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El blog no pretende ser únicamente una página personal sino tambien un espacio común en la que el autor quiere compartir sus reflexiones. Hay una apuesta por la profundidad en horizontal, no en vertical. Es decir, que es un proyecto de enlazar y ligar temas más que especializarse en cualquiera de ellos. Pero detrás de todos ellos quiero hay un hilo conductor, una mirada singular. Los comentarios de los lectores, otras miradas singulares, son siempre un aprendizaje y un estímulo para continuar



miércoles 15 de febrero de 2012

¿ QUIEN ES EL MALDITO ZIZEK ?





Luis Roca Jusmet

Este es el punto en que la izquierda no debe “ceder”: debe preservar las huellas de todos los traumas, sueños y catástrofes históricas que la ideología del “fin de la historia” preferiría olvidar; debe convertirse a sí mismo en un monumento vivo de modo que, mientras esté la izquierda, estos traumas sigan marcados. Esta actitud, lejos de confinar a la izquierda en un enamoramiento nostálgico del pasado es la única posible para tomar distancia sobre el presente, una distancia que nos permita discernir los signos de lo nuevo.
Slavoj Zizek


  Žižek es hoy un filósofo, analista de la cultura y teórico de la izquierda que da lugar a múltiples controversias, que van desde la fascinación hasta el desprecio. Como es un autor que he trabajado a fondo los últimos años y he sido uno de sus divulgadores en este país me gustaría plantear una reflexión crítica basada en el matiz.


Zizek es un filósofo esloveno que escribe básicamente en en inglés ( a veces en francés) y que ha sido traducido al castellano, japonés, coreano, portugués y alemán entre otras lenguas. Su discurso es claramente interdisciplinario pero yo o definiría como filosófico, sobre todo en el sentido que definió Foucault: alguien capaz de hacer una ontología del presente y cuya obra abre unos horizontes teóricos nuevos para entender lo que somos en la actualidad. Pertenece a lo que podríamos caracterizar como el grupo de pensadores del este que vivió desde dentro la caída del socialismo real y la transición al capitalismo liberal. Su contexto social es especialmente trágico: el desmembramiento de Yugoslavia y las terribles guerras balcánicas que le siguieron. Forma parte de una generación de jóvenes y brillantes intelectuales,marginados por el régimen y que estuvieron muy comprometidos en los movimientos políticos que defendieron la libertad desde una posición de izquierda democrática. Fue uno de los puntales de la revista teórica de la oposición durante la dictadura y en el intenso período de la transición tuvo un papel muy activo, hasta el punto de se presentarse como candidato a la Presidencia de Eslovenia, como representante de una amplia coalición de izquierdas.
Zizek nació el 21 de marzo de 1949 en Ljubiana, ( entonces Yugoslavia, hoy Eslovenia). Tuvo una formación filosófica brillante y se especializó en idealismo alemán, especialmente en Schelling y Hegel. En los cursos anuales de 1982-3 y 1985-6 viajó como visitante de la Universidad de París VIII y participa en los seminarios de psicoanálisis que imparte Jacques-Alain Milller. Miller es un antiguo discípulo de Althusser y líder maoista del 68 que en los años setenta queda absolutamente fascinado por la obra de Lacan y acaba convirtiéndose en su heredero oficial. A partir de esta experiencia Zizek empieza a trabajar con rigor y entusiasmo los textos de Lacan. Zizek, siguiendo el modelo lacaniano del nudo borromeo ( que son tres círculos unidos entre sí en los que si sueltas uno deshaces los otros dos) nos muestra sus referentes teóricos. Uno es Hegel, otro es Lacan y el tercero es la teoría marxista de la ideología. Pero hay uno de los círculos, nos dice, que es el que se corresponde a Lacan, que es el que ilumina a los otros dos.
La actividad investigadora de Zizek se ha orientado también hacia la sociología, tanto en el Instituto de Ciencias Sociales de Ljubiana como en la Escuela de Investigación Social de Nueva York. Ha participado en intensos debates en la Universidad de Essex (Gran Bretaña), dirigido por Ernesto Laclau, un brillante e innovador teórico de la nueva izquierda.
Ha sido visitante, innumerables veces, del Departamento de Literatura Comparada de Minnesotta y otras universidades americanas. Forma parte del Consejo Directivo del Kulturwissenchaflcter Institut d´Essen ( Alemania). Últimamente está muy presente en la Argentina.
Los publicaciones de Zizek son amplias y variadas. En este momento disponemos de una bibliografía traducida al español muy extensa. La razón es el prestigio con que cuenta en estos momentos en la población ilustrada de Argentina y de Méjico. La mayoría de sus escritos están publicados por las editoriales argentinas de Paidós y, puntualmente, de Nueva Visión y por la mejicana de Siglo XXI. La única editorial española que se ha arriesgado es Pre-textos.
 Podemos nuestro recorrido por su manera de presentarse.Aunque celebro su sentido del humor quizás se complace demasiado en los aplausos de la galería, estos círculos de incondicionales a los que divierte con su ironía. Si se define como un estalinista lacaniano ortodoxo, dogmático y poco amigo del diálogo me gustaría saber que exactamente lo que quiere decir, ya que pienso que necesitamos alternativas consistentes y no juegos de palabras para provocar a los bienpensantes. Precisamente si él plantea que el estalinismo es el auténtico trauma que la izquierda debe asumir ¿ A que juega exactamente al llamarse estalinista? Hay también en Žižek un dogmatismo con respecto a Lacan incompatible con su propuesta de aprender a vivir sin maestros. A pesar de todo mi propuesta es clara : sí hay que tomarse en serio a Žižek , ya que sigue siendo uno de los filósofos vivos más interesantes y aprovechables para la teoría política radical de la izquierda. De lo que se trata es de recuperarlo de forma crítica, saliendo de la dinámica habitual del consumo ideológico del usar y tirar, que consiste en dejarse fascinar por un pensador para luego desecharlo.
Entraré ahora en lo que me parecen sus mejores aportaciones en el campo de la filosofía y la política.


