viernes, 29 de octubre de 2010

Deseo (y) libertad. Una investigación sobre los presupuestos de la acción colectiva


Montserrat Galcerán

Ed. Traficantes de sueños, 2009, Madrid
205 páginas

Montserrat Galcerán Huguet, catedrática de filosofía de la UCM, es una de las promotoras de la Universidad Nómada y coordinadora de la revista virtual Youkali. Pero no sólo es un potente teórica de la izquierda real en nuestro sino también vieja militante antifranquista que se ha mantenido en el combate anticapitalista sin caer en el cinismo ni en el oportunismo. En este último libro plantea un proyecto ambicioso, que es el de buscar un concepto alternativo de libertad al que formula la ideología liberal y ligarlo a los presupuestos de la acción colecita.
La libertad es, para el individualismo atomista, la capacidad individual de elegir; los otros son básicamente el límite a nuestra libertad, aunque hemos de alcanzar entre todos pactos y acuerdos. Montserrat Galcerán nos propone buscar raíces más antiguas y más filosóficas para definir la libertad cómo la capacidad común que nos permite ver al otro como una oportunidad y no cómo un obstáculo. El otro se convierte entonces en alguien con el que compartir y no un adversario con el que negociar. Esto nos permite cuestionar el mito tardocapitalista de la independencia, tan negativo como ilusorio. Es en la autonomía y en la dependencia mutua donde podemos contemplar la libertad posible y deseable. Es en el terreno de lo común y no en el de lo individual desde dónde la libertad tiene la posibilidad de materializarse. El hilo conductor es muy interesante y da una coherencia a un escrito que de todas maneras me parece excesivamente disperso. El tema central me parece suficientemente complejo para no perderse por las ramas cómo me parece que hace la autora a lo largo del libro. Estoy de acuerdo que Spinoza es clave para entender la libertad porque es uno de los filósofos que han profundizado más y mejor sobre la libertad desde un materialismo crítico. Pero creo que Montserrat Galcerán se pierde en excesivas referencias al autor que no vienen a cuento. La genealogía de la noción de libertad me parece por otra parte muy precipitada, tanto que se olvida de sus raíces griegas y romanas. Los análisis de los planteamientos de Marx son, por el contrario, muy acertados.
La referencia a la cuestión de la mujer y de cómo ha sido excluida sistemáticamente al hablar de la libertad también es fundamental y necesaria, ya que es un tema que no se acostumbra a tener presente. Pero la simpatía de Montserrat Galcerán hacia las polémicas teorías supuestamente radicales de feministas como Judith Buttler merecen una polémica que se aparta del tema del libro. En realidad la autora del libro está demasiado inscrita en un itinerario teórico que conduce a la anterior pasando por Althusser, Deleuze y por Negri. Me parece que para algunos de los temas que trata, como el del sujeto, la identidad y el deseo se olvida de un pensador mucho más interesante, que es Lacan (y algunos de los trabajos de Zizek a partir de su inspiración). Se pierde en las especulaciones de Deleuze y Guattari en el Anti-Edipo sobre máquinas deseantes que trivializan aportaciones sugerentes del psicoanálisis y derivan en juegos retóricos. Por otra parte se olvida de Michel Foucault, el cual me parece imprescindible para entender el tema del poder y el dominio, muy ligadas al de la libertad. Esto no quita que muchas de las ideas que recoge sobre la acción colectiva sean muy productivas, como el análisis de cómo la acción colectiva no está necesariamente al servicio de un proyecto emancipador sino que también puede estarlo también al de un proyecto reaccionario.
Las nuevas propuestas a nivel de prácticas políticas, planteadas al final del libro, es el que más esfuerzo teórico y práctico requiere para la izquierda radical. Hay elementos sugerentes, como por ejemplo las reflexiones sobre la crisis de la democracia representativa, pero aquí encuentro a faltar las aportaciones teóricas de Cornelius Castoriadis o de Jacques Rancière, que permiten recuperar la democracia en un sentido emancipador. Pero este capítulo me parece que en su desarrolla queda fallido. Por una parte porque se centra demasiado en una propuesta que me parece poco consistente, que es la de la Multitud (presentada por Negri y por Virilo), olvidándose de cómo continuar enfocando hoy la lucha de clases en un contexto más complejo. Servirse de las redes informáticas y de formas organizativas más flexibles, como propone Montserrat Galcerán, es sugerente pero no podemos dejarnos seducir totalmente por ellas si no queremos caer en el peligro de un movimiento líquido que no adquiere consistencia. La manera como acaba el libro, volviendo al feminismo supuestamente radical, me parece que le hace perder profundidad en el punto final.
De todas maneras el libro es muy útil desde el planteamiento de la editorial y de la colección, que lo presentan como una carta para orientarse en el análisis y en las propuestas de la izquierda radical.

