Escrito por Luis Roca Jusmet
En la tercera parte del libro Yihad made in USA ( que insisto que es un mal título ) el periodista Grégoire Lalieu intenta, en su entrevista al veterano diplomático etíope Mohamed Hassan, una aproximación a la compleja realidad de los grupos islámicos que intervienen hoy en el contexto político internacional.
Sus inicios están en los grupos tradicionalistas islámicos que se opusieron al colonialismo. Aparecieron a finales del siglo XIX y continuaron en el siglo XX. No aspiraban al poder sino a una resistencia social y cultural a la influencia de las potencias imperialistas. El islam entendido como instrumento de movilización contra el colonialismo. Se desarrolló en África ( Sudán, Marruecos, Argelia, Libia, Somalia) y en el Próximo o Medio Oriente ( Iraq, Turquía, Egipto). Pero los imperialistas también los utilizaron : por ejemplo, en la India lo utilizaron para dividir el movimiento anticolonialistas, lo que acabó en la formación del Estado de Pakistán, que se adhirió al Pacto de Bagdag, alianza de Estados árabes bajo el control de Londres.
Este movimiento dio lugar a los islamistas reaccionarios, plenamente representados por los gobernantes de Arabia Saudita, primero al servicio de Gran Bretaña y después de EEUU. Representan la visión más retrograda del Islam : el wahabismo ( dentro de la rama sunnita) y el papel políticamente más nefasto. Han jugado este papel desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.
Tenemos después a los Hermanos Musulmanes, que se creó en 1928 en Egipto, que era oficialmente independiente, aunque su rey Faruk era un títere de Gran Bretaña. hicieron un trabajo de islamización desde la base y tuvieron gran influencia en la clase media urbana no occidentalizada, y sobre todo en el campo. Pero los H.M. si aspiraban al poder instaurando un califato. Ellos rechazaban tanto el concepto de Estado-nación, que consideraban un invento occidental, como el nacionalismo árabe. Quería mantener el lazo entre Estado y religión. Nasser los empezó a reprimir con dureza cuando les atribuyó un atentado a su persona y la mayoría emigraron a Arabia Saudita, que los acogieron porque les servían para atacar el nacionalismo árabe progresista.La oposición de EEUU y sus aliados de las petromonarquías al gobierno egipcio de Nassar, panarabista y socializante, les llevó a un apoyo a los Hermanos Musulmanes. aunque de manera contradictoria, sobre todo a partir de los atentados del 11 de septiembre. Pero los Hermanos Musulmanes eran, en Siria, mucho menos legalistas y más partidarios de la acción directa que en Egipto.