LA FILOSOFIA 


La filosofía tiene para Žižek un papel claramente desestabilizador. En este sentido reivindica el papel de Sòcrates como cuestionador de la ideología, es decir de las creencias establecidas como supuestos saberes en su época. Lo que hace Sòcrates no es ocupar el lugar del Otro, el del poseedor de la Verdad, sino enfrentar al otro con la incoherencia de su posición, que no es coyuntural sino estructural, ya que es consustancial a la propia razón, al Logos. Éste, como todo el Orden Simbólico tiene una rendija, tiene un agujero, ya que, como decía Lacan, el 'Gran Otro' (sea la Razón, la Historia, Dios o el Partido) no existe. El Otro, siguiendo el lenguaje lacanianà, está cerrado, está dividido, no es cumplido, tiene una carencia, una carencia. La ideología es la gran fantasía social que nos lleva a creer en la existencia de éste Gran Otro desde el cual fundamentamos las cosas, desde el cual todo tiene un sentido
Žižek quiere mostrar, en contra de Descartes y siguiendo en Lacan, que la locura es un producto de la propia razón, no su antagónico. La filosofía tiene dos opciones: la de sostener la locura de vivir sin garantías y sostenerse uno mismo o la de querer constituirse en este Gran Otro, como si fuera el metalenguaje justificador del discurso del conocimiento y de la moral. A partir de aquí podemos encontrar la similitud, dice Žižek , entre la posición del filósofo y la del psicoanalista, que es la de llevar|traer a los otros a enfrentarse con la imposibilidad de apoyar en uno Gran Otro que no existe. La filosofía no tiene que pretender ni una fundamentación|cimentación filosófica del psicoanálisis ni el psicoanálisis tiene que explicar la filosofía como una ilusión paranoica. Lo que tiene que evitar tanto al filósofo como al psicoanalista es ocupar el lugar del Padre, como si fuera el Gran Otro que nos guía y da consejos a su interlocutor. Ésta es la demanda del neurótico en la que no se tiene que ceder, porque lo que se tiene que aceptar es que no existe el Gran Otro, ya que éste supuesto Otro también está en falta, también está dividido. Lo que tiene que hacer el analista es enfrentar el analizado al hecho de que el Gran Otro no existe, igual que el filósofo pone de manifiesto que no hay un maestro-tutor, que cadsacú tiene que pensar por sí mismo (sapere aude, decía Kant). Fijémonos que lo que criticaba Lacan era el revisionismo psicoanalítico que quería hacer del psicoanalista un consejero espiritual. ¿No es significativo que precisamente ahora desde los EEUU se nos quiera importar esta figura del filósofo como guía espiritual o personal?
Por lo tanto la locura que reivindica de la filosofía es la que comporta vivir aceptando que el Otro fundamentador no existe. Lo que sabemos lo asumimos subjetivamente sin garantías, pero apostando radicalmente por lo que escogemos. La filosofía es aceptar que no tenemos un hogar al cual acogernos. La filosofía es una posición imposible, desplazada desde cualquier identidad comunitaria, ya que sale de entre los intersticios de las diferentes comunidades, en el frágil espacio de intercambio y circulación entre ellos, que es un espacio que no tiene una identidad positiva. Sin embargo eso no quiere decir caerse en el relativismo; Žižek no defenderá nunca una postura posmoderna que ahoga|niega al sujeto y desconstruye cualquier opción para caerse en un escepticismo nihilista. Más bien Žižek se rebela contra esta posición, que para él esconde la cobardía de no asumir los propios actos hasta las últimas consecuencias. La falta del Gran Otro no significa que todas las posiciones son igualmente verdaderas o igualmente buenas sino que hay que posicionarse sin más garantías que las que uno se da uno a sí mismo, y hace falta buscar la posición que es portadora de la verdad de cada situación y asumir la responsabilidad ética ante los actos que hacemos. Pero este inicio socrático-platónico de la filosofía no nos tiene que hacer creer que el camino de la filosofía es el camino del diálogo. El diálogo filosófico le parece una ficción, como lo son los propios diálogos platónicos, que no son otra cosa que una escenificación por desarrollar las intuiciones básicas de Sócrates-Platón.
Žižek dirá, de forma provocadora, que él mismo, como filósofo consecuente, es esencialmente dogmático.Como buen lacaniano Žižek reivindicará también a Descartes como aquél que obra el espacio del sujeto, condición única que hace posible la ciencia, la filosofía moderna y también el psicoanálisis. En uno de sus libros más paradigmáticos, El espinoso sujeto (1999) dice en la introducción que reivindica el sujeto cartesiano y que lo hace en un sentido muy preciso. Žižek permanece fiel a Lacan cuando plantea que es Descartes con su cogito el que hace posible tanto la ciencia moderna cómo el psicoanálisis. Pero también que los grandes errores de Descartes son, en primer lugar considerar que el sujeto es una sustancia, y en segundo su oposición entre razón y locura. Žižek afirma la subjetividad cartesiana en contra de todos los que la critican, desde el organicismo del estructuralismo hasta el postmodernismo desconstructivista, pasando por el cognitivisme y la New Age. Se tiene que mantener la apuesta de Lacan de mantener la subjetividad como lo que posibilita pensar la condición humana moderna y también defender lo que cada uno tiene de más propio. Pero no como un sí mismo transparente sino como su contrario: su núcleo excedente y no reconocido. La razón tiene una parte de locura, que es justamente la imaginación desbocada y destructiva ante la cual se replega Kant y la cual ya fue puesta de manifiesto por Schelling o el mismo Hegel.Pero la clave de la función de la filosofía la encontramos en Kant, a quién de alguna manera Zizek considera el fundador de la filosofía y lo que da sentido retrospectivo a toda la filosofía anterior considerada. Kant es el que entiende que el sujeto está descentrado, es decir, cerrado, estructuralmente dividido. El concepto central es el de objeto trascendental, que es al mismo tiempo el yo y su externalidad. La pregunta es, entonces, radical: ¿Porqué el yo aparece enfrentándose a sí mismo como objeto? ¿Porqué el yo proyecta su sombra fuera de sí? Aquí se muestra desde el campo de la filosofía lo que elaborará posteriormente Freud desde el campo de la clínica: la escisión del yo. Para Žižek Kant es capaz de descubrir esta gran verdad al negar la intuición intelectual, es decir, al negar que el sujeto pueda ver la Cosa en sí.
La pregunta básica y radical de la filosofía es, y continúa siendo, kantiana: ¿Cuáles son los elementos "a priori" a partir de los cuales configuramos el mundo?
Žižek está también muy influenciado por el idealismo alemán. De hecho, trabajó tanto la obra de Schelling - de una manera a la vez original y rigurosa- cómo la de Hegel. De ambos extrae una noción que le resultará muy productiva: la de negatividad radical del sujeto como locura constitutiva del ser humano.
La última gran referencia filosófica de Žižek es, sin embargo, la de Marx. Aquí hay toda una travesía que va desde la gris formación pseudomarxista que le transmitió de forma doctrinaria la ideología del socialismo real, pasando por|para las lecturas althusserianes o lacanianes de Marx, hasta la lectura directa y fresca que hará Zizek del propio Marx.
Pero Žižek considera que el auténtico filósofo no tiene que ser, como se ha dicho antes, dialogante; lo que hace es elaborar durante toda su obra dos o tres intuiciones fundamentales que son capaces de abrir el horizonte del nuestro pensar. La comunidad filosófica no es dialogante, aunque es cierto y puede ser interesante que un filósofo converse con otro, nunca olvida la propia lógica, que es la que permite la fidelidad a estas ideas propias que son su aportación creativa a la historia del pensamiento.
Es Lacan el que tiene el mérito de dar al psicoanálisis una dimensión única para la filosofía, en la medida que intenta explicar como el sujeto se constituye a sí mismo y a su mundo. Y desde esta pregunta se encuentra con el psicoanálisis lacaniana, del cual saca un material muy valioso. De hecho, es sin duda el pensamiento lacanià lo que ilumina toda la obra de Žižek .
Žižek polemiza con todos aquéllos que en algún momento le han influenciado pero que posteriormente ha superado. Es el caso de Heidegger y del llamado pensamiento estructuralista o post-estructuralista francés (Althusser, Derrida, Foucault, Deleuze). En el primer capítulo de largo y denso libro El espinoso sujeto, titulado "La noche del mundo", Žižek pasará las cuentas con Heidegger, sobre el cual entiende que se cae en la misma trampa que criticaba a Kant: de retroceder ante la subjetividad radical anunciada por la imaginación trascendental. Pero si bien Kant lo hace replegándose en la metafísica, Heidegger lo lleva a cabo replegándose en la historia del ser. Pero Lacan es la excepción, su palabra sí es indiscutible.
Žižek también polemiza con muchos autores actuales. Critica los planteamientos de lo que él llama el universalismo capitalista de Richard Rorty (con su propuesta de unas reglas formales transformadas en ley universal para salvaguardar el espacio privado de la auto-creación personal) o los de John Rawls, al considerar a los humanos como sujetos racionales que formalizan un contrato social en función de sus supuestos intereses racionales. Considera que este planteamiento es una ficción porque ignora el papel de la fantasía cómo construcción simbòlico-imaginària que nos configura desde el deseo y también porque niega la parte irracional que viene dada por cualquier ley, que lleva siempre un disfrute escondido, uno resto patológico que lo impregna.
Entrará también en debate público con otros filósofos contemporáneo, también influenciados por Lacan, como Ernesto Laclau y Judith Buttler (en el libro Contingencia, hegemonía, universalidad) o Alain Badiou (El espinoso sujeto). Acepta influencias no sólo de algunos que se encuentran en una órbita teórica afín, como Giorgio Agamben, sino también de otros como Bernat Williams, que forma parte de una tradición tanto ajena a la suya ( la filosofía analítica).


