lunes, 23 de abril de 2018

PSICOANÁLISIS E INTELIGENCIA EMOCIONAL




Escrito por Luis Roca Jusmet

Me gustaría analizar aquí la noción de inteligencia emocional desde una perspectiva psicoanalítica. No soy psicoanalista pero me parece un punto de vista interesante. Discutible pero interesante, fecundo para cuestionar una noción que se ha convertido en un tópico.
 Pienso que la noción de inteligencia emocional es menos original de lo que parece. Daniel Goleman la elabora a partir de la teoría de las inteligencias múltiples de Martin Gardner. Lo que hace este último es hablar de la inteligencia interpersonal y la intrapersonal como dos de las siete inteligencias de que disponemos todos los humanos. La inteligencia inrapersonal es la capacidad de entender las nuestras emociones y controlarlas. La interpersonal es la de entender las emociones de los otros y de experimentar empatía por los otros. El planteamiento, ya de por sí confuso, queda aún más simplificado por Goleman.
 En primer lugar me parece que entenderse las propias emociones y controlarlas son dos cosas totalmente diferentes. El control, en todo caso, no tiene que ver con la inteligencia, tiene que ver con el carácter. En cuanto a entender a los demás y sentir empatía por ellos pasa lo mismo. Podemos llamar a la capacidad de entender las emociones del otro como inteligencia pero la empatía tiene que ver también con el carácter. Digo esto para cuestionar ya de entrada este término de inteligencia emocional desde un planteamiento de la crítica de un sentido común no distorsionado por la ideología.
 El psicoanálisis introduce una perspectiva que aún complica más la cuestión, que es la del inconsciente. Si aceptamos el inconsciente está claro que el conocimiento de uno mismo tiene un límite. Que el control depende de muchos factores : las pulsiones, el superyo... El yo solo es un aspecto limitado de la cuestión. Es el inconsciente el que, en gran parte, determina lo que hacemos. No tiene nada que ver con la inteligencia.
 Pero aquí hemos de señalar que si diferenciamos escuelas psicoanalíticas radicamente diferentes, como la Escuela del Yo o la lacaniana, la manera de confrontarse a la inteligencia emocional es totalmente diferente. La escuela del Yo podría entenderse, hasta cierto mundo, con esta noción de inteligencia emocional. Aceptando su superficialidad estaría de acuerdo en sus objetivos. El psicoanálisis quiere que sea el Yo el que controle nuestra vida. Donde está el ello, que esté el yo. Podríamos incluso llamar a este control inteligencia emocional.

 Pero la escuela lacaniana dice lo contrario: donde esté el Yo, que esté el Ello. Para los lacanianos el yo es una ilusión del imaginario. El control es una herencia del Ideal de Yo. Es decir, que ni desde lo imaginario ( aquella imagen de nosotros mismos con la que nos identificamos, siempre falsa) ni desde el control ( el dominio simbólico del Otro) podemos llegar a la vida que queremos. Hay que ir más allá. Lacan quiere mantener el carácter subversivo del psicoanálisis. No como subversión política ni social sino como la negación de someterse a la norma. Esto le acercará a Michel Foucault. la normalidad es un invento moderno. Es el Ideal que hay detrás de todas las psicologías del yo, entre las que podemos incluir la Escuela del Yo psicoanalítica o la psicología humanista en la que se enmarca la teoría de la inteligencia emocional. Se trata de que mande el yo y éste lo hace a través del Ideal social. Ideal de la adaptación. del autocontrol a partir de los valores sociales. Es normal, es sano, el que se adapta. Y adaptarse es seguir el Ideal del Otro. 
 Lacan dirá que la función del psicoanálisis es, romper el dominio del Yo, que es el del Ideal que nos han inculcado, el de nuestras identificaciones imaginarias. El Yo,. es, finalmente, una ficción. Lo que hay más allá quizás sea indefinible. Lacan no puede, ni quizás, quiere, definirlo. El objeto a, el resto, lo real. La Otra escena, por utilizar el término del filósofo y psiconalista Octave Mannoni. Lo que nos singulariza. El modo propio de gozar, que dirán los lacanianos.
 Lo que yo pienso es que hay que formar una estructura sólida, que es el carácter. De ello hablaban los antiguos como la manera de no dejarse esclavizar por los otros ni por las propias emociones. Pero no tiene que ver con la inteligencia. De ello nos hablaba también el ultimo Foucault cuando se refería al cuidado de sí. Pero creo también que el carácter debe abrirse a esta singularidad propia que es indefinible. nada que ver tampoco con la inteligencia emocional. Mi conclusión es, entonces,  que el término inteligencia emocional confunde más que aclara.

