lunes, 29 de febrero de 2016

PIERRE HADOT Y MICHEL FOUCAULT : ACUERDOS Y DESACUERDOS


Escrito por Luis Roca Jusmet

Michel Foucault se interesa en su última etapa, desde el principio de los ochenta, por los trabajos del helenista Pierre Hadot. En los volúmenes segundo y tercero de su Historia de la sexualidad, Foucault reivindica el término ejercicios espirituales que emplea Hadot para referirse a la filosofía antigua; lo hace en el prefacio de El uso de los placeres, y en un capítulo de La inquietud de sí. Foucault citará también a Hadot de manera puntual, siempre elogiosa, en La hermenéutica del sujeto; tiene con él algunas conversaciones puntuales y lo propone como profesor en el Collège de France a raíz de una plaza vacante, que finalmente ocupará.

Hadot escribe dos textos críticos sobre Foucault,  siempre sobre la base de un respeto que será el elemento esencial de su relación. El primer texto se llama “Diálogo interrumpido con Michel Foucault. Acuerdos y desacuerdos”, y el segundo será el que transcribe la intervención de Hadot en un Congreso dedicado a la memoria de Foucault (“Reflexiones alrededor del cuidado de sí”). Como complemento tenemos también las referencias que hace Hadot a Foucault en la entrevista que le hicieron Jeannie Carlier y Arnold I. Davidson.
¿Cuáles son los acuerdos entre Michel Foucault y Pierre Hadot, tal como los plantea este último? El primero es que la filosofía antigua es una forma de vida y tiene una dimensión práctica y una función terapéutica; podríamos decir que es un ejercicio espiritual; la filosofía nos acerca a la verdad, y esta transforma al sujeto.
 El segundo es su visión de que no hay ruptura entre la filosofía clásica de la polis de Atenas y la del helenismo; según la versión convencional, la polis creaba un sentido comunitario político, y la ética se entiende de esta manera como subordinada a la política; esto lo encontramos en Sócrates, Platón y Aristóteles. Con el helenismo se disolvería la polis, con lo que aparecerían la angustia, la incertidumbre y la inseguridad; como consecuencia, la sociedad le pediría a la filosofía que sea un arte de vivir, para que nos oriente en un mundo cambiante; esta situación hace que desparezcan también las preocupaciones metafísicas y cosmológicas. La supuesta pérdida del elemento teórico y político para pasar a una preocupación exclusivamente ética es, para ambos, cuestionable; lo es por las razones antes expuestas: la filosofía es entendida, en toda la antigüedad, como una forma de vida y un ejercicio espiritual, como una práctica.

El tercero es su planteamiento común de que los ejercicios espirituales del cristianismo se basaban en los de la filosofía antigua, sobre todo en los del estoicismo; ambos seguían la línea abierta por los estudios que publicó Paul Rabbivow en el año 1954. Finalmente, su concepción de que el interés que despierta al hombre contemporáneo la filosofía antigua no es solo histórico o académico, sino, sobre todo, práctico, que busca una referencia ética para orientarse en el mundo y que se concreta en unas prácticas. Ambos dan a estas prácticas el nombre de ejercicios espirituales; los dos intentan desligar este nombre de sus connotaciones religiosas.

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿ QUIÉN VIVE ?

   
  Escrito por Luis Roca Jusmet

Al final de la película de Ridley Scott “Blade Runner”  el policía que van dejando pajaritas de papel por los lugares por donde pasa le hace a Harrison Ford un enigmático comentario en forma interrogativa : “Pero al final, ¿ Quién vive ? “. La pregunta es aquí extraordinariamente ambigua por los múltiples significados que abre. ¿Viven los humanos, que parecen zombies en un mundo devastado, o simplemente sobreviven?  ¿Viven los replicantes en una vida que como dice el que se convierte en su líder, Roger Dahuer, es tan corta como intensa?  ¿Vive él, que no sabemos si es humano o un replicante?  ¿Vive su nada o ya está muerto?  La pregunta, por cierto, tiene también un origen ambiguo. Es la pregunta que le hace a Hamlet en un escenario en que apareceb vivos y muertos.
 Entro film más reciente de Isabel Coixet, “Mi vida sin mí” se formula en otro contexto y con otro estilo la misma pregunta. ¿Estoy viviendo yo, que a los veinte y pocos años ya tengo un destino marcado de rutinas? ¿Está viviendo mi marido, cuyo horizonte es no tener ninguno? ¿Está viviendo mi madre, que solo hace que quejarse y odiar?  ¿Está viviendo su compañera de trabajo cuando solo piensa en las dietas ? Cunado va a ver a su padre en la cárcel, después de diez años sin contactos, lo encuentra absolutamente derrumbado. Pero lo dice que no podía vivir como hubiera querido su madre, que él no podía hacerlo. Podemos atisbar que quiso rebelarse contra esta manera rutinaria, pobre, convencional de vida y ello le llevó, en su fracaso, donde está. En todo caso, ella, a punto de morir, con pocas semanas de vida, quiere vivir. Quiere vivir realmente, con intensidad. Quiere vivir lo que no ha vivido, pero tampoco renuncia a lo que vive, al amor de su marido y sus hijos.
La visión de esta película me hizo pensar en el ejercicio espiritual que hace esta chica. Digo ejercicio espiritual porque me remitió a este término, utilizado por un filósofo francés contemporáneo, muerto hace pocos años, que es Pierre Hadot. Lo que reivindicaba este filósofo era una frase famosa de Platón, que decía que filosofar era “aprender a morir. Generalmente se interpreta esta frase en el sentido que Nietzsche le critica : Platón odiaba la vida y por esto se inventó un mundo eterno como falsa promesa. Pero Hadot le da el sentido inverso: “Aprender a morir quiere decir aprender a vivir”. Esto es lo que le ocurre a esta chica : al preparase de manera cruda, implacable, hacia una muerte inminente e inesperada aprende a vivir con intensidad. La presencia de la muerte debe ser así la manera de recuperar la vida. Porque la película no expone un drama sino una tragedia. La diferencia entre drama y tragedia la veo como entre la impotencia y la imposibilidad. El drama parece moderno y quizás lo podríamos remitir al mismo Hamlet : Ser o no ser, esta es la cuestión. El hombre enfrentado a la duda, a la impotencia. Pero la vida y la muerte no son una elección. Son lo que hay. O mejor dicho la vida es lo que hay.. La chica dice, en un momento, mi vida sin mí ya no es mi vida, porque yo no estaré. Es la misma reflexión de Epicuro cuando dice que no debemos temer la meurte porque no nos morimos. Ni siquiera morir es un acto. El acto es vivir. Podríamos remitirnos al viejo Aristóteles con su teoría de la potencia y el acto. La vida es la potencia que se va actualizando hasta el momento de vivir. Hay muchas cuestiones filosóificas que aquí me aparecen pero me gustaría citarlas. Son los planteamientos de dos grandes filósofos del siglo XVII : Spinoza y Leibnitz. Spinoza con su visión de una Substancia única, llámese Dios o naturaleza, donde pasa lo que debe pasar, donde lo necesario y lo contingente, lo real y lo posible son lo mismo. Spinoza habla poco de la vida cuando dice que los atributos de este Ser son el pensamiento y la extensión. Pero hay en toda su filosofía un vitalismo implícito que hace vibrar más allá de su forma matemática. El bien como alegría, como potencia de vivir. Y Leibnitz me llama la atención en su formulación de los individuos, de cada uno de nosotros, como Mónadas, substancias únicas que encajan unas con otras como un puzzle. Así cada uno de nosotros tiene como propiedad todas las cosas que le pasan, como a mí ser un sujeto que el día de hoy, en la hora y el minuto actual está escribiendo esto en un ordenador y no podía ser de otra forma. La duración finita de nuestra vida no es un drama pero ¿Es una tragedia ?  Nietzsche quiso dar su respuesta con su afirmación trágica de la vida. Vale la pena vivir- decía- esta es mi apuesta, pero la vida es trágica porque vamos a sufrir y vamos a morir. Lo sabemos. Otro filósofo contemporáneo y también fallecido, Giorgio Colli, decía que Schopenhauer y Nietzsche eran los únicos que habían planteado el problema del dolor como centro de su filosofía. Pero lo plantearon de manera inversa. El dolor de existir, decía Schopenhauer. Y llegamos así a un punto interesante que es la pregunta por la vida que vuelve en esta Europa cansada del siglo XIX. ¿Cansada? Cansada para algunos, no por supuesto para el optimista Hegel o el optimista Comte. Cansada, terriblemente cansada para Schopenhauer y para Nietzssche. Pero el primera era el viejo iracundo que aceptaba con amargura este cansancio. Porque para él no era el cansancio de una época sino la de una condición, que era la humana. El hombre como aquel estúpido animal que oscila entre el deseo ilusorio y el aburrimiento de la satisfacción. Solo algunos remedios, algunos paliativos, como el arte o la vieja sabiduría de la India tradicional pueden permitirnos superar este dolor de existir. Porque la vida, pensaba, es mala, es una fuerza ciega que se alimenta de sí misma sin sentido ni finalidad. Pero contra el viejo Schopenhauer se rebelaba el joven Nietzsche, cuando proponía su transvaloración. El eterno retorno, la capacidad de vivir cada instante con el deseo de vivirlo infinitas veces. Porque la única vida posible es la que vivimos y si no queremos vivir esta no queremos vivir ninguna. Porque la vida es esto, la que tenemos y no otra. Pero frente a este lúcido asentamiento Nietzsche se vuelve a un sueño del mañana, a una promesa. El hombre como puente entre el mono y el superhombre. Este camello capaz de soportarlo todo, que se transformará en el fiero y libre león para acabar con un niño que vivirá en la inocencia de la vida como un juego.