 LA CRITICA AL CAPITALISMO

El capitalismo sustituye el fetichismo de las personas por el de las mercancías. Por fetichismo de las personas entiende Žižek dar un valor libidinal a una persona en base a la representación que cada cual tiene a partir de su lugar en la jerarquía social. Es una identificación simbólica que establece el Discurso del Amo, que es el que coloca a cada cual en el papel que le corresponde. Pero el capitalismo, como ya apuntó Marx, destruye todas las relaciones tradicionales ( familiares, vecinales, amistosas ) para establecer una única relación que es económica. Žižek siguiendo este análisis, concluye que se está convirtiendo en una máquina simbólica sin raíces. El horror a este vacío es el que abre paso a todo tipo de identificaciones imaginarias, ya que los lazos orgánicos entre los humanos que crean la comunidad son eliminados progresivamente. La más importante es la del nacionalismo, que aparece como un resto patológico de los lazos simbólicos tradicionales en la modernidad. Si la democracia moderna habla de un sujeto sin atributos ( en el sentido que no hay nada que nos diferencie del otro en esta igualdad formal de derechos) este sujeto busca identidades imaginarias con las que identificarse, una de las cuales sería la nación. Esta pasa a ser entonces una comunidad imaginaria que proporciona una identificación patológica y actúa como un fetiche que oculta los antagonismos sociales básicos ( la lucha de clases) y a la desintegración de los lazos tradicionales. Las luchas se entienden entonces como luchas por la identidad y estas cubren y ocultan el antagonismo social fundamental que es el conflicto entre clases sociales. El fascismo y el populismo no son más que fantasías autoritarias que nos muestran la ilusión imposible de mantener el Discurso del Amo en el tardocapitalismo. Intentan restablecer la fantasía de la comunidad y del orden pero no hay comunidad ni orden posible. El capitalismo tardío evita las identificaciones excesivas, pero entonces estas aparecen como síntoma ( fanatismo). Pero su cinismo deja intacta la fantasía paranoica, que se manifiesta en forma de síntoma. El universalismo del capital se complementa con el fundamentalismo irracional. Se legitima la sagregación en nombre del multiculturalismo.
La lógica implacable del capitalismo, acaba destruyendo todos los lazos tradicionales y este Otro que es el Amo, el Padre, el Maestro. La ideología del tradocapitalismo globalizador ya no es la del Discurso del Amo sino la del Discurso universitario de la tecnociencia. Éste ya no se presenta como tal, sino como un gestor, un poder anónimo. Este discurso integrará además la transgresión como parte del juego establecido, en una dinámica en que cada vez la transgresión ( estética, sexual, estilo de vida) se convierte en la norma. El superyo no dice entonces "Prohibido" sino que dice "!Disfruta!"
La biopolítica es entonces la administración de la vida de los individuos, manipulados para proporcionarles una vida agradable en un mercado que puede ofrecerles todo tipo de satisfacciones para sus demandas. Pero se les que se va vaciando de su condición de sujetos del deseo para convertirlos en objetos pasivos (clientes) de un sistema que los manipula en nombre de gestionarles una vida sana. También les va convirtiéndo veladamente en individuos despojados de su condición real de ciudadanos responsables. La ideología política hegemónica es entonces la liberaldemocrática de la tolerancia, la corrección política y el multiculturalismo. Es el relativismo del todo vale que tiene la función de neutralizar cualquier acto transformador y la utilizar el término totalitarismo para criminalizar cualquier planteamiento revolucionario. Esto lleva a afirmar a Zizek que, paradójicamente, la ideología que mejor representa los intereses globales del capitalismo es la de la pseudoizquierda liberal ( el paradigma era la Tercera Vía de Tony Blair y hoy es Obama y Zapatero ). Las opciones claras de la derecha pura y dura, como la de Bush, representaban más a sectores particulares del Gran Capital ( el de EEUU ) y eran menos eficientes para mantener la lógica y el equilibrio del sistema. La función de los populismos de la extrema derecha es la de hacer de complemento ideológico del liberalismo, ya que éste los demoniza para aparecer como representante de la democracia, mientras absorbe de manera “civilizada” lo que ellos proponen de forma salvaje ( por ejemplo: el control de la inmigración )
El capitalismo siempre está en crisis pero tiene una enorme capacidad de regeneración, y que puede convertir cualquier catástrofe en una nueva fuente de inversión; pero también lo es , como decía Marx , que lo que puede acabar con el capitalismo es el capitalismo mismo, es decir sus contradicciones internas, y algunas son específicas de este tardocapitalismo globalizador que nos toca vivir. Esta implosión se da en varios frentes : el principal es la paradoja de que el propio desarrollo del capitalismo vuelve obsoleta la noción de propiedad privada, ya que el poder depende en gran parte de la información, que ya no está regulado como propiedad privada. Otro es que la irracionalidad propia del sistema capitalista llega a un límite difícilmente sostenible. La bolsa, por ejemplo, se está volviendo tan virtual que lo que determina su valor ya no son las expectativas sino las expectativas de las expectativas. Las grandes corporaciones, en tercer lugar, no basan su fuerza en un mayor desarrollo tecnológico sino en su bloqueo, ya que lo hacen es comprar a las empresas pequeñas para neutralizarlas y que no puedan investigar.
Pero hoy, podríamos añadir, la progresiva influencia del Tea Party en el país que aun sigue siendo hegemónico, EEUU sugiere que volvemos a las fantasías comunitaristas y autoritarias para cohesionar a una población que sufre los efectos devastadores del capitalismo salvaje. Lo mismo pasa en Israel y avanza en otros lugares de Europa. Paralelamente otros sectores del Gran capital, como plantea el mismo Žižek juegan a lo que él llama el capitalismo cultural, que quiere decir invertir en buenas obras, en buenas causas. Son la cara y la cruz de una misma ideología hegemónica, que es la de plantear que el capitalismo es el único horizonte posible