Libro de las derrotas Ensayo sobre el conflicto desde la teoría del bricolaje


Antonio Orihuela
Ed. La oveja roja
2008, 110 páginas

 Escrito por Luis Roca Jusmet


Si defino este libro como original lo hago desde la misma lógica que lo inspira, que es la de recuperar el sentido propio de las palabras frente a su sistemática demolición. Porque como el mismo autor sostiene la sociedad contemporánea, que es aquella en la cual el capitalismo se manifiesta de la forma más pura, lo degrada todo banalizándolo. Si reivindico este libro como original no lo es en el aspecto trivial de algo curioso, extravagante, sino en su sentido primigenio, fuerte, de algo propio y singular. Porque es un libro donde se capta la capacidad expresiva de un autor a partir de su experiencia que es personal pero que quiere ser compartida. Hay aquí la diferencia del que es capaz de mostrarla a partir de un lenguaje común, que es precisamente lo contrario del que la busca a través de lo privado, a través del elitismo que desprecia a la gente para marcar una supuesta superioridad que no es otra cosa que racismo cultural.
Reconozco que siempre me ha atraído esta noción de bricolaje tal como la utiliza Lévi-Strauss, entendido como una mezcla de materiales recolectados de diferentes fuentes. Me gusta que un antropólogo reconocido, tan riguroso como libre ( y por ello discutible) sea capaz de cuestionar el cientifismo estrecho que de tan rígido acaba matando aquello que quiere estudiar, que es la vida humana. No he sido nunca tan arriesgado para utilizarla porque la traducción española es menos sugerente y quizás prefiero la de reciclaje, que alumbra bastante el sentido que pienso que Orihuela le quiere dar. En todo caso, bienvenido este desconcertante bricolaje donde se mezclan análisis rigurosos de la sociedad actual con noticias varias sobre pueblos, acontecimientos puntuales de nuestra historia y un muy interesante estudio de la propaganda de los partidos políticos en las primeras contiendas electorales españolas que se dieron en la Transición. Pero la impresión de dispersión queda compensada por la coherencia de un proyecto que, sin responder deliberadamente a un plan, se va construyendo en su mismo proceso de creación. Responde a una orientación muy clara : devolver el arte a la vida cotidiana, a la gente. Y recuperar igualmente la política, en su sentido más noble, y hacerlo para la vida, que es lo que finalmente importa. La buena vida para todos, alegre, creativa, popular.
Antonio Orihuela es muy radical en sus análisis y en sus propuestas y sabe evitar lo más peligroso en posiciones como la suya : la actitud del “alma bella” del que denuncia la sociedad en su totalidad pero sin implicarse e nada y beneficiándose de ella. Porque Antonio sabe, y esto se nota en su escritura, que él forma parte de esta sociedad que denuncia y que le desgarra, que se mueve en contradicciones y que lo que intenta es resistir pero hacerlo en positivo, aportando algo más que la denuncia. Se nota que no pontifica desde un cátedra o una despacho sino que está en el meollo batallando cotidianamente para encontrar los tesoros en medio de la mierda que nos envuelve.
Reconozco con cierta vergüenza que una persona como yo, que se las da de ilustrada y de crítica, desconocía la existencia de este luchador, escritor y poeta que tiene mucho que decirnos y ya lo va haciendo desde hace años. Hay que agradecer a la editorial oveja roja que nos dé la oportunidad de conocerlo, de disfrutarlo, y como siempre en una edición tan cuidada y bella por su sencillez. La misma existencia de estas editoriales, pequeñas y combativas, son una muestra de esta lucha cultural que el autor nos propone.
El libro ni es perfecto, ni es redondo ni creo que pretenda serlo. No refleja ni busca la armonía porque lo que hay son conflictos y no hay que esconderlos, hay que darles una salida fecunda, creativa. Es un viaje que nos invita a compartir, que yo he hecho con placer y que invito a los lectores a que también hagan para transformarlo finalmente en un material más para nuestro reciclaje personal
La única crítica precisa es que no rescate la palabra democracia del embrutecimiento a la que lo han sometidos nuestros poderes fácticos. Y creo que hay que recuperarla porque es la única palabra, creo, que puede mostrar esta lucha de los sectores populares por recuperar poder en el buen sentido de la palabra, de potencia o capacidad. Llamemos al sistema que nos envuelve oligarquía liberal, que es lo que mejor la refleja, y hagamos de la democracia la palabra que refleja esta lucha porque no tenemos otra.
El combate de Antonio Orihuela es por una vida mejor, más libre, más justa y más creativa, una lucha contra la banalidad, contra el narcisismo y contra el racismo cultural. Y para ello construye un discurso que sin ser fácil, porque requiere un esfuerzo de lectura, no es selectivo porque quiere y puede compartirlo con todo el que quiera escucharle sin prejuicios. Su palabra es una palabra llena, no es una palabra vacía, no un juego retórico y estético sino una experiencia ética y política que intenta conjugar el sentimiento, el pensamiento y la acción.
Bienvenido este libro porque brilla en el desierto de la letra estéril de lo ya dicho y repetido, de los discursos vacío de los que hablan ( y a veces bien) sin tener nada que decir.

Una introducción ética al alcance de todos

Una ética para laicos
Richard Rorty
Presentación de Gianni Vattimo
( traducción de Luciano Padilla López)
Ed. Katz, 2009, 41 páginas