domingo, 21 de febrero de 2016

¿ PORQUË LOS HUMANOS DECIDIMOS LO QUE NOS HACE INFELICES ?






 Escrito por Luis Roca Jusmet

No aceptemos la trampa en que nos coloca Zizek cuando dice: "no quiero ser feliz, quiero una vida interesante". John Stuart Mill ya planteó, en su crítica a la concepción limitada de la satisfacción de Bentham, que la felicidad es lo que a cada cual le resulta placentero, en el sentido más amplio de la palabra. Sería similar a alegría, bienestar. Estar bien, sentirse bien.Para algunos será un placer tranquilo y para otros tenso, similar a lo que Lacan entendía por goce.Cada cual desea, decía Mill, lo que le hace feliz, le produce placer, bienestar. Los humanos, como decía Sartre, estamos obligados a ser libres, es decir a decidir. Formulemos o no un dilema antes de actuar, sabemos que siempre podemos hacer una cosa diferente de la que hacemos.La cuestión sería que en un principio deberíamos decidir siempre lo que nos hará más felices. Y no lo hacemos. Claro que hay que tener en cuenta dos matices : el primero es que decidimos siempre con la información que tenemos en el momento de decidir, que siempre es limitada. ¿ Pero hablamos de la información posible o la que realmente tenemos ? Si hablamos de la posible quiere decir que una fuente de error puede ser no tener en cuenta la información disponible. Pero información ¿ sobre qué ? por una parte de lo que queremos y por otra de la situación en la que estamos. Descartemos el inconsciente porque serían deseos que, por definición, no son conscientes. La ignorancia sería una causa de error, entendiendo por ignorancia aquello de lo que podríamos ser conscientes y no lo somos. Pero aparte de la ignorancia, que haría referencia al saber posible pero que no utilizamos, tenemos la debilidad, la flaqueza, la pereza. Los antiguos la consideraban uno de los peores vicios : la acidia. 
 Tenemos después las pasiones  : la ira, el miedo, la avaricia, la codicia, la gula, el sexo. Son pasiones que nos dominan, que nos esclavizan, que nos pueden empujar a un placer inmediato pero que nos acaba conduciendo al sufrimiento, al malestar, a la infelicidad. Es lo que podríamos llamar actuar de manera irracional. Esto tanto puede ser porque la pasión nos ciega o porque la pasión nos hace actuar en contra de lo sabemos que es mejor. Porque la decisión es el acto físico, es el acto. Lo que podríamos llamar la decisión mental es la intención. Las adicciones serían un ejemplo de los que nos lleva a actuar en contra de los sabemos que es mejor, lo que nos conduce a lo peor sabiendo que es lo peor.

jueves, 18 de febrero de 2016

EL REALISMO ESPECULATIVO





   Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia


 Quentin Meillassoux

  Prefacio de Alain Badiou
  ( Margarita Martínez)
  Buenos Aires : Caja Negra, 2015

 Escrito por Luis Roca Jusmet

   Nos encontramos aquí con un libro de lo que podríamos llamar de filosofía pura. Y filosofía pura quiere decir filosofía dura, no nos engañemos. Dura quiere decir difícil, porque las problemáticas que plantea y en las formas que lo hace Quentin Meillassoux, implica estar bien iniciado en el lenguaje filosófico. No es un ensayo de lo que podríamos llamar filosofía mundana, accesible a cualquier ciudadano ilustrado. Deberíamos situarlo dentro de la filosofía académica, pero en el sentido más noble del término. No trata de cuestiones que solo interesen a especialistas, ni mucho menos. Plantea un problema que puede interesar a cualquier ser pensante: ¿ Hasta que punto podemos conocer la realidad ? A partir de aquí aparecen otras, como hasta que punto la ciencia muestra las cosas tal como son o solamente como las vemos nosotros, Para tratar el tema Meillassoux se dirige a los clásicos de la filosofía moderna : Descartes, Leibnitz, Hume y Kant. A Descartes para criticarle, porque representa para él la metafísica dogmática, el intento de fundamentar un Absoluto, que no sería otro que un Ser perfecto al que acostumbramos a llamar Dios. A Leibnitz para cuestiona su axioma del principio de la razón suficiente, es decir la idea de que todo lo que existe ha de tener una razón para hacerlo. A Hume para reivindicar la actualidad del problema que lleva su nombre. El problema de Hume es el de la incapacidad de justificar el principio de causalidad y, por lo tanto, las leyes necesarias en la naturaleza. ¿ Cómo podemos saber que lo que ocurre siempre seguirá ocurriendo ? ¿ Cómo podemos saber que hay una conexión necesario entre los dos hechos que llamamos causa y efecto ?. Hume era un escéptico que criticaba el sueño dogmático de los racionalistas como Descartes o Leibnitz. Pero Kant dió la vuelta al asunto al plantear la salida trascendental. Se trataba de considerar el principio de causalidad como la única manera que tenemos los humanos de ordenar los hechos en forma de conocimiento. Esto estaba enmarcado en un planteamiento radical. El sujeto del conocimiento y el objeto se constituyen mutuamente. Lo cual quiere decir que es el sujeto, con sus formas "a priori" ( dentro de las cuales el principio de causalidad es una de ellas) el que constituye el mundo que conocemos. Esto no quiere decir, como planteaba el idealismo de Berkeley, que es nuestra mente la que se inventa un mundo. Quiere decir que hay un ser que se manifiesta a los humanos como fenómeno. Lo que conocemos es el fenómeno y la objetividad no es el conocimiento del ser sino el conocimiento universal del fenómeno. Conocimiento universal quiere decir que los humanos podemos establecerlo de una manera común. Esto es la ciencia, lo que la comunidad intersubjetiva puede contrastar de la misma manera.




PIERRE HADOT : LA FILOSOFIA COMO FORMA DE VIDA




Pierre Hadot. Conversaciones con Jeanne Carlier y Arnold I. Davidson

( Traducción de María Cucurella Miquel)
Ed. Alpha Decay
263 páginas, 2009-05-20

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Este libro consta de una serie de entrevistas a Pierre Hadot, especialista en filosofía antigua grecorromana, tema en el que está ampliamente reconocido y del que a un primer nivel trata el escrito. Las primeras páginas del libro pueden resultar pesadas si no interesa el personaje o el contexto sociocultural en el que creció pero a partir del tercer capítulo ( llegando hasta el décimo, que es el último) la lectura empieza a resultar apasionante. Apasionante para el historiador de la filosofía, para el filósofo y para cualquier ciudadano interesado en le ética como forma de vida. Entonces ya se manifiesta que el título del libro no es un artificio retórico sino que es su tema central. A partir de aquí ya pasamos a hablar de la vida, del arte de vivir, de la filosofía como camino vital, que por supuesto no tiene nada que ver con ser licenciado de filosofía, ni con ser profesor de la materia o ni con ser académicamente reconocido como tal. Ni son todos los que están ni están todos los que son, el camino se demuestra en la práctica, en el hacer cotidiano.