LA CRITICA A LA IZQUIERDA


La izquierda, plantea Žižek, vive una de las peores crisis de su historia. Una de las causas es la incapacidad para enfrentarse con su propio trauma, que es el estalinismo. La izquierda no tiene una teoría de lo que fue el estalinismo, prefiere correr un tupido velo y esto le lleva a veces a utilizar el lenguaje de la derecha liberal para explicarlo. Hay en el estalinismo, dice Zizek, algo enigmático y desconocido. El estalinismo tiene algo de verdad, la de la Revolución de Octubre. Es un discurso perverso a través del cual habla el Gran Otro de la Historia. Nos convertimos en el objeto de goce de este Gran Otro, en su instrumento. Hay también un retorno de lo reprimido, que es la muerte de la Revolución de Octubre. Lo reprimido vuelve contra todo el mundo. Aquí no hay chivo expiatorio, todos son culpables y cualquiera puede ser eliminado. Es totalmente diferente que el nazismo, que es un discurso paranoico, centrado en la figura del chivo expiatorio, en la violencia irracional desencadenada contra él. El estalinismo no contiene lo que el nazismo tiene de simulacro, de mentira, de espectáculo.
La primera opción que critica es, por supuesto, la de la izquierda liberal, la de la Tercera que viene a ser una alternativa de gestión del tardocapitalismo globalizador. Žižek le reconoce una coherencia al plantear un capitalismo con rostro humano y defender mejoras dentro del propio sistema. Pero la paradoja, como hemos dicho antes, es que al someterse a las reglas del capitalismo universalista, sin defender los intereses de ningún grupo en particular, puede convertirse en el mejor gestor del sistema, puede defender su funcionamiento global mejor que la propia derecha. En esta línea Zizek critica la falsa consistencia de este universalismo en nombre del cual Rawls plantea su teoria de la justicia o Rorty sus reglas formales para salvaguardar el espacio privado de la autocreación individual. No hay individuos racionales que actuan en función de sus intereses racionales como base del contrato social. Porque estos individuos racionales, no mediados ni por el deseo ni por la fantasia, no existen.Tampoco pueden existir estas reglas formales que se convierten en ley universal ( Rorty). Todas las reglas, cualquier ley, está impregnada de goce, que es el alimento del superyo. El deber es una obcenidad, no hay ley universal que no sea patológica.
La segunda opción es la marxista-leninista dogmática ( muy bien representada en el troskysmo) que mantiene un viejo discurso que consideran que el proletariado aun tiene la homogeneidad que ha perdido y que el movimiento obrero mantiene una acción revolucionaria reiteradamente traicionada por sus dirigentes. Sus análisis ocultan su incapacidad de entender el presente y de ofrecer nuevas alternativas, ya que se basa en análisis superados y en posturas históricamente derrotadas. Se convierten en una secta que mantiene una especie de fetichismo sobre la clase obrera y su potencial revolucionario. Entraría en lo que Lacan llamaba el narcisismo de la cosa perdida.
Estamos, por tanto, si nos ceñimos a estas dos opciones de la izquierda que constituyen un callejón sin salida, al tener que elegir entre unos principios sin oportunidad o un oportunismo sin principios. Žižek entra más a fondo en el análisis de las otras dos opciones que se presentan como renovadoras de izquierda. Una sería la propuesta que plantea nuevas salidas a este impasse que es la que recogen Toni Negri y Michael Hard en el libro Imperio. Estos autores consideran que en la fase actual del capitalismo ( que según ellos tiene por una parte un carácter corporativo y por otra está dominado por el trabajo inmaterial ) se dan las condiciones objetivas para una superación del capitalismo. Lo único que se necesitaria son dos condiciones : la primera es socializar este capitalismo corporativo, transformando en propiedad pública lo que es propiedad privada; y lo segundo en consolidar este trabajo inmaterial, que implica en sí mismo un dominio espontáneo de los productores porque son ellos mismos los regulan directamente estas relaciones sociales. Pero Žižek cuestiona que podamos interpretar estas formas de trabajo inmaterial en un sentido autogestionario y que este capitalismo que los autores anteriores llaman corporativo signifique una politización de la producción. Más bien entiende este doble proceso en un sentido contrario, como despolitización total. Las reivindicaciones que exigen Negri/Hard al Estado ( renta básica, ciudadanía global, derecho a la reapropiación intelectual) son una modalidad el discurso histérico, que lo que hace es pedir al Amo demandas imposibles de cumplir. La última crítica es al nuevo sujeto político que nos plantean estos autores, que es la multitud. La multitud, como nuevo sujeto revolucionario, es definida retóricamente como la multiplicidad singular de un universal concreto, la carne de la vida, la pura potencialidad de un conjunto amorfo que adquiere forma en la acción. Sería, para entendernos, la gente que sale a la calle para manifestarse contra la globalización o contra la Guerra de EEUU en Irak. Žižek señala que hay aquí una idealización del término, que elimina la ambivalencia originaria de la propuesta inspirada en Spinoza, que señalaba también el peligro de esta multitud,que podía transformarse en una turba violenta e irracional unificada por el Líder. Al eliminar esta vertiente negativa lo que señalan estos autores es únicamente el aspecto que, por la diversidad de sus miembros, presenta la multitud como resistencia colectiva flexible que presenta la multitud por la diversidad de sus miembros. Resistencia colectiva que tampoco puede, nos advierte Žižek, transformarse en un trabajo político en positivo por la ambigüedad de propuesta que conlleva esta misma diversidad ( como ejemplo de la disolución de una multitud flexible recuerda su experiencia en la oposición política al socialismo real) Žižek señala también las limitaciones del movimiento antiglobalización. La acción directa como resistencia acaba haciendo el juego al Sistema porque no propone alternativas políticas. No podemos tampoco entender la lucha de izquierda como un conjunto de luchas parciales. Es necesario plantear una alternativa global.
