viernes, 13 de febrero de 2015

EL DOLOR



 Escrito por Luis Roca Jusmet


  La vida es dolor es el mensaje fundamental de la filosofía de Schopenhauer.  El dolor es algo que sentimos los humanos. Lo sentimos como emoción y lo sentimos como sensación. La diferencia entre sentimiento y sensación es que el primero es más interno y el segundo más externo. Pero como explica el gran neurocientífico Antonio Damasio en los dos casos los sentimos de manera consciente, como algo propio. Ambos son corporales, pero los transformamos en mentales en el momento es que se convierten en una idea consciente y en una expresión lingüística. No solamente sentimos dolor sino que además somos conscientes de que nosotros somos los sujetos. Somos, a diferecnia de los animales, sujetos del dolor. A veces se confunde el sufrimiento con el dolor, pero se puede marcar una diferencia radical. El dolor es punzante, grita. El sufrimiento es sordo, silencioso. El sufrimiento se soporta, el dolor puede ser insoportable por su intensidad.
 El otro día vi una buena película sobre el dolor, que se llama Secretos del corazón. Trata del dolor provocado en unos padres por un hijo muerto, un niño de siete años. La madre de la protagonista también perdió a su hijo, un heroinómano de treinta años. La hija le pregunta a su madre si alguna vez el dolor desaparece y la madre dice que no, que nos acompaña hasta la muerte. Lo que cambia es la manera como nos acompaña, dice.

 En los sueños de la new age se decía que podíamos llegar a un estado, una especie de nirvana, en el que ya no sentiríamos más dolor. El budismo serio dice algo muy diferente. No dice que se pueda eliminar el dolor. Los budistas más avanzados también experimentan dolor, no se transforman en vegetales. Lo que consiguen es no identificarse con el dolor. Lo experimentamos, pero somos capaces de distanciarnos de él. Es lo mismo que dicen, dentro de nuestra tradición, los estoicos. Lo que podemos hacer es no identificarnos con el dolor. Ser sujetos que no nos identificamos con lo que sentimos, que lo aceptamos, pero lo dejamos pasar. Lo que sí plantean los budistas es que se puede eliminar es el sufrimiento, como estado emocional. Llegar a una serenidad interna en la que no existen estas pasiones tristes, como diría Spinoza. El drama, la queja y la lamentación forman parte de estas pasiones tristes. Aceptar el dolor, no luchar contra él, no identificarse con él. Esta es, quizás, la única salida. Porque Nietzsche ya vio muy claramente que apostar por la vida es aceptar la parte de dolor que comporta. No porque sea bueno, que Nietzsche nunca lo dijo, sino porque el placer y el dolor son manifestaciones de la vida y no puedes eliminaros, ni uno ni otro, sin eliminar la propia vida.

11 comentarios:

  1. Me parece que también ví la peli, al menos en parte.
    Yo descubrí hace un tiempo "Algodicea" y escribí
    http://sinmiedoalopusdei.blogspot.com.es/2011/01/el-oficio-de-ser-hombre-la-algodicea.html

    "ta patemata matemata" "lo que hace sufrir enseña" decían los griegos clásicos. Pero bajo ciertas condiciones. Sufrir forma parte de la vida y más vale aprenderlo, el todo está en el sentido, es la falta de sentido lo que hace insoportable los sufrimientos normales de la existencia.

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    1. Coincido contigo, Ana. El dolor, el sufrimiento, no nos hace por sí mismo ni mejores ni más sabios, a menos que sepamos aprender de él. En este caso es una experiencia para hacernos mejores y más sabios.

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  2. El dolor es un maestro ineludible, igual que el placer. Si se profundiza en él, atravesándolo como se atraviesa un paisaje interior, se produce la distancia mental y neurológica necesaria para que deje de ser un tormento y encontremos la paz fisiológica-emocional de la mano de la psicológica. Y poco a poco se calma si no se le combate o se le teme o no se quiere aceptar. El padecer un dolor es un hecho objetivo, no depende de nosotros el encontronazo, pero sí la 'gestión' que hacemos de él. En cambio el sufrimiento es subjetivo, es el tinglado que nos montamos a partir de lo que nos duele, las eternas preguntitas sin respuesta: "¿por qué yo, por qué a mí, por qué a los otros no y a mí sí o por qué a los otros sí y a mí no?" Qué bien lo explica Calderón en el monólogo de Segismundo en la "Vida es sueño". Lo cierto es que cuando aprendemos a distinguir dolor de sufrimiento supone un crecimiento importante de autoconciencia, la terapia de las terapias. La mejor de las medicinas. Gnoci seautón, decían los tatarabuelos de Syriza y qué razón tenían.

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    1. Muy interesante, Sol, la diferencia que estableces entre dolor ty sufrimiento. Un abrazo.

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  3. Te leo desde hace un tiempo. Abordas temas interesantes, pero observo que escribes muy a vuelapluma, y descuidas el estilo, la puntuación, las grafías (hay grafías erróneas por problemas de teclado). Este descuido formal se transmite al orden de las ideas que es, en principio, sugerente, pero el conjunto queda poco meditado, poco estructurado. Pienso que tus textos requerirían, para ser más solventes, más cuidado formal y estructural. Noto, cuando te leo, una sensación de prisa a la hora de redactar que hace poco eficaz tu discurso, que, en este caso, aborda una temática realmente formidable.