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Este pequeño libro tiene la virtud de introducir de una forma clara y accesible para los no iniciados un tema de ciudadanía que académicamente pertenece a la filosofía. Personalmente no me canso de repetir que hay temas de disciplinas específicas ( como también de las ciencias sociales, por ejemplo) que no pueden quedarse en manos de los expertos porque son imprescindibles para la ciudadanía democrática activa. Por esto está bien que los que trabajan de manera rigurosa y crítica estos temas sepan darle un formato didáctico que permita a los interesados no iniciados formar un criterio propio. Esta es la condición para el imperativo ilustrado del sapere aude ( piensa por ti mismo)
Con esta óptica tenemos que aproximarnos a este libro. No es un tratado en profundidad sobre la relación entre ética y religión o sobre la polémica, más interesante aún, entre el relativismo y el universalismo moral. Pero sí puede servir como un texto introductorio de iniciación a estos temas. Tampoco nos permita entrar en polémica con la teoría ética de Richard Rorty ( 1931-2007), que es sin duda un filósofo relevante del último cuarto del siglo XX. Con Rorty, igual que con Vattimo que lo presenta, pasa una cosa muy propia de la época y del país, que es la idealizar a los pensadores de moda para luego defenestrarlos. Cuando quedaba bien ser postmodernista todo eran alabanzas y ahora que ocurre lo contrario todo son críticas. Ni tanto ni tan poco, sobre todo con Rorty ( de Vattimo no creo que quede nada en el futuro). Su primer libro reconocido, “La filosofía y el espejo de la naturaleza” fue un escrito interesante que valdría la pena recuperar con una traducción un poco más decente que la única que disponemos en castellano. “Consecuencias del pragmatismo” también fue un texto renovador de esta tradición filosófica, poco conocida en nuestro país. “Contingencia, ironía, solidaridad” era una propuesta que supo introducir una polémica fecunda sobre cuestiones de ética contemporánea y que intenta un encuentro del pragmatismo con Wittgenstein y Heidegger.
El texto de Rorty intenta recuperar lo mejor de la tradición anglosajona del liberalismo moral ( en la línea de John Suart Mill) en contra de la tradición moral católica
(representada por Benedicto XVI). Rorty defiende un relativismo ético-moral moderado que políticamente conecta con lo que llama la democracia social. El único absoluto que plantea que es la felicidad humana, lo cual me parece un buen planteamiento en contra de una fundamentación metafísica o teológica de la moral. Lo que ocurre es que hay que sacar conclusiones políticas más claras y radicales que las que extrae Rorty a causa de su liberalismo. Su desencanto por el marxismo le lleva a no atreverse cuestionar el capitalismo y las oligarquías liberales que las gestionan, cuya lógica va en contra de la felicidad común.
En este sentido volvemos al tema de las verdades y Rorty no acaba de desembarazarse del dogma positivista (al que tan bien criticó en su teoría del conocimiento) que separa los hechos de las preferencias, donde sitúa las opciones éticas, morales y políticas. Creo que podemos llegar a verdades morales pero de una naturaleza diferente, por supuesto, que las verdades científicas. Porque aquí surge otra cuestión que no plantea Rorty y que me parece clave que es la necesaria discriminación entre ética y moral, que creo que pueden corresponderse con el arte de vivir y los principios normativos hacia los otros.
La conclusión final de Rorty me parece, de todas maneras, la mejor: hay que superar la oposición entre la verdad universal y el relativismo del “todo vale”y que esta superación no la encontraremos a partir de afirmaciones abstractas sino desde una reflexión crítica basada en la historia humana. Lo que falta es una opción política crítica y radical que no se reduzca a este liberalismo abstracto que propone el mismo Rorty y que ciertamente lo desluce en relación con sus propuestas epistemológicas o éticas

¿Es conveniente engañar al pueblo?

¿Es conveniente engañar al pueblo?

Marqués de Condorcet
(traducción de Javier de Lucas)
Ed Sequitur, Madrid, 2009
93 páginas

Escrito por Luis Roca Jusmet 

Sequitur es una pequeña editorial de las que han resistido en estos tiempos difíciles en que las grandes editoriales no dejan títere con cabeza. Combina de manera inteligente la publicación de los clásicos con la de autores contemporáneos, todo ello bajo una perspectiva de pensamiento crítico.
En esta ocasión nos brinda la lectura de un texto aparentemente menor de un clásico de la Ilustración, el Marqués de Condorcet. El texto, breve y conciso, es brillante en su sencillez y es un ejercicio exquisito de sentido democrático y de racionalidad. Su argumentación es filosóficamente impecable y permite cuestionar el supuesto positivista que separa hecho y valor, que pretendería que cualquier valoración es relativa y subjetiva. La introducción de Miguel Catalán es interesante, aunque se le pueda criticar que no discrimina suficientemente entre democracia y liberalismo, que son cosas muy diferentes.
Seguramente algunos posibles lectores creerán que la respuesta a la pregunta del libro es evidentemente positiva y que por tanto el autor da unos argumentos que hoy ya están superados. Pero la cuestión es que, contrariamente a esta sospecha, el texto tiene una gran actualidad. Y no sólo para denunciar el cinismo de la derecha cuando engaña deliberadamente al pueblo para generar lo que algún analista político ha llamado un totalitarismo invertido. Sino también, y esto es más grave, porque la democracia, en el sentido efectivo de la palabra, hoy no existe en los países que se reclaman de ella. Existe una oligarquía liberal que engaña manipulando, sea o no con mentiras explícitas. Esto no sólo ocurre en las versiones de la derecha fundamentalista sino también a las formas habituales que tienen de gobernar partidos que se reclaman de la izquierda. Se utiliza la propaganda política, como si de publicidad se tratara, con el objetivo de conseguir una determinada opinión o un voto útil. Los políticos actuales son herederos burdos, pero sofisticados en sus técnicas, del maquiavelismo. Los ciudadanos críticos molestan y se prefiere gente engañada y sumisa.
También hay cuestiones más sutiles sobre las que este discurso nos permite reflexionar. Una de ellas es que los poderes constituidos consiguen volver al pueblo, por lo menos parcialmente, estúpido. Es cierto que decir que una parte del pueblo tiene una conducta estúpida no sólo es políticamente incorrecto sino también duro de escuchar para la izquierda sincera. Pero no nos engañemos, ya que aunque cueste decirlo muchas veces sabemos que es así. El ciudadano crítico sabe que cuando una parte del pueblo vota al PP o da audiencia a la telebasura se comporta de manera estúpida. Y también la que hay en esta pasión desmesurada por el fútbol, que cómo ya bien sabían los romanos conduce a la conformidad basada en el “pan y circo”. Pero como muy bien señala Condorcet son los poderes económicos, mediáticos y políticos los que han provocado deliberadamente esta situación. ¿Para qué? Pues precisamente para mejor engañar al pueblo. Pero éste ha demostrado históricamente que es capaz de generar formas culturales alternativas, aunque hoy parece difícil que estos intentos salgan hoy de su carácter marginal. La cultura de masas lo embrutece todo ( y a todos ) a conciencia. Pero esto no es ni más ni menos que consecuencia de la propia lógica del capitalismo. Sociólogos críticos como Bauman y Sennett ya han hablado de la sociedad líquida o de la corrosión del carácter a que conduce esta dinámica en la que sólo cuenta el consumo. Al capitalismo y a los poderes constituidos ya les va bien, por supuesto, engañar al pueblo. Y a todas las viejas y las nuevas formas de odio a la democracia, que diría Rancière. Pero somos nosotros, ciudadanos de izquierda, los que hemos de combatir con Condorcet cualquier justificación de engañar al pueblo. Porque el pueblo somos nosotros y sin la verdad no nos podemos emancipar. Hay una frase que dice que “la verdad no es siempre revolucionaria” que sólo puede justificarse desde la nefasta idea de una vanguardia que dirige la revolución y una masa que la sigue.
Quizás el texto de Condorcet nos parezca el de las verdades del barquero pero en los tiempos que corren sobre éstas también hay que insistir. El enemigo acecha con todo tipo de sofisticaciones ideológicas, a las que hay que contraponer, entre otras cosas, una buena argumentación.