La cuarta postura es la que Žižek denomina la política pura, representada por teóricos como Alain Badiou y de Ernesto Laclau. Su alternativa es la que ellos denominan la democracia radical, cuya lógica se enfrenta necesariamente a la del capitalismo globalizador. Aquí Žižek cuestiona la necesidad de mantener las reglas formales de la democracia, que él considera parte de lo que llama la farsa liberal. ¿ Porqué hay que respetarlas, se pregunta ?. Lo que plantean estos autores es que hay que mantener el valor de la democracia, que es el de transformar el enemigo en adversario, es decir no alguien a quien destruir sino un oponente a mantener. Se trata de compartir los principios ético-políticos de la democracia. La alternativa se plantea en términos de política pura, con una demanda incondicional de igualdad, que como tal sería anticapitalista porque entra en contradicción con el sistema pero que no cuestiona su esfera básica, que es de la economía capitalista. Es decir que hay que criticar el capitalismo y su forma política, que es la democracia liberal parlamentaria. No podemos considerar que esta forma política, producto de un sistema socioeconómico, vaya a acabar con éste.
Hay que cuestionar explícitamente la estructura económica del capitalismo, afirma Žižek, y la forma del capitalismo, que es la lucha de clases. Las luchas culturales eluden este antagonismo principal y radical. Hay que volver a la economía política en el sentido que la reivindicaba Marx, en contra de quedarse en la esfera exclusiva de la política o de la economía, recuperando la noción de economía política. Hay que mantener la lucha socialista global contra el capitalismo pero planteándolo la lucha en los términos de la etapa actual del capitalismo del mercado global.
La política de la izquierda ha de ser una política de la verdad. La verdad en política no es relativa, ya que hay una verdad que es la de la víctima. Son las víctimas las que introducen la universalidad (los ciudadanos pobres de Atenas, de Francia, de Rusia…). Esta es la política de la verdad.. Žižek plantea su defensa radical de la noción de verdad, en contra del planteamiento postmodernista de que todo son narraciones, diferentes perspectivas de igual valor. Para Žižek siempre hay una perspectiva, una posición que determina la mirada desde la que explicamos las cosas que implica una toma de partido. Lenin es el que muestra la verdad de la situación inmediatamente anterior a la Gran Guerra cuando todos los partidos caen en un discurso patriótico; los judíos son los que muestran la verdad del holocausto delante de los que quieren justificarla o distorsionarla. Los palestinos o los saharauis muestran hoy la verdad de su exclusión.
La lucha de clases continúa siendo la lucha central emancipatoria del sistema capitalista, aunque evidentemente pensándola desde los cambios actuales. Las otras luchas parciales tienen un papel secundario con respecto a este núcleo central. Lo que propone últimamente el filósofo esloveno es reivindicar la noción de proletariado ( que siempre lucha por su propia abolición) frente a la de pueblo ( que es siempre una comunidad excluyente). El proletariado es hoy, sobre todo, las clases marginales que van creciendo alrededor de las metrópolis, los trabajadores precarios y los desempleados. Hay que considerar también otras separaciones que se dan en el seno de la clase trabajadora, como el de los trabajadores manuales y los trabajadores intelectuales ( que tienen acceso a la sociedad del conocimiento). También, por supuesto, el antagonismo entre el Primer /Tercer Mundo, uno de cuyos paradigmas sería la distinción entre EEUU/ China en la cual el segundo parece ser el Estado de la Clase Trabajadora para el Capital Americano.. En todo caso hay muchas cuestiones abiertas para pensar que excluyen dos soluciones fáciles y falsas : la primera es la de mantener como un fetiche la clase obrera industrial y la segunda la de eliminar de un plumazo la lucha de clases.
Hay que repensar la izquierda asumiendo el trauma de lo insoportable de su propia historia. Žižek nos advierte que aunque los viejos regímenes comunistas ( cuya única supervivencia es Cuba) tengan una realidad efectiva que puede ser peor, en ciertos aspectos, que el del propio capitalismo, hay que reconocerle que han abierto un espacio diferente que el que nos ofrece éste. Han abierto nuevas posibilidades, aunque hayan resultado fallidas..
En contra de los posibilismos estrechos de la izquierda liberal hay que recuperar el gesto de Lenin, que consiste en defender que la alternativa de la izquierda pasa por plantear lo que según los parámetros establecidos por la ideología dominante es imposible. Hay que arriesgarse si queremos salir del marco de lo establecido.
De lo que se trata, plantea, no es de oponerse a la globalización sino de radicalizarla, es decir, universalizarla y para ello hay que luchar contra las exclusiones que conlleva esta globalización capitalista. Universalizarla no es plantear la hegemonía de una particularidad , como podría ser la europea. Es cierto que la universalidad es necesariamente una hegemonía, pero ésta es diferente de las otras, porque es la hegemonía de lo abyecto. Lo que esto quiere decir es que mientras la supuesta universalidad crea formas de segregación son los excluidos los que muestran el fracaso de esta universalidad y por lo tanto son los que representan la posición de verdad de la universalidad. El ejemplo histórico es el Demos griego, la voz de los excluidos que no formaban parte de las clases dominantes y que introducen la universalidad de la ciudadania en la Polis. O la del Tercer Estado francés delante de las jerarquías establecidas de la nobleza y la Iglesia.
El capitalismo se presenta como lo universal en cuanto a igualdad de derechos. Marx detecta la fisura del capitalismo, ya que todo universal tiene una excepción que la niega. La igualdad formal, la libertad formal que formula el capitalismo es negada por el obrero, ya que su libertad es la que le encadena al capitalista, ya que él es simplemente una mercancía. La mercancía es el síntoma del capitalismo, ya que es la consecuencia de lo que reprime. Lo que reprime es que niega la universalidad que proclama, que es la relación amo/esclavo en la que se funda, que es la del capitalista y el obrero. n contra de los nacionalismos hay que recuperar lo universal (lo que nos une) y lo singular ( lo propio de cada uno) cómo la mejor herencia de la ilustración radical. La denuncia de lo privado que plantea Kant frente a lo público pasa por considerar que lo primero es el punto de vista particular que se opone a este universal a partir de lo singular. Lo privado es entonces el narcisimo, sea el individualista o el narcisismo de las pequeñas diferencias del que se nutren el nacionalismo y el fundamentalismo. Lo universal la busqueda de lo común a partir de la singularidad de cada cual


