viernes, 26 de junio de 2015

PAUL RICOEUR Y LA JUSTÍCIA

Escrito por Luis Roca Jusmet


LO JUSTO 2
Paul Ricouer
( traduccion de Tomas y Agustin  Domingo Moratalla 
 Editorial Trotta, 2008


 Aunque Paul Ricouer no sea un pensadores mediático ni de culto como otros filósofos franceses de su generación, nos encontramos con uno de los filósofos más consistentes e interesantes del siglo XX. Nacido en 1918 no es hasta la segunda mitad del siglo XX. cuando se empieza a conocer su pensamiento. Ricouer fue un creyente cristiano, ( protestante más en concreto ) durante toda su vida, pero tiene la capacidad de diferenciar sus trabajos hermenéuticos de tipo bíblico del trabajo filosófico abierto y riguroso que le caracteriza. Formado inicialmente en la fenomenología y con simpatías hacia el personalismo cristiano de Mounier, desarrollará una línea de pensamiento propio que podemos situar en la línea de la hermenéutica, aunque sin despreciar otras corrientes de la época como la de la filosofía analítica, de la que extrajo algunos de los aspectos más aprovechables. Ricouer inventó el término Maestros de la sospecha para referirse a Marx, Nietzsche y Freud ; idea muy renovadora en su momento aunque después perdió su fuerza al convertirse en un tópico. Buen conocedor del psicoanálisis y participante activo de los seminarios de Jacques Lacan escribió un libro muy sugerente sobre la interpretación de la cultura de Freud.



Este libro podemos entenderlo casi como un testamento filosófico sobre la problemática ético-moral que tanto le inquietó; y no sólo por su contenido sino también por su forma, siempre tan austera, precisa y clara y alejado de los excesos retóricos de muchos de su compatriotas. Es un libro estructurado en tres partes muy bien equilibradas y con una valiosa introducción en la que formula muy bien el hilo conductor de la obra: estudios teóricos, lecturas críticas de libros y ejercicios de ética aplicada ; y como epílogo del libro tenemos la transcripción de la declaración de Paul Ricouer cuando es llamado a declarar en un juicio contra responsables políticos de su país.
En la primera parte, la que considero más interesante, hay reflexiones éticas de alto nivel, de las que quiero destacar la manera extraordinariamente rica como solventa Paul Ricouer la diferencia entre ética y moral. En contra de eliminarla a partir de su uso, o de dar una solución teóricamente tan pobre como considerar que la ética es el estudio de la moral, lo que hace partir de la ética como el lugar originario donde se arraigan las normas ( moral) para trasladarlas después a la ética aplicada. Y aquí es muy valiosa la recuperación ética de la sabiduría práctica entendida como la capacidad para resolver las cuestiones éticas concretas. También es muy sugerente la lectura pocco rígida que hace de Kant, al no entender su propuesta del deber como algo contrapuesto al deseo, como pretenden las interpretaciones más rigoristas. También su diálogo con la ética discursiva ( de Apel y Habermas), la comunitarista ( de Taylor y Walzer) y con la teoría de la Justicia de Rawls, es muy fecunda. Tema que después retoma de manera muy complementaria en el ejercicio reflexivo sobre la relación entre lo universal y lo histórico en la moral.
Otra reflexión clave a la que nos invita, es la que surge de la pregunta sobre lo que quiere decir hoy autoridad. Tema fundamental, ya que hay en el pensamiento de izquierdas una gran confusión con respecto al tema, que está en esta tradición muy poco tratado y muy necesario. A partir de la afirmación de Hanna Arendt de que la autoridad ha desaparecido del mundo moderno y de la posterior devaluación del concepto a partir de Mayo del 68, es importante que nos planteemos como entendemos hoy la cuestión, si hemos de recuperarla en algún sentido o hemos de celebrar su defunción. El mismo Ricouer nos da pistas interesantes, al analizar de manera histórica sobre su significado desde la Revolución francesa.
 El artículo sobre autonomía o vulnerabilidad es igualmente excelente, sobre todo sobre su aportación ( muy elaborada en la última parte de su vida) sobre la identidad, en su doble aspecto de identidad personal e identidad narrativa. También la relación entre justicia y verdad resulta muy actual y de un rigor conceptual en ningún momento desvinculado de la experiencia moral común y cotidiana Esta relación se visualiza muy claramente en estos ejercicios de la tercera parte, del que destacaría el que hace referencia a la diferencia entre lo normal y lo patológico como fuente de respeto. Incluso un artículo como el de El paradigma de la traducción, introducido con calzador porque no tiene nada que ver con el resto de los temas, es bienvenido por su brillantez y la claridad que aporta al tema.