L’escola contra el món L’optimisme és possible

Gregorio Luri
Ed La Campana
244 páginas

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Nos encontramos nuevamente en Cataluña con otro libro sobre el tema de la educación que por su impacto previsiblemente se traducirá pronto al castellano. Un libro arropado por los mass media, con cartas de presentación a los institutos y que se presenta como la clave del diagnóstico y el remedio para la negativa situación de la enseñanza secundaria en Cataluña . En un acto multitudianario Jordi Pujol no escatima en los elogios del libro y en la crítica al actual sistema educativo, ignorando por supuesto su responsabilidad política en el estado de la cuestión, ya que lo que tenemos ahora es la continuidad de su herencia ( mal que nos pese a la profesores de izquierdas de este país). El libro también resulta aclamado por algunos sociólogos mediáticos como Salvador Cardús, que se presenta habitualmente como un sociólogo experto en el tema.
El libro tiene dos cosas importantes a su favor. La primera es que está bien escrito por una persona inteligente que conoce bien el tema por experiencia y por una sólida información.. La segunda es que quiere reflexionar sobre el tema desde el sentido común, lo cual es importante en un país en que el tema de la educación demasiado ideologizado y que la batalla entre las autoridades académicas y los sindicatos de la enseñanza nos impiden ver las cosas con sentido crítico y objetividad.
Pero la defensa deel sentido común hay que hacerla con reservas porque si bien hemos de huir de las teorías que, como la althusseriana hacen coincidir el sentido común con la ideología dominante, también hemos de hacerlo con aquellas que lo identifican con la razón crítica. Porque si bien hay una razón común que surge de la conexión entre lógica y experiencia ( en contra del dogma positivista que pretende separarlos) también es cierto que esta razón común está muy mediatizada por la ideología. Y Jordi Pujol es precisamente un ejemplo de esta simbiosis entre sentido común y ideología que supuestamente expresa la primera mientras está totalmente determinada por la segunda, que no es otra que la del nacionalismo conservador. Y esta es la perspectiva comunitarista de tipo esencialista es la que esta implícita en el libro y desde la cual se critica el relativismo y el multiculturalismo desde la defensa de la propia identidad cultural y de sus símbolos como elementos centrales de la ciudadanía. Esto hace que muchos de los que criticamos el relativismo y el multiculturalismo desde una tradición democrática radical no podamos aceptar el tipo de argumentos que presenta el autor, que por otra parte desarrolla de manera muy superficial. También que en su crítica al mercado y al consumismo ni mencione la base estructural de esta lógica, que no es otra que la del tardocapitalismo globalizador.
En el tema específicamente Luri va analizando cuestiones con razones sólidas pero nos conducen muchas veces, sin que casi nos enteremos, al huerto. A partir de una crítica de la burocratización de muchos profesores-funcionarios o de la supuesta ideología de la escuela pública en sus inicios nos introduce la defensa de los centros concertados sin discutir los argumentos actuales que la cuestionan. Incluso a nivel más anecdótico, pero significativo, no podemos de dejar de sorprendernos ante su defensa del padre marroquí islámico que prefiere llevar a sus hijos a los escolapios antes que al centro público del barrio porque en él hay muchos pakistanís ( sic).
Pero la cuestión clave a considerar es el tema central, que es el diagnóstico que Luri formula y la solución que nos plantea. Me parecen acertadas sus críticas a las teorías psicopedagógicas que han dominado en nuestro país y que son, en parte, responsables del relativo desastre actual de la enseñanza pública. Pero es igualmente cierto que muchas críticas de la pedagogía renovadora a la enseñanza tradicional pueden ser recogidas en un planteamiento integrador. También comparto su defensa de los valores del esfuerzo y de la responsabilidad y la necesidad de recuperar la autoridad del profesor pero el problema es saber cómo articulamos hoy en una sociedad como la nuestra en la que los hábitos sociales, la familia y los adolescentes no son lo que eran hace veinte años. Aquí es donde hay que buscar alternativas y me parece que por su parte no hay propuestas novedosas. Tampoco me parece adecuado que bajo el argumento de que los resultados educativos no dependen exclusivamente de los recursos económicos, lo cual es cierto, no entra en el tema de las deficiencias de infraestructuras, material y profesorado que tienen la mayoría de centros públicos en nuestro país. Igualmente evita entrar directamente en un tema fundamental que es cómo se plantea la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años, que es una de las cuestiones más difíciles y que necesitan nuevas ideas si queremos salir del callejón sin salida actual.
Finalmente habría que hacer una última reflexión. Luri acusa a los profesores de que teniendo unas buenas condiciones de trabajo caemos en el victimismo y en el pesimismo. No diré que no tenga parte de razón pero me parece que en general somos un colectivo al que se ha maltratado sistemáticamente desde la Administración ( ignorando nuestra opinión desde la experiencia ) y que se ha desconsiderado bastante socialmente. Aquí no me refiero a las condiciones de trabajo, que a mí también me parecen muy aceptables pero que hay que recordar que han sido producto de largas luchas de los trabajadores de la enseñanza. Hace años oí en una asamblea de profesores algo que sí es de sentido común. Decía un viejo profesor que a él le gustaba enseñar y que lo que había visto es que los que se había promocionado eran los compañeros a los que no les gustaba su trabajo. Inspectores, asesores, liberados sindicales que han huido del trabajo en el aula porque no los soportaban son los que nos dice lo hay que hacer o los que pretenden representarnos. En este libro, también Gregorio Luri, jubilado a los 53 años ( por razones de salud que no dudo en considerar justificadas) nos dice que nuestro deber moral es el optimismo. La mayoría de profesores de los centros públicos de este país superamos esta edad y la mayoría luchamos cotidianamente por la defensa de una educación de calidad para todos. Pienso que la mayoría de los que seguimos al pie del cañón necesitamos autocrítica pero ya asumimos, con creces, este “incuestionable deber moral” del que nos habla Luri.
El libro tiene, repito, muchos aciertos. Pero prefiero en esta crítica seguir el proverbio chino : “ Busca el defecto de los que todos elogian ( en este caso el libro) y el elogio de los que todos critican ( en este caso los profesores).