 NOTA PERSONAL


 Parece que está pasando la moda Žižek. El filósofo esloveno continua vivo y sigue escribiendo, aunque su impacto y quizás su creatividad están decayendo. Sus propuestas políticas, como la reivindicación del estalinismo, han sido poco afortunadas porque la izquierda no está para bromas. Una cosa es escandalizar a la izquierda académica y otra estar por la auténtica labor de construir una izquierda alternativa. Pero de todas maneras no hemos de olvidarlo, ya que sigue siendo uno de los filósofos vivos más interesantes y aprovechables para la teoría política radical de la izquierda. Quería recuperar aquí, de manera algo dispersa, alguna de ellas.
En contra del postmodenismo (con el que habitualmente se le identifica) ha defendido que la verdad política no es relativa, ya que hay una verdad que es la de la víctima. Son las víctimas las que introducen la universalidad (los ciudadanos pobres de Atenas, de Francia, de Rusia…). Esta es la política de la verdad.
En contra de los posibilismos estrechos de la izquierda liberal hay que recuperar el gesto de Lenin, que consiste en defender que la alternativa de la izquierda pasa por plantear lo que es imposible según los parámetros establecidos por la ideología dominante. Hay que arriesgarse si queremos salir del marco de lo establecido.
En contra del moralismo renaciente recuperar la vieja concepción marxista de que la ética ha de desembocar en la política.
En contra de lo que plantea Hanna Arendt no hay que considerar la banalidad del mal. Hay un goce perverso que lo sostiene y que no hay que subvalorar. Los rituales de poder de las burocracias forman parte de esta economía del goce. Hay una parte obscena del ser humano que se pone en marcha en el sadismo del torturador o del burócrata.
En contra de la corrección política hay que reivindicar la intolerancia para rebelarse contra la lógica del capitalismo y sus maneras de justificarse.
En contra de los planteamientos de un Marcuse o de un Reich el capitalismo no se basa en la represión ni en la familia, ya que puede manifestarse bajo el imperativo del placer (cómo hoy sucede) y del individualismo más radical.
En contra de los nacionalismos hay que recuperar lo universal (lo que nos une) y lo singular ( lo propio de cada uno) cómo la mejor herencia de la ilustración radical. La denuncia de lo privado que plantea Kant frente a lo público pasa por considerar como lo privado este narcisismo de las pequeñas diferencias del que se nutre el nacionalismo.
En contra del multiculturalismo que no deja de ser una mirada arrogante y paternalista que nos distancia del Otro lo que hay que mantener el encuentro con Otro, aunque sea fallido y conflictivo.
A pesar de los diversos antagonismos que existen en la sociedad actual no hay que perder de vista que el antagonismo fundamental es el de la lucha de clases.
Estos son algunos de los puntos fuertes que Žižek ha desarrollado de manera brillante. No hay que olvidar tampoco sus reflexiones más estrictamente filosóficas ni sus sugerentes estudios de cine.
Aunque quizás lo más interesante de Žižek, como dice Terry Eagleton, es la manera cómo ha elaborado el concepto lacaniano de lo real. Lo real es lo que se nos escapa, lo que no puede ser simbolizado ni representado, ni dicho ni imaginado y es quizás lo que nos une a los humanos sin que podamos decir nunca lo que es. La sexualidad, el dolor, la muerte sin ser lo real tienen que ver ello y es quizás aquí donde el encuentro entre los humanos, más allá de sus diferencias culturales, es posible.
En todo caso mi invitación a la lectura crítica de uno de los pensadores contemporáneos de izquierda que me parecen más estimulantes.