Escrito por Luis Roca Jusmet LO JUSTO 2 Paul Ricouer ( traduccion de Tomas y Agustin Domingo Moratalla Editorial Trotta, 2008 Aunque Paul Ricouer no sea un pensadores mediático ni de culto como otros filósofos franceses de su generación, nos encontramos con uno de los filósofos más consistentes e interesantes del siglo XX. Nacido en 1918 no es hasta la segunda mitad del siglo XX. cuando se empieza a conocer su pensamiento. Ricouer fue un creyente cristiano durante toda su vida, pero tiene la capacidad de diferenciar sus trabajos hermenéuticos de tipo bíblico del trabajo filosófico abierto y riguroso que le caracteriza. Formado inicialmente en la fenomenología y con simpatías hacia el personalismo cristiano de Mounier, desarrollará una línea de pensamiento propio que podemos situar en la línea de la hermenéutica, aunque sin despreciar otras corrientes de la época como la de la filosofía analítica, de la que extrajo algunos de los aspectos más aprovechables. Ricouer inventó el término Maestros de la sospecha para referirse a Marx, Nietzsche y Freud ; idea muy renovadora en su momento aunque después perdió su fuerza al convertirse en un tópico. Buen conocedor del psicoanálisis y participante activo de los seminarios de Jacques Lacan escribió un libro muy sugerente sobre la interpretación de la cultura de Freud. Este libro podemos entenderlo casi como un testamento filosófico sobre la problemática ético-moral que tanto le inquietó; y no sólo por su contenido sino también por su forma, siempre tan austera, precisa y clara y alejado de los excesos retóricos de muchos de su compatriotas. Es un libro estructurado en tres partes muy bien equilibradas y con una valiosa introducción en la que formula muy bien el hilo conductor de la obra: estudios teóricos, lecturas críticas de libros y ejercicios de ética aplicada ; y como epílogo del libro tenemos la transcripción de la declaración de Paul Ricouer cuando es llamado a declarar en un juicio contra responsables políticos de su país. En la primera parte, la que considero más interesante, hay reflexiones éticas de alto nivel, de las que quiero destacar la manera extraordinariamente rica como solventa Paul Ricouer la diferencia entre ética y moral. En contra de eliminarla a partir de su uso, o de dar una solución teóricamente tan pobre como considerar que la ética es el estudio de la moral, lo que hace partir de la ética como el lugar originario donde se arraigan las normas ( moral) para trasladarlas después a la ética aplicada. Y aquí es muy valiosa la recuperación ética de la sabiduría práctica entendida como la capacidad para resolver las cuestiones éticas concretas. También es muy sugerente la lectura pocco rígida que hace de Kant, al no entender su propuesta del deber como algo contrapuesto al deseo, como pretenden las interpretaciones más rigoristas. También su diálogo con la ética discursiva ( de Apel y Habermas), la comunitarista ( de Taylor y Walzer) y con la teoría de la Justicia de Rawls, es muy fecunda. Tema que después retoma de manera muy complementaria en el ejercicio reflexivo sobre la relación entre lo universal y lo histórico en la moral. Otra reflexión clave a la que nos invita, es la que surge de la pregunta sobre lo que quiere decir hoy autoridad. Tema fundamental, ya que hay en el pensamiento de izquierdas una gran confusión con respecto al tema, que está en esta tradición muy poco tratado y muy necesario. A partir de la afirmación de Hanna Arendt de que la autoridad ha desaparecido del mundo moderno y de la posterior devaluación del concepto a partir de Mayo del 68, es importante que nos planteemos como entendemos hoy la cuestión, si hemos de recuperarla en algún sentido o hemos de celebrar su defunción. El mismo Ricouer nos da pistas interesantes, al analizar de manera histórica sobre su significado desde la Revolución francesa. El artículo sobre autonomía o vulnerabilidad es igualmente excelente, sobre todo sobre su aportación ( muy elaborada en la última parte de su vida) sobre la identidad, en su doble aspecto de identidad personal e identidad narrativa. También la relación entre justicia y verdad resulta muy actual y de un rigor conceptual en ningún momento desvinculado de la experiencia moral común y cotidiana Esta relación se visualiza muy claramente en estos ejercicios de la tercera parte, del que destacaría el que hace referencia a la diferencia entre lo normal y lo patológico como fuente de respeto. Incluso un artículo como el de El paradigma de la traducción, introducido con calzador porque no tiene nada que ver con el resto de los temas, es bienvenido por su brillantez y la claridad que aporta al tema.

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