miércoles, 6 de octubre de 2010

UN RECUERDO PARA CARLOS CASTILLA DEL PINO

A Carlos Castilla del Pino no lo conocí personalmente, por lo cual el vínculo que me une a él es exclusivamente desde mi imaginario. La reflexión a partir de su muerte será, por tanto, más mental que emocional. Pero estará lejos de ser lo que acostumbran a ser estas necrológicas de hombres públicos : una formulación de vidas ejemplares. Sólo recuerdo a Gregorio Morán como el que tuvo el valor de criticar a un hombre público después de su muerte, mientras que los demás se deshacían en elogios, que es lo que nos pide la ideología políticamente correcta como versión actual de la hipocresía social.
Carlos Castilla del Pino me iluminó en mi primera juventud, en los años 70. A falta de maestros vivos y directos uno tiene que recurrir a la letra escrita, que aunque como decía Platón es letra muerta, no por ello nos deja de transformarnos. Y esto es lo que hizo Castilla del Pino con los libros que leí con avidez y placer. Su libro sobre “La incomunicación” fue especialmente relevante para entender mi vida cotidiana; su “Estudio sobre la depresión” que todavía recuerdo para entender este malestar tan de la época, tenía un rigor y una lucidez que todavía supera casi todo los que se ha escrito posteriormente. Su “Psicoanálisis y marxismo” fue una excelente puerta para entrar en Freud y en Marx y también para entender con un mínimo de seriedad a Marcuse, que nos entraba mal por la vía confusa de la “contracultura”. Luego he leído poco de él pero recuerdo sus extraordinarios prólogos a autores heterodoxos Grodeck o Deleuze. Me hubiera gustado leer sus memorias y espero hacerlo en algún momento, aunque como ya expliqué en otro escrito prefiero siempre los diarios, que me parecen más auténticos. Tampoco pude leer porque enseguida se descatalogó su estudio sobre el delirio, al que devolvía un estatuto de dignidad como algo propio de la condición humana y no una simple perturbación mental a eliminar. Me encantó que dijera que Cervantes fue uno de los mejores psicólogos de todos los tiempos, para escándalo del cientifismo estrecho.
Pero Carlos Castilla del Pino era muy sincero, tanto que lo que dijo en la última entrevista que dio hace pocos años en el suplemento de “El País” constituyó un escándalo. Dijo que “la muerte de su padre había sido una liberación, que le había afectado más la pérdida de una cátedra que la muerte trágica de una hija y que la muerte trágica de cinco de sus siete hijos, siempre en un proceso de autodestrucción, había sido una fatalidad de la que no se sentía culpable.” A partir de entonces lo he asociado con la paternidad en su dimensión trágica. El drama de la paternidad, tan caro a la tradición psicoanalítica que inspiró a Carlos Castilla del Pino aunque sin encadenarle a ella, se transforma en su caso tragedia. Porque es la muerte lo que resulta trágico por su carácter fatal mientras que el drama nos sitúa en un escenario en que nuestras acciones voluntarias conducen al conflicto, a la culpa y al sufrimiento. Vivir la muerte del padre como una liberación se sitúa en este drama pero resulta extraño entender la muerte de los hijos como una fatalidad sin culpa, sin conflicto, sin sufrimiento. Como él mismo dijo esta fue la parte oscura de su vida, la familiar, mientras que su parte clara la encontramos en su trabajo, en su obra, en su lucha, en su amistad.
El recuerdo final de Carlos Castilla del Pino, que me ayudó con sus escritos a avanzar en la comprensión del mundo gris en que viví mi juventud, me remite entonces a un hombre brillante pero con su parte oscura, como todos, no a un santo que seguramente ni él pretendió ser.
La muerte de Carlos Castilla del Pino no por esperada ( por edad y enfermedad) remite otra vez a la tragedia de la condición humana, este “ser-para-la muerte” ( como decía Heidegger, si me lo permiten sus inquisidores). Los animales nacen, viven y perecen. Nosotros morimos, es decir, cumplimos el plazo anunciado de nuestra finitud, del que no podemos nunca olvidarnos. Acabaré este artículo con una reseña de su último libro publicado.

Conductas y actitudes.