 La filosofía como forma de vida es aquello que nos enseñaron algunos escritores antiguos a los que hoy llamamos filósofos y que nunca entendieron este nombre como referido a un sistema teórico de tipo especulativo sino como una práctica de vida, o para utilizar el término que emplea Hadot y que genera ( con razón) tantas reservas : como ejercicio espiritual. Yo mismo reconozco que la palabra me produce una reacción ambivalente : por una parte la rechazo al asociarla a las manipulación de tipo confesional pero por otra me atrae en cuanto que hacer referencia a una práctica transformadora de uno mismo. Precisamente leí hace poco otro libro que tenía un título que de entrada resultaba muy chocante : ¿ Es el psicoanálisis un ejercicio espiritual ?, en el que el autor, Jean Allouch reflexionaba en términos similares ( a partir de la influencia combinada de Lacan y Foucault) sobre esta recuperación de la palabra ejercicio espiritual como práctica transformada de sí, totalmente al margen de su dimensión eclesiástica. El mismo Hadot nos explica su resistencia inicial a emplear el término, que finalmente mantendrá al considerarla mejor que otras, como la de ejercicios éticos, que considera excesivamente restringido para el sentido que quiere darle. Establece entonces una diferencia entre ejercicios espirituales de tipo religioso y ejercicios espirituales de tipo filosófico, en los que incluye acertadamente el taoísmo y el budismo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

PIERRE HADOT : LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE MARCO AURELIO




La ciudadela interior


Pierre Hadot
Prólogo de Arnold I.Davinson
( Tradución de María Cucurella Miquel)
Barcelona : Alpha decay, 2013

 Escrito por Luis Roca Jusmet

 En el imaginario cinematográfico de mi generación, Marco Aurelio era el gran actor inglés Alec Guinnes, uno de los protagonistas de La caída del Imperio Romano. En el imaginario de nuestros jóvenes es otro gran actor, igualmente inglés, Richard Harris, en Gladiator. Siempre la misma imagen, la del emperador-sabio que sucumbe frente al hijo perverso. Marco Aurelio es, para Erasmo de Rotterdam en su Elogio de la locura, el ejemplo del desastre al que conduce el filósofo-rey de Platón. No sabemos si hay que entender irónicamente o literalmente el elogio a la sinrazón de uno de los precursores de la racionalidad moderna y como hay que interpretar este juicio sobre Marco Aurelio. El lúcido y amargo Cioran, finalmente, nos dice en uno de sus aforismos que prefiere el escepticismo de un Emperador ( Marco Aurelio) que las propuestas de un soñador ( Nietzsche). Muchos han sido los análisis del que quizás fue el único Emperador-filósofo: Marco Aurelio. Nos llega con este libro un estudio sobre sus meditaciones, en el contexto de la época y del escritor, que serán dificilmente no ya superadas sino tan siquiera igualadas. El autor, uno de los grandes filósofos franceses del último tercio del siglo XX: Pierre Hadot.
 Pierre Hadot nació en 1922 y murió en 1920. Es un estudioso excepcional de la filosofía antigua que ha defendido que hay que entenderla no como un discurso sino como una forma de vida. La teoría se justifica por una práctica. Hay que saber pensar para poder pensar bien. Hay que saber actuar para poder actuar bien. La palabra que Hadot considera más adecuada para esta comprensión de la la filosofía era la de ejercicio espiritual. Sin connotaciones religiosas, ni tan solo espiritualistas, la filosofía se entiende así como una transformación interna profunda y global, no solo como un ejercicio intelectual. En este sentido hubo una proximidad en su última etapa con Michel Foucault, cuya prematura muerte impidió un debate que sin lugar a dudas hubiera sido apasionante y fecundo.
Lo primero que hay que saber para entender un texto es cual es la intención y a partir de aquí ver como podemos actualizarlo.Para Hadot está claro : la meditaciones petenece al género de lo que los antiguos llamaban hyponnemata, que quiere decir escribirse o hablarse a uno mismo. Nos podemos preguntar para que escribe uno para sí mismo. Los diarios pueden servir como un ejercicio estilístico o como una forma de autoconocimiento. Pero no es éste el sentido del que hablamos. De lo que se trataba es de escribir unos dogmas, los propios de la escuela estoica, para recordarlos de manera permanente, para tenerlos siempre presente. Como una especie de guía práctica que Marco Aurelio escribía para sí mismo, pero siempre desde la escuela a la que pertenecía, el estoicismo. No se trata de ser original ( no hay que crear conceptos, como decía Deleuze) sino de vincularse a una tradición. Esta tradición tiene unos fundadores, que son Zenón y Crisipo, el siglo III A.C. En Atenas. Su lema : vivir de acuerdo con uno mismo, de una manera coherente. Pero este uno mismo no es el yo singular, sino la Razón Universal. Hay unas reglas establecidas, unos dogmas que hay que aceptar, que son los de la escuela a la que se pertenece: el estoicismo. Lo que cambia de un filósofo a otro es el estilo personal, la manera de enseñar o la presentación de la doctrina. El estoicismo nace como fusión de la ética socrática, ka física heraclitiana y la argumentación aristotélica. Parte de la Unidad de todas las cosas marcadas por una Lógica ordenadora. El filósofo aspira a la perfección moral, a la sabiduría. Quiere hacer siempre lo más verosímil y lo más correcto. El discursos teórico sirve para orientar la acción porque su finalidad es práctica.

martes, 16 de febrero de 2016

PIERRE HADOT : LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES A PARTIR DE GOETHE











Escrito por Luis Roca Jusmet



  Pierre Hadot es uno de los más interesantes filósofos de la segunda mitad del siglo XX. A pesar de ello no ha sido un filósofo mediático porque no ha generado una moda pseudointelectual. Pero es claro, riguroso y defiende una concepción muy interesante de la filosofía como ejercicio espiritual. No hay que escandalizarse por el nombre, ya que en su caso no tiene connotaciones religiosas. Se refiere a él como prácticas de transformación interna. La filosofía debe enseñar a mirar, a pensar y también a actuar. Debe enseñar, en definitiva, a vivir.

 Hadot considera que toda la filosofía antigua se plantea en estos términos. Es a partir del helenismo cuando surge una tendencia a entender la filosofía como discurso y como hermenéutica de textos. Tendencia que acabará en la filosofía moderna de tipo académico. Pero muchos filósofos modernos y contemporáneos han continuado con esta concepción de la filosofía como práctica más que como discurso y han mantenido esta tradición práctica, de lo que él llama ejercicio espiritual. Uno de ellos es Goethe, que convencionalmente no ha sido nunca considerado un filósofo.

Hadot es un admirador permanente de Goethe y sobre él ha escrito artículos muy interesantes. Los más significativos se recopilan en un libro que escribe el año 2008 y que ha publicado en español la editorial Siruela el año 2010, con una excelente traducción de María Cucurella Miquel. Su título es excelente : "No te olvides de vivir". El subtitulo : "Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales.". La inspiración del título no le viene a Hadot de Goethe sino de otra de sus referencias : Montaigne. Cuando un amigo le dice que en una carta que no tiene nada que explicarle porque no le ha pasado nada especial, la respuesta de Montaigne es genial : "¿ Cómo ? ¿ No has vivido ? Esta no es sólo la fundamental sino la más ilustre de las ocupaciones... " Hadot se refiere también a Kant de una manera diferente, ya que dice que combina el rigorismo estoico con la alegría epicúrea.

