Frente a esto, los tormentos personales que constituyen el tema de “Edad de hombre” son, sin duda, poca cosa: cualquiera que haya sido en el mejor de los casos, su fuerza y sinceridad, el sufrimiento íntimo del poeta no tiene el peso frente a los horrores de la guerra y se parece a un dolor de muelas del que no estaría bien quejarse. ¿ Qué puede representar, en la enorme confusión torturada del mundo, ese humilde gemido referido a dificultades estrictamente humanas e individuales
Michel Leiris
En la contraportada del libro de José Ribas “ Los 70 a destajo. Ajoblanco y libertad” se nos dice que no es ni un libro de memorias ni una crónica sino algo más. Quizás sea algo más pero en todo caso queda claro que es un libro de memorias y también una crónica de “los años de transición desde la perspectiva callejera de los movimientos asamblearios y antiautoritarios que hicieron posible y que destapan las claves del mundo de hoy” según las palabras del autor.
Como libro de memorias personales tengo poco que decir. Un libro de memorias es peligrosamente parcial respecto a uno mismo, ya que no tiene la sincera inmediatez de los diarios. En las memorias hay un filtro que acaba idealizando inevitablemente nuestra propia historia. José Ribas hace, es cierto, un esfuerzo de sinceridad consigo mismo que es de agradecer, pero el testimonio de sí mismo y de los otros, como ya analizaremos, es excesivamente subjetivo como para presentarlo como una crónica de la una época. Y aquí hay que salir de la subjetividad cuando se quiere describir y explicar lo que pasó, que tiene un carácter indudablemente objetivo. Y de lo que pasó en una época, la de la transición, de la que queda mucho por decir; y no porque se haya hablado y escrito poco, sino porque casi siempre se ha repetido la misma versión oficial, que es la perspectiva idealizada, y por tanto distorsionada, de los que la rentabilizaron. Yo no soy ni un historiador ni un experto en el tema pero pertenezco a la misma generación que el autor y como ciudadano que ha vivido la experiencia y que ha reflexionado sobre ella, me gustaría matizar y contrastar las cuatro hipótesis implícitas que el autor plantea. Una vez planteadas estas cuatro hipótesis, que creo que son las que guían toda la orientación de la crónica, me gustaría discutirlas porque las considero una mezcla de medias verdades y errores de apreciación.