
Escrito por Luis Roca Jusmet
Mi respuesta no es la previsible : es tener. En los años 60 se reivindicaba el ser: lo hacían Erich Fromm y Hebert Marcuse en su crítica al capitalismo y al consumismo. Pero con el tiempo he cambiado de opinión. Lo he hecho por la reflexión sobre mi experiencia, pero también por la influencia de Lacan y de Foucault. Lo que vienen a decir es que no hay una identidad personal. Lacan habla de ser de los humanos. Estamos castrados, dice. esto significa que hemos rotos con el orden natural y con nuestra naturaleza biológica. Esta ruptura nos crea una carencia estructural, una falta permanente. El deseo es justamente lo que aparece a partir de la falta. Lo que ocurre es que en el capitalismo los objetos de consumo taponan esta falta. esto hace que no podamos elaborar nuestro deseo. Solo hay una demanda infinita de objetos, que nos hace oscilar entre la depresión y la voracidad ( adicciones, bulimia). La anorexia podría ser en ocasiones una manera de mantener la falta con el rechazo del objeto básico (el alimento). pero son las identificaciones imaginarias con el grupo la que nos dan una falsa identidad. No somos nada, expresión paradójica que quiere decir que ni somos algo ni somos nada.