MICHEL FOUCAULT: EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA MATERIALISTAS







Luis Roca Jusmet

 ( Artículo aparecido en el número 16 de la revista Cuestiones de filosofía, editado por la Universidad de Pedagogía y Tecnología de Colombia)

 Resumen

Se defiende una de las propuestas de Michel Foucault en sus últimos años: la de unos ejercicios espirituales para materialistas. Al respecto, se analiza la relación histórica que establece Michel Foucault entre filosofía y espiritualidad, y cómo la pérdida de la espiritualidad de la filosofía está relacionada con la influencia progresiva de la teología y no de la ciencia. También se esboza la noción de cuidado de sí, de ejercicios espirituales, desde la filosofía helenista y romana. A partir de la comparación de este planteamiento foucaultiano con el de Pierre Hadot, de quien tomara el término ejercicio espiritual para referirse a las prácticas de la filosofía antigua, se pueden contrastar sus planteamientos con los del espiritualista Hadot, y concluir que, en ningún caso, es posible entender que Foucault deriva en sus últimos años hacia alguna forma de espiritualismo. Tampoco es justo considerar que el planteamiento de Foucault se dirige hacia un dandismo de tipo esteticista. Michel Foucault siempre considerará el cuidado de sí en relación con los otros. Se trata, finalmente, de cómo equilibrar la ética con la política, es decir, el gobierno de sí y el gobierno de los otros, sin recurrir a ninguna trascendencia espiritualista.

Palabras clave: Cuidado de sí, Ejercicios espirituales, Ética, Michel Foucault, Pierre Hadot.



1. La filosofía como ejercicio espiritual

Espiritualidad es un término absolutamente impensable en la obra del Foucault anterior a los años ochenta; pero a partir del giro que da a principios de esta década, será un término que utilizará sin complejos; su influencia vendrá del término ejercicios espirituales, utilizado por Paul Rabbow y, sobre todo, por Pierre Hadot en sus estudios sobre las prácticas antiguas. La publicación del curso de 1982 del Collège de France será la clave para entender esta nueva problemática. Este curso Foucault lo tituló La hermenéutica del sujeto. Hay que constatar, de todas formas, que Foucault no considera que este desplazamiento implique una ruptura, sino que lo presenta como una nueva manera de analizar lo que siempre le ha interesado; en esta temática el hilo conductor de sus trabajos sería la relación entre el sujeto y la verdad. Foucault parte de una hipótesis fuerte formulada en el seminario anterior, que tituló, precisamente, Subjetividad y verdad; lo que afirma es que las raíces de nuestra concepción de la sexualidad no se encontrarían en la tradición judeocristiana, sino en las bases paganas (grecorromanas); por otra parte, sería también en esta época que comenzaría la subjetividad. En el mundo griego antiguo la ética se entendería como forma vida, no como relación con uno mismo, que es el significado que le da Foucault a la noción de sujeto moral.

Foucault considera que en Grecia el conócete a ti mismo aparece siempre vinculado al cuídate a ti mismo. Sócrates es el iniciador de una consideración en la que hay que conocerse para ocuparse de uno mismo. La finalidad del autoconocimiento es, de esta manera, práctica; este planteamiento está presente tanto en la filosofía antigua como en los inicios del cristianismo. La noción griega es la de epitemelia heautou e implica varias cosas: una actitud con respecto a uno mismo, con respecto a los otros y con respecto al mundo; es también una manera de atención y de mirada, se trata de trasladarlas hacia uno mismo para transformarse. Esta transfiguración se hace a través de unas acciones y de unas prácticas que denomina ejercicios espirituales. Esta es la espiritualidad de la filosofía para Foucault, la que hace del conocimiento una forma de cambio interno. La manera como la verdad transforma al sujeto en la filosofía antigua (recordemos: griega, romana y cristiana) tiene en Sócrates y en Platón la forma de iluminación a través del amor; pero también puede entenderse como un trabajo, y aquí es donde sitúa Foucault los ejercicios espirituales que proponen la filosofía helenística y romana.


Pero siglos más tarde, en lo que Foucault llama "el momento cartesiano", se rompe el vínculo entre el conocimiento de sí mismo y la transformación interna; es en este sentido que la filosofía pierde espiritualidad. El sujeto del conocimiento (tal como está formulado por Descartes) deja de estar transformado por la verdad. La filosofía se pregunta entonces por los criterios de verdad (física, moral, política), y los aplica, pero el ser del sujeto no se implica. Hay verdad, pero la hay sin conversión del sujeto. El que conoce sigue siendo el mismo, antes y después del conocer. El acceso a la verdad sí tiene condiciones, pero estas no son espirituales. El saber, el conocimiento, la verdad implican unas condiciones internas: la razón (que quiere decir no estar loco) y seguir el método correcto. Otras, son extrínsecas: tener una formación, ser honrado. No tiene nada que ver con la salvación, ni en este mundo (como se plantea en la filosofía helenístico-romana), ni en el otro (como defiende el cristianismo).

De todas maneras, Foucault considera que la ruptura que supone Descartes forma parte de un movimiento más amplio que lo precede. No tiene que ver con la aparición de la ciencia moderna, sino con algo mucho más antiguo, la teología. Y la teología, como sabemos, empieza con Aristóteles. Para Foucault, Aristóteles no es la culminación, sino la excepción de la filosofía antigua, al entenderla sin espiritualidad, sin una dimensión práctica; porque es Aristóteles el que separa los saberes teóricos de los prácticos: sitúa como máxima culminación de los primeros a la teología; posteriormente, tiene su máxima realización en la escolástica de Tomás de Aquino. Las bases de las que parte Descartes serán, por tanto, aristotélico-tomistas. Pero, en el siglo XVII, en Spinoza la cuestión de la verdad se continúa planteando en términos de espiritualidad. Hay incluso en Kant cierta tensión interna entre el mantenimiento y la separación de la espiritualidad. Esta espiritualidad se mantiene en gran parte de la filosofía moderna: Hegel, Schopenhauer, Schelling, Nietzsche, parcialmente Husserll y Heidegger.

PIERRE HADOT : EJERCICIOS ESPIRITUALES Y FILOSOFÍA ANTIGUA




Reseña de

Ejercicios espirituales y filosofía antigua

( Traducción de Javier Palacio)
Prefacio de Arnold I. Davidson
Madrid : Ediciones Siruela, 2006

 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Podemos considerar este libro como el más paradigmático de Pierre Hadot. En primer lugar, Pierre Hadot desarrolla el concepto fundamental de ejercicio espiritual, que es el que define su manera de entender la práctica filosófica. Digo práctica filosófica porque para  Hadot la filosofía antigua y la moderna, en la medida que conserva su dignidad, es una forma de vida y no un discurso. Las escuelas antiguas de filosofía, griegas y romanas, tratan del arte de vivir, de cómo aprender a vivir. Este aprendizaje es descrito por estoicos y epicúreos de manera diferente, tal como va tratando Hadot  con un lenguaje claro y riguroso, pero la finalidad es la misma. Otro ejercicio espiritual es el que consiste en aprender a dialogar. El diálogo entendido no como confrontación sino como un combate espiritual en el que los participantes tienen un objetivo común, que es el descubrimiento de la verdad. Los dos dialogantes se enfrentan contra un mismo adversario, que es la falsedad. Hay que aprender también a morir, que es entender que somos parte de una Totalidad a la que volvemos cuando abandonamos nuestro pequeño yo. Esto nos lo enseña básicamente la Física del estoicismo a través de la perspectiva cósmica de la totalidad. Hay que aprender también a leer, porque la lectura es una práctica igualmente necesaria que nos enseña a ser capaces de escuchar al otro. El ejercicio espiritual existencial es a la vez un aprendizaje en la manera de mirar, de sentir, de pensar y de actuar : es un ejercicio combinado de la inteligencia y de la voluntad. Ejercicio espiritual igualmente como memorización e interiorización de las normas de conducta. La escritura se convierte entonces en un cuaderno de notas para recordarlas, para actualizarlas, como nos enseña Marco Aurelio en sus meditaciones.

lunes, 15 de febrero de 2016

PIERRE HADOT Y WITTGENSTEIN



 Escrito por Luis Roca Jusmet




En la excelente entrevista que Jeannie Carlier y Arnold I. Davidson realizan a Pierre Hadot ( La filosofía como forma de vida, muy bien traducido por María Cucurella Miquel para Alpha Decay) el filósofo francés precisa como surgió y se desarrolló su interés por Wittgenstein. Lo que le llamó la atención fue su alusión a la mística en un filósofo que, en principio, trataba de lógica y se situaba, por lo menos en la época que escribió el Tractatus, en la órbita del neopositivismo. O esto era lo que parecía, o les parecía a sus amigos del Circulo de Viena ( al que, por cierto, nunca asistió).

