pierda precisión analítica. De hecho, todos los grandes teóricos del poder (Weber, Gramsci, Foucault...) han tenido que definir nuevos conceptos para diferenciar el poder "manifiesto" del poder "indirecto" (diferencia entre poder y autoridad en Weber, entre dominación y hegemonía en Gramsci, entre poder y dominiación en Foucault...) que a veces, muchas veces, las víctimas no reconocen como tal. Es una contradicción difícil de superar, creo que nadie lo ha hecho de forma completamente satisfactoria hasta ahora.

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  2. Interesante comentario, José Antonio.
    Un abrazo

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  3. No se si sentirme una victima del poder. No creo serlo. Tengo un cuerpo, tengo afectos, ejerzo y ejercen poder sobre ellos, queriéndolo o sin querer. La cuestión importante desde mi punto de vista seria en todo caso el ejercicio patológico, o en todo caso la sumisión patológica. En este sentido, puedo ver como individuos ejercen un poder violento (no solamente en sentido físico) sobre otros individuos y como individuos se someten gozosos aunque su sufrimiento sea extremo. Y por otro lado como en algunos casos se transfiere esa psicopatología de las relaciones humanas a las relaciones de poder que se enmarcan dentro de parámetros macro-sociales. Las dictaduras son un ejemplo de ejercicio violento y sumisión patológica, aunque no es el único ejemplo. Como dije el poder no solo tiene su expresión patológica en la violencia física, sino tambien en la.violencia simbólica y la aceptación pasiva y la asimilación incauta de preceptos ajenos como si fuesen verdades propias. Al poder nadie le escapa, la cuestión seria en todo caso definir en que punto el poder ejercido y aceptado no se convierte en un goce patologico

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