Carlos Castilla del Pino
Ed. Tusquets, Barcelona, 2009.
273 páginas

  Escrito por Luis Roca Jusmet

Carlos Castilla del Pino, fallecido hace pocos meses, nos iluminó a muchos de los que fuimos jóvenes en los años 70 y padecimos el desierto cultural del franquismo. Su “Psicoanálisis y marxismo” fue una excelente puerta para entrar en Freud y en Marx y también para entender con un mínimo de seriedad a Marcuse, que nos entraba mal por la vía confusa de la “contracultura”. Otros libros sobre temas cotidianos, como la incomunicación o la depresión, proporcionaron valiosas claves para entendernos mejor a nosotros y a nuestros semejantes. Con un claro compromiso político de izquierdas (que le ocasionó serias dificultades en su carrera académica) fue también una referencia para la psiquiatría renovadora en nuestro país. Tuvo la libertad de espíritu como para decir que Cervantes fue uno de los mejores psicólogos de todos los tiempos, para escándalo del cientismo más dogmático y estrecho.
“Conductas y actitudes” es un buen libro, aunque no es el testamento teórico de Castilla del Pino que muchos hubiéramos deseado. Es un conjunto de escritos interesantes pero sobre los que no hay que hacerse una expectativa desmesurada. Con un hilo conductor que es la conducta humana y sus motivaciones, recoge algunos artículos ya publicados y otros inéditos. Todos ellos merecen ser leídos y son una buena introducción para esta psicología mundana, no académica, que a todos nos interesa.
Los dos primeros (“La cara y el rostro” y “Ver y mirar”) son, de manera complementaria, muy sugerentes y originales. El tercero (Teoría del personaje. La identidad) que es el artículo más ambicioso del libro, resulta a mí entender el más fallido. El tema, extraordinariamente rico y complejo) queda resuelto de una manera parcial y algo pretenciosa. Los siguientes artículos, en cambio, teniendo menos expectativas teóricas, me parecen mucho más consistentes. El estilo claro y sintético continua con “La extravagancia”, “La impostura” y “La obscenidad”, también muy válidos en el análisis de problemáticas más específicas. El dedicado a “La sospecha, suspicacia, paranoia” vuelve, sin demasiadas aportaciones, sobre una temática ya bastante tratada desde la psicología y la psiquiatría
Los dos artículos que me parecen más potentes son los dedicados a “La envidia” y a “El odio”, ambos tratados con una profundidad y un rigor que no excluye la necesaria claridad. Son temas imprescindibles de analizar con libertad crítica, ya que la corrección política lleva a veces a ocultarlos, o a presentarlos como anomalías cuando son sentimientos humanos, que con más o menos intensidad tienen un carácter universal. Pero hay detrás de estos análisis una teoría del sujeto y de los sentimientos con los que mantengo alguna discrepancia. En primer lugar me parece que la teoría del sujeto se centra demasiado en lo imaginario, olvidando la fecunda distinción que hace Lacan entre lo simbólico y lo imaginario. Esta diferencia se basa en la consideración de que lo simbólico es el lenguaje humano y la consideración de que el sujeto es, en cierta manera, un efecto del lenguaje simbólico. Hay sujeto porque hablamos y lo hacemos incluso de nosotros mismos, del propio yo. Por otra parte Castilla del Pino identifica explícitamente los sentimientos con las emociones. Me parece que da más juego el planteamiento del gran neurocientífico Antonio Damasio, que plantea que la emoción es la reacción corporal y el sentimiento la idea y la conciencia mental de esta emoción. Diferencia que, entre otras cosas, nos permite considerar los sentimientos como específicamente humanos y las emociones como ampliables al mundo animal.
Podemos concluir esta reseña diciendo que es un libro que merece ser leído porque los temas que trata, con rigor y con claridad, interesan a cualquier sujeto humano que quiera comprenderse a sí mismo y a sus semejantes más allá de los tópicos imperantes. Castillo del Pino ha ido ganando con el tiempo en la utilización de un lenguaje más coloquial que el que utilizaba en sus primeros escritos. El lector inquieto disfrutará con esta lectura, ya que además de interesante en su contenido es un libro que, como todos los de su autor, está muy bien escrito.