 Hadot empieza leyendo la traducción italiana para luego ir a leer el original alemán ; hizo su propia traducción al francés, aunque no la publicó porque acababa de editarse la de Pierre Klosowski, por otra parte excelente. Hadot publicó el año 1959 un artículo para la Revue de Métaphysique titulado "Reflexiones sobre los límites del lenguaje a partir del Tractatus Lógico-Philosophicus de Wittgensetin. El mismo año, en "Critique" publica  dos artículos sobre "Wittgenstein, filósofo del lenguaje." El año 1962, en la Revue de Métaphysique, publica "Juegos de lenguaje y filosofía". Hadot tenía por aquella época 40 años y su orientación filosófica ya estaba encaminada. Se trata de entender la filosofía como forma de vida. Los antiguos fueron su base, pero Wittgenstein también  la expresión filosofía como forma de vida le fue sugerida por su teoría de los juegos del lenguaje. Estamos hablando ya aquí, de la segunda etapa de Wittgenstein, que expondría en sus Investigaciones filosóficas. Si el primer libro, el "Tractatus" estaba escrito en forma de aforismos, éste, en cambio, resultaba dificil de leer por su dispersión y carácter poco sistemático. Todos estos artículos aparecen recopilados por el mismo Hadot en un libro que titula Wittgenstein y los límites del lenguaje ( traducido, también de manera muy cuidada, por Manuel Arranz, para la editorial Pretextos). El libro incluye, además, un prefacio de Hadot muy interesante, la carta que el envió la mayor experta inglesa en Wittgenstein, Élisabeth Anscombe y un breve pero sugerente artículo de Gottfried Gabriel llamado " ¿ La lógica como literatura ? Observaciones sobre el significado de la forma literaria en Wittgenstein.

PIERRE HADOT : LOS ANTIGUOS Y LOS MODERNOS







Reseña de

Pierre Hadot, l´enseignement des antiques, l´enseignement des modernes.

París : Editions de Rue de l´Ulm, 2013
  
 Escrito por Luis Roca Jusmet

Este es un libro muy interesante, no traducido al español, para los interesados en un filósofo que cada vez tiene más seguidores. Se trata de Pierre Hadot, que reivindica para los modernos la filosofía de los antiguos. No se trata de repetir lo que decían los antiguos, ni de entenderlos fuera de su contexto, se trata de recuperar el sentido originario de la filosofía entendida como forma de vida.
Arnold I. Davidson y Frederic Worms son los que han dirigido esta publicación, que recoge un coloquio celebrado el año 2007 a l´Ecole National Superieure por el Centro de Estudios de Filosofía francesa contemporánea.
El libro empieza con un interesante entrevista de Arnold I. Davidson al mismo Pierre Hadot. Davidson ha sido uno de los grandes difusores de la filosofía de Hadot, al que llegó d ela mano de otro filósofo francés en que se había especializado : Michel Foucault. Es el coautor ( junto a Jeannie Carlier ) de una impresionante entrevista a Pierre Hadot que realizó a Hadot el año 2002 y que recorre toda su trayectoria filosófica y que se publicó bajo el título de La filosofía como forma de vida. La entrevista la hizo paralelamente al coloquio y fue una de las últimas publicadas por Hadot antes de su muerte. El tema es sugerente : "aprender a leer, aprender a vivir". ¿ hasta que punto la lectura es una actividad vital, un ejercicio espiritual que nos permite transformar la propia vida. Dicho de otra manera ¿ Podemos considerar la lectura como una práctica ? Todo depende, contesta Hadot, de como leamos. La lectura dice Hadot, para escándalo de los modernos, debe ser objetiva, no subjetiva. Hadot arremete contra una hermenéutica que pretende que cada cual realiza su lectura. No, dice hadot, hay que leer para escuchar lo que quería decir el que escribe y una vez lo entendemos en un contexto podemos extraer lo que tiene de universal y aplicarlo a nuestro presente.
Antes de la entrevisata, de maneras, hay que valorar dos breves pero sugerentes introducciones a Hadot que hacen Davidson y Worms.

domingo, 14 de febrero de 2016

JEAN ALLOUCH : PSICOANÁLISIS Y EJERCICIOS ESPIRITUALES



Escrito por Luis Roca Jusmet

En el libro Foucault et la psycoanalyse ( París, 2015) se publica un artículo provocador de Jean Allouch titulado "El psicoanálisis será foucaultiano o no será". 
 Allouch es un psicoanalista francés nacido en 1939, analizado por Jacques Lacan y discípulo directo del mismo. Es uno de los fundadores y destacados miembros de la École Lacanianne de Psycoanalyse ( ELP). Mantiene una posición crítica con el movimiento psicoanalítico y es crítico incluso con la mayoría de lacanianos. Prolífico como escritor, podemos destacar "Letra por letra", "El sexo del amo" y "Marguerite o la >Aimée de Lacan" o "El amor Lacan".
 En este artículo plantea lo que para él tienen en común Lacan y Foucault:
1)  Son guerreros ( samurai diría Paul Veyne refiriéndose a su amigo Foucault).
2) Para ambos lo que importa no es la verdad sino "el decir la verdad" y el precio que hay que pagar por ello.
3) A ambos les preocupa la subjetivización como proceso, como construcción. 
4) Los dos dejan no una obra cerrada sino un horizonte abierto que tiene diferentes recorridos posibles.
5) Ni Lacan ni Foucault quieren ser un nuevo maestro-amo, quieren dejar que sea el otro el que hable, no hablar en su nombre.
6) Lacan y Foucault tienen en común el principio de desasosiego que tan bien representa el Bernardo Soares ( heterónimo de Fernando Pessoa).
7) Los dos desean renovar una erótica que no separan de la espiritualidad.
 Existe un reconocimiento mutuo. Lacan alaba la "Historia de la locura" y asiste a la conferencia de 1969 sobre el "orden del discurso", en la que Foucault da al psicoanálisis el estatuto de discurso. el año siguiente, en su seminario "El revés del psicoanálisis Lacan formula su teoría de los cuatro discursos. Foucault se interesa por Lacan, asiste a algún seminario y dice de él "La hermenéutica del sujeto" que él y Heidegger son los únicos pensadores contemporáneos que formulan una teoría sobre la relación entre sujeto y verdad.También afirmará, tras la muerte de Lacan,
que éste buscaba una teoría del sujeto y no un proceso de normalización de los comportamientos. 

 Pero el libro que me interesa es el que titula El psicoanálisis. ¿ Es un ejercicio espiritual ? Respuesta a Michel Foucault. El primer capítulo del libro es "Chócala" y la parte más importante "spycanálisis" ( ya explicaré al final de este escrito el porqué). Es muy interesante porque presenta un dilema para el psicoanálisis lacaniano que es muy interesante. En primer lugar la necesidad de desmarcarse de lo que reivindica la función psic, que sería la rebelión de los psicólogos contra la medicalización de la salud mental. Por dos razones. la primera es porque esta función psi se basa en la idea de psicología que criticó en su momento Georges Canhilhem, uno de los maestros de Foucault, cuestiona la cientificidad del psicoanálisis defendiendo la herencia aristotélica en la que se considera el alama como principio de la vida y, por lo tanto, una parte de la biología. por lo que, para Canguilhem, la psicología solo puede ser psiconeurología o psico-endocrinologia. La idea de psicología cono introspección es herencia, siguiendo a Foucault, del cristianismo, y se inicia en el siglo XVI. Esta sería la herencia del poder pastoral. Pero hay también la mirada médica como parte del poder disciplinario. Es la herencia de la psiquiatría, que se impone como relación de dominación por la fuerza. Es lo que denuncia Foucault en la "Historia de la locura" y "poder psiquiátrico " ( curso 1973-4) y "Los anormales" ( curso 1974-5). En "la Historia de la sexualidad"se plantea también la cuestión del psicoanálisis". ¿ es un proto-poder" porque no puede imponerse por la fuerza ? ¿ tiene que ver con el poder pastoral por la confesión ? Hubo en Freud una ambivalencia, entre considerar el psicoanálisis como un poder médico o otra cosa, que no es precisamente la psicología. Esta otra cosa es la, según Jean Allouch, planteará Lacan. Es la construcción del sujeto desde la verdad. De esta forma lo que hará Lacan no es formular una técnica de normalización sino una teoría del sujeto. Enlaza así con los ejercicios espirituales de las escuelas antiguas de las que no hablaron Pierre Hadot y Michel Foucault. 

