lunes, 6 de octubre de 2014

UN VIAJE A GUINEA ECUATORIAL






 Escrito por Luis Roca Jusmet


El 1 de agosto de 1987 cogía el avión en Barcelona hacia Madrid y en esta ciudad viajé hasta Malabo, la capital, situada en la isla más importante, que es Bioko. Allí no me espera E., la médico que me había invitado y que trabaja para la Cooperación española, que está en la parte continental : me esperaba una médico amiga suya que me acompaña hasta que cojo el aviocar que me llevará a Bata, la ciudad más importante de la parte continental. El paisaje es completamente tropical, con unas plantas exuberantes y mucho bochorno. Cojo un aviocar, que es una avioneta muy cutre, para unos diez o doce viajeros, que comunica el digamos aeropuerto de Mongomo con el de Bata, la ciudad más importante de la parte continental. El viaje no es una broma, supongo que para quien está acostumbrado no hay problema pero la verdad es que si no lo estás no parece demasiado seguro.
En Bata me espera mi amiga E. y nos emociona a los dos mucho el encuentro. Bata es una ciudad más grande de Guinea Ecuatorial, con unos 150.000 habitantes ( algo más que Malabo, para una población total de poco más de un millón de habitantes ). Tiene el aspecto de la típica ciudad colonial casi en ruinas, con muy pocos coches y muy dejada. Nos trasladamos al espacio donde viven los cooperantes, una especie de urbanización de casas adosadas blancas, de construcción muy sencilla. Me entero que toda la educación y la sanidad está a cargo de cooperantes de diferentes países, la mayoría cubanos (recuerdo que aún existía la esfera soviética). El representante máximo del Gobierno español era un tipo curioso: era una especie de pijo informal que, por lo que me contó había tenido una vida bastante errática hasta caer, no sé bien como, en este cargo.
Nos trasladamos a Mongomo. Guinea Ecuatorial no tiene infraestructura de ningún tipo, ni siquiera turística. Las carreteras son totalmente rudimentarias y el viaje hasta Mongomo es bastante pesado y accidentado ( para mí claro, para ellos es normal). E. tiene un chofer guineano para el jeep del que dispone. Resulta extraño estar en un país africano donde la gente habla español.
Guinea no tiene grandes dimensiones ( 28.000 km.) y vamos a la parte opuesta a Bata, hacia el sur en el límite con Gabón. Mongomo no es un pueblo cualquiera, es el del clan en el poder, al que pertenece el actual dictador, Obiang, al igual que su tío Macías, al que derrocó. Pertenecen a la etnia fang, que es la dominante, el 72% de la población. La sensación que tengo una vez en Mongomo es extraña : E. y yo somos los únicos blancos de la comunidad. Elva vive en una casa sencilla pero amplia y relativamente confortable. Tiene un cocinero y el chofer y se ocupa, con el compañero que ahora está de vacaciones, de un hospital que hay cerca de la casa. E. está disponible las 24 horas del día para cualquier urgencia o visita que surge entre los habitantes del pueblo. Visitar el cerca para un europeo es impresionante y descorazonador. Paredes y sábanas sucias, material totalmente obsoleto, falta de mobiliario. Ella hace lo que puede como médico del pueblo, conjuntamente a campañas en la zona para aumentar la salubridad del agua, tema fundamental para la prevención sanitaria. Cuando ella está en el Hospital, yo me dedico a pasear a ratos, bastante paranoico por la mirada de la población negra.  La gente vive en cabañas, no hay casas. Muchos guineanos son polígamos y tienen una casa-cabaña para cada mujer con sus hijos. En la cabaña hay un solo espacio donde duermen, conviven, cocinan y comen. La mujer es el soporte de toda la familia. Los recursos naturales proporcionan casi todo el alimento, que ellas procuran, cocinan, cuidan a los hijos y se ocupan de las labores domésticas. Los hombres o no hacen nada o trabajan, y cuando lo hace es para pagarse sus caprichos: una cerveza vale casi el salario de un día. Un día vamos a comer a casa de un conocido de E., natural de Mongomo. En la mesa está él y nosotros dos. La mujer sirve la comida y se alimenta de lo que va picando mientras cocina. Lo que dejamos nosotros se lo pasan al hijo mayor, lo que le sobra a éste al segundo y así sucesivamente. Vamos al mercado, sin ninguna condición higiénica, y compramos un mono sin despellejar que un día nos comemos. En una cabaña hay una especie de discoteca rudimentaria, donde el sábado por la noche la gente joven y no tan joven se pasa toda la noche bailando música africana. Un día atravesamos la frontera, muy primitiva, para entrar en Gabón.