12 comentarios:

Alfonso García dijo...

Dice en el texto: "En contra de los nacionalismos hay que recuperar lo universal (lo que nos une) y lo singular (lo propio de cada uno) cómo la mejor herencia de la ilustración radical. La denuncia de lo privado que plantea Kant frente a lo público pasa por considerar que lo primero es el punto de vista particular que se opone a este universal a partir de lo singular. Lo privado es entonces el narcisismo, sea el individualista o el narcisismo de las pequeñas diferencias del que se nutren el nacionalismo y el fundamentalismo. Lo universal la búsqueda de lo común a partir de la singularidad de cada cual".
Aunque sé que la pregunta es muy delicada se la formulo: ¿Está de acuerdo en que hay gente que prefiere vivir en la mentira (por su interés) que en la verdad? ¿Que vive en la mentira no porque desconozca la verdad, sino que, por el contrario, porque no busca la verdad ni la quiere? ¿No porque no conozca el bien común, sino que única y exclusivamente prefiere vivir su realidad aunque sea narcisista, donde se sabe dueño (por interés, por poder, por beneficio, porque se “conoce” y se sabe necio, que sólo puede vivir a su manera siendo un necio

¿La mentira es otra forma de vida? ¿El artificio o la falsedad y la mentira pueden convertirse en formas de vivir de otro modo la realidad? ¿Quizás la mentira es la respuesta, de algunos, a esta “quimera” de conciliar lo universal –y- lo singular?.

Muchas gracias.

Luis Roca Jusmet dijo...

Bueno Alfonso, la reflexión es intereseante y las preguntas complejas. En todo caso creo que tú mismo respondes: la falsedad y la mentira pueden ser formas de vida, encubiertas por la ideología o simplemente sin esconder por el cinismo. Lo primero sería autoengaño y lo segundo engaño,pero en ambos casos es vivir en la mentira.
Creo que aquí ni hay un desarrollo de lo singular, de lo más propio ni tampoco un desarrollo universal, que para mí se basa en derechos.
un abrazo

Alfonso García dijo...

Hola Luís, ya me tienes aquí de vuelta para una modesta critica constructiva a los textos, si me permites, por supuesto.

Aquí va mi primera crítica tras leer todos y cada uno de tus post sobre Zizek.

Primera de ellas:

1) No estoy tan seguro que el discurso del tardocapitalismo intergre la transgresión como parte del juego, más cuando no se puede certificar objetivamente, más allá de unos ejemplos concretos, realmente la relación que defiende Zizek entre transgresión y superyó. Se puede quedar como correlato de una teoría pero no como La interpretación definitiva sobre la motivación psicológica de la transgresión.

¿No existen, para Lacan, muchas otras instancias que intervienen en la concepción simbólica de la realidad como pueden ser desde lo simbólico, lo simbólico imaginario; y desde lo real, la realidad real, la realidad simbólica y la realidad imaginada; y, por correlación, la instancia imaginaria imaginaria, imaginaria simbólica, etc?. Por ejemplo, En lo que respecta a la pareja virtual-real, ¿Qué realidad es simbolizada y cuál es virtual? En otras palabras, ¿Qué estatuto tiene "más" realidad transgresora la virtual o la real? ¿Puede decirse que son diferentes, excluyente, una "más" real que la otra?

Asimismo, y aunque comparto en líneas generales el análisis general sobre las instancias psíquicas que hacen tanto Lacan como Zizek, sin embargo, soy escéptico en torno al asunto de que la transgresión parta del superyo; y en concreto de lo que él llama Goce. Hablando en estos términos, ¿Cúal es la causa y cuál es el efecto?

Por otro lado, pienso, se me ocurre, que "puede" haber un deseo de transgredir que no sea exclusivamente gozoso; es aquel que se da sin motivación externa, sin la influencia de un objeto externo, sin un superyo, sin ser a causa de, si no, que por el contrario, simplemente se da.

Alfonso García dijo...

2ª cuestión crítica:

¿Qué actitud alternativa plantea Zizek a la denuncia que hace de la supuesta hipocresía, -o en otros términos menos agresivos- a la "ayuda" que consciente o inconscientemente presta la gente a los más desfavorecidos y que, para Zizek, logra, por el contrario, la "tranquilidad de la conciencia" y la perpetuación del capitalismo en lo referente al capitalismo cultural de las buenas obras?

Alfonso García dijo...

Pues siguiendo a Deleuze en mi argumentación porque no encuentro una explicación al hecho de la transgresión, "sempre queda alguna cosa que falta per explicar el pas del no-sentit al sentit".

Alfonso García dijo...

¿No será el juego de transgresión-no transgresión el reverso de una misma moneda, que aparece cuando la otra desaparece-, por tanto, siendo la transgresión producto de una "anomalía" y no por condicionamiento de un superyo?

Luis Roca Jusmet dijo...

Bueno, Alfonso. Vayamos mensaje por mensaje. Una sorpresa gradable el trabajo que has hecho y el que me obligas a hacer. Es un poco complicado por que por una parte tenemos lo que dice Lacan, por otra lo que dice Zizek y por otra la que pienso yo. Veamos:
Me parece que estas instancias de las que hablas son invento de Ziziek y no de Lacan ( imaginario-simbólico, imaginario-imaginario, imaginario.real...). Yo no lo veo claro. Tampoco la idea de superuo oscuro, de superyo como goce de Ziziek. Es un aspecto del superyo pero no todo. Que la transgresión sea hoy un imperativo del superyo. COmparto por tanto la crítica contigo. La transgresión del superyo es un imperativo de goce, una compulsión a la repetición, para Zizek. A mi no me queda muy claro que sea así siempre. Puede ser en el caso de la anorexia pero no creo que lo sea en el caso, por ejemplo, de las adicciones. Una transgresión puede venir de una pulsión sexual o agresiva o incluso de un Ideal. Ziziek simplifica. Pero lo que podemos aceptar es que la trasngresión se ha integrado, por lo cual ni siquiera tiene ya posibilidad de existir como tal.