8 comentarios:

  1. Creo que efectivamente la idea de inteligencia emocional de David Goleman no aporta nada absolutamente más bien creo que ha hecho sugerir que la vinculación con la gestión de esas emociones podría resultar determinante para la configuración de la personalidad. De la misma manera que posteriormente H.Gadner con la idea de las inteligencias emocionales. En cualquier caso ese término resulta peligroso en manos de la psicologia gestáltica puesto que dictamina un cierto control necesario sobre la base de lo emocional . Para mi esa es la cuestión que ya autores como Pascal habían planteado y que la apropiación -y lo digo con intencionalidad- por parte de la psicología gestáltica de este concepto hoy revertido en la filosofia del coach ha dirigido y construido desde una base "in-sólida". El profesor Colom de Madrid en su artículo plantea creo con acierto la idea que sostengo http://robertocolom.blogspot.com.es/2011/05/howard-gardner.html . Tal como tu dices en el artículo el carácter (éthos) se plantea lejos de la idea de inteligencia que parece que nos convierta en una capacitación para resolver lo que debemos hacer o no hacer en base a esas pasiones o emociones ... Coincido pues con desacreditar este concepto puesto que vinculado a esa idea de la gestión capitaliza nuestro yo personal y lo lanza hacia el terreno de una falsa autoayuda que no deviene más que autoengaño. Las emociones o las pasiones como decía Sartre deben vincularse a la fenomenología de nuestra conciencia y a la percepción que tenemos de nosotros mismos tal como el sostiene en Teoría y bosquejo de las emociones....
    salud

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  2. Salud, Xavier, y gracias nuevamente por tus interesantes aportaciones.

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  3. Hola Luis,

    tanto tu comentario como el de Xavier resumen a la perfección lo que se puede extraer (o no) de este tipo de libros. Confieso que no he leído Inteligencia emocional, pero me escama sobremanera cuando se empiezan a multiplicar las inteligencias: intrapersonal, interpersonal, emocional... Veo este libro, como tantos otros, dirigido a la adaptación normativa, como un tributo a la normalidad y los "trucos" para ser aceptado como normal. Me recuerda demasiado a un marketing aplicado a las emociones que seguramente beneficia sobre todo a su autor.

    Un saludo

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  4. Un saludo, Uno. Compartimos los mismos recelos, como puedes ver. Un abrazo

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  5. Particularmente considero que realizar un análisis desde esta perspectiva, implica el uso de conceptos formulados antes del aparecimiento de este "inteligencia emocional", además el psicoanálisis si lo recuerdo bien fue escrito desde una lógica diferente a la expuesta por Gadner o Goleman, así que ¿por qué no permitir que existan otros que desde esa otra lógica que no pertenece al psicoanálisis generen sus propios conceptos?

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  6. De lo que se trata, amigo, es de un análisis desde los conceptos del psicoanalisis. En todo caso la psicología no es una ciencia. Es una teoría con base más o menos empírica y una técnica. Cada cual escoge la que le parece más fecunda desde su trayectoria. Yo no soy nadie para dar permiso o no. Tengo mi visión, que se basa en conceptos psicoanalíticos, y a partir de ella analizo.

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  7. Si partimos de la idea central de que la psicología aún no es una ciencia, en el sentido de que no tiene un objeto de estudio definido, podremos decir que el tratar de analizar la inteligencia con la camisa del psicoanalista, o cualquier otra corriente, no es científico, sin embargo, es pues, necesario seguir tratando de conceptualizar, y medir, esa cosa llamada inteligencia, así como muchos otros conceptos abstractos (la gran mayoría) en la psicología.

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  8. Totalmente de acuerdo, Juan Carlos. Yo no soy, además psicoanalista ni psicólogo. Soy filósofo y la filosofía es análisis de conceptos y lo hago a partir de materiales varios, algunos vienen del psicoanálisis y otros d ela psicología. Y por supuesto de la propia tradición filosófica. No pretende con este post situarme en el lugar de la metapsicología.
    Un abrazo

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