    El dolor es, ciertamente, parte de la vida. Alguna vez leí incluso que a cada momento de placer le correspondía uno de dolor, como si fueran, referencia el uno del otro. Hay algunas familias donde la alegría está proscrita porque temen que si reinara la alegría le correspondería inevitablemente su dosis de dolor. Estimo que en una vida hay una cantidad de dolor que hemos de experimentar de una forma u otra. No existe una vida sin dolor. El dolor nos hace densos y profundos. Aprendemos con él. Eso no quiere decir que lo busquemos, no. El dolor ya nos visita sin necesidad de que lo vayamos a encontrar. El budismo, como bien dices, no plantea que el dolor no exista sino que lo contemplemos desapasionadamente, sin juicio, sin valoración. No identificándose con él. Cuando experimentamos el dolor, somos el dolor.

    La última redacción que he encargado a mis alumnos es "el dolor moral". Todavía no he leído sus textos. Son alumnos de segundo de ESO, pero muchas veces me sorprenden por la agudeza de sue percepciones, cuando se salen de lo políticamente correcto y son personales.

    Espero que no te molesten mis observaciones, están hechas con respeto. Creo que, en efecto, un cuidado formal y estilístico son imprescindibles para reflexionar sobre un tema de una densidad como este.

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    1. Estimado Joselu,
      No solamente no me molestan tus observaciones sino que te las agradezco sinceramente. Todos tenemos cualidades y defectos. Aplicado al blog mi cualidad es que tengo ideas y mucho que decir y mi defecto es que no tengo en cuenta las cuestiones formales que, como dices, son importantes. Cuando son textos o reseñas que me publican ya las corrigo pero cuando escribo directamente en el blog no lo hago o lo hago rápido. Mis lectores se han acostumbrado a este defecto pero tu comentario llega en el momento oportuno, justo cuando me estaba replanteando la cuestión. He decidido disciplinarme en estas cuestiones aunque sea a costa de publicar menos. Incluso voy a revisar todo lo que tengo en el blog, eliminando lo que ya no me gusta y corrigiendo formalmente lo que me parece que vale la pena.
      Tu comentario sobre el post, que he corregido en algún detalle a raíz del comentario me parece también muy valioso.
      Un abrazo y gracias otra vez por el comentario.

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  4. Luis, yo que soy de las que en el pasado solía corregirte puntuación, puntos, comas y ortografía sinceramente, me parece una tontería que si tienes cosas para decir no lo hagas por el prurito formal.
    No es una tesis doctoral ni estamos en la escuela. Si hay algo que duele la vista se indica y punto. No vayamos a poner el carro delante de los bueyes.
    Se escribe y muchas veces se ven los fallos después de publicar, ¿qué pasa? ¿se va a hundir el mundo? se corrigen y no hay más.
    Me sabe mal y reacciono porque pasa que a la gente que mejor hace las cosas y más aporta más la hemos de machacar con los perfeccionismos.
    Y la humildad característica del que vale da alas a estas cosas...
    Escribe cuanto te dé la gana, todo lo que escribes es aprovechable, útil, iluminador e ilustrativo. Y si pones b donde es uve, yo al menos no me cortaré en decirlo si es que viene a cuento.

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  5. Muchas gracias, Ana. De todas maneras el comentario me ha parecido bienintencionado y lo que digo no es tanto por la cuestión estética sino porque tiendo a la precipitación y el ritmo que llevo es demasiado acelerado. Leer un par de veces antes d epublicar cuando le he hecho me ha ido bien. También repasar artículos anteriores y mejorarlos. pero no dejaré de escribir nada por cuestiones formales. Un abrazo y muchas gracias una vez más, Ana, por tu apoyo y tus ánimos.

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    1. "observo que escribes muy a vuelapluma, y descuidas el estilo, la puntuación, las grafías (hay grafías erróneas por problemas de teclado). Este descuido formal se transmite al orden de las ideas que es, en principio, sugerente, pero el conjunto queda poco meditado, poco estructurado. Pienso que tus textos requerirían, para ser más solventes, más cuidado formal y estructural."
      Nobleza obliga.
      En cambio opino que las fotos que presenta este usuario son insulto al oficio de fotógrafo y que debería ensayar en casa antes de exponerlas al público

      Espero que no le moleste mis observación, está hecha con respeto. a la fotografía.

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    2. ja,ja, Inés. Me vuelves a hacer reir. Lo dejaré unos días a ver si el aludido responde. Desppués lo paso al bog de cine, me había olvidado de hacerlo.Un abrazo

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  6. Creo en efecto Luis que un cuidado conceptual formal y estilístico son imprescindibles para abordar la fotografía.El blog del usuario de marras,"El Jinete azul" constituye una afrenta a este arte. Pero "no existe una vida sin dolor"... "Amor fati" y un colirio para reponerme.
    Un abrazo.

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