MICHEL FOUCAULT Y SU ARQUEOLOGIA-GENEALOGIA DEL PSICOANÁLISIS








Escrito por Luis Roca Jusmet

 La entrevista que aparece aquí es del año 1965. En los años 60 Foucault mantiene una posición ambigua sobre el psicoanálisis. Según parece ha asistido a algunos seminarios de Lacan y ha escrito un texto llamado Marx, Nietzsche, Freud en el que señala que los maestros de la sospecha han sido capaces de abrir un nuevo sentido de la hermenéutica, en la que los textos no tienen una interpretación última. Al mismo tiempo, en Las palabras y las cosas y la Arqueología del saber había saludado el psicoanálisis por su descubrimiento del inconsciente y con ello su descentramiento del sujeto. En este sentido estaba en la línea de su crítica a la filosofía del sujeto y al humanismo. Pero en Historia del a locura en la época clásica y en El nacimiento de la clínica incluye el psicoanálisis como una mirada médica que quiere entender lo universal a partir de lo singular, a partir de los signos que este manifiesta. O viceversa, claro, entender lo singular desde lo universal. Es decir al enfermo desde la enfermedad, de la cual solo sabe el médico. El paciente es despojado totalmente de su saber sobre la enfermedad. Y dentro de la psiquiatría sitúa al psicoanálisis como uno de los tratamientos morales de la locura que se instauran a partir del siglo XIX, una vez que el loco representa la sinrazón y su única verdad se manifiesta excepcionalmente en el arte trágico : Nietzsche, Holderlin, Van Gogh, Artaud, en forma sacrificial.
 En los años 70 su genealogía del poder orienta su visión del psicoanálisis en su sentido más crítico. En la primera mitad lo vinculará al poder disciplinario en el sentido deleuziano del antiedipo. El Edipo como discurso que vincula el placer al deseo sexual y éste a la ley. Discurso que sexualizará al sujeto y planteará que lo que le define es algo secreto, reprimido. De esta manera se somete jerárquicamente al poder del analista, cuya eficacia depende de la fe del analizado, con lo cual su eficacia es simbólica, como la del chamán. Posteriormente con su concepción de la biopolítica, a finales de los 70, elaborará su concepción del poder pastoral. Este poder es el del pastor sobre el rebaño, que los trata a todos en general y a cada uno en particular, se someten a su obediencia y a su penitencia a través de la confesión. El poder pastoral cristiano incorpora la verdad a su lógica de manera dobre : hay que aceptar la verdad dogmática y hay que decir la verdad. Es la confesión del pecado la que está en su base. Foucault apuntará a que el psicoanálisis está ligado a esta manera como el cristianismo incorpora el autoexamen y la confesión.
 Pero la concepción del psicoanálisis queda marcada en el primer volumen de su Historia de la sexualidad, "La voluntad de saber", que quiere ser, en cierta manera, un inicio de esta arqueología del psicoanálisis en el marco de su genealogía del yo moderno. El psicoanálisis ensamblará el discurso ceintífico sobre la sexualidad, es decir la verdad sobre la sexualidad, con la obligación de decir la verdad sobre uno mismo, que es finalmente lo que determina su deseo sexual reprimido. es la constitución de un sujeto del deseo sexual contra los placer del cuerpo. Esta concepción psicoanalítica impide el establecimiento de este sujeto ético como práctica de la libertad que defenderá Foucault al final de su vida. Es la hermenéutica del sujeto que nos lleva a descubrir lo que somos, el fondo de nuestro deseo sexual, y no el sujeto épico inventado para regular el propio placer,que plantea Foucault. El psicoanálisis se convierte así en una técnica del control del yo basado en la confesión. El analista será aquel capaz de eliminar, a través de su técnica, el efecto patógeno de la represión. Formara parte del dispositivo de las practicas discursivas y no discursivas basadas en una concepción del sujeto sometido a un deseo que a su vez está sometido a la ley.
 Llegamos a la conclusión de que la posición de Foucault respecto al psicoanálisis no es, finalmente ambigua sino claramente crítica. En sus tres últimos cursos solamente citará a Lacan en el primero, "La hermenéutica del sujeto". Reconocerá a Lacan ser una excepción al ser el único que se plantea, desde Freud, la relación entre sujeto y verdad. Dice que únicamente es él y Heidegger los que lo hacen en el siglo XX y que Foucault se decanta más por el camino que apunta Heidegger que no el de Lacan. Pero que Lacan es capaz de entender el precio que el sujeto paga por la verdad.
En este sentido podríamos decir que aunque Foucault denuncia el psiconanálisis como un discurso y una p´ractica de normalización que somete al sujeto, no por ello deja de respetar a Freud y a Lacan.

sábado, 13 de febrero de 2016

SUJETO Y VERDAD : DE NIETZSCHE A FOUCAULT






Escrito por Luis Roca Jusmet


  Nietzsche no habla explícitamente de sujeto, pero tiene implícitamente una teoría del sujeto. Hay, para él, un sujeto que crea valores, que es el capaz de determinarse por sí mismo, por lo que quiere, por su voluntad de poder. Es el sujeto sano, fuerte, noble, libre. Luego está el sujeto que se somete, el sujeto sujetado: el sujeto débil, cobarde, servil, enfermo. La verdad es para Nietzsche una ficción que cada sociedad construye para mantener unas relaciones de poder. El sujeto libre no se somete a esta verdad, crea su propia perspectiva. La genealogía no deja ser una manera de rastrear la procedencia de las cosas desde el presente.
 Para Foucault cada sociedad tiene una serie de dispositivos, que son prácticas discursivas y no discursivas que se constituyen a partir de unas relaciones de poder. En Occidente esta voluntad de saber se constituye como voluntad de verdad. Cada época tiene un régimen de verdad, unos juegos de verdad.En Occidente se constituye algo que llamamos ciencia, es decir un saber que puede demostrarse que es verdadero. Nosotros nos movemos dentro de esta epistemología y solamente a partir de ella podemos hacer una crítica a los regímenes de verdad. Aquí podemos ver la influencia de Bachelard y de Canguilhem. Por esto Foucault formula su método en términos paradójicos al afirmar que sus libros son a la ficciones y estudios empíricamente     contrastados. Hay unos juegos de verdad establecidos que marcan un régimen de verdad. Este régimen de verdad construye un determinado sujeto, cuya característica es la sujeción a unos dispositivos. También el sujeto se convierte en objeto de conocimiento a partir de las ciencias humanas.Los dispositivos son las prácticas discursivas y no discursivas que configuran una determinada sociedad. 
 Hay otro sentido, que sería la de una verdad crítico-política que nos libera de la sujeción a que nos someten los regímenes de verdad. La filosofía tiene una función crítica que es la de hacer una ontología del presente, que hace explicitar estos juegos de verdad problematizándolos y abriendo horizontes nuevos para pensar y actuar. En este sentido la filosofía plantea una verdad ontológico-política que consiste en decir : las cosas pueden ser pensadas de otra manera y los comportamientos pueden ser otros. En este sentido la verdad transforma al sujeto, le permite resistirse a la dominación y actuar de una manera más libre. Podemos transformar las cosas a partir de nuestra transformación.
 A finales de los años 70, en el curso que titula "El gobierno de los vivos" M.F. hablará del imperativo de decir la verdad a a partir de la confesión cristiana. Se trata de decir la verdad sobre uno mismo, sobre el propio deseo. El sujeto del enunciado, el que habla, es el Otro, es la Ley y a ella nos sometemos por obediencia y el yo es el sujeto del enunciado, el yo de la confesión.Se abre aquí un tercer sentido de la palabra verdad, el de la verdad sobre uno mismo y el imperativo de decirla.

viernes, 12 de febrero de 2016

ELOGIO DEL MAESTRO Y CRÍTICA DEL PODER PASTORAL




 Escrito por Luis Roca Jusmet

Michel Foucault habla, en su última etapa, del cuidado de sí.  Dice que en la época del estoicismo romano, una de sus referencias, la figura es imprescindible.
 El maestro del que habla está ligado al ejercicio espiritual de la parreshía, que es la franqueza, el coraje de decir la verdad. Pero este maestro no es el pedagogo de los jóvenes sino alguien que se dirige a los adultos. Es el filósofo. Y el filósofo no transmite un saber que deben aprender los discípulos. Lo que hace el maestro filósofo es enseñar a desaprender, es decir desenredar lo que nos habían enredado. Porque lo que enseña el pedagogo es a socializarse, a normalizarse adaptándose al ideal de la época. Y este maestro-filósofo se dirige al discípulo para que cada cual sea autónomo, que cada cual sea él mismo. Pero ser uno mismo no quiere descubrir un yo oculto. Este yo oculto no existe. El yo es algo que se construye. Habíamos construido nuestro yo a partir del ideal que habíamos interiorizado por la influencia del Otro. Hay que saber encontrar el modo de vida que queremos, a partir de lo que realmente deseamos. Deseo que coincide con el conatus de Spinoza y con su idea de libertad como el hacer lo que realmente necesitas. El maestro es solo un simulacro provisional del Otro, porque será el Otro que se autodestruye para dejar que el otro realmente sea.

jueves, 11 de febrero de 2016

PIERRE HADOT : GOETHE Y NIETZSCHE



Escrito por Luis Roca Jusmet


El libro "No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales es casi el testamento de la obra escrita de Pierre Hadot. Su amor a la vida, la vinculación que establece entre el aprender a vivir y el aprender a vivir, hace que este libro sea un auténtico testimonio de su manera de entender la filosofía y la propia vida. Uno de los temas que aparece es la vinculación filosófica entre Goethe y Nietzsche. El hecho es que Goethe es casi el único alemán del que Nietzsche habla con respeto y admiración. 
Pero es fácil seguir el hilo, como señala Hadot, que va de Goethe a Nietzsche. Ambos comparten la afirmación de la vida entendida como devenir y una conciencia cósmica desde la que abrazar este amor a la vida. También una ética  que tiene mucho de estética, en la que el arte es un elemento fundamental, empezando por hacer de la propia vida una obra de arte. Hadot habla incluso de una perspectiva panteísta y ve en Goethe un precedente de la visión dionisíaca de Nietzche.
 Voy a añadir dos anotaciones. La primera tiene que ver con Schopenhauer. La segunda con un comentario de Stefan Zweig.

SEMINARIO DE FILOSOFÍA Y PSICOANÁLISIS. SUJETO Y VERDAD

LA CASA DE LA PARAULA

Carrer Rosselló 154 08036, Barcelona

(entre Aribau i Muntaner)


932 116 921


 Este seminario planteará las propuestas éticas de transformación subjetiva de Michel Foucault, Jacques Lacan y Pierre Hadot a partir de un acceso a la verdad. Partiremos de la propuesta ética de Michel Foucault, formulado  en su seminario “La hermenéutica del sujeto”, sobre el cuidado de sí, tecnologías del yo o ejercicios espirituales. Se plantea también en este seminario  la crítica foucaultiana al psicoanálisis de no haber estado históricamente al nivel que exigía la espiritualidad.  Jean Allouch escribirá un libro (“El psicoanálisis ¿ es un ejercicio espiritual ?”) para cuestionar la afirmación de Foucault. Finalmente abordaremos la crítica que hace Pierre Hadot a los planteamientos de Foucault (e implícitamente a los del psicoanálisis) con su defensa de los ejercicios espirituales no como una transformación del sujeto sino de su superación de lo subjetivo por el acceso a la verdad. Para Hadot no se trata únicamente de superar la ficción del yo ( como plantean Foucault y Lacan) sino también la propia subjetividad para abrirse a lo Universal.



      Segunda sesión : 

Jueves, 18 de febrero de 2016,

20 horas

Esta sesión, excepcionalmente se realizará en 

Centre Cívic Urgell,



Carrer Urgell, 145, 08036 Barcelona. Planta -1, aula 4.


     Jean Allouch :  El psicoanàlisis como ejercicio espiritual para transformar el sujeto

  Partimos de la afirmación de Jean Allouch de que el psicoanálisis es un ejercicio espiritual en el sentido que apuntan Pierre Hadot y Michel Foucault respecto a la filosofía antigua. Entendemos aquí por espiritualidad aquella verdad que transforma al sujeto, según la definición de Foucualt en su curso "La hermenéutica del sujeto". Según Allouch el psicoanálisis freudo-lacaniano debe desmarcarse de la mirada médica y del psicologismo. Para ello debería continuarse heredero de las escuelas antiguas alejandrino-romanas. Desde este planteamiento Allouch busca un encuentro entre Michel Fouault y el psicoanálisis, considerando que el filósofo se equivoca en el diagnóstico que hace de él, por lo menos si lo entendemos en sentido lacaniano.  

Bibliografía :
  
 Allouch, Jean   El psicoanàlisis ¿ es un ejercicio espiritual ? Respuesta a Michel Foucault    Córdoba, Ediciones literales, 2007

         

 ( Sesión  : Socios 15 Euros.  No socios 20 euros )

 inscripcions: info@lacasadelaparaula.com (pagament in situ).






PARADIGMAS Y MODELOS EN LOS DISCURSOS MÉDICOS


   Aunque estamos en una sociedad dominada por el discurso médico cientificista, el carácter abierto y pluralista propio de nuestra época hace que éste coexista con otros que, no por no ser hegemónicos, tienen un carácter marginal. La noción de paradigma la formula un historiador de la ciencia, Thomas S. Khun, el año 1962 y produce un gran impacto entre los científicos y filósofos.1 Define el paradigma como “Una realización científica universalmente reconocida que, durante cierto tiempo, proporciona modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica. Se sitúa siempre en un contexto histórico y determina los criterios de clasificación, de las posibilidades y de las limitaciones de un campo de saber.” Siete años más tarde escribe una post-data (que aparece en las siguientes ediciones del libro) en la que formula una nueva definición de paradigma como “una matriz disciplinal que incluye unas generalizaciones simbólicas (principios teóricos), unas partes metafísicas (analogías, modelos implícitos, metáforas), unos valores y unos ejemplos compartidos. Esto quiere decir que en toda ciencia hay mezclados aspectos descriptivos y normativos, y por lo tanto siempre interpreta los hechos, nunca los muestra como un espejo. Señala también la inconmensurabilidad de los diferentes paradigmas, ya que parten de planteamientos básicos radicalmente diferentes. Cualquier intento de traducción es, por tanto, fallido. Posteriormente, el año 1987, matizará estas cuestiones. Khun insiste en que no se pueden definir los términos de una teoría con el vocabulario de la otra porque no hay una medida común. Pero que sean inconmensurables no quiere decir que no puedan compararse. Porque el hecho que los términos de una teoría con paradigma diferente no pueden traducirse a otra no quiere decir que no haya interpretación posible por alguien que domine los dos lenguajes. Es cuestión de entender lo que cada cual quiere decir en su teoría, a través de sus conceptos y compararlo con lo que dice el otro, ya que la referencia es común. Es decir, aunque el significado de enfermedad sea diferente para un homeópata, para un médico cientificista y para un acupuntor, hay un referente común, ya que los tres piensan y hablan sobre el mismo proceso que le está pasando a una persona. A partir de esta interpretación de lo que dice el otro, aunque no sea posible la traducción puede serlo el diálogo.
 

SUBJETIVIDAD, VERDAD, EJERCICIO ESPIRITUAL Y CUIDADO DE SÍ





  Escrito por Luis Roca Jusmet

 ¿ Cuál es la relación, en Michel Foucault, entre estos cuatros términos : sujeto, verdad, ejercicio espiritual  y cuidado de sí.? Voy a centrarme en el trabajo filosófico de Foucault entre el otoño de 1980 y el de 1982. Es una época muy precisa en la que M.F. se centrará en la filosofía grecorromana y en los inicios del cristianismo, pero sobre todo en el estoicismo romano de los siglos II y II. Los límites temporales que establecen se inician con las dos conferencias que da en Darmouth (EEUU) y la que dará dos años en Vermont ( Canadà) Vermont. Entre uno y otra dos cursos del Collège de France de 1980-1982 ( "Subjetividad y verdad") y el del curso 1981-1982 ( "La hermenéutica del sujeto"). Me centro sobre todo en la transcripción de este último curso, que el central para lo que el tema que nos ocupa.

  La cuestión del sujeto. M.F. afirma en estos años que el hilo conductor de toda su obra es la genealogía del sujeto, no la del poder. En sus primeros análisis sobre la arqueología del saber se interesó en cómo el hombre se convierte en un objeto de estudio científico. Es decir, como el sujeto se convierte en objeto de conocimiento. Sus estudios sobre la locura, la clínica y el delincuente precisarán la constitución de como el loco se convierten a la vez en objetos de estudio y de dominio. Es decir que los campos del saber y las relaciones de poder constituyen sujetos, en el sentido de sujetados. A partir de la época que tratamos el sujeto adquiere un sentido diferente y positivo, que es el de sujeto ético, el sujeto que con la práctica de sus libertad se constituye a sí mismo y hace de su vida una obra de arte. Esta es para M.F. la propuesta del estoicismo romano. Hará una diferencia entre el sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciación muy interesante. El sujeto de la enunciación no es el sujeto vacío cartesiano ni el sujeto trascendental kantiano, ni siquiera el sujeto del inconsciente lacaniano. El sujeto de la enunciación es el sujeto que construye una perspectiva propia ( aquí veo la influencia del perspectivismo nietzscheano) y por tanto su propia verdad. Será la influencia del cristianismo con su obediencia y confesión la que desplazará al yo de sujeto de la enunciación a sujeto del enunciado. Esto nos lleva a la problemática de la verdad.

 La cuestión de la verdadEn el caso de Foucault hay una tensión se resuelve en un cierto constructivismo con base objetiva influenciada por Georges Canguilhem y la influencia del perspectivismo relativista de Nietzsche. En el primer afirmará que cada régimen de verdad construye una manera de conocer. Planteamiento kantiano heterodoxa, que no se formulará en términos trascendentales sino más culturales. Pero en sus estudios hay en M.F. una concepción del saber objetivo planteado en términos científicos, por muy críticos que sean. Pero cuando M.F. se refiere a la verdad en términos de transformación del sujeto la verdad se refiere a una verdad ética en el sentido perspectivista de Nietzsche. Es decir, que es un sujeto ético que se construye una determinada manera de ver, pensar y valorar el mundo. Es una verdad ética con un contenido ontológico porque implica una manera de ver las cosas. También M.F., como Nietzsche, lo acerca a la verdad del artista. Así, dice M.F. que él se transforma a sí mismo a través de la filosofía de la misma manera que lo hace un pintor al pintar. Hay aquí una paradoja. El filósofo, él mismo, se transforma a sí mismo al filosofar. ¿ Qué quiere decir filosofar ? hace varias definiciones. Por una parte recoge las dos que considera que se derivan de Kant. Pôr una parte tenemos una ontología de la verdad, un análisis de la verdad. es lo que hace el propio Kant con sus tres críticas. Por otra parte tenemos una ontología, que quiere decir responder a la pregunta ¿ qué somos hoy ? Esto es lo que hace Kant en sus escritos menores y e slo que hace el propio M.F. Pero la pregunta es como esta ontología del presente nos transforma. Topamos aquí con el tema de la espiritualidad y de los ejercicios espirituales.

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LUDWIG WITTGENSTEIN LUIS ROCA JUSMET LUIS ROCA JUSMET LUIS ROCA JUSMET. LUIS VEGA REÑÓN LYNNE RAMSAY MANUEL ATIENZA MANUEL FERNANDEZ BLANCO MANUEL SACRISTAN MAQUIAVELO MARC PERELMAN MARCO AURELIO; MARGARITA VON TROTTA MARIO IZCOVICH MARIO MONTINARI MARK FISCHER MARQUES DE CONDORCET MARTIN ALONSO MARTIN GARDNER MARTIN HEIDEGGER MARX. MASSIMO RECALCATI MATTHEW STEWART MAURICE MERLAU PONTY MAURICE MERLEAU PONTY MECANICISMO MENCIO MICHEL FOUCAULT MICHEL FOUCAULT. MICHEL J.SANDEL MIGUEL ABENSOUR MIGUEL BASSOLS MIGUEL MOREY MIGUEL POVEDA MIQUEL BASSOLS MIRCEA ELIADE MONTAIGNE MONTSERRAT GALCERAN MONTSERRAT RODRIGUEZ MULTICULTURALISMO MULTINACIONALES MUNDOS PARALELOS MÚSICA NACIONALISMO NAZISMO NEOLIBERALISMO NEPAL NEUROCIENCIAS NICOLAS SANCHEZ VARELA NIETZSCHE NIKOLAS ROSE OCTAVE MANNONI ODIO ONTOLOGIA OPUS DEI ORTEGA Y GASSET PABLO CIACCIARI PABLO IGLESIAS. PACO FERNANDEZ BUEY PARANOIA PARRESIA PASIOMES. PATERNIDAD PAUL RICOUER PAUL THOMAS ANDERSON PECADOS CAPITALES PEDAGOGIA PEDRO LAIN ENTRALGO PERCEPCIÓN PERE SABORIT PERE SABORIT. PEREZA PERSONA. PERVERSiÖN PHILIP PETTIT PHILIPPE PETTIT PIERRE BAYLE PIERRE CLASTRES PIERRE HADOT PIERRE MAGISTRETTI PLACER PLATON PLATON. PODEMOS PODEMOS UNIDOS PODER PASTORAL PODER; LIBERTAD POESIA POPPER POPULISMO: PRIMAVERA PSC PSICOANALISIS PSICOANALISIS Y MEDICINA PSICOANALISIS Y NEUROCIENCIAS PSICOANALISIS Y POLITICA PSICOANALISIS. PSICOLOGIA PSICOSIS PULSION PULSIÓN DE MUERTE QUENTIN MEILLLASOUX RAFAEL BURGOS RAFAEL DIAZ SALAZAR RAFAEL LÓPEZ ROMO RAMON CASARES RAMON RODIGUEZ PRADA RAYMOND ARON RAYMOND DEPARDON RECONOCIENTO REMO BODEI REPUBLICANISMO RESPETO RESPONSABILIDAD RICARDO ESPINOZA RICHARD A. CLARKE RICHARD P. BENTALL RICHARD PEET RICHARD RORTY RICHARD RORTY. RICHARD SENNETT RICHARD WIKINSON ROBERT K. KNAKE ROBERTO AUGUSTO ROBERTO ESPOSITO ROBERTO MUSIL ROBERTO SAVIANA ROGER BARTRA ROUSSEAU RUDIGER DAHLKE SALVADOR LOPEZ ARNAL SAMI-ALI SAMURAI SANDOR MARAI SANTIAGO CASTELLANOS SANTIAGO LOPEZ PETIT SCHOPENHAUER SENECA SENSACIONES SENTIMIENTOS SEXUALIDAD SHAKESPEARE SHELDON S.WOLIN SIGMUND FREUD SIMBOLICO SIMONE WEIL SISTEMA ELECTORAL. SLAVOJ ŽIZEK SOCIALDEMOCRACIA SOCIEDAD SOCIOLOGIA SOCIOLOGIA. SOCRATES SÓCRATES. SPINOZA STEVEN B. SMITH SUICIDIO SUJETO SUPERYO. SYRIZA TAISEN DESHIMARU TAOISMO TEORIA POLITICA TEORÍA POLíTICA TERAPIA GESTALT TERRY EAGLETON THORDWARLD DETHLESFSEN TIEMPO TIM JACKSON TOMAS R. VILLASANTE TONY JUDT TOTALITARISMO TRANSICION TRASTORNOS ALIMENTARIOS TRSTEZA TTIP TZEVAN TODOROV TZVETAN TODOROV VALENTIN GALVAN VEJEZ VERDAD VERGUENZA VIAJES VICENTE SERRANO LOBATO VIENÇ NAVARRO VIOLENCIA VITALISMO W.O. QUINE WALTER BENJAMIN WALTER SCHIMID WITTGENSTEIN YAMAMOTO TSUNETOMO. ZYGMUND BAUMAN