Reseña
Dioses útiles.
Naciones y nacionalismos
José Álvarez Junco
Barcelona : Galaxia
Gutenberg, 2016
Escrito por Luis Roca Jusmet
La verdad es que el
título que he puesto a la reseña puede ser solamente uno entre
otros posibles y adecuados. Porque los temas y problemas que trata el
autor son muchos y todos los aborda desde la lucidez, el rigor y la
claridad.El libro está dividido en dos bloques diferenciados, el
primero de los cuales, metodológico y conceptual es un instrumento
más que valioso, tanto para saber lo que podemos entender hoy por
nación cómo por
nacionalismo. El autor nos
explica muy bien cómo los estudios científicos contemporáneos
cuestionan los tópicos heredados sobre el tema. Que el sentimiento
nacional es un fenómeno natural de pertenencia a una sociedad, tan
antiguo como ella; que el Estado es una construcción que tiene como
base natural la nación ; que el nacionalismo es una doctrina
política moderna. Estas hipótesis se replantea en términos
críticos a partir de la Segunda Guerra Mundial y de los desastres
provocados por los nacionalismos. Desde estos nuevos planteamientos
se pasa a considerarse a la nación como un efecto, más que cómo
una causa, del Estado moderno. El sentimiento nacional es moderno,
aunque pueden encontrase antecedentes en la Biblia ( la creencia de
los judíos como pueblo escogido) o de Grecia ( cómo pueblo
civilizado frente a los bárbaros). Lo más específico del
nacionalismo moderno es que va ligado a la idea de soberanía popular
: la nación es soberana y es, por tanto, un sujeto político. Dentro
del nacionalismo hay que diferenciar entre el cívico-republicano,
ligado a la revolución francesa, y el étnico, ligado a la
construcción de Estados como Alemania. Se hace también una
sugerente analogía entre el nacionalismo y la religión; se pone
también de manifiesto su utilización por la élites dominantes para
consolidar su poder o para oponerse a él por parte de las élites
locales.
Destacaré
sobre todo la definición de la antropóloga Benedict Anderson en su
concepción de la nación como un artefacto cultural que puede
definirse como una "comunidad imaginada" ; ligada por
cierto a la revolución técnica de los medios de educación y a la
masificación de la educación, que le permiten que la población
interiorice su relato y símbolos. Eric Hobwsman señalará que
también hay que enterderla como ligada al liberalismo, en el sentido
de abrir espacios políticos antifeudales y antimonárquicos y
ampliar y estructurar los mercados. Se va señalando su carácter de
fenómeno de masas y la coexistencia entre un nacionalismo heroico y
agresivo y otro más banal y cotidiano. La sociología histórica de
autores como Charles Tilly insistirá en el aspecto político más
que en el cultural en la formación del Estado-nación. Será el
creador de una burocracia como nuevo centro de poder. En todo caso,
la nación es siempre construcción cultural, tenga más o menos
bases objetivas. Esto llevará al problema de fondo de que hasta que
punto hay características objetivas y hasta que punto es una
identificación subjetiva. En la mayoría de casos hay una
continuidad con las monarquías europeas pero solo esto. Ávarez
Junco plantea, la necesidad de una distancia crítica y una
objetividad del historiador, que no que no puede verse atrapado por
los propios mitos creados por el nacionalismo. La definición final
es que la nación es "un conjunto de seres humanos entre los que
domina la conciencia de tener rasgos que los identifican como grupo (
lo cual implica un doble movimiento de unir y de separar) en un
territorio. El Estado moderno es, entonces, "un conjunto de
instituciones públicas que administran un Estado con medios
coactivos, con recursos propios y capacidad de legislar."