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. .LUIS ROCA JUSMET ABUSOS SEXUALES A NIÑOS ADA COLAU. AFECTO AGUSTIN BASAVE AGUSTIN GARCIA CALVO AGUSTIN GARCIA CALVO. AJOBLANCO ALAIN BADIOU ALBERT CAMUS ALBERTO MONTERO ALBERTO ROYO ALBERTO SANTAMARÍA ALEGRÍA; DOLOR ALEJANDRO TEITELBAUM ALEXANDER KÒJEVE ALEXANDER NEHEMAS ALFONSO GALINDO ALFRED HITCHCOCK AMADOR FERNANDEZ-SAVATER AMARTYA SEN AMOR AMSTERDAM ANA AZANZA ANALISI POLïTICO ANALISIS POLITICO ANDRÉ MALRAUX ANDREA GREPPI ANGEL DIAZ DE RADA ANNA QUINTANAS ANTONIO DAMASIO ANTONIO J. ANTON FERNANDEZ ANTONIO MUÑOZ MOLINA ANTONIO ORIHUELA ANTROPOLOGIA ARISTOTELES ARISTÓTELESARISTOTELES ARLIE RUSSELL HOCHSCHILD ARNOLD i. DAVIDSCON ARNOLD i. DAVIDSON ARTE ARTES MARCIALES ARTHUR ROSENBERG ATEISMO AUTOBIOGRAFIA AUTORIDAD BALTASAR GRACIAN BANSKY. BARCELONA BELLEZA BERLIN BERTRAND RUSSELL. BIOETICA BIOPOLITICA BRIAN GOLDWIN BRUCE ROSENBLUM BRUNO BETTELHEIM BUDAPEST BUDISMO CARL J. JUNG ) CARLO SAVIANI CARLOS CASTILLA DEL PINO CATHERINE MILLOT CESAR RENDUELES CHANTAL MOUFÉE CHARLES TAYLOR CHARLES TILLY CHINA CHRISTINE ANGOT CIBERESPACIO CIBERGUERRA CIBERSEXO CINE CINISMO CIORAN CIUDADANO BIOLOGICO CLAUDE LEFORT CLAUDIO NARANJO CLEMENCE ROSSET CLEMENCE ROSSET. ClÉMENT ROSSET COMUNISMO CONFUCIO CORNELIUS CASTORIADIS COSMOPOLITISMO CUERPO CULPA DANIEL BLANCHARD DANIEL COHEN DANIEL GOLEMAN DANIEL KAHNEMAN DARIAN LEADER DAVID H. FINKENSTEIN DAVID HELD DAVID HUME DAVID HUME. DAVID LYNCH DELIRIO DEMOCRACIA DEPORTE DERECHO DERECHOS HUMANOS DESCARTES DESEO DIANA S. RAVINOVICH DIDACTICA DE LA FILOSOFIA DIGNIDAD DOLOR DOLOR. SLAVOJ ŽIZEK DOLORES PAYÁS DOMENICO MORO ECONOMIA CRITICA EDUARDO GALEANO EDUCACION EJERCICIOS ESPIRITUALES EL CUIDADO DE SI EL VIEJO TOPO ELEANOR ROSCH EMOCIONES ENEAGRAMA ENRIQUE UJALDÓN ENSAYO EPICTETO. EPICUREISMO EPISTEMOLOGIA ERASMO DE ROTTERDAM ERICH FROMM ERNESTO LUCLAU ERNST CASSIRER. ERNST JÜNGER ESCRITURA ESCUELA DE KYOTO ESQUIZOFRENIA ESTADIO DEL ESPEJO ESTADO ESTETICA ESTOICISMO ETA ÉTICA EUGENIO TRÍAS EUSKADIKO EZQUERRA EUTANASIA EVA ILLOUZ EVAN THOMPSON EXPERIENCIA FALANGE FASCISMO FELICIDAD FELIPE MARTINEZ MARZOA FÉLIX GUATARI FELIX GUATTARI FÉLIX OVEJERO. FERNANDO DIAZ FERNANDO SAVATER FILOSOFIA FILOSOFIA DE LA CIENCIA FILOSOFIA DE LA CIENCIA. FILOSOFIA DE LA CULTURA FILOSOFIA DEL CUERPO FILOSOFIA DEL LENGUAJE FILOSOFIA ESPAÑOLA FILOSOFIA MORAL FILOSOFIA MORAL. FILOSOFIA Y CHINA FILOSOFIA Y FISICA FILOSOFIA Y LOCURA FILOSOFIA Y MEDICINA FILOSOFIA Y PSICOANALISIS FRANCESC TOSQUELLES FRANCISCO J. VARELA FRANCISCO VAZQUEZ GARCIA FRANÇOIS ANSERMET FRANÇOIS CHENG FRANÇOIS JULLIEN FRANÇOISE DOLTO FRED KUTTNER FREUD FREUD. FRITZ PERLS GAIZKA FERNANDEZ SOLDEVILA GEOGRAFIA GEORGES BATAILLE GEORGES BATAILLE.ELISABETH ROUDINESCO GEORGES CANGUILHEM GEORGES DIDI-HUBERMAN GERARD GUILLERAULT GERARD MENDEL GERARDO PISARELLO GERD BAUMANN GILLAD ATZMON GILLES DELEUZE GILLES LIVOPETSKY GIOGIO COLLI GIORGIO AGAMBEN GIORGIO COLLI GIOVANNI ARRIGHI GLOBALIZACION GOETHE GONÇAL MAYOS GRÉGOIRE LALIEU GREGORIO LURI GUILLEM MARTINEZ GUINEA ECUATORIAL GUSTAVO BUENO GUY DEUTSCHER HAIKU HANNA ARENDT HAQ HEGEL HERVE TANQUERELLE HISTORIA HOBBES HOLANDA HOLDERLIN HUMBERTO MARTURANA. IAN HACKING IAN PARKER IDENTIDAD IDENTIFICACIÓN IDEOLOGIA IDEOLOGÍA IGNACIO ÁLVAREZ-OSSORIO IGNASI ALBADI ILLYA PRIGOGINE IMAGINACIÓN IMAGINARIO IMMANUEL KANT IMMANUEL WALLERNSTEIN INDIA INTELIGENCIA EMOCIONAL INTELIGENCIAS MÚLTIPLES INTERCULTURALISMO INVIERNO JACOBO MUÑOZ JACQUES LACAN JACQUES LACAN; SLAVOJ ŽIZEK JACQUES LACAN. JACQUES RANCIÈRE JAIME PASTOR JAVIER PÉREZ ANDÚJAR JAVIER PETEIRO JEAN ALLOUCH. JEAN FRANÇOIS BILLETER JEAN MARIE GUYAU JEAN OURY JEAN PAUL SARTRE JEAN-LOIS