lunes, 8 de febrero de 2016

EL CASO JÜNGER











Escrito por Luis Roca Jusmet

 El caso Jünger es interesante porque presenta una mitología moderna muy curiosa. Si entendemos el mito como un modelo ejemplar, entonces Ernest Jünger lo fue para muchas generaciones y desde un espectro político-ideológico extraordinariamente amplio. No sólo para los extremos ( que para algunos se tocan) sino también para el centro. El neofascismo se entusiasmó con Jünger ( como podemos comprobar en muchas de sus publicaciones, como "Punto y coma") pero también lo hizo un sector de intelectuales heterodoxos procedentes de la izquierda radical ( como podemos también comprobar en antiguos números de revistas ya desaparecidas como "Archipiélago" o "Ajoblanco"). Lo sorprende es que también estadistas de la socialdemocracia como Mitterand o Felipe Gónzalez visitaron a Jünger en su mansión de la Selva Negra con la única intención de conocerle y conversar con 
¿ Porqué diablos nos sedujo Jünger ? Esta es, por supuesto, la pregunta del millón.
 En primer lugar por su legendaria y romántica figura de superviviente, de hombre que había recorrido un siglo después de mil batallas. Su talante aventurero, que le hace escaparse de casa y enrolarse en la Legión Extranjera en sus años juveniles, que describirá en su novela Juegos africanos. Su participación en la Primer Guerra Mundial, donde escribió desde las trincheras sus impresionantes Tempestades de acero. Experiencia que le supuso varias balas en su propio cuerpo, llegándole a consdierar al borde de la muerte. Sus experimentación con drogas alucinógenas, buscando ampliar las puertas de la percepción, que le llevó tanto a un escrito teórico ( Acercamientos ) como a un relato breve pero denso ( Visita a Godenhom) Sus incansables viajes en la vejez, movido por su curiosidad insaciable.
  

  Pero también su carácter indomable, que le hacía ser respetado por Brech y por Hitler, que paraban a "las huestes comunistas y nazis lo querían colgar". Un hombre inquieto, entusiasta, lleno de energía pero capaz de mantener su serenidad en las situaciones más dificiles. Una especie de samurai europeo, un ronin sin señor al que someterse. Un emboscado, como se definía, que resistía la uniformidad del mundo burgués, de la lógica de la mercantilización. Todo esto formó parte de un imaginario juvenil muy variopinto que merece ser analizado hoy con un ojo crítico y desde un posición ética y política de izquierdas, ya que muchos de los que nos consideramos de esta tradición caímos en este espejismo.
 ¿ Quién fue realmente Jünger ? No cabe duda que Jünger formó parte en su juventud de la revolución conservadora alemana, aristocrática, nacionalista y guerrera. Que no fue un oportunista y que se mantuvo al margen del nazismo, con todos los peligros que comportaba, aunque mantieniendo una posición política ambigua bajo el lema de la lealtad a su patria. Que a la larga se convirtió en un escéptico que mantuvo un espíritu muy crítico con el mundo en que vivía. 
¿ Desde que posición ? Yo diría que desde una serenidad aristocrática, nietzscheana, que despreciaba lo plebeyo, que no soportaba a las masas y que sentía nostalgia por un pasado de caballero heroico que seguramente nunca existió y que queda reflejado en su novela Abejas de Cristal y en su ensayo La emboscadura. Como diría Rancière, tuvo odio a la democracia.

 ¿ Que queda de aprovechable de Jünger una vez "muerto el mito" ? Algunas cosas, por supuesto. No creo que sean sus parábolas políticas, como Heliópolis, Los acantilados de mármol o Eumeswill, que me parecen algo caducas. Tampoco sus libros teóricos como El trabajador. Quizás tampoco la mayoría de sus novelas, que merecen ni más ni menos que la atención hacia cualquier buen escritor, como bien le reconoció el Premio Goethe. Ideológicamente es posible que fuera un platónico, un idealista metafísico espiritualista que comulga con ruedas de molino como la astrología. Tampoco especialmente intersante, aunque tenga pensamientos brillantes, que quizás donde mejor se reflejan en escritos tardíos ligeros como "La tijera". Lecturas críticas para un lector de izquierdas, ya que Jünger no pierde nunca una actiud aristocratizante, que como diría Rancière, refleja un "odio a la democracia", al poder de cualquiera. Quizás haya también aspectos recuperables en su análisis sobre la técnica ( lo que llama "la era de los titanes") o sobre el nihilismo. En un sentido más específico Jünger continua siendo uno de los ensayistas que han tratado de forma más sugerente la experiencia de las drogas ( Acercamientos). En todo caso saca su obra, y esto e simportante, de la materia de la vida. Aunque fuera un lector incansable.
 Pero lo que yo salvaría incondicionalmente de Jünger son sus diarios. Radiaciones y Pasados los setenta, los diarios que fue escribiendo y se fueron publicando a lo largo de su vida. Reconozco mi debilidad por esta escritura sobre uno mismo, mucho más sincera y directa que las memorias autobiográficas, que siempre pasan un filtro que los hacen menos sinceros. Los diarios de Jünger me parecen extraordinarios y un testimonio humano e histórico impagable. El libro puede ser leído pero pienso que su interés está muy circunscrito a los que han leído en profundidad la obra de Jünger.También hay que reconocer el valor que continua teniendo hoy las inteligentes entrevistas de los italianos Antonio Gnoli y Franco Volpi ( Los titanes venideros) o el francés Julien Hervier (Conversaciones con Ernst Jünger), ambas dirigidas a un viejo Júnger con una perspectiva serena sobre su propia vida en el recorrido de todo el siglo XX.

 No hay que olvidar, de todas maneras, el interés filosófico del diálogo entre Jünger y Heidegger sobre el nihilismo.

2 comentarios:

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  2. Vulguem o no polaritzar la realitat sempre els hòmens del discurs de l'amo i del capitalista tendiran a no tenir en comptes a un pobre foll, tot i que els puga fer un repàs a vint anys de filosofia que a un home d'acció i si ambdues coses s'uneixen, doncs és un cas estrany i apte per a grecs alexandrians.

    Vicent

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