jueves, 8 de febrero de 2018

LA ACTUALIDAD DE SCHOPENHAUER


 Escrito por Luis Roca Jusmet

Horkheimer escribió hace tiempo un texto sobre la actualidad de Schopenhauer. Preguntarse hoy por la actualidad de Schopenhauer quiere decir saber hasta qué punto su obra escrita nos puede interpelar a nuestra manera de pensar y de vivir. ¿Cuál es la verdad sobre nosotros mismos que nos puede transmitir Schopenhauer hoy? Preguntarse por la actualidad de un filósofo es siempre, paradójicamente, preguntarse por su inactualidad

 La filosofía debe ser intempestiva, debe cuestionar lo que hay, lo que se cree y en este sentido debe ir contracorriente. Schopenhauer sigue siendo rechazado porque lo que dice cuestiona ilusiones fundamentales de la ideología contemporánea: la ilusión del libre albedrío, el dogma del positivismo, la negación del dolor de existir, la reificación de la locura. También se intempestivo su rigor y la paciencia de su trabajo en una época en que buscamos salidas fáciles que nos tranquilizan. Es igualmente intempestiva su crítica sin concesiones a la filosofía académica y sus miserias. Pero Schopenhauer no es capaz de desmontar ficciones como la de la Voluntad, la libertad o el yo. Otros lo harán. 
Schopenhauer no es muy citado en las historia de la filosofía, pero es capaz de despertar un interés apasionado por parte de algunos filósofos claves del siglo XX. Los casos más evidentes son Ludwig Wittgenstein, Emile Cioran, Giorgio Colli o Clement Rosset. Parece que aunque él tuviera claro el carácter filosófico de su obra, la repercusión ha sido mayor en el mundo de la literatura : Thomas Mann, Jorge Borges, León Tolstoi. Igualmente me parece clave la influencia del filósofo sobre un escritor imprescindible e inclasificable como Ernest Jünger.
    Como sabemos Schopenhauer considera que tiene un único pensamiento filosófico y que éste está desarrollado totalmente en su obra principal: 
El mundo como voluntad y representación. Acabado en 1818, a los treinta años ( aunque lo ampliará unos años más tarde con el segundo volumen) Schopenhauer podría ser el paradigma de la escandalosa afirmación del filósofo esloveno Slajov Žižek de que la filosofía es dogmática por naturaleza, ya que los grandes filósofos hacen es elaborar durante toda su vida las dos ideas fundamentales intuidas en su juventud. Estas intuiciones básicas de Schopenhauer son dos:
1) El mundo es una representación del sujeto, que lo crea como objeto.
2) Más allá del representado por el sujeto el mundo es voluntad.
  El filósofo italiano Giorgio Colli plantea una valoración interesante de la obra de Schopenhauer y de su actualidad. La basa en tres afirmaciones:
  1. Su teoría del conocimiento es genial, aunque elaborada con prisas.
  2. Su teoría del mundo como Voluntad es ingenua y poco sólida. La Voluntad es una noción muy confusa que debería caer con más facilidad que algunas otras muchas ilusiones desenmascaradas por Schopenhauer  Cuando dice que la esencia del mundo es la Voluntad y transformar este impulso de vivir en un principio metafísico es inconsistente.
  3. La tercera es que la auténtica veracidad de Schopenhauer se encuentra en su visión trágica de que la vida humana es esencialmente dolor.
Seguiremos el planteamiento de Colli y desarrollaremos los aspectos primero y tercero para ver el impacto que ha tenido en el pensamiento contemporáneo.
La teoría de que “conocer es representar” no es original de Schopenhauer pero radicaliza el planteamiento de Kant. Schopenhauer plantea que no hay una percepción a partir de la cual surge una representación ( imagen, concepto) sino que la percepción misma es una representación. Volvemos aquí a las influencias de Locke y de Berkeley en la filosofía de Schopenhauer, que son los caminos del realismo y del idealismo. Aunque el filósofo alemán reconoce la influencia de Berkeley también descarta la salida solipsista de decir que sólo existimos como cuerpo y que el mundo como representación es una ilusión. Lo que plantea Schopenhauer es el camino de Locke cuando dice que lo único que experimentamos son los efectos del mundo físico sobre nosotros mismos y que este mundo físico lo transformamos en representaciones , El sujeto es trascendental porque queda fuera de la representación, afirma siguiendo la línea de Kant : El sujeto y el objeto son una construcción simultánea. El sujeto que conoce constituye el objeto del conocimiento en el proceso cognitivo : la objetividad es una mirada del sujeto. La radicalidad de Schopenhauer pasa por integrar la percepción en la propia representación. No representamos para volver a hacer presente lo que está físicamente ausente sino que la misma imagen perceptiva es ya una representación. Las influencias de esta planteamiento son muchas . Por una parte la encontramos en el perspectivismo de Nietzsche y en el ficcionalismo de Vahinger. Asimismo es claro en el neopragamatismo de Rorty y el imaginario radical de Cornellius Castoriadis son diferentes manera de desarrollar este planteamiento. Todas lo hacen siguiendo un elemento clave introducido por Schopenhauer, qué es el del lenguaje como elemento configurador del conocer.. Resulta muy sugerente una influencia menos evidente, que es la que ejerció sobre Wittgenstein cuando éste dice metafóricamente al hablar del conocimiento que el ojo no puede ser visto. También en el planteamiento wittgensteniano de que el sujeto no puede ser objetivo y que los y límites de su mundo (como representación) son los límites de su lenguaje. Igualmente podríamos decir que Schopenhauer formula intuitivamente aspectos que luego desarrollarán desde el método empírico neurocientíficos como Antonio Damasio.