BEAUVOIS JEREMY CORBIN JEROME KAGAN JESÚS ESQUERRA GÓMEZ JOAQUIN ABELLAN JOHN GRAY JOHN LOCKE JOHN NART JOHN READ JOHN SCOTT JOHN STUART MILL JOHN STURAT MILL JORDI AMAT JORDI RIBA JORDI ROCA JUSMET JORGE ALVAREZ YAGÚE JORGE LUIS BORGES JOSÉ ALVAREZ JUNCO JOSE ANGEL RODRIGUEZ RIBA JOSE ANTONIO CERRILLO JOSE ANTONIO PEREZ TAPIAS JOSE LUIS MONEREO JOSE LUIS MORENO PESTAÑA JOSE MANUEL NAREDO JOSE MANUEL ROCA JOSE Mº TORTOSA JOSEBA ARREGI JOSEP FONTANA JOSEP MOYA JUAN CARLOS USÓ. DROGAS JUAN COLOMAR JUAN MANUEL NAREDO JUDITH SHAKLAR JULIAN MARÏAS JUNG JUSTICIA KANT KAREN AMSTRONG KARL MARX KARL POLANYI KATE PICKETT KIERKEGAARD KOJIN KARATANI KWAME ANTHONY APPIAH KWANE A. APPIAH LEIBNITZ LEIBNIZ LEON BLUM LEOPARDI LESLIE JAMISON LEY LIBERALISMO LIBERTAD LIGA COMUNISTA LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA LIONEL SHRIVER LO REAL LOCURA LOGICA LOREN M.MOSHER LOUIS ALTHUSSER. LUDWIG WITTGENSTEIN LUIS ROCA JUSMET LUIS ROCA JUSMET LUIS ROCA JUSMET. LUIS ROCA JUSMET. PIERRE HADOT LUIS VEGA REÑÓN LYNNE RAMSAY MANUEL ATIENZA MANUEL FERNANDEZ BLANCO MANUEL SACRISTAN MAQUIAVELO MARC PERELMAN MARCO AURELIO; MARGARITA VON TROTTA MARIO IZCOVICH MARIO MONTINARI MARK FISCHER MARQUES DE CONDORCET MARTIN ALONSO MARTIN GARDNER MARTIN HEIDEGGER MARX. MASSIMO RECALCATI MATTHEW STEWART MAURICE MERLAU PONTY MAURICE MERLEAU PONTY MECANICISMO MENCIO MICHEL FOUCAULT MICHEL FOUCAULT. MICHEL J.SANDEL MIGUEL ABENSOUR MIGUEL BASSOLS MIGUEL MOREY MIGUEL POVEDA MIQUEL BASSOLS MIRCEA ELIADE MOHAMED HASSAN MONTAIGNE MONTSERRAT GALCERAN MONTSERRAT RODRIGUEZ MULTICULTURALISMO MULTINACIONALES MUNDOS PARALELOS MÚSICA NACIONALISMO NAZISMO NEOLIBERALISMO NEPAL NEUROCIENCIAS NICOLAS SANCHEZ VARELA NIETZSCHE NIKOLAS ROSE OCTAVE MANNONI ODIO ONTOLOGIA OPUS DEI ORTEGA Y GASSET PABLO CIACCIARI PABLO IGLESIAS. PACO FERNANDEZ BUEY PARANOIA PARRESIA PASIOMES. PASIONES PATERNIDAD PAUL RICOUER PAUL THOMAS ANDERSON PECADOS CAPITALES PEDAGOGIA PEDRO LAIN ENTRALGO PERCEPCIÓN PERE SABORIT PERE SABORIT. PEREZA PERSONA. PERVERSiÖN PHILIP PETTIT PHILIPPE PETTIT PIERRE BAYLE PIERRE CLASTRES PIERRE HADOT PIERRE MAGISTRETTI PLACER PLATON PLATON. PODEMOS PODEMOS UNIDOS PODER PASTORAL PODER; LIBERTAD POESIA POPPER POPULISMO: PRIMAVERA PSC PSICOANALISIS PSICOANALISIS Y MEDICINA PSICOANALISIS Y NEUROCIENCIAS PSICOANALISIS Y POLITICA PSICOANALISIS. PSICOLOGIA PSICOSIS PULSION PULSIÓN DE MUERTE QUENTIN MEILLLASOUX RAFAEL BURGOS RAFAEL DIAZ SALAZAR RAFAEL LÓPEZ ROMO RAMON CASARES RAMON RODIGUEZ PRADA RAYMOND ARON RAYMOND DEPARDON RECONOCIENTO REMO BODEI REPUBLICANISMO RESPETO RESPONSABILIDAD RICARDO ESPINOZA RICHARD A. CLARKE RICHARD P. BENTALL RICHARD PEET RICHARD RORTY RICHARD RORTY. RICHARD SENNETT RICHARD WIKINSON ROBERT K. KNAKE ROBERTO AUGUSTO ROBERTO ESPOSITO ROBERTO MUSIL ROBERTO SAVIANA ROGER BARTRA ROUSSEAU RUDIGER DAHLKE SALVADOR LOPEZ ARNAL SAMI-ALI SAMURAI SANDOR MARAI SANTIAGO CASTELLANOS SANTIAGO LOPEZ PETIT SCHOPENHAUER SENECA SENSACIONES SENTIMIENTOS SEXUALIDAD SHAKESPEARE SHELDON S.WOLIN SIGMUND FREUD SIMBOLICO SIMONE WEIL SIRIA SISTEMA ELECTORAL. SLAVOJ ŽIZEK SOCIALDEMOCRACIA SOCIEDAD SOCIOLOGIA SOCIOLOGIA. SOCRATES SÓCRATES. SPINOZA STEVEN B. SMITH SUICIDIO SUJETO SUPERYO. SYRIZA TAISEN DESHIMARU TAOISMO TEORIA POLITICA TEORÍA POLíTICA TERAPIA GESTALT TERRY EAGLETON THORDWARLD DETHLESFSEN TIEMPO TIM JACKSON TOMAS R. VILLASANTE TONY JUDT TOTALITARISMO TRANSICION TRASTORNOS ALIMENTARIOS TRSTEZA TTIP TZEVAN TODOROV TZVETAN TODOROV VALENTIN GALVAN VEJEZ VERANO VERDAD VERGUENZA VIAJES VICENTE SERRANO LOBATO VIENÇ NAVARRO VIOLENCIA VITALISMO W.O. QUINE WALTER BENJAMIN WALTER SCHIMID WITTGENSTEIN YAMAMOTO TSUNETOMO. YIDAHISMO; YIHADISMO ZYGMUND BAUMAN