Luis Roca Jusmet dijo...

Segunda cuestión : estoy de acuerdo. La solución que plantea es la revolución. Pero ¿ como ? ¿ cuando ? Resistencia, experiencias alternativas. En todo caso está bien ver la contradicción, la hipocresia es la de los que son responsables de la injusticia, los grandes privilegiados que hacen "grandes obras" con sus grandes fortunas, muchas veces bien cobijadas en paraísos fisclaes.

Luis Roca Jusmet dijo...

Si lo que queda siempre es, en términos lacanianos, lo real. Quizás Ziziek intenta explicarlo demasiado. pero la transgresión es siempre en el orden de lo simbólico o en el registro de lo imaginario, de lo que decimos y lo que representamos.

Luis Roca Jusmet dijo...

En realidad hay transgresión cuando hay norma. El perverso, transgresor por excelencia, hace de la transgresión de la norma, que es una manera de girar en torno a la ley, aunque la ley sea ir contra la ley. Me parece que por aquí iba el escrito de Lacan "Kant con Sade".

Alfonso García dijo...

Aclaración sobre el post, en torno a "Análisis crítico de la izquierda".

Dices: "La primera opción que critica es, por supuesto, la de la izquierda liberal, la de la Tercera vía que viene a ser una alternativa de gestión del tardo capitalismo globalizador. Žižek le reconoce una coherencia al plantear un capitalismo con rostro humano y defender mejoras dentro del propio sistema. La paradoja, como hemos dicho antes, es que al someterse a las reglas del capitalismo universalista, sin defender los intereses de ningún grupo en particular, puede convertirse en el mejor gestor del sistema, puede defender su funcionamiento global mejor que la propia derecha". No entiendo lo de "sin defender los intereses de ningún grupo en particular".

Tampoco entiendo la siguiente afirmación: "Tampoco pueden existir estas reglas formales que se convierten en ley universal (Rorty)".

En otro sentido y en cuanto a una crítica de las ideas de Zizek, afirmo que éste no valora lo suficiente, pienso que infravalora el poder que puede llegar a tener Internet y las formas autogestionadas, por ejemplo el poder de las redes sociales (el hacktivismo, las comunidades virtuales) al afirmar: "Žižek cuestiona que podamos interpretar estas formas de trabajo inmaterial en un sentido autogestionario y que este capitalismo, que los autores anteriores llaman corporativo, signifique una politización de la producción". Tiendo a pensar que cada vez más la gente tiende y tenderá a autogestionarse parcelas concretas de su vida lejos de los circuitos mediáticos, políticos, comerciales, etc.

Asimismo pregunto: ¿Por qué se ha de politizar necesariamente la producción? ¿Quienes se encargarían de hacerlo? porque parece ser que la multitud, como sujeto revolucionario, no... Aceptemos que se politize la producción, ¿Se habrían de politizar necesariamente muchos más ámbitos de poder? En este sentido, creo que comienzan a haber experiencias alternativas, como por ejemplo ATTAC que, pienso, no están tan politizadas, y entiendo politizadas en el sentido de al servicio de un partido político.

Asimismo, ¿No está Zizek con esta argumentación posicionándose clara, principal y exclusivamente en favor de una "élite" política dirigente?

Luis Roca Jusmet dijo...

Hola Alfonso,
Grupo particular quiere decir un grupo corporativo, por ejemplo la industria militar o los gestores de las multinacionales. Pueden hacer acciones que perjudiquen la lógica y sostenibilidad del sistema capitalista. La búsqueda de intereses inmediatos propios puede perjudicar el equilibrio del sistema global. En esto estoy de acuerdo con Z.
Lo de Rorty es una crítica marxista típica que integra Zizek : las morales universales ocultan la lucha de clases. En esto no estoy de acuerdo con Z.
Internet tiene elementos democráticos pero no llevará a la superación del sistema capitalista por su propia dinámica. Es lo que dice Z. Estoy de acuerdo.
Yo recupero el sentido de la política que defiende Rancière. Política es la lucha democrática, lo demás es sistema policial. Los grandes partidos defienden el sistema policial, es decir el orden del sistema. Lo cual no quiere decir que haya mejores o peores policías que los hay, pero no hacen política porque no son democráticos. La política la hace el pueblo cuando interviene.
Ziziek tiene una posición política ambigua y al final parece volver, como dices, al leninismo. En esto no estoy de acuerdo con él. Es demasiado hiperc´ritico con los movimientos alternativos, aunque es cierto que hace falta una dirección política, aunque tiene que venir de ella misma. Yo esto totalmente en contra de la idea de vanguardia o de partido dirigente.
Un abrazo, amigo, y gracias por tus intervenciones, que espero continuen. Lo que dices es complejo. Lo que digo yo no pretenden ser respuestas sino parte de la conversación

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El autor de esta bitácora es Luis Roca Jusmet. Catedrático de filosofía de secundaria y profesor asociado del Departamento de Filosofía de la UAB. Colabora habitualmente en la revista El Viejo Topo y en sitios web ( Rebelión, Tlaxcala, Cartlllacanià). Libros publicados : Redes y obstáculos Ed.Club Universitario, 2010 Como colaboraciones : "Slavoj Zizek.La filosofia com espai radical ( en Els marges de la filosofia) "Crítica del multiculturalisme" ( en Globalització i interculturalitat) "L'actualitat de Schopenahauer" ( en Schopenahauer avui), "Una mirada filosòfica a la narrativa cinematogràfica de David Lynch" ( en Art i filosofia ) ( todos estos en catalán,de La Busca edicions ) " Filosofía y ciudadania " ( en Filosofía.Complementos de formación disciplinar) Ed. Graó