DE todas formas hay en Schopenhauer una cierta ambigüedad respecto a la cuestión del sujeto, ya que en algún momento sitúa, FRI la subjetividad en el cuerpo. El cuerpo es entonces lo que experimentamos y es lo que escapa a la representación. No es la mente, como decía Descartes, el sujeto del conocer sino el cuerpo. Podemos objetivar la superficie del cuerpo o sus órganos, pero en este caso son representaciones del cuerpo, no es el cuerpo. Más allá de ahí existe la autoconciencia del propio cuerpo, la experiencia directa del cuerpo. Es a partir de esta subjetividad como experimentamos el mundo. Como vivencia . La percepción es, desde cualquier punto de vista, corporal.
  Vamos a tratar ahora la actualidad de Schopenhauer a partir de su afirmación del dolor como parte estructural de la vida humana. Aquí si que es paradójicamente actual por su inactualidad. Nadie hoy está dispuesto a aceptar la necesidad del dolor y es importante que lo recordemos. Es Nietzsche el que explica que la fascinación que ha tenido el cristianismo se debe en gran parte a que con su doctrina da un sentido al dolor. Aquí la línea de influencias de Schopenhauer es muy diversas. Por una parte tenemos lo que podríamos llamar el nihilismo trágico de Cioran o de Rosset. Por otra el psicoanálisis en su derivación más trágica, que iría de Freud a Lacan.
  Resulta también muy interesante la formulación de la teoría determinista, aunque no sea totalmente consecuente al salvar la ficción de la libertad. La afirmación ontológica radical de Schopenhauer es que son lo mismo lo posible, lo real y lo necesario. Es decir, que el encadenamiento causal lleva necesariamente a un efecto que a su vez será causa y que ésta es la única realidad posible. Pasa el único que puede pasar porque para que pasara otra cosa habría que las condiciones anteriores sean diferentes. La diferencia entre lo contingente y lo necesario es puramente teórico. Todo podría ser de otra manera, pensamos los humanos, pero de todos los mundos posibles sólo uno es real. No hay diferencia ontológica entre lo contingente lo necesario, la diferencia existe únicamente en la mente humana.   La idea es abismal pero vale la pena considerarla. El filósofo italiano del siglo XX Enmanuel Severino nos explica la discusión entre Einstein y Popper sobre el tema. Mientras el segundo consideraba el Universo como un despliegue abierto por el segundo la mutación, el devenir, es decir el tiempo, es una ilusión. Si el Universo está fuera del tiempo entonces todo está ya determinado. Si aplicamos este determinismo a la conducta humana querría decir que un hombre determinado, en unas circunstancias concretas solo puede hacer lo que hace, que tiene un carácter necesario, ya que el conjunto de condiciones internos y externos la determinan. Lo necesario y lo contingente solo pueden diferenciarse si consideramos que alguna de las cosas que pasan lo hacen necesariamente y otras, de la misma manera que pasan podrían no pasar. Pero plantear que todo es necesario o que todo es contingente es, en el fondo lo mismo. Que todo es contingente quiere decir que podría pasar otra cosa si el conjunto de los factores condicionantes fuera diferente. La conclusión es : podría existir otro mundo pero el que existe es éste. La vida de un hombre singular no puede ser de una manera diferente de como es, desde el primero hasta al último detalle de su vida.
 Pero Schopenhauer no es consecuente : plantea que como sujeto vivimos nuestras acciones como libres pero por otro salva el libre albedrío manteniendo la falsa salida de Kant. La libertad forma parte del mundo inteligible, no del mundo fenoménico. Slavoj 
Žižek, por ejemplo, plantea una formulación mucho más fecunda sobre la cuestión : somos libres y estamos determinados al mismo tiempo . Es una afirmación contradictoria que hay que sostener porque no es un problema sin solución. 
 Schopenhauer es actual también en su crítica de la pseudofilosofías basada en lo que él llama el dominio de los filosofemas, es decir la repetición de lo que han dicho los demás filósofos transformado en tópico. Igualmente lo es su oposición a cualquier forma de entender la filosofía como un juego intelectual con conceptos vacíos que se alimentan de su retórica. Y También lo son sus ataques contra una filosofía académica que transforma la experiencia filosófica en letra muerta, en pura erudición.
  Schopenhauer es un filósofo y para él la filosofía es una forma de vida. Algunos han señalado que su vida desmentía su filosofía, pero yo diría que no. Su filosofía está encarnada en su cuerpo y éste está atravesada por sus contradicciones. Es humano, demasiado humano. Pero ¿puede el filósofo ser otra cosa?



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