PRESENTACIÓN



¿ Me buscas ?
Entra por la herida ...
Es el único camino.


El blog no pretende ser únicamente una página personal sino tambien un espacio común en la que el autor quiere compartir sus reflexiones. Hay una apuesta por la profundidad en horizontal, no en vertical. Es decir, que es un proyecto de enlazar y ligar temas más que especializarse en cualquiera de ellos. Pero detrás de todos ellos quiero hay un hilo conductor, una mirada singular. Los comentarios de los lectores, otras miradas singulares, son siempre un aprendizaje y un estímulo para continuar



domingo 1 de enero de 2012

LA MUERTE

 Luis Roca Jusmet



 El hombre, según parece, es el único ser vivo consciente de su finitud, es decir, de su muerte.
En el contexto dramático de la primera mitad europea del siglo XX, Heidegger define al hombre como un ser-para-la-muerte. De esta manera da una dimensión trágica a la existencia humana. Otra de las obsesiones de Heidegger es la temporalidad. Parece que la vida se convierte es un desgaste progresivo que nos conduce a la nada. Un día más, nos dice cualquiera. No, un día menos, diría quizás Heidegger. François Jullien, sinólogo y filósofo francés, compara la visión del tiempo en Grecia-Europa y en China. ¿ Hay que pensar el tiempo como entidad abstracta, se pregunta ? En China el tiempo es el momento y el proceso, la duración de las cosas.
El momento es el de la estación, de la situación, no un punto que se nos escapa. Somos parte de un proceso global que está en creación permanente. El tiempo somos nosotros y porque estamos vivos formamos parte de él. ¿ Porque considerar la vida como un camino, una travesía hacia la muerte ? No hay ni principio ni final, solo continuidad y transformación. Nada empieza, nada se acaba. Platón decía que la filosofía es aprender a morir. Se puede entender de muchas maneras : preparar el alma para la liberación del cuerpo o simplemente saber que la muerte no es un problema, que no es nada. Epicuro decía: no morimos, ya que el yo se diluye al morir. Spinoza decía también que el hombre libre no piensa en la muerte, piensa en la vida. También el romanticismo elaborará una estética de la muerte que aún hoy seduce a muchos.
  He oído que Albert Camus dijo que el único problema filosófico era el suicidio : saber si la vida tiene sentido. Se equivoca. El suicidio no es un problema filosófico. Es un problema personal, pero que deriva del valor de la vida y no del sentido. La pregunta por el sentido no es necesaria para vivir, ni siquiera en los humanos. El valor de la vida puede ser inmediato : simplemente que el placer compense el dolor. Así de sencillo. Algunos nos preguntamos por el sentido pero hemos de inventarlo. Cioran decía que lo peor que puede pasarnos es haber nacido. La respuesta común es clara ¿ porque no se suicida ? Cioran decía que no era solución porque el mal ya estaba hecho y ni matándonos lo solucionamos. Decía también que lo único que le permitía seguir viviendo era la posibilidad del suicidio, saber que la vida es una condena. No me convence. La primera respuesta es un salirse por las ramas, la segunda demuestra que Cioran quiere vivir. Hay por tanto una cierta impostura en él. Con matices, porque la complejidad de sus ideas, de sus visiones no lo reducen a lo anterior. Pero Cioran, desde una postura afirmativa, es interesante por su radicalidad, por lo abismal de sus pensamientos. No es el nihilismo acomodaticio, superficial, del último hombre de Nietzsche. Ni siquiera del que se ha quedado sin Dios.  En todo caso quien no se suicida lo hace o por miedo a la muerte ( que no parece ser su caso) o por el deseo de vivir. Quizás hay que añadir el indiferentismo espectral que describe Primo Levi en los campos de exterminios. Pura inercia. Tampoco es su caso. Hay de todas maneras excepciones, como el suicidio ritual de Mishima, difícil de entender, por lo menos en nuestro contexto cultural. Aunque en el caso de Mishima no queda claro si es la cultura del samurai o un narcisismo perverso el que le empuja al sepukku.
  El hinduismo y el judiasmo han sido concepciones del mundo, culturas que han cohesionado una sociedad a través de la tradición. Una moral, una sociedad y una forma de vida formaban parte de la trama que las tejía. Aparecieron después las religiones de salvación, con un mensaje universal : el budismo, el cristianismo y el islamismo. Nietzsche tenía razón : el budismo es veraz mientras que el cristianismo y el islamismo nos engañan. El primero nos ofrece la salvación en este mundo renunciando al deseo, a la vida. El segundo y el tercero nos promoten un paraíso que nunca llegará. ¿ Como puede alguien, en una sociedad crítica como la nuestra, creerselo ?  Me resulta asombroso.
Me confirma lo que decía Cornelius Castoriadis corrigiendo a Aristóteles : el hombre no busca la verdad busca la creencia. Quiere creer en algo y lo hace, contra viento y marea. Pascal decía que era un apuesta pero se equivocaba : la religión necesita convicción, necesita fe. No cree quien quiere sino quien puede. Pero mi ética de la verdad, mi amor a la vida en este mundo  me impide lamentarme de no poder. Finalmente, como también nos decía Nietzsche, la religión expresa más la impotencia que la potencia del ser humano.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Temas

Datos personales

Mi foto
Barcelona, Spain
El autor de esta bitácora es Luis Roca Jusmet. Catedrático de filosofía de secundaria y profesor asociado del Departamento de Filosofía de la UAB. Colabora habitualmente en la revista El Viejo Topo y en sitios web ( Rebelión, Tlaxcala, Cartlllacanià). Libros publicados : Redes y obstáculos Ed.Club Universitario, 2010 Como colaboraciones : "Slavoj Zizek.La filosofia com espai radical ( en Els marges de la filosofia) "Crítica del multiculturalisme" ( en Globalització i interculturalitat) "L'actualitat de Schopenahauer" ( en Schopenahauer avui), "Una mirada filosòfica a la narrativa cinematogràfica de David Lynch" ( en Art i filosofia ) ( todos estos en catalán,de La Busca edicions ) " Filosofía y ciudadania " ( en Filosofía.Complementos de formación disciplinar) Ed. Graó