 Hablo con guineanos que hablan con nostalgia, paradójicamente, de la época colonial. En aquella época, dicen, la economía funcionaba y los guineanos ocupaban puestos administrativos y de capataces mientras el trabajo más duro lo realizaban inmigrantes nigerianos. Recuerdo que Guinea Ecuatorial fue colonia española formalmente desde 1926 hasta 1968.En 1926 España unifica la parte insular y continental, aunque desde 1845 las dos regiones estaban dominadas por España. Pero es el año 1926 cuando se disuelven las estructuras tradicionales de los reinos tribales para consitituirse en una colonia española administrada como las metrópolis europeas. En 1959 adquieren el estatus de provincias españolas ultramarinas con el nombre de Rio Muni ( parte continental) y Fernando Po ( parte insular). En 1963 se convierte en comunidad autónoma y en 1965 la IV comisión de la Asamblea de la ONU aprueba un proyecto de resolución en el que se pide a España que fije un calendario para la Independencia. En 1966 el gobierno español crea una Conferencia Constitucional, que el 1968 desemboca en la Independencia a través de un referéndum sobre el proyecto de constitución democrático y unas elecciones en las que gana Francisco Macías, representantes de los sectores más nacionalistas. La ONU reconoce a la República de Guinea Ecuatorial. Macías empieza el proceso de transformación de la democracia en dictadura, arrestando y asesinando al jefe de la oposición y utlizando el pretexto de un golpe de Estado ( que seguramente ni existió) para acabar con la oposición, con el proyecto democrático y crear un movimiento antiespañol muy potente estimulado por el gobierno.
 Según me explicó un español que conocí en el avión y que entonces era un funcionario que estaba en Guinea, tuvieron que salir todos por piernas con muy poco apoyo del Gobierno español. Lo cierto es que el Gobierno español tampoco tenía excesivo interés en mantener la colonia porque tampoco fue capaz de desarrollar la infraestructura necesaria para que le funcionara económicamente como una colonia productora de materias primas. Lo único que potenció fueron grandes plantaciones de cacao en la Isla de Bioko. Pero lo cierto es que tanto la Dictadura de Macías como la de su sobrino Obiang llevaron al país a un desastre total. Una Dictadura sanguinaria ( se hablaba con terror de la gurdia pretoriana formada en Marrueco) y corrupta, ningún servicio público ni una mínima estructura económica lo convirtieron en uno de los países más pobres de África. Guinea tiene petróleo pero es un cortijo al servicio de Obiang y su camarilla. Uno de los peores escándalos del mundo. Los gobiernos negocian con Obiang sin rechistar. ¿ Q quién le importa la masacre de su pueblo y la explotación salvaje de su tierra ? Empezando por los embajadores españoles, sean del PSOE o del PP, es igual, que le rinden pleitesía.
Fueron unos días extraños, en los que experimenté de manera invertida lo que significa sentirse diferente por el color. Me sentía en otro mundo, más primitivo, más amenazante pero también más vivo.
Pasados los diecinueve días, tan intensos que lo cualitativo se come a lo cuantitativo, ya que tres semanas o tres meses no es lo que importa para valorar la experiencia. Viví una inmersión bastante profunda en este país particular pero seguramente muy representativo de lo que es la África Negra ( perdón